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Archive for the ‘LA CRISIS ECONOMICA’ Category

ASÍ LO VEO YO (La triple PPP)

3 diciembre, 2014 8 comentarios

 

Como politólogo no tengo precio. Quiero decir que soy mal analista y peor predictor; nadie daría un euro por mis opiniones.

Aun así este blog se llenó, en sus inicios, de artículos políticos. Tan convulsa era la situación entre 2010 y 2012 que no podía evitar tomar parte. Eso sí, casi todos los escribía con referencias históricas, culturales y, sobre todo, musicales. Por algo el subtítulo del blog.

Escribí bastante sobre la indignación prevista por Hessel, antes de que el 15 M estallara, y mucho sobre el propio movimiento que ha desembocado en este big bang que representa PODEMOS.

Más de dos años hace que no toco la política. Pero está hoy tan increíblemente revuelta que es ella la que me toca a mí.

Así que ahí va mi análisis.

ASÍ ESTAMOS.

La primera P.

El partido más fuerte, el PP, está profundamente desprestigiado tanto por sus incumplimientos electorales como por la corrupción interna.

Es posible, y muchos así lo justifican, que dada la profundidad de la crisis en que el entorno y ZP nos habían sumido, no fuera posible cumplir el programa que  aupó a MR al poder. Eso pudiera quizá justificar las acciones que adoptó, pero no el engaño en las promesas que hizo y que sabía que no podría cumplir.

La corrupción, tanto dentro del partido como en muchas de las administraciones gestionadas por él, era de sobra conocida por el propio partido. Quizá no toda, pero sí mucha. Y nada ha hecho hasta que todo empezó a estallar como bomba de racimo. Y aun así, las acciones fueron (y son) tímidas, forzadas e insuficientes.

Ha perdido el PP mucho apoyo, millones de electores. Su suerte, es que apenas (quizá excepto entre los más jóvenes) hay trasvases a otros partidos. Son los votos hibernados de la abstención cabreada.

La segunda P.

El PS (sin vocales, ya que la “O” de obrero la ha perdido en favor de la tercera P y la “E” de español está en franca deriva), continúa en caída libre.

A  la destrucción desde dentro provocada por la nefasta gestión de ZP, siguió la travesía del desierto de RB, que no arañó ni un voto de tantos como iba perdiendo el PP.

La vaciedad intelectual de su actual líder, pese a su Doctorado, es notable. Su discurso, bien estructurado en la forma, peca de artificialidad, vaguedad y oportunismo. Cierto es que su tarea es complicada. El PP tiene todo el arco del centro derecha para ubicarse cómodamente en tanto que este PS ha de maniobrar entre dos lindes difusas que cada vez se estrechan más: si se acerca a la derecha, pierde más por la izquierda. Si hace lo contrario, sucede lo contrario.

Así, los votos que pierde los pierde de verdad. Hacia uno u otro lado según cómo se desplace en cada momento.

La tercera P.

PODEMOS (PD), el nuevo fenómeno político, la explosión de luz en la oscuridad de tanta gente, es la tercera P. La única que ni retrocede ni se estanca.

Continúa su imparable ascenso acaparando, cada vez con más facilidad, dos amplios sectores sociales: el de la izquierda ideológica y  el de los cabreados, cualquiera que sea su ideología o tendencia.

Ha emergido con estruendosa brillantez. La pobreza, la corrupción, las desigualdades, las tropelías o torpezas de las otras P’s y los escaparates mediáticos son su combustible. Líderes radicales, intelectualmente solventes y muy buenos comunicadores son sus conductores.

Sus argumentos y diagnósticos se sostienen sin demasiado proceso intelectual. Basta ver lo que ha sucedido en estos últimos años para que la mayoría, y no solo sus potenciales votantes, exclamemos: “¡Coño, si es que tienen razón!”.

Otra cosa son sus propuestas, pero cuando la pasión se desata es el instinto, más que el razonado análisis, el que mueve la voluntad electoral.

Tanta fuerza tiene hoy que incluso sus pequeños asuntos de corrupción son capaces, sin apenas esfuerzo y ninguna disculpa, de transformar en triunfo.

ASÍ TRANSCURRIRÁ 2015.

¿Qué sucederá en este año, clave para el futuro?

La primera P.

Veo tres factores a su favor:

  1. La corrupción, tras estas semanas convulsas, perderá virulencia. Es probable que surjan nuevos casos y que los descubiertos evolucionen a peor. Pero el cinismo y la inteligencia, aún presumible en Rajoy y cierta en SSS, harán que los casos conocidos y los que puedan venir, se conviertan en “episodios del pasado, de antiguos dirigentes que ya no están”. Los que lo hicieron van entrando en la cárcel: Matas, Bárcenas, Fabra,… Y algunos más entrarán sin duda.
  2. La mejoría económica, que hoy solo se percibe en la macro, se hará más evidente en la calle. La reducción de los costes de deuda y energéticos así como el efecto retardado de algunas de las reformas permitirán poner sobre el tapete medidas de ayuda a las clases desfavorecidas. Si se consolida la creación de empleo y se concluyen pactos con los sindicatos, atemorizados por el avance de la tercera P, la caída del PP tocará fondo y comenzará un paulatino ascenso.
  3. No sólo hay votos a recuperar; también los hay a ganar. La debilidad del PS es proporcionalmente inversa al fortalecimiento del PP. El sector “centrista” de los votantes del PS prefiere un acercamiento entre ambos partidos a las veleidades de Pedro hacia PD. Cuanto más se acerque a ellos, más ganará el PP. De ahí la insistencia en el pacto PP-PS; el objetivo del PP, más que lograr el pacto, es que PS lo rechace. Tiempo habrá. Por otro lado, los votos hibernados por causa de las derivas en la ley del aborto y en política penitenciaria regresarán. El voto útil y el voto del miedo juegan a su favor.

La segunda P.

Todo lo que puede evolucionar juega en su contra. Hablemos también de tres factores; todos en negativo.

  1. La ambigüedad de PS, prisionero entre una derecha que no va a perder más y una izquierda radical que se acerca hacia una socialdemocracia atemperando sus propuestas, le debilitan sobremanera. Sánchez no puede ceder hoy, aunque sin duda lo hará en el futuro, a las propuestas del PP de grosse koalition. Se le abriría un agujero por su izquierda.
  2. La ambigüedad del PS en política territorial hará que pierda aún más apoyo social en “territorio común”. Al mismo tiempo, su estructura federal debilitará su fuerza en Cataluña, ya muy mermada por esta misma causa.
  3. Sánchez no ha sido una buena elección como líder del PS. Su afición por nadar entre dos aguas y la debilidad intelectual de sus mensajes exasperan a parte importante del aparato y, especialmente, a Susana Díaz. Está por ver que la propia SD no de un golpe de mano y apee a PS del PS. Y, de paso, a los Carmonas, Gómez y otros mediocres personajes que lastran al partido.

La tercera P.

Todo parece favorecer a PD.

Lo lógico es pensar que, tras el estallido espectacular de su aparición y de su reciente evolución, perderá pasión en el apoyo pero ganará amplitud. Los millones que hoy le aplauden lo harán con menos entusiasmo pero seguirán haciéndolo. Y su viaje hacia posiciones menos radicales le aportará nueva clientela.

Pablo es mucho Pablo. Y Tania Sánchez es una “magnífica adversaria”. En la pelea, no hay mejor contrincante que el que se pone, sin aparentarlo, a tu favor. De modo que, con la ayuda del adversario, se irá tragando poco a poco al adversario.

Y así, con una Izquierda Unida desunida y debilitada, un PS en continuado declive y una UPyD carcomida por la soberbia de su jefa, PD continuará avanzando en esa tierra de nadie, abandonada por los adversarios naturales.

¿Y CUANDO LLEGUE EL MOMENTO?

Todos dicen que las encuestas son sólo encuestas. Que marcan tendencia pero que no suponen que la voluntad expresada en una pregunta coincida con la que se expresaría ante una urna.

Suelen decirlo, claro, los que salen mal en la foto. Que hoy son todos menos PD.

