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COMO ENCONTRADO, EL PERRO DE LA CAVERNA

El alfarero se adelantó algunos pasos y con voz clara, firme, aunque sin gritar, pronunció el nombre escogido, Encontrado. El perro ya había levantado la cabeza al verlo, y ahora, escuchado finalmente el nombre por el que esperaba, salió de la caseta de cuerpo entero, ni perro grande ni perro pequeño, un animal joven, esbelto, de pelo crespo, realmente gris, realmente tirando a negro, con la estrecha mancha… 

(La Caverna. José Saramago)

 

Ya saben que me gustan los perros y José Saramago.

Como ya conocen si leyeron lo anterior, el perro de las lágrimas no tenía nombre; era conocido por lo que hizo: beber las lágrimas de la mujer del médico, que tampoco tenía nombre. Como no lo tenía su marido, el médico, ni el niño estrábico, ni la mujer de las gafas oscuras, ni el ladrón… ni ninguno de los demás personajes de El Ensayo sobre la Ceguera (1995).

A todos se les conocía por lo que eran o lo que hacían, no por sus nombres. No hacían falta para conocer cómo era por dentro cada uno de ellos.

Los nombres son importantes en las obras de Saramago. Sea por su ausencia, como en el Ensayo de que hablamos, sea por constituir el argumento central, como en Todos los Nombres (1997), aunque sólo el protagonista aparece con el suyo, sea en fin por su descriptiva belleza, como los nombres de Baltasar Sietesoles y Blimunda Sietelunas, en Memorial del Convento (1982), una de las novelas, junto con la que cito a continuación, más tiernas y humanistas del autor.

En La Caverna (2000), los personajes sí tenían nombre: Cipriano Algor, el alfarero, su hija Marta y su yerno Marcial, Isaura, el sueño de Cipriano…

Y tenía nombre, grandioso nombre,  Encontrado, el perro que sabía que iba a ser encontrado por Cipriano y que conocía cuál iba a ser su nombre antes de tenerlo. Encontrado, el perro que iba a ser uno más en la familia Algor.

Encontrado

Ya saben también, si leyeron, que hace poco más de una semana perdí  a mi perro, que casi no era mío todavía; porque un perro solo puede “ser” de alguien cuando él ha aceptado pertenecer a ese alguien. Y mi perro no había tenido aún tiempo ni de pensarlo. Mucho menos de decidirlo.

Sucedió el día 16 de diciembre. Estaba conmigo desde el 10, menos de una semana. Seis días conmigo, siete días perdido…

Como Encontrado, Achado... Chado

Encontrado, Achado… Chado

Hace un par de días, el 23 de diciembre, siete días después de haberlo perdido y 13 después de haberlo tenido, mientras viajaba de Cádiz a Madrid para disfrutar navidades en familia, recibo una llamada:

  • ¿Es usted Jaime?
  • Sí, ¿Quién le llama?
  • Mire, soy Pilar, de Maikan, la perrera de Talamanca..
  • ¡¡No me diga que lo han encontrado…!!

La conversación continuó un par de minutos, los necesarios para tratar los detalles.

Ayer por la mañana pasé por Maikán para reconocer al perro. Era él: era Chino.

Era Encontrado

No sé cuál fue su historia durante los siete días en que ha estado perdido.  Sea cual fuere, no quiero que me la cuente; quiero que la olvide. Sé, porque lo vi, que estaba más delgado, temblando y con un enorme bulto en la quijada derecha; tan grande, casi, como su cabeza de cachorro.

Un tumor debe de ser, me dijo José Luis, el responsable de Maikan. Impensable que sea un tumor que, hace sólo siete días, no tenía. Debe de ser, respondí yo, un golpe de un coche o una fuerte tumefacción interna provocada por los esfuerzos en deshacerse del collar y correa que debieron de engancharse en algún escollo de su escapada.

Lo ha traído hoy un señor que lo veía desde hace un par de días deambulando por su finca”, me dijo Pilar.

¿Qué habrá comido durante esta semana un cachorro de cuatro meses que no conocía su nuevo entorno? Nada, supongo. Habrá pasado frío y hambre. Y miedo, mucho miedo.

Pero ya está a salvo, como Encontrado, el perro de La Caverna. Ya tiene de nuevo familia, como Encontrado.

