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LA MALETA VIEJA DE CUERO… LAS 588 CARTAS… Y ELLA.

Nueve de junio de 2013. Esta es la fecha de mi última entrada en el blog. Nunca, desde que nació en abril de 2010, había estado tanto tiempo fuera de él. Y no saben ustedes lo que cuesta volver a retomar las rutinas; incluso de las actividades que uno disfruta y, cuando las deja, añora.

Quizá, a la vista del título de mi última entrada, “Mi Testamento Vital”, alguno de mis pocos pero muy especiales lectores haya podido pensar que tal título encerraba una suerte de despedida. Nada más lejos de mi intención.

Les contaré las razones de tan larga ausencia.

La culpable de todo ha sido la vieja maleta de cuero. Bueno, más que ella, su contenido. Me ha tenido entretenido casi absorbiendo la totalidad de mi tiempo de casa, que suele iniciarse con la puesta de sol, durante los últimos cuatro meses. Desde que sucedió aquello.

Fue con ocasión de su segunda rotura de cadera cuando no nos quedó más remedio que ingresarla. Lo habíamos considerado hace unos meses, pero un razonable pudor o ese inevitable sentimiento de deslealtad hacia ella, que siempre fue leal con los suyos, nos impidió hacerlo. El incidente de la cadera no nos dejó otra opción. No podía seguir su sistema de vida; una cuidadora 24 horas al día no era suficiente para atender a todas sus necesidades en esta nueva situación de absoluta dependencia.

Ella tiene 95 años. Apenas ve, apenas oye, apenas recuerda y ya no puede andar. Pero es de un optimismo exultante. Cuando está con los suyos es feliz. Cuando no está… nadie sabe qué piensa ni cómo se siente. Supongo que triste, infinitamente triste, aunque no creo que recuerde los tiempos felices, que fueron casi todos los de su vida. En todo caso, esa tristeza también la sentía en su casa cuando estaba sola.

Por suerte, como apenas recuerda, no hace las dos preguntas que más tememos: ¿Por qué estoy aquí? ¿Cuándo me lleváis a casa?

La tristeza no depende del lugar en el que transcurra la última fase de la vida, sino del hecho de que sea la última fase. Sin pasado, porque no recuerda; sin futuro, porque no lo tiene; y sin presente, excepto la visita esporádica de algún rostro vagamente conocido que cuando le da el beso, cariñoso más que nunca, reconoce como el de uno de sus queridos hijos…

……………………………

Con ella en la residencia, sin posibilidades de retorno, la casa familiar ya no lo seguía siendo. Sesenta y cinco años de intensa vida en ella, centro de reunión de la gran familia con ocasión de celebraciones de cualquier tipo, habían terminado. Con la emoción contenida por la necesidad de hacerlo, nos pusimos a la tarea.

Y así, entre la familia, los anticuarios y los chamarileros vaciamos ese piso enorme de todo lo que se había ido acumulando durante varias generaciones. El piano Pleyel, la panoplia de espadas orientales, la armadura de samurái, el revólver de plata Adams, Deane & Adams que el príncipe Alberto regaló a mi tatarabuelo D. Cayetano de Urbina y Daoiz, el precioso retrato de D. Cayetano, pintado en 1857 por Valeriani, con la urna que contiene la bala que le hirió de muerte en la batalla de Maella, las jamugas y los bargueños, las docenas de cuadros, buenos y malos, los espejos, las lámparas de techo, de mesa o de suelo, los relicarios, los abanicos de nácar y marfil, los muebles que ellos, con esfuerzo, compraron antes de casarse y los que fueron haciendo o comprando después, los cientos de fotos con sus marcos, los trofeos de bridge y de golf, los libros antiguos y los modernos, el sillón con mando eléctrico y masaje que él necesitó cuando le costaba levantarse de los otros, la cama articulada y con barreras que ella necesitó para no caerse, las camas que aún quedaban de los hijos que ya se fueron, desperdigadas por las numerosas habitaciones, los miles de tesoritos acumulados durante lustros, todo el vestuario de ellos, todas las cuberterías, mantelerías, cristalerías… y los cientos de otras cosas que ya no recuerdo,…

…Y la maleta pequeña y vieja de cuero.

Todos conocíamos la existencia de aquella maleta y de su contenido aunque por pereza, o quizá por pudor, la hubiéramos abierto y husmeado su contenido tan pocas veces.

En una maleta cabe una vida… o dos. Por lo menos, una parte de la vida de ellos, sin duda la más importante. Porque ese era el contenido de la vieja y pequeña maleta: La vida de ellos durante el quinquenio triste de la guerra y la inmediata posguerra.

La misma pequeña maleta de cuero que él utilizaba hace casi ochenta años en sus viajes desde el frente para reunirse con ella.

Yo me llevé la maleta. La abrí, ya en mi casa, y la dejé así durante unas cuantas horas, para que absorbiera esta nueva atmósfera… 

 LA MALETA LLENA

La vacié y la tiré…

                                  LA MALETA VACIA

Su contenido lo ordené, lo clasifiqué, lo leí de principio a fin, lo glosé y lo desglosé…

                                 FUERA DE LA MALETA

Y, finalmente, lo volví a guardar en otro lugar más idóneo para seguir conservando aquellos viejos papeles, llenos de vida.

                                   YA LEIDAS Y ARCHIVADAS

 La maleta contenía 588 cartas