A PD esto le asusta, pero es susto con gusto. A los demás les acojona.

A la calle le entusiasma; a la empresa le aterra. Los pobres aplauden; los ricos tiemblan. Los medios, algunos de los cuales –propiedad de “gente de derechas”- han hecho su agosto, comienzan a retirar apoyo. Tanta audiencia pueden generar encumbrándoles como derrumbándoles.

De modo, que cada grupo, cada clase, cada sector, cada medio, cada partido, prepara sus estrategias para que dentro de doce meses no se produzca el cataclismo.

Y no se producirá. Las tendencias que intuyo en estos meses, el temor al cambio profundo, al ¿qué va a pasar si ganan estos? y la ley D’Hont impedirán que se produzca. El éxito de PD está asegurado; el triunfo absoluto (ser partido ganador) lo veo improbable.

Aunque, como dijo Franco cuando volaron a Carrero, no hay mal que por bien no venga. El revulsivo que ha supuesto la aparición de PD no va a traer sino cosas buenas: temor de los políticos respecto a la gestión de los bienes públicos, mayor transparencia en la gestión, menos corrupción y mayor apoyo a quienes lo necesitan.

Así que seguirá gobernando la primera P, con apoyo circunstancial de la segunda P y con la escrutadora presión y vigilancia de la tercera P.

 

 

 

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HA NACIDO UNA ESTRELLA (de nuevo los desahucios)

10 febrero, 2013 7 comentarios

Ayer vi en una cadena de televisión un debate sobre diversos asuntos de actualidad. Todos ellos vinculados con la turbulenta situación política y social que estamos viviendo. Se discutió sobre la corrupción política (del partido popular), sobre los dineros del presidente del gobierno (del partido popular), sobre las corruptelas de una ministra en particular (del partido popular) y sobre la tristísima situación de los desahuciados de sus viviendas.

No tuve que esperar mucho para ver que se trataba de un juicio popular contra el partido del mismo nombre. No sólo porque la mayoría de los temas a debate le afectaban directamente, sino porque en el asunto de mayor enjundia, el de los desahucios, se culpaba implícitamente (o explícitamente) a este partido. En efecto, los que discrepaban de la posición de la estrella invitada, Ana Colau, eran periodistas simpatizantes del PP o, al menos, habituales en los medios afectos (valga la expresión) a tal partido, mientras que quienes se posicionaban a su favor lo eran del partido opositor, el PSOE. Fue una maniobra envolvente preparada por la cadena, a la que las víctimas, en un rasgo de inocencia, de vanidad o de valentía, se ofrecieron voluntarios; casi como chivos expiatorios.

ANA COLAU

El mensaje era evidente: el PSOE está en contra de los desahucios puesto que “los suyos” apoyan sin firuras a Ana, la estrella invitada, en tanto que el PP es favorable a ellos porque discrepan de Ana. Esa es sin duda la imagen que quiso dar el conductor del programa, que debe de ser un tipo muy listo, y esa fue, sin duda, la percepción del 90% de los espectadores y del 100% de los asistentes en vivo.

Yo tengo para mí que, si hablamos de responsables indirectos, tanto lo es un partido como otro. Y, si me apuran, más el que gobernó hasta 2011, pues tuvo mayor responsabilidad en el ahondamiento de la crisis. Pero a ambos, por omisión, por esa política de “laissez faire, laissez passer” ante las entidades financieras que les dan préstamos y en ocasiones se los condonan, les corresponde la culpa de este asunto, así como de tantos otros.

La estrella invitada al debate fue una señora hasta hace poco desconocida, Ana Colau, que unos días antes había tenido una espectacular comparecencia ante la Comisión de Economía del Congreso, como experta (ella es representante de PAH, Plataforma de Afectados por Hipotecas), en el marco de las labores preparatorias de una posible nueva legislación

Ana es una extraordinaria comunicadora. Habla con soltura, sin papeles y no le hacen falta demasiados datos. Los que se sabe de memoria, porque lleva años en esta lucha, los utiliza con destreza, contundencia y una notable dosis de demagogia. Tal es la dosis de demagogia que utiliza (la demagogia tiende a debilitar los argumentos) que podría pensarse que no aguantaría un debate de toma y daca. Error: cuando alguien le respondía hurgando en los resquicios de sus argumentos, la respuesta era aún man contundente y Ana se sentía más segura de sí misma. Y segura, claro, de tener al auditoria tras ella.

Ana habla de estafa y de criminales, pero nadie se querellará contra ella. No ataca directamente a uno u otro partido –aunque sin duda se le ven las antipatías mejor que las simpatías-, sino a las instituciones financieras, a las Administraciones Públicas en general, a los notarios y a todo quisque que se le ponga por delante. Aún así, a pesar de que no identificó directamente al PP como diana de sus dardos, fue el PP el perdedor en el debate. Como he dicho, los espabilados periodistas afines al PSOE se posicionaron radicalmente a favor de sus tesis. Lo contrario hicieron los afines al PP. Los aplausos y los silbidos del público asistente, en su mayoría entusiastas de Ana, se prodigaron en correspondencia con estas posiciones.

Conforme pasaban los minutos, el debate fue poco a poco convirtiéndose en un combate. Tal era la demagogia empleada, la virulencia de las posiciones y la violencia en su exposición. Había muchos participantes y cada uno gritaba más que el anterior, interrumpiendo su turno de palabra. El conductor del combate, ese tipo listo y muy mediático, más que ordenar el discurso alentaba la violencia dialéctica.

Poco a poco, pasadas unas horas (el programa es inusitadamente largo) y al mismo ritmo que el griterío de los exaltados agotaba sus gargantas y que los argumentos se repetían, el combate se fue apaciguando. Los contrarios a Ana se replegaban, apabullados por la vehemencia de los afines; los afines sonreían y sacaban pecho, confortados por el silencio, casi forzado, de aquellos.

(Observen que me esfuerzo en identificar a los contendientes como contrarios o afines a Ana, porque no tengo ninguna duda de que todos son contrarios a este terrible drama de los desahucios).

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Posiblemente sea la última vez que asista desde mi sillón a un combate de este tipo, que algunos llaman tertulias, emitido por una cadena como esta, cuyo único interés es el fatídico “share” y que es conocida por la cantidad de mierda que emiten. Seguiré viendo los de la TV pública nacional que, al menos, permiten escuchar los argumentos de unos y otros sin necesidad de estar con el mando del volumen en la mano.

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Quizá algún lector se sorprenda de que me haya centrado en lo superfluo y no tome partido en el problema debatido. Le diría que expresé mi opinión en algunas entradas de este blog y que, si acaso tuviera interés, aquí tiene los links:

Home, Sweet Home (11-11-11)

¿Cuántas muertes serán necesarias? (27-10-2012)

(Pero si alguien quiere entrar al debate de fondo, aquí me tienen).

Hoy tan sólo quería hablar de ese violento combate al que asistí como lejano espectador y mostrar mi admiración por esta Ana Colau que dedica tiempo y energía en exponer a la sociedad este terrible drama de los desahucios. Con exageración y demagogia, sin duda; pero también con corazón, conocimiento y mucho arte.

Si careciera de cualquiera de estas cualidades y habilidades, nadie hablaría hoy de Ana Colau ni el drama de los desahuciados tendría estos días tanta presencia en los medios.

Y es que se hace necesario que ciertas palabras sean gritadas, para que las escuchen los que tienen en su mano buscar las soluciones. Y, así, quizá pudiera evitarse que mucha más gente no tenga otro sitio al que ir que el triste Valle de las Lágrimas.

Es esta, Valley of the Tears, una canción que publicó Fats Domino, uno de los reyes del R&B, en 1957. Soberbia, como todas las suyas.


I want you to take me
Where I belong
Where hearts has been broken
With a kiss and a song

Spend the rest of my day
Without any care
Ev’ryone understands me
In the valley of tears

Soft words has been spoken
So sweet an low
But my mind has made up
Love has got to go

Spend the rest of my day
Without any care
Ev’ryone understand me
In the valley of tears.