Mañana, antes de viajar de vuelta al sur y después de las gestiones necesarias para retirarlo, iré a por él. Intentaré que olvide estos días y trataré por todos los medios de que ella lo acoja y llegue a tenerle una pizca del cariño que Marta, la hija de Cipriano, tuvo con Encontrado.

Y los “¿Cómo habría sido…?” y “Sin duda hubiera tenido…” que con tristeza preguntaba y afirmaba en mi anterior escrito, se convertirán desde hoy en “¿Cómo será?” y “Sin duda tendrá”. Porque este perro, Encontrado, va a tener historia, no sé si breve o larga, como la tuvieron Carola, Fag I, Tom, Fag II, Fag III y Chino, mis otros perros.

Y le voy a cambiar el nombre: ya no será “Chino”. Pero como Encontrado, nombre acertado para personaje de novela, es poco práctico para un perro de caza, le bautizaré con la versión original: “Achado”. La fonética es importante para un perro de caza. Así que será, simplemente, “Chado”.

Él ya lo sabe, aunque todavía no se lo he dicho.

Así que ya estoy feliz. Sólo queda que ella lo acepte. No aspiro a que lo quiera, que lo querrá. No espero que sea para ella tan importante como lo fue Gypsy en esta preciosa canción con la que les dejo.

Escúchenla y lean la letra. Pero deténganse antes del final, porque es un final muy triste

“Ahora, Gitano es mi perro. Lo encontré en una zanja de la carretera.

Y le he llamado Gitano porque le encaja bien el nombre…”

Así lo cantaba ella. Escuchen a la grandiosa Dolly Parton: Gypsy, Joe and me.

We might have slept in a rail yard or camped by the river bank
We fed ourselves from the fruit of the land
And quenched our thirst with rain
We never did allow no roots to grow beneath our feet
Life just had no pattern for Gypsy Joe and me
All we had was each other and the rags upon our back
The closest thing to a home we new was some abandoned shack
But we had all we needed and the rest we didn’t need
Life was free and simple for Gypsy Joe and me
Now Gypsy was my little dog, I found by the road in a ditch
And so I named him Gypsy, cause that name just seemed to fit
Oh and Joe he was my man, the flower of my soul
Thou he never said he loved me, I just always seemed to know
While standing by the highway, thumbin’ for a ride
The speeding wheels of a passing car, took Gypsy’s life
I lost him where I found him and his loss was misery
Now there’s no more Gypsy, there’s just Joe and me
Well the winter came and the snow did fall
And the night was cold and still
And the rags we wore were not enough
And Joe he caught the chill
And he told me how he loved me
And in my arms he went to sleep
Now there’s no more Gypsy, no more Joe, there’s just me
While standin’ here on the edge of this bridge
Lookin’ down I see
The face of Joe and Gypsy, lookin’ back at me
And somewhere in the distance I can hear them callin’ me
Tonight we’ll be together again
Gypsy, Joe and me

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  1. jjgarnicaalvear@yahoo.es
    25 diciembre, 2014 en 10:34 PM

    Me alegro que hayas encontrado al can , Felices Pascuas y recuerdos a todos , abrazos , Juanjo

    Enviado desde mi iPhone

    • 25 diciembre, 2014 en 10:50 PM

      Muchas gracias Juanjo.
      Creo que toda la panda se ha ido de crucero a Miami ¿qué hacéis vosotros? ¿Os vemos por el sur?
      Felicidades y abrazos.

  2. Inma
    25 diciembre, 2014 en 10:34 PM

    Jaime, que alegría por ambos, y no me cabe duda que robara el corazón de toda la persona que comparta su vida. Nunca mejor dicho: Feliz Navidad.

    • 25 diciembre, 2014 en 10:52 PM

      Gracias mil Inma.
      El perro y yo estamos contentos.
      Ella dice que también, aunque no estoy yo muy seguro todavía. Tiempo al tiempo.
      Abrazos y feliz Navidad.

  3. 25 diciembre, 2014 en 10:42 PM

    Todo un regalo!

    • 25 diciembre, 2014 en 10:52 PM

      Muchas gracias Carlos.
      Un abrazo

  4. Emilio Ruiz Rasillo
    26 diciembre, 2014 en 11:24 AM

    Nos veremos mañana te felicitare por encontar tu perro y naturalmente por Navidad.

    • 26 diciembre, 2014 en 9:42 PM

      Gracias Emilio.
      Recién llegado de Madrid.
      Mañana nos vemos.
      Abrazos y felices fiestas.

  5. g
    26 diciembre, 2014 en 10:09 PM

    Yo también tuve una vez un braco alemán “encontrado”, pero lo llamamos Tramp. Apareció en medio de la carretera,flacucho y lleno de garrapatas. Lo subimos en el coche y lo metimos en nuestra casa, aunque él se encontraba más a gusto en el malpais. Le cogimos mucho cariño y él a nosotros. Tres meses después apareció un cazador y dijo q era suyo. Yo no se lo quería dar porque Tramp no lo recibió como un perro recibe a un buen amo, pero después de revisar el chip no me quedo más remedio. Él dueño estaba muy agradecido, decía que era su mejor perro, creo que tenía casi diez, y que no me lo podía quedar (le ofrecimos un buen dinero) porque había invertido mucho tiempo en entrenarlo, pero que me daría un cachorro de su próxima camada. Nunca quisimos otro pequeño vagabundo que no fuese Tramp. Tú no eres el mismo tipo de cazador que áquel, Encontrado será un perro muy feliz.

    • 27 diciembre, 2014 en 8:40 PM

      ¿Qué es el malpaís? ¿El campo?
      Lo malo que tienen los chips, para el que encuentra un perro que le gusta, es que si aparece el propietario no hay nada que hacer. Antes de tomarle cariño debisteis verificar.
      No es como en los tiempos que encontramos a Tom. No había chips. Apareció el dueño al cabo de unos meses y hubo un juicio. Tu abuelo dijo al juez que el otro estaba “emperrado” con Tom. Al juez le cayó simpático el Abubo y resolvió a su favor.
      Durante años contó el Abubo a sus amigos la anécdota.

    • 27 diciembre, 2014 en 8:43 PM

      Hay cazadores que usan a los perros como servidores en la caza.
      Otros, los consideran compañeros.

  6. Corsario
    27 diciembre, 2014 en 10:53 AM

    Buenas noticias ¡, sobre todo para Chado en vista de su calamitoso estado.

    A Gypsy le pasó como a Mr.Bones, compañero del difunto poeta Willy.
    Una mañana invernal esperó a que se abriera un claro en el tráfico de la autopista y entonces echó a correr jugando al esquiva coches, corrió hacia la luz y el rugido que se precipitaban hacia él.
    Con un poco de suerte pronto estaría con Willy

    abrazos
    Corsario

    • 27 diciembre, 2014 en 8:42 PM

      En la historia de Dolly Parton el perro fue el primero que marchó. Luego, Joe. Y, finalmente, ella; aunque esto no aparece en la historia.
      Son bonitas las historias de perros.

  7. Corsario
    27 diciembre, 2014 en 9:34 PM

    ” g” es Greta ?

    I presume , esa historia me suena.

    Abrazos

    Corsario

    • 28 diciembre, 2014 en 12:36 PM

      Sí, es Greta.
      Al menos figura su dirección de email.
      Abrazos

  8. Corsario
    27 diciembre, 2014 en 9:36 PM

    El malpais es la zarza que crece salvaje

  9. Carmen Cacho Ordax
    28 diciembre, 2014 en 9:21 AM

    Eres un tipo con suerte, siempre lo he dicho. Hoy me alegro mucho de esa suerte por ti y por tu cachorro. Cuídalo, amalo y hazlo tuyo. ¡A tu salud, Chado!

    • 28 diciembre, 2014 en 12:38 PM

      El cachorro es el que ha tenido suerte.
      Bueno….y yo también. La verdad es que siempre la he tenido. O he valorado mucho la que he tenido, que también tener el optimismo que yo siempre tengo es una suerte.
      A ver si sale bueno, en todos los sentidos.
      Abrazos

  10. May
    28 diciembre, 2014 en 9:54 AM

    Enhorabuena Jaime, suerte para ti Chado por darle segundas oportunidades.

    • 28 diciembre, 2014 en 12:38 PM

      Muchas gracias May.
      Abrazos

  11. j. palomo
    28 diciembre, 2014 en 10:25 AM

    el perro es el reflejo de su dueño, por eso la temporada que viene te dara muchassatisfaciones y a mi me dejaras tranquilo, ya no tendre que buscarte mas perdices, un abrazo

    • 6 enero, 2015 en 5:14 PM

      Hola Palomo.
      Releyendo algún comentario he visto que el tuyo quedó sin responder. No me lo explico, porque escribí la repuesta e incluso recuerdo en qué sentido.
      Lo siento; no me gusta dejar comentarios sin respuesta, así que más vale tarde que nunca.
      La temporada que viene tendré el gusto de encontrarte las perdices que tus perros pierdan.
      Un abrazo.