¿CUÁNTAS MUERTES SERÁN NECESARIAS?

27 octubre, 2012 12 comentarios

How many deaths will it take till he knows
That too many people have died?

¿Cuántas muertes serán necesarias, hasta que comprendan que ya han muerto demasiados?

Ha vuelto a suceder. Antes de ayer, un hombre se suicidó en Granada cuando estaban ejecutando su desahucio. Ayer, en Valencia, otro se ha arrojado por la ventana de la que fue y ya no es su casa.

Otros suicidios ocurrieron antes de estos; y otros ocurrirán después de estos.

¿Cuántos más serán necesarios hasta que quien puede hacer algo por resolverlo lo haga?

La sociedad está horrorizada, los políticos dicen que es terrible, “que hay que hacer algo”; el PP, que ya lo hará; el PSOE, que qué lástima no haberlo hecho cuando pudo. El Fiscal General del Estado declara que el asunto “merece una reflexión”, el CGPJ “critica con dureza” el sistema de desahucios.

Por su parte, los jueces alegan que no tienen otra opción que aplicar la ley a estos casos, “que no pueden aplicar la Justicia”. Esa Justicia entendida como virtud moral que exige se otorgue a cada uno lo que según la razón, la equidad y la ley natural, le corresponde.

Todos están de acuerdo en el horror, pero ¿quién hace algo para que este horror acabe o, al menos se atenúe?

Hace un año, con ocasión de otra oleada de suicidios, publiqué en este blog (y pido disculpas por la autocita) una entrada sobre el horror de los desahucios: Home, Sweet Home. Además de mostrar mi horror por la tremenda injusticia (aún reconociendo su legitimidad) de la mayoría de los desahucios provocados por esta crisis y mi incomprensión porque nadie, aún, hubiera hecho nada, proponía una solución que, en mi concepto de Sentido Común, me parecía muy razonable.

No pretendo pediros que leáis (o, a los fieles, releáis) la entrada referida; tan sólo extraeré algunos párrafos

¿Qué hacer? ¿Cómo defenderse, solo, contra la ley, esa ley que protege a los fuertes? Estamos en un estado de derecho en el que, por fortuna, es la ley la que impera. Pero cuando la ley, buena en origen, se convierte en perversa para el ciudadano, hay que adaptarla o derogarla, de modo que vuelva a servir como elemento de convivencia. La máxima Dura Lex, sed Lex del derecho romano no sirve como argumento para mantener las cosas como hoy están.

 ….

Cuando esto ha sido así, y los poderes públicos no lo ignoran, lo que tiene sentido es parar la sangría, no dejar que la herida siga manando porque por ella se nos va la vida. Lo triste es que, nuestros gobernantes, que tienen cerebros pensantes y capacidad de presión sobre la banca, adolecen de todo lo demás: liderazgo, coraje, voluntad….y espíritu de justicia.”

Y me atreví a sugerir algunas alternativas. Esta entre ellas: 

“Quizá se podría promover una especie de Pacto social con los bancos. Cuando se produce una ejecución de embargo todas o casi todas las partes pierden. El que más, sin duda, el deudor ejecutado: pierde su casa y tiene aún que seguir pagando. El banco pierde el ingreso por la hipoteca y tiene que asumir, además, los gastos de mantenimiento y conservación; y en su balance cambia un crédito que antes era sano y se convirtió luego en moroso por un activo devaluado, invendible y que tiene que provisionar. El estado pierde estabilidad, la sociedad pierde cohesión y paz, el futuro pierde esperanza. Tan solo ganan las sabandijas de siempre.”

Y algunos pierden hasta la vida, cabría añadir.

Esta que sigue fue la idea final que se plasmaba en el artículo:

“Si quienes tienen poder tuvieran también voluntad, no sería demasiado complicado idear un sistema que, en lugar de romper, protegiera. Imaginemos una situación diferente a la del desahucio:

– El inquilino no puede pagar la totalidad de la cuota hipotecaria; pero quizá si pueda asumir una parte.

– El banco ejecuta el crédito hipotecario y pasa a ser propietario de la vivienda.

– Pero en lugar de desahuciar al deudor, le permite permanecer como inquilino y disfrutar el uso de la vivienda. La parte que aún pueda pagar se considera precio del alquiler e, incluso, a cuenta de una futura opción de compra.

– En un escenario hipotético de recuperación personal, el deudor-inquilino podría recuperar, en el futuro, la vivienda.

Las ventajas de un sistema como este son innegables: (a) El banco cambia en su balance un activo deudor por un activo material generador de ingresos (b) El deudor pierde la propiedad de la vivienda pero mantiene su uso; no se va a la calle. (c) El deudor no tiene que seguir pagando deuda, tras perderlo todo, sin recibir nada. (d) El deudor puede, si rehace su situación personal, recuperar la vivienda. (e) El estado y la sociedad ganan estabilidad.”

………..

Estos días, con la alarma social que esta nueva ola de suicidios ha generado, he escuchado de algunos de nuestros próceres propuestas parecidas a esta. Dentro de un tiempo, cuando una nueva ola de suicidios asalte nuestras conciencias, volverán a hablar de ello. Porque, para entonces, aún no habrán hecho nada.

¿Tan difícil es? ¿Quién se niega a buscar solución? ¿No está amparado este gobierno por una mayoría absoluta parlamentaria? ¿No acaba de recibir una propuesta de su enemiga oposición, el PSOE, dispuesta al consenso en este asunto? ¿No tendría sentido una negociación, aunque solo fuera para esta lacra, que permitiera la aprobación inmediata de un Decreto Ley que inmediatamente fuera convalidado en las Cortes?

¿Quién se niega a buscar solución? ¿Los bancos?

Ah, los bancos. Estos bancos que han tenido tanta responsabilidad en estas situaciones que conducen a la pobreza, a la degradación social, e incluso al suicidio. Estos bancos que están recibiendo ayudas millonarias de las instituciones, que finalmente serán soportadas por los ciudadanos. Estos bancos cuyos directivos en muchos casos, incluso siendo responsables directos de sus quiebras y tras esquilmar  sus recursos, han salido por la puerta grande con indemnizaciones y pensiones millonarias.

Ah, los bancos. Son ellos los que impiden que se busque una solución y los que prefieren recuperar una ruina física provocando la ruina económica y moral de quienes fueron, un día, sus clientes.

¿Y por qué los bancos tienen el poder de hacer lo que hacen, de no hacer lo que debieran?

Termino la estrofa de aquella épica canción de Bob Dylan que citaba al inicio:

“The answer, my friend, is blowing in the wind”

La respuesta está flotando en el viento.

No en ese viento al que, según el anterior Presidente, pertenecía  la tierra y todo cuanto en ella existe. La respuesta está en ese otro viento que alela, que causa la cobardía, la debilidad y la inacción de nuestro actual Presidente, Don Mariano Rajoy

No busquen demagogia en este escrito; tan sólo hay estupor.

El mismo que mostraba Bob Dylan en aquella épica canción protesta de mayo del 63 editada en su album The Freewheelin (Os dejo la versión de Alanis Morissette; de BD no puedo descargarla)


How many roads must a man walk down
Before you call him a man?
Yes, ‘n’ how many seas must a white dove sail
Before she sleeps in the sand?
Yes, ‘n’ how many times must the cannon balls fly
Before they’re forever banned?
The answer, my friend, is blowin’ in the wind,
The answer is blowin’ in the wind.

How many times must a man look up
Before he can see the sky?
Yes, ‘n’ how many ears must one man have
Before he can hear people cry?
Yes, ‘n’ how many deaths will it take till he knows
That too many people have died?
The answer, my friend, is blowin’ in the wind,
The answer is blowin’ in the wind.

How many years can a mountain exist
Before it’s washed to the sea?
Yes, ‘n’ how many years can some people exist
Before they’re allowed to be free?
Yes, ‘n’ how many times can a man turn his head,
Pretending he just doesn’t see?
The answer, my friend, is blowin’ in the wind,
The answer is blowin’ in the wind.
Fuente: Quedeletras.com

15M, 25S… (¿Hay Esperanza? gritan las Campanas de Rhimney)

10 octubre, 2012 11 comentarios

 

El 22 de abril de 2010 (el mes en que vio la luz este blog) escribía una breve entrada bajo el título A LAS BARRICADAS (3). Era, como el paréntesis indica, la tercera de una serie bajo el mismo título. En aquel mes, y en los siguientes, la situación de aquí era muy convulsa: luchas intestinas en el TC  a cuenta del Estatut, juicio al Juez Garzón y consecuente radicalización en las instituciones y en las calles, proximidad del 1º de mayo con descafeinada respuesta sindical (en el poder estaba “el amigo”). Y casi víspera de aquel terrible 10 de mayo que inició la bajada a los infiernos de ZP y del PSOE y la carrera a ninguna parte de Rajoy, que hoy pide lealtad cuando entonces fue profundamente desleal.

Tan convulsa estaba la situación, tan radicalizadas las posiciones.

Iniciaba así la entrada de referencia:

Estoy viendo en este momento, las 10 de la noche de hoy miércoles, el inicio del programa de Gabilondo en la CNN. Empieza con el parte de final de guerra:

En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado.
El Generalísimo Franco
Burgos 1º abril 1939.”

Dos años y medio después de aquel abril nada ha mejorado; las cosas están aún peor.

–          El conflicto del Estatut ha trasmutado en conflicto de secesión.

–          La judicatura sigue convulsa, con presiones externas y luchas internas.

–          Los sindicatos, que hoy tienen al enemigo en el poder, han tomado las calles. Intentan, sin éxito, regenerar la credibilidad que solo tuvieron en tiempos de Redondo y Camacho.

–          La corrupción continúa impune; tal parece que mientras las rejas carcelarias no se abren para los corruptos, las puertas del indulto o del olvido están de par en par.

–          La crisis social y económica se profundiza gracias, en gran medida, al gobierno que no da una a derechas.

–          España es noticia en todo el mundo como ejemplo de nación abocada a la ruina.

–          Y dieces de mayo hemos, tenido ya tantos que aquel de 2010 es ya casi un dulce recuerdo.

Nadie sabe qué hacer. Ninguno de nuestros supuestos líderes hace otra cosa que no sea atacar a quien tiene el poder o defenderse del que aún no lo tiene.

Y surgió el 15M.

Y SURGIÓ EL 15M

La situación era insostenible. Nadie entendía que la calle, abandonada por los sindicatos amigos, permaneciera vacía. Por algún lado tenía que explotar la indignación social. Motivos había de sobra, pero faltaba la espoleta que iniciara la deflagración.

La movilización social, especialmente de la juventud, vino de la mano de un anciano de 93 años, Stephan Hessel, y su modesta publicación “Indignez-vous”.

Sobre SH y su llamada a la movilización escribí (pido disculpas por esta y otras autocitas) en enero 2010 –antes de los movimientos del 15M-, un par de entradas: INDIGNARSE ¿SIRVE DE ALGO? Claro que sirve, me respondía, pero no es suficiente; hay que hacer algo, pero ¿qué?

Pocos meses después la respuesta vino de la mano de las movilizaciones del colectivo 15M. Tan apasionado estaba con el asunto que seguí dándole a la tecla:

INDIGNAOS (El Partido del Quince de Mayo) (18 mayo11). Mi primera reacción ante la masiva concentración fue muy positiva, si bien con muchas dudas sobre su continuidad como movimiento espontaneo y transversal. Un colectivo sin organización, estructura, líderes ni recursos, está abocado al fracaso, pensaba. Pero tan pronto empiecen a aflorar los recursos, los líderes y la estructura, otros se adueñarán del movimiento, pensaba también.

En los siguientes días, (The Spanish Revolution, 20 mayo 11; Disimula con las Uvas, 21 de mayo 11), el movimiento transcurre pacífico y mi esperanza de que el mensaje empiece a calar en la sociedad y en la clase política aumenta. Tras varios días de concentración sigue siendo destacable el civismo de los concentrados, la solidaridad de la población próxima y, en fin, la dignidad del movimiento. Mis dudas sobre su futuro, no obstante, continuaban.

Y nació el 25S

Y NACIÓ EL 25S

Dos años y medio después, el movimiento 15M, más bien lo que en sus inicios representaba, se ha diluido como el azúcar en el agua. Los radicales han inoculado su virus y lo han matado.

Su heredero, el 25S, ha nacido enfermo.

Y que nadie entienda que con “enfermo” pretendo quitar un ápice de legitimidad a los miles de personas que, reclamando sus derechos y exigiendo un mínimo de lealtad a sus gobernantes con lo que prometieron, tomaron las calles y las plazas ese día 25 de septiembre y los siguientes. Digo que ha nacido enfermo porque, al contrario que el 15M en sus inicios, el 25S ha nacido manipulado.

Los manipuladores han utilizado el desencanto social no sólo para mostrar rechazo, ni sólo para presionar a los gobernantes una reconducción de la gestión de la crisis. Han llenado las calles para exigir, nada más y nada menos, la dimisión del gobierno, la disolución del parlamento y el inicio de un nuevo proceso constituyente. Los mismos manipuladores que desde las tribunas alardean de adalides de la democracia, los mismos que estuvieron callados no hace mucho tiempo, cuando también había razones pero no tenía el poder quien ahora lo tiene, pretenden, manejando el descontento de millones expresado por unos cuantos miles de personas, cargarse la democracia: exigir con el chantaje de la presión callejera la disolución de un Parlamento democráticamente elegido 10 meses antes.

Y que nadie entienda que con estas palabras defiendo al gobierno actual. Su pésima gestión de la crisis, su agresividad en las políticas de recorte del gasto social y su cobardía cuando se trata de racionalizar la estructura del estado donde medran los amigos, merecen que salgan a la calle no diez mil ni cien mil, sino millones de personas.

Pero el 25S ha nacido enfermo y ya está, casi, muerto. El día en que surja un movimiento popular contra el sistema –el sistema que han pervertido, no la democracia– y no contra un partido o un gobierno, el día en que ondeen miles de banderas nacionales junto a las republicanas que también quieran ondear, ese día será el gran día. Porque ese movimiento será el de todos, apartidista e independiente. Y esa revolución de indignados podrá ser, de verdad, el inicio de la regeneración.

Sé que esa posibilidad es, hoy, utópica. Los movimientos populares suelen nacer manipulados y, una vez que han cumplido una parte de los objetivos de los manipuladores, terminan disolviéndose.

Como es utopía, hoy, esperar que gobierno y oposición se pongan de acuerdo en encauzar la solución de los grandes problemas de estado. Ninguno quiere: el gobierno, porque con su mayoría absoluta no ve necesidad en ceder; la oposición, porque cualquier éxito sería capitalizado por el gobierno.

¿Hay Esperanza?

GRUPO TÁCITO

La sociedad no puede quedar cruzada de brazos. Es preciso que reaccione, con energía pero sin violencia; con indignación pero sin manipulación. Sobran los motivos y tenemos las armas: todos nosotros. Pero falta el catalizador, la espoleta.

Hace un par de meses coincidí en una cena de verano, en casa de un buen amigo, con un conocido periodista político, muy activo hace años aunque poco asiduo de los medios hoy. Hablando de estos asuntos, me reveló que hay un “grupo de notables” que, en la sombra de momento, está trabajando en un proyecto de “regeneración” de nuestra parcialmente pervertida democracia.

–          ¿Quiénes?, le pregunto

–          Hombre, de momento es algo que no se debe divulgar, me responde.