  12. guadiana1
    10 febrero, 2015 en 3:48 PM

    Ufff, qué alegría!!! el final de la historia, hasta aquí, porque espero que el final- final de la historia tarde mucho tiempo en llegar.

    Me alegro de que Encontrado haya sido hallado… y ahora viene cuando yo me meto en uno de mis bucles, prepárate!!!

    Me chifla el nombre (leí, disfruté, me conmoví y me enternecí con “La Caverna”), me rechifla la conversión de “Encontrado” en “Achado” , también entiendo como más práctico el uso del diminutivo “Chado”, y tengo que decirlo ( o reviento) también me encanta que le hayas puesto un nombre gallego (no sé sin con o sin conocimiento/intención), al que nunca ha sido chino pero sí ha sido encontrado.

    Intentaré explicame (vaya por delante que no soy lingüista). Encontrar en gallego es Atopar, por lo tanto “Encontrado” se diría “Atopado” y Hallar en gallego es Achar, por lo que “Hallado” se diría “Achado”, de ahí viene mi bucle.
    Hallar/Encontrar: Dar con algo o alguien que se busca (bueno, y sin buscarlo también…). En definitiva tu nuevo amigo (y espero que de la capitana también) tiene un bonito nombre gallego, una pequeña bonita historia y no dudo que también un interesante futuro.
    No dudo de que ambos os merecéis, os habéis encontrado, perdido y hallado, lo que deparen los vientos, se verá.
    (Esta vez me ha costado menos salir de mi bucle)

    Gracias por otra tierna, sensible y humana entrada.

    Un beso enorme para ti y un abrazo también enorme para Chado.

    Guadiana

    • 10 febrero, 2015 en 11:04 PM

      Y ahora habrá que hablar del nombre…
      Con la emoción del encuentro y mi adición a Saramago y sus perros, decidí llamarle Chado.
      Encajaba muy bien con la historia, con la pérdida y el reencuentro.
      Pero cuando el encuentro se produjo, se me escapó la voz y formó, por su cuenta, la palabra ¡Chino!
      Chado me miró, entrecerró los ojos (entiende que de sus cuatro meses y medio, sólo estuvo conmigo 6 días; luego, 7 perdido, muerto de miedo, de hambre y de frío) y tras el medio minuto que le costó reconocerme, se me vino encima. Él aceptó su nombre y ya no quiso otro. Lo pensé y decidí que ya era tarde para volver a Chado.
      Así que ya ves; son ellos, los perros, y en general la gente, los que deciden los nombres por los que desean ser llamados por aquellos que les quieren.
      ¿No es así, Guadiana, Bolboreta…?
      A propósito, dile a Guadalupe que se le echa de menos.
      Tu lección de galego muy interesante. Es la única lengua, el Galego, que se habla cantando.
      Mil besos.

      • guadiana1
        11 febrero, 2015 en 7:30 PM

        Olvidé decirte que Guadalupe anda muy liada desde hace unos meses, pero ya está enterada de estas entradas y espero que un día de estos, cuando pueda y quiera desconectar, aparezca por aquí.

  13. guadiana1
    11 febrero, 2015 en 4:41 PM

    Entonces al final es “Chino”!!! o ya me he liado?

    Veo el momento del reencuentro, de verdad lo veo, entonces dejo volar la imaginación y me monto la película desde el principio…
    Encuentras el perro que buscas y te lo llevas contigo, él, en pocos días, no entiende/asume el cambio de vida. En un momento concreto donde las circunstancias, como siempre, confluyen y lo propician, se asusta y huye.
    Pasa días quién sabe dónde y quién sabe cómo, pero sabemos que no lo debió pasar bien, realmente lo debió pasar muy mal, solo, perdido, desprotegido siendo tan solo un cachorro.
    Entonces, de nuevo, las circunstancias permiten y propician que os volváis a encontrar. Fue poco tiempo el que habíais estado juntos, fue un tiempo similar, pero reciente, el que él pasó solo y mal así que al verte de nuevo y tras oír una palabra “Chino”, su nombre.
    Él necesita un tiempo, unos segundos, para recordar que estuvo contigo y estuvo bien, no recordará ya que su cambio de vida inicial le había resultado desconcertante, recordará que estuvo contigo y que estaba bien y en ese momento reacciona y va hacia ti…

    Fin de la película.