No sé si habrá algo de cierto, de verdadera sustancia tras este comentario, o tan solo fue cebo para un debate. De haberlo, lo que yo espero es que en ese “grupo de notables” no figuren políticos de primera línea ni periodistas contaminados ni intelectuales de mamandurria ni sindicatos ni banqueros ni empresarios. Nadie que tenga interés material, sea personal o por representación. Que no participe ni la Fundación IDEAS ni la FAES. Que sea, en fin, un grupo de intelectuales de verdad, de políticos que ya fueron y que hoy no aspiran a seguir siéndolo, de economistas que no icen en exclusividad las banderas de John Maynard Keynes, ni de Milton Friedman, ni de Paul Krugman, ni de Joseph Stiglitz. Sabios con criterio para que lo ecléctico domine sobre el dogma.

Quiero que sea gente comprometida; con inteligencia, con Sentido Común, con espíritu de servicio… Sin afán de notoriedad, sin poder, sin ambición…

Porque estamos hartos de mesianismo, de dogmatismo, de partidismo, de trasnochadas ideologías, de radicalismo, de codicia y de ambición por el poder,

Necesitamos algo parecido, y adaptado a nuestro momento histórico, a aquel Grupo Tácito que en la década de los setenta lideró el cambio reformista de la dictadura a la democracia. Cierto que sus propuestas, hoy, parecerían ridículamente retrógradas, pero comparémoslas con lo que había; cierto que en aquellos tiempos fue demasiado monocolor, porque solo había dos colores: el negro profundo del franquismo y el gris de quienes, habiendo estado en él, querían salir. Hoy sería polícromo, como corresponde a un sistema democrático de libertades.

Este nuevo Grupo Tácito, con hombres y mujeres de hoy, tendría la capacidad de influir en la sociedad a través de los medios, universidades, instituciones, fundaciones y demás foros públicos y privados para que ésta presione a los gobiernos y a las oposiciones. Con manifestaciones masivas, con indignación y con banderas de todos los credos y colores; pero sin siglas de partidos ni de sindicatos.

Y sin violencia de ningún lado.

Apelo a los Cabanillas, Areilzas, Osorios, Mirandas, Carriles, Oteros, Satrústeguis, Cañadas, Alzagas, Silvas y otros notables, en sus equivalencias de hoy, para que luchen con inteligencia por la regeneración ética de nuestra política y para que nos ayuden a salir de esta ruina social y económica a la que un grupo de mediocres nos está llevando.

Y para que ningún Gabilondo tenga que volver a iniciar el boletín de noticias con un parte de guerra.

Que suenen las campanas de Rhymney.

BELLS OF RHYMNEY, un poema de Idirs Davies

No suelo repetir música en este blog. Aunque la que pongo es tan buena, que escucharla por segunda vez no es malo. La que hoy cuelgo es de la entrada de 17 de enero de 2011, la segunda sobre Stephan Hessel. Repito también, por ahorrar trabajo, la introducción que hice entonces a esta preciosa canción: Las Campanas de Rhymney. Viene muy a cuento.

“Podría traer muchas canciones hoy, pero después de darle vueltas me decido por “The Bells of Rhymney”. Esta canción se basa en un poema del galés Idris Davies, nacido precisamente en Rhymney, que vivió durante la primera mitad del siglo pasado. El poema se inspira en la huelga general que tuvo lugar en Reino Unido en 1926. Como muchas rebeliones, la huelga fracasó; pero finalmente, el movimiento social triunfó.

Las campanas, como los ciudadanos, tañen, gritan, acusan; pero, como hoy nosotros, no se mueven. Se indignan, preguntan, exigen; pero nadie les hace caso.

Is there hope for the future? , cry the brown bells of Merthyr.

(¿Hay esperanza para el futuro?, gritan las campanas de Merthyr)

La canta uno de los mejores, a quien ya conocéis porque lo he traído en varias ocasiones: Pete Seeger. En actuación en directo, Australia 1963. Muy buen sonido para la época de la grabación y un Pete en plena forma, en su salsa y con su público entusiasmado; pero tranquilo, como es él.”

 

Oh what can you give me?
Say the sad bells of Rhymney.
Is there hope for the future?
Cry the brown bells of Merthyr.
Who made the mine owner?
Say the black bells of Rhondda.
And who robbed the miner?
Cry the grim bells of Blaina.

They will plunder willy-nilly,
Cry the bells of Caerphilly.
They have fangs, they have teeth,
Say the loud bells of Neathe.
Even God is uneasy,
Say the moist bells of Swansea.
They will plunder willy-nilly,
Say the bells of Caerphilly.

Put the vandals in court,
Say the bells of Newport.
All would be well if, if, if,
Cry the green bells of Cardiff.
Why so worried, sisters, why?
Sang the silver bells of Wye.
And what will you give me?
Say the sad bells of Rhymney.

Oh, ¿qué me daréis?/ Dijeron las tristes campanas de Rhymney./ ¿Hay esperanza para el futuro?/ Dijeron las campanas marrones de Merthyr./ ¿Quién hizo al propietario de la mina?/ Dijeron las negras campanas de Rhondda./ ¿Y quién robó a los mineros?/ Dijeron las graves campanas de Blaina.// Saquearán queramos o no,/ Dijeron las campanas de Caerphilly./ Tienen colmillos, tienen dientes,/ Dijeron las claras campanas de Neath./ ¡Hasta Dios está inquieto!/ Dijeron las húmedas campanas Swansea./ ¿Y qué me daréis??/ Dijeron las tristes campanas de Rhymney.// Lanzar a los vándalos en el tribunal,/ dijeron las campanas de Newport./ Todo estaría bien si, si, si, si, si, si…/ Dijeron las verdes de Cardiff./ ¿Por qué estáis tan abrumadas, hermanas, por qué?/ Cantaron las plateadas campanas de Wye./ ¿Y qué me daréis?

 

 

 

 

 

ESTOS FABIO, ¡AY DOLOR! (estamos tocando el fondo)

19 junio, 2012 8 comentarios

Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora
Campos de soledad, mustio collado,
Fueron un tiempo Itálica famosa.

Así se lamentaba Rodrigo Caro, el polifacético poeta sevillano del XVI, ante la visión de las ruinas itálicas.

Tan convulsa está la política y tan confusa la economía que desde hace ya bastante tiempo –casi tres meses– este blog huye de ella como de la peste. Después de la lectura cotidiana de la prensa y de la escucha de los informativos, tal es la depresión que a uno le invade que pocas ganas quedan de repetir lo que ya muchos dicen o, lo que es más difícil, tratar de ser original en la crítica o en la glosa.

Un país, una nación, se construye a lo largo de cientos de años de historia. De historia plagada de guerras y de paz, de tiempos de bonanza y tiempos de penuria, de ataques soportados y de ataques perpetrados. De debilidades, de fortalezas, de amenazas, de oportunidades.

Esa historia la protagonizan los hombres. Son los grandes hombres los que encumbran un país. Son también los hombres miserables quienes lo destruyen. Lo triste es que para construir se precisan siglos; para destruir, con una década es suficiente.

Esto es lo que desgraciadamente está pasando en España.

Una panda de miserables corruptos y codiciosos, amparados por un poder político voluntariamente ciego cuando no cómplice, han convertido en profunda sima lo que pudo haber sido, tan solo, un bache provocado por la crisis global.

Una tropa de ineptos políticos, muchos de ellos corrompidos, que sólo piensan en obtener el poder o en no perderlo, está echando tierra sobre esa sima hacia la que han empujado el presente y el futuro de millones de españoles y de cientos de miles de empresas.

Y una medianía de medios de comunicación, vinculados por razones de maridaje simbiótico con aquella panda de miserables y esta tropa de ineptos, ayuda a la confusión y al entierro defendiendo al corrupto o atacando al inocente, en función del partido que le proteja o de la cuerda a la que se le asocie.

LOS CONSEJEROS

Excuso decir que no a todos culpo. Tan solo a los truhanes. Pero tan truhán es el que comete expolio como el que lo oculta, defiende o, simplemente, justifica. Y esos son muchos, muchísimos.

¿Cómo hemos llegado a esto? Se me ocurren, como os pasará atodos, muchas preguntas. La respuesta es, casi siempre, la misma.

¿Cómo puede ser que el 80% de la banca pública, disfrazada de privada, es decir las Cajas, haya quebrado arruinando a miles de familias y poniendo en riesgo la solvencia del país, mientras sus directivos se van de rositas con los bolsillos llenos?