    Este es el resumen, en mi imaginación la película es más larga (y no es de Walt Disney) y con momentos de su escapada, pero el resumen es este. Y aquí acaba la sesión de cine.

    Cambio de tema. No tengo duda de que sí podemos elegir el nombre por el que queremos ser llamados, a mi me encanta el nombre con el que me bautizaste, me encanta ser Guadiana y lo asumo como propio para ser llamada así.

    En los animales tengo dudas.
    Yo tuve un Pinscher miniatura (pero muy miniatura) al que llamé Manolo (espero que ningún Manolo se ofenda) y no sé si , de entrada, el estuvo muy conforme con el nombre aunque creo que sí, porque siendo un gran nombre para poco perro él, como ser vivo, era grande( lo vi en sus ojos cuando me apareció en mi vida con poco más de un mes).
    Era muy inteligente, muy valiente (demasiado), muy divertido, muy obediente, muy juguetón, muy cariñoso… con tantos buenos atributos en modo “muy” no podía llamarle “chispita” o similar,,, tenía que ser un nombre contundente así que fue “Manolo”.
    Por supuesto ya contaba con las risas del “respetable” cuando preguntasen u oyesen el nombre del enano,,, imagínalo.
    De entrada la primera fue en el veterinario cuando lo llevé a poner el microchip y su primera vacuna. Él veterinario pregunta ¿qué nombre le has puesto?, respondo “Manolo” y él (que estaba escribiendo en la cartilla del perro) deja de escribir, levanta la cabeza y suelta : coño!!! como yo… Yo me quedo en shock tres milésimas de segundo y respondo, Uyyy espero que no te importe!!! y me dice, en absoluto!!! le queda simpático, le queda mejor a él que a mi…
    El resto de la gente tan solo se reía y decía “qué gracia”!!! “Tremendo nombre para una miniatura”… y cosas así.
    Realmente creo que a él le encantaba su nombre porque cuando la gente lo preguntaba o lo oía (por ejemplo en el parque, cuando se alejaba mucho y yo lo llamaba, él regresaba corriendo cual galgo en miniatura y saltaba hasta mis brazos, me hidrataba la cara a lametones y regresaba al suelo volviendo a desaparecer como una flecha para repetir la jugada) los espectadores casuales lo pasaban bárbaro -entre el nombrecito y la movida circense…- y se reían y él percibía el “buen rollismo” . Entonces se crecía todavía más y mostraba generosamente lo inteligente, ágil, veloz, cariñoso, payasete y encantador que era. Se me cae la baba hablando de él y lo añoro.

    Algún día te hablaré más de él y de nuestra historia, por hoy ya … este comentario va a ser más extenso que tu entrada y eso no puede ser.
    Esta vez no ha sido un bucle, ha sido que me he liado sin más… podría borrarlo en lugar de publicarlo, pero me da pereza después de tanto escribir. Perdóname por este exceso, no lo volveré a hacer.

    Un montón de besos

    • 11 febrero, 2015 en 11:21 PM

      Olé!!!
      Vaya pedazo de comentario… Cabría en mil tuits.
      CHINO; el nombre es Chino. Pensé que quedaba aclarado en mi respuesta a tu comment.
      Tu resumen es perfecto. En la descripción de los hechos y en la de los sentimientos. Así fue como fue.
      Hay un detalle adicional simpático. Desde 3 ó 4 días antes de que lo llevarán a la perrera, andaba Chino rondando la finquita de un señor. Ese lugar estaba como a 10 kmts de dónde se escapó. Con verjas, carreteras e, incluso, la autopista de Burgos por medio. No sé cómo pudo llegar hasta allí no por dónde cruzó la autopista.
      El caso es que llegó.
      Anduvo rondando el lugar, se acercaba a donde tenían atado un pastor alemán porque allí había comida. Pero el pastor no le dejaba acercarse. De esto se percató el dueño del lugar y del perro y empezó a ponerle comida y agua al Chino para que se adaptara al lugar. Exactamente igual que hacia Cipriano Algar con Encontrado.
      Y así sucedió. Cuando Chino cogió la confianza suficiente, el señor P. lo pudo coger, meterlo en su coche y llevarlo a la perrera, desde donde me llamaron.
      El perro pudo haber muerto de frío, de hambre, o bajo las ruedas de cualquier coche.
      O, si lo hubiera encontrado alguien que no fuera el señor P, posiblemente se lo habría apropiado (es un perro muy atractivo y no tenía chip).
      Estos son los detalles humano y perruno.
      El detalle simpático es el nombre del señor P. Cuando me contaron todo esto en la perrera, les pedí el teléfono del benefactor. Con buen criterio, no me lo dieron; pero les pedí que le dieran el mío.
      Cuando volvíamos la Capitana, Chino y yo al sur el 26 de diciembre, suena el teléfono del coche:
      – ¿Es usted Jaime…?
      – Sí, ¿Quién le llama?
      – Mire, soy Perdiguero, Lorenzo Perdiguero…