La respuesta es bien sencilla: dependían del poder político.

¿Cómo puede ser que España tenga la mejor y más inútil infraestructura de Europa, con aeropuertos de última generación sin aviones, estaciones sin pasajeros, autovías sin origen ni destino y obras faraónicas en los más recónditos lugares?

La respuesta es bien sencilla: sus promotores erandirectamente o por persona interpuesta políticos y las obras fueron financiadas por las Cajas que ellos mismos controlaban.

¿Cómo puede ser que ni los Consejos de Administración, ni los auditores, ni el Banco de España fueran conscientes de la ruina de Bankia -y de otras cajas- antes de su salida a Bolsa? ¿Cómo puede ser que fallaran a la vez los gestores, los controladores, los calificadores, los reguladores?

La respuesta es bien sencilla: sí eran conscientes; unos se amparaban en otros y no era cosa de incomodar al poder político que podía remover al consejero, cambiar al auditor o incomodar al gobernador. Y, mientras el problema permaneciera oculto, habría dinero a ganar por unos y otros.

¿Cómo puede ser que, con muy contadas excepciones, los directivos que se han hecho de oro tras quebrar las Cajas, no hayan siquiera sido llamados a capítulo, y no digamos inmediatamente encausados?

La respuesta es bien sencilla: los políticos de los dos partidos mayoritarios se niegan, pues en sus filas militan aquellos tahúres.

¿Cómo pueden seguir libres tantos ladrones -no presuntos, sino ya condenados- de fondos públicos, con fianzas que ni siquiera han pagado ni, probablemente pagarán?

La respuesta es bien sencilla: favor con favor se paga o, dicho de otra manera, mientras se mantengan libres no cantarán.

¿Cómo pueden los gobiernos indultar a tantos condenados y archivar tantos casos por forzadas prescripciones, mientras se desahucia a unos pobres miserables por no poder atender sus hipotecas?

La respuesta es bien sencilla: aquellos son prohombres importantes que auparon al político en su momento, en tanto que estos son pobres miserables sin nombre ni capacidad de reacción.

LOS POLÍTICOS

Y, en otro orden de cosas,

¿Cómo puede ser….

…que los dos grandes partidos se culpen mutuamente de la esclerosis en los órganos de gobierno de TVE, del CGPJ, del TC?

…que las centrales sindicales, COCO-UGT convoquen a las masas contra la reforma laboral al tiempo que se aprovechan de ella para sus propios despidos colectivos?

…que Mariano Rajoy siga justificando su incompetencia con la herencia recibida?

…que Alfredo Rubalcaba continúe dando lecciones de cómo debieran hacerse las cosas?

…que uno y otro no sean capaces de llegar a acuerdos en lo esencial aunque para ello tengan que renunciar a lo accesorio?

LOS RESPONSABLES

¿Cómo puede ser que, después de todos estos “cómo puede ser”, sigan echando la culpa de nuestra situación a la crisis global, a Grecia, a Merkel, a Draghi, al BCE, a los mercados, a las agencias de calificación, a los hedge funds, al sursum corda?

La respuesta es bien sencilla: Nuestra clase empresarial, política y mediática está plagada de miserables corruptos y codiciosos, de ineptos y de aprovechados.

Y así están, entre todos y en tan poco tiempo, hundiendo a España en esta sima de pobreza para muchos, de tristeza para la mayoría y de vergüenza para todos.

Ahí están los resultados: más de dos millones de niños en umbral de pobreza, casi seis millones de parados, miles de cierres empresariales, sistema financiero colapsado, desconfianza internacional, estrepitoso fracaso educacional…

Eso sí, con las mejores infraestructuras del mundo que, a no mucho tardar, quedarán como aquellas Ruinas de Itálica.

Fabio, si tú no lloras, pon atenta

la vista en luengas calles destruidas;

mira mármoles y arcos destrozados,

mira estatuas soberbias que violenta

Némesis derribó, yacer tendidas,

y ya en alto silencio sepultados

sus dueños celebrados.

EL RESULTADO

¿Dónde están los líderes que necesitamos para salir de la sima?

¿Dónde los hombres honrados que dignifiquen la política?

¿Dónde los gestores competentes que hagan lo que ha de hacerse, por encima de lo que les convenga que se haga?

Ausentes, como en Itálica:

¿Cómo en el cerco vago de su desierta arena el gran pueblo no suena?

¿Dónde, pues fieras hay, está el desnudo luchador?

¿Dónde está el atleta fuerte?

ESTOS, HIJO, ¡AY DOLOR!

Estos, hijo, ¡ay dolor! Que ves ahora
Pueblos humillados, hombres derrumbados
Fueron, un tiempo, una tierra orgullosa.

Cantará pronto cualquier otro Rodrigo Caro.

Porca miseria. Sabía yo que no me tenía que haber metido. Estoy triste y muy, muy cabreado.

Estamos Tocando el Fondo.

Para ustedes, Paco ibañez cantando al poeta Gabriel Celaya.

 

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
más se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,
que golpea las tinieblas.

Cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades;
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades,
amorosas crueldades.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos, dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo, estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo,
cultural por los neutrales, que lavándose las manos
se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido,
partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren.
Y canto respirando. Canto y canto y cantando
más allá de mis penas,
de mis penas personales, me ensancho,
me ensancho.

Quiero daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso, con técnica, que puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España,
a España en sus aceros.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo, estamos tocando el fondo.

¿DULCE VIEJO MUNDO? (los suicidios)

6 mayo, 2012 2 comentarios

“No encuentro otro modo de reaccionar que poner un fin decente a mi vida, antes de tener que comenzar a revolver la basura para encontrar comida”.
(Carta de un farmacéutico jubilado de 77 años, que se suicidó en la plaza Sintagma)

FLORES PARA EL JUBILADO DE SINTAGMA

Las crisis afectan a todos. Los más listos las aprovechan para hacerse ricos o, siéndolo ya, para incrementar sus fortunas. Otros que las tuvieron las pierden, aunque puedan seguir llevando una vida holgada. La mayoría, los que no la tienen, conservan aún su trabajo y con él su vida normal, aunque con la preocupación del cambio a peor. Y los más desafortunados, que son cada vez más, pierden su empleo y con el tiempo la esperanza de vuelta a una vida como la que conocían: sin lujos pero con la relativa seguridad de la vida normal, sin sobresaltos ni angustias.

Pero, como en el poema de La Vida es Sueño, hay otros más desafortunados aún: aquellos que tras perder el trabajo, la esperanza y a veces la dignidad, pierden la vida. Es su cara más cruda: los suicidas de la crisis.

 Al principio eran pocos y raramente merecían el último y dudoso homenaje de una portada en los medios; no era cosa de asustar. Conforme avanza y se profundiza la crisis, los suicidios aumentan y, al ser suceso ya casi cotidiano, tampoco lo merecen. No son ya noticia.

 Estos suicidios son diferentes a los del crack del 29. Aquellos, aunque mucho hay de leyenda, fueron masivos, espectaculares y concentrados en pocos días. Sus víctimas fueron, en general, millonarios y especuladores que perdieron en pocos días lo que tenían y lo que no, y agentes financieros que arruinaron a sus clientes. Durante los cinco días negros del jueves 29 de octubre al siguiente martes, la bolsa se hundió. Para acompañarla en su caída, muchos cuerpos se precipitaron por las ventanas de los rascacielos de Nueva York. Se iniciaba la Gran Depresión.

 Su origen guarda ciertas similitudes con la crisis actual, aunque el desarrollo de la “nuestra” está notablemente más afectado por el contagio que supone la globalización  de los mercados y, sobre todo, por la codicia de sus operadores y el descontrol, cuando no la corrupción, de los garantes de la estabilidad: los gobernantes. Y no será, esperemos, una guerra mundial la que dinamice de nuevo el funcionamiento de las industrias.

EL CRACK. LA GRAN CAIDA

Unas citas sobre el crack del 29 y la gran depresión sobrevenida valdrían, sin quitar una coma, para hoy.

 “Favorecidas por los créditos, las industrias producían bienes a un ritmo muy superior al de las posibilidades de consumo de la mayoría de la población. Así, llego un momento en que las empresas comenzaron a tener dificultades para vender sus productos”.

 Pusieron en la calle a millones de trabajadores y el desempleo comenzó a crecer, a crecer, a crecer…

 “Las consecuencias sociales de la crisis golpearon en particular a los asalariados que, en cifras nunca vistas antes, perdieron sus empleos, sus ahorros y muchos, también sus viviendas. Las largas colas de desocupados en busca de alimento, o durmiendo en las calles cubiertos con cartones y papeles de diario por todo abrigo, fueron una escena habitual de la primero década de 1930”.

EMPLOYMENT OFFICE

La descripción del escenario social no difiere mucho de la actual en los países de la Europa meridional.

OFICINA DE EMPLEO

La ola de suicidios que arrastra esta crisis es diferente de la de los inicios de la Gran Depresión. No es su causa la ruina inmediata sobrevenida como lo fueron los de entonces; los de hoy son más bien consecuencia de una prolongada agonía en la que la desesperanza sucede a la penuria. La desesperanza que genera la impotencia de poder allegar los mínimos recursos para la supervivencia de uno mismo y de su familia.

 El perfil del suicida de esta crisis no es el rico arruinado ni es el pobre de siempre. Las víctimas de hoy son los que tuvieron algo y hoy no tienen nada. Los que fueron autónomos o pequeños empresarios, hoy arruinados, y los parados de larga duración. Aquellos que ven cómo la vida que era ya no es y cómo se van acabando las ayudas de la familia –porque ya no puede o porque no la tienen– y del Estado –porque ya se acabó el plazo de la ayuda– e incluso pierden el techo que tuvieron. Y, entre estos, los que no se resignan a pedir limosna o a rebuscar en los cubos de la basura como el farmacéutico de Sintagma.

Esta macabra epidemia golpea fundamentalmente a la Europa meridional aunque, curiosamente y según datos oficiales, deja a salvo a España.

 Según las estadísticas en Grecia se han suicidado, por causa directa de la crisis, 1.725 personas en los dos últimos años, lo que supone un incremento estadístico de casi un 50%. “Cada cuarenta segundos una persona se quita la vida. Y la situación podría empeorar” (Androulla Vassiliou, Comisaria europea de Sanidad). Los datos de Italia son parecidos y algo menor es la incidencia en Portugal e Irlanda. La incidencia en España, es muy inferior, incluso con una ligera reducción en el índice total de suicidios en el periodo 2007-10.

 Es una tragedia, la peor cara de la crisis. Es predecible y no es evitable. Cuando leemos los datos del paro, la cifra creciente de los de “larga duración” y la de las “familias con todos sus miembros en paro” y estamos convencidos de que va a seguir aumentando porque nadie que pueda parece saber cómo se detiene la espiral, la pregunta que surge es ¿qué pueden hacer cuando el subsidio se acaba, la casa se pierde y ya no hay dinero en el cajón ni queda familia o amigo a quien acudir? ¿Qué haríamos nosotros de encontrarnos en su situación?

 Individualmente nada podemos hacer para evitarlo. Solo podemos pedir a las administraciones y a las instituciones competentes que no les dejen tirados; que no les aboquen a la crítica situación de plantearse si merece o no la penan vivir.

 Qué fácil es escribirlo, qué doloroso imaginarlo, qué triste no querer detenerse a pensar en ello.

F. D. ROOSEVELT A LOS AMERICANOS

En las elecciones americanas de 1932 Franklin D. Roosevelt, candidato demócrata, arrasó con más del 60% de los votos. Cuando llegó al poder la ruina era total. Los bancos no tenían dinero para atender a la masiva avalancha de retirada de efectivo provocada por el miedo al colapso total. Roosevelt agarró el toro por los cuernos y tomo la decisión radical de cerrar los bancos por cuatro días, durante los cuales se reunió con su equipo para buscar una salida.

Al final del cuarto día habló a América. Apelando al patriotismo como única manera de regenerar una cierta confianza en el país y en el sistema, pidió a los americanos no sólo que no continuaran sacando dinero de los bancos, sino que hicieran justo lo contrario: depositar el dinero en los bancos. Durante los días siguientes, millones de ciudadanos hicieron lo que su Líder les pidió. El sistema bancario volvió a funcionar y se inició el camino de la recuperación.

No fue eso lo único que hizo FDR, desde luego, pero sirve como imagen de carisma y liderazgo. Por eso ha sido el Presidente más reelegido de los EEUU, en la etapa más convulsa de su corta historia.

Claro que si alguien nos pidiera hoy que confiáramos en los bancos con la que está cayendo, con lo que se están llevando, con lo que están estafando y con lo que nos están costando, nos daría tal ataque de risa que no quiero siquiera imaginar los efectos en estas macabras estadísticas.

Hoy no solo tenemos un problema industrial y financiero como lo tuvieron entonces. Tenemos un problema de liderazgo y, sobre todo, de confianza. Confianza en el sistema, en el país (sea España, sea Europa) y muy especialmente en nuestros líderes, llámense Merkel, Rajoy, Draghi, Sarkozy o Cameron. El problema es que no hay recambios a la vista.

Y como no hay, apelo de nuevo a Rajoy:

Don Mariano, diríjase de una vez a sus ciudadanos, al “conjunto de la ciudadanía” como a usted le gusta llamarnos. Hágalo directamente, sin ministros intermediarios; hágalo para dar un mensaje completo, no de medidas parciales; hágalo para dar un mensaje de esperanza, no de conformidad; hágalo para convencer, no para imponer. Hágalo ya, no lo demore.

Hágalo. Quizá con unas palabras bien dichas haga cambiar la fatal decisión de alguno que esté al borde de la locura del suicidio.

M. RAJOY, SOLO A LOS SUYOS

Lucinda Williams publicó en 1992 su álbum Sweet Old World. Debía de pasar por momentos tristes, pues la mayor parte de los temas musicales del álbum versan sobre la muerte y el suicidio. Y aunque la canción que da título al álbum trata de cantars las bellezas de la vida que se deja, es tan triste y melancólico el tono de la canción que casi es una invitación a dejarla.

Os la dejo en versión de Emmylou Harris y Neil.

Mira lo que perdiste al dejar este mundo
Este dulce mundo
…..
Promesas que se cumplieron…

 

See what you lost when you left this world, this sweet old world
See what you lost when you left this world, this sweet old world

The breath from your own lips, the touch of fingertips
A sweet and tender kiss
The sound of a midnight train, wearing someone’s ring
Someone calling your name
Somebody so warm cradled in your arm
Didn’t you think you were worth anything

See what you lost when you left this world, this sweet old world
See what you lost when you left this world, this sweet old world

Millions of us in love, promises made good
Your own flesh and blood
Looking for some truth, dancing with no shoes
The beat, the rhythm, the blues
The pounding of your heart’s drum together with another one
Didn’t you think anyone loved you

See what you lost when you left this world, this sweet old world
See what you lost when you left this world, this sweet old world

LA GUERRA DE LOS CIEN DÍAS (Guerra o Paz)

5 abril, 2012 2 comentarios

Al final de mi última entrada (La Guerra de los Cien Días: Waterloo o Jericó) aludí, a modo de símil, a estas batallas. Y sugería que Rajoy debería ser más Josué que Bonaparte. Sobre todo, porque Napoleón perdió y Josué ganó. Bien es cierto que este último, tras hacer caer las murallas de Jericó con el sonar de las trompetas, masacró a golpe de espada a la población sin diferenciar viejos de niños, hombres de mujeres, civiles de soldados, hombres de animales: “Destruyeron a filo de espada todo lo que había en la ciudad: hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas y los asnos” (Josué 6:21).

Por eso, abatidas las murallas del poder socialista a golpe de urna, el Presidente Rajoy debe dejar las espadas y buscar el acuerdo, no la confrontación.