      Así es. Igual que tu pinscher tenía nombre de señor, Manolo, el señor tenía nombre de perro: Perdiguero.
      Los nombres son importantes en la vida. Encontrado, Manolo, Perdiguero, Chino, Guadiana…
      Baltasar Sietesoles, Blimunda Sietelunas…
      Me dijiste que te gustó mucho La Caverna.
      Te recomiendo leer Memorial del Convento, también de Saramago. Te gustarán sus personajes. Blimunda veía el interior de las gentes… Te gustará la historia.

      La historia de Manolo, simpatiquísima.
      Abre un blog, Guadiana. Ahora que este languidece es buen momento.

      Ah, y me gustan tus comentarios. Sean cortos, medios o extensos. Así que sigue.

      Muchos besos y muchas gracias

      • guadiana1
        13 febrero, 2015 en 2:39 PM

        Bien, entonces lo entendí bien, quedaba claro que el nombre es “Chino” pero a veces dudo hasta de mi sombra, de ahí la pregunta…

        El bueno de Chino sorteó una serie de dificultades (difíciles de sortear) y pudo llegar hasta alguien, una buena persona, que propició esa segunda oportunidad para él -Chino- y para ti, es decir para que vosotros dos podáis tener vuestra historia. Me encanta…

        Es casi poético lo del Sr. Perdiguero, efectivamente, él nombre de perro y mi Manolo nombre de persona, pero ambos tienen cosas en común, el comportase como seres nobles. Lo vi en el mío porque le conocí y lo viví y en el otro por el comportamiento que relatas. Y eso, su nobleza de corazón, es lo que me importa.

        Y cambiando el hilo, ya tengo “Memorial del Convento” en cuanto acabe con “Los desorientados” de Amin Maalouf, que es el que actualmente me ocupa, me sumergiré en él.Por lo que has adelantado tiene todas las posibilidades de gustarme.

        Por otro lado, la sugerencia de que yo abra un blog la tomo como un cumplido y te lo agradezco, pero va a ser que no… la inconstancia de mis afloramientos y su caudal, lo hacen imposible. Además me gusta más escuchar/leer historias interesantes que otros cuentan y decir algo al respecto (si me inspira algo que decir, claro).

        Y ya para terminar, me gusta que te gusten mis comentarios y ya que no me pides que me contenga cuando yo creo que me excedo, continuaré haciendo/diciendo/escribiendo lo que me salga del alma/corazón y cabeza (van a medias).

        Mil besos y gracias a ti por estar ahí y por ser como eres.

        PD: Guadalupe me ha pedido que te mande también sus besos y me ha confirmado que, en cuanto pueda, aparecerá para mandártelos ella misma.

      • 16 febrero, 2015 en 9:47 PM

        Perdona el retraso, Guadiana.
        He estado el fin de semana de campo y acabo de llegar a Soto.
        Te gustará Memorial del Convento. En general, conociéndote, apuesto a que muchas de las obras de Saramago te gustarían.
        El Ensayo de la Ceguera, en el que “trabaja” el perro de las lágrimas, es magnífico.
        Y seguro que tu espíritu religioso (el que sea), disfrutará con las versiones de la Biblia de Saramago: Caín y El Evangelio según Jesucristo son notables.
        Y si te gustan los bichos, lee el Viaje del Elefante, al que también aludí en una de mis entradas.
        Un beso muy fuerte Guadiana.
        Muchas gracias por lo que escribes. Sobre todo, por tu penúltimo párrafo.
        Besa también a Guadalupe.

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