Tal como están hoy las cosas, con déficit y paro desbocados, la economía en recesión, la deuda creciendo y los mercados haciendo sangre, los recortes de los Presupuestos Generales del Estado –ya lo dije- son necesarios. Estando donde estamos, en una Europa débil en su gobierno interior pero con una Alemania fuerte y prepotente que tira de la economía y manda en ella, no nos queda otra. El camino alternativo del relajamiento de la consolidación fiscal para facilitar el crecimiento ya no es una opción; España no puede salirse de la senda marcada por Bruselas. Es así de sencillo; así de trágico.

Pero dicho lo dicho, hay recortes en los PGE que no se entienden; unos, por defecto, otros por exceso. No tiene sentido que, frente a una reducción del gasto ministerial de 17%, el gasto de la Casa Real se mantenga con un mínimo “tijeretazo” del 2%, sobre todo ahora que SM ha dejado las regatas. Y que la inversión en I+D+I caiga en un tremendo 30%. No es solo cuestión de imagen. No tiene justificación de ningún tipo.

 

Al margen de mis acuerdos y desacuerdos con lo hecho, detallados parcialmente en mi anterior entrada, queda mucha tarea pendiente. Muy especialmente en todo lo que afecta a la regeneración política y el restablecimiento de la confianza en las instituciones democráticas.

– Porque nada se ha hablado, aún, de modificar los sistemas de elección o renovación del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial.

– Nada se ha dicho, aún, sobre la inhabilitación a los imputados por corrupción para que no puedan ser elegibles en urnas o designados para otros cargos políticos.

– Nada se sabe, todavía, sobre la dinamiización de la acción de la Justicia contra servidores públicos corruptos para llegar, más pronto que tarde, hasta el final: su encarcelamiento y la devolución de lo robado.

– Nada sobre la ampliación del periodo de prescripción para delitos fiscales, que en muchos casos derivan directamente de la corrupción política.

– Nada sobre la incompatibilidad de parlamentarios y altos cargos (y, en ciertos casos, familiares) para ejercer, tras su mandato, ciertos cargos en empresas privadas cuya actividad depende en gran medida de la Administración.

– Nada sobre incompatibilidad en la percepción de pensiones y el desarrollo de actividad personal o profesional para determinados ex cargos. Como la que tienen el resto de los mortales.

– Nada sobre el cierre o reprivatización de la mayoría de cadenas de TV autonómicas o locales cuya única utilidad es servir de escaparate a la administración que las sostiene y que suponen oscuros pozos de dinero, de amiguismo y de venganza.

– Nada oímos sobre la “recentralización”, de competencias eliminando superposición de instancias administrativas atomizadas a través de tantos niveles: central, comunidades, diputaciones, municipios.

– Y, last but not least, nada sobre la eliminación de delegaciones en el exterior de ciertas comunidades autónomas.

Yo entiendo que sea la economía lo prioritario porque estamos hoy más que nunca, más que en aquel mayo 10, al borde del abismo. Pero todos estos asuntos no son baladíes; son extraordinariamente importantes porque, mientras no se corrijan, seguirán siendo fuente y causa de corrupción. Nuestra política, nuestros políticos, necesitan por encima de todo recuperar la confianza de los ciudadanos. Porque si no, nadie creerá que cualquiera de las decisiones que toman sea de buena fe. Es la eterna contradicción entre lo urgente y lo importante: abordemos lo urgente y se olvidarán de lo importante.

El Estado del Bienestar es la gran bestia negra a la que nadie se atreve, de frente y por derecho, enfrentar. Y hay que hacerlo porque necesita una fina labor de tijera. Y que no se me entienda mal. No hablo de recorte de prestaciones. No hablo de cierres de centros de salud, de escuelas, de quirófanos, de salas de urgencia. Ni de reducción de prestaciones de desempleo o de pensiones. Hablo de mejoras en la gestión, de sistemas de copago discriminatorio, de congelación (¿por qué no, si los sueldos de funcionarios se han congelado?) de las pensiones más elevadas.

Hablo de coger el toro por los cuernos sin complejos de falsas ideologías y de torpes pragmatismos. Hablo de tomar decisiones y ser capaz de explicarlas sin que la mitad de la población se considere atacada directamente por el gobierno que no han votado y la otra mitad traicionada por el gobierno que han votado.

Hablo de Sentido Común, con mayúsculas.

Y si hay que incrementar impuestos, que se haga. Sin complejos y sin servidumbres. Como ya se hizo el 30 de diciembre. Necesitamos más ingresos fiscales porque los recortes no son suficientes. Pero que se exija más a quien más capacidad tiene de asumirlo sin que el consumo se vea afectado. Que no me digan que no se puede subir el IVA para determinados productos o servicios cuya demanda no se ha visto afectada por la crisis. Es un dato, no una suposición, que las empresas vinculadas al “lujo” han incrementado ingresos en estos años de crisis. No es disparatado crear un tercer tramo de IVA, parecido al antiguo Impuesto del Lujo.

Que no me digan que no se puede establecer un impuesto extraordinario, bien planteado (no como el inútil Impuesto de Patrimonio), para las grandes fortunas, que afecte a las “súper rentas” no invertidas, a los elevados patrimonios ociosos o a las inconcebibles indemnizaciones millonarias de las que cada día nos asombramos leyendo la prensa.

Y, por Dios, de una vez por todas, un plan serio y no solo de imagen, para combatir el fraude fiscal serio y no solo la pequeña economía sumergida. Con voluntad de eliminarlo y no solo para quedar bien ante la opinión pública. Contra el fraude tributario y la deslocalización de rentas a paraísos fiscales que permite evadir miles de millones.

No podemos admitir que este gobierno, como el anterior lo fue, sea fuerte con los défiles y débil frente a los fuerte.

Y si se hace así, resultará muy sencillo de explicar a la opinión pública. A Mariano Rajoy, que permanece medio escondido, le resultará sencillo hablar alto y claro de lo que ha hecho y de por qué lo ha hecho. Y muchos de los que hoy, manipulados por el partido en el que creen, reniegan de sus decisiones, comenzarán a renegar de quienes las critiquen. Porque sabrán que estas decisiones son las correctas, las que reparten equitativamente los esfuerzos y las que pueden ayudar al país a salir de la ruina económica y moral en la que está sucumbiendo.

Y si así se hace, Mariano Rajoy podrá extender la mano con dignidad hacia Alfredo Pérez Rubalcaba y este podrá estrecharla con lealtad. Porque dignidad y lealtad, liderazgo en una palabra, es lo que más falta nos hace hoy.

Guerra o Paz. Ustedes tienen la palabra. Si hay guerra, alguno de ustedes ganará y todos nosotros la perderemos. Pero no olviden –y repito la cita de ayer– lo que dijo Wellington tras su victoria en Waterloo: “Excepto una batalla perdida, no hay nada más deprimente que una batalla ganada.”

Prefiero la Paz. Es hora de un Pacto por la Lealtad, por la lealtad de los políticos hacia su pueblo.

Malditos sean ante la historia si no llegan a la paz.

Música de Paz hay mucha. Quizá la más universal sea la de John Lennon, Give Peace a Chance. Hoy voy a dejaros una menos conocida: Last Night I had the Strangest Dream (Anoche tuve el sueño más extraño). Muchos de los míos la cantan: Johnny Cash, el del alma cálida y la voz rota; Simon & Garfunkel; Pete Seeger,…incluso John Denver. Para hoy, me gusta la versión de Serena Ryder. Con ella os dejo.

 

Last night I had the strangest dream
I’d ever dreamed before
I dreamed the world had all agreed
To put an end to war

I dreamed I saw a mighty room
Filled with women and men
And the paper they were signing said
They’d never fight again

And when the paper was all signed
And a million copies made
They all joined hands and bowed their heads
And grateful pray’rs were prayed

And the people in the streets below
Were dancing ‘round and ‘round
While swords and guns and uniforms
Were scattered on the ground

Last night I had the strangest dream
I’d never dreamed before
I dreamed the world had all agreed
To put an end to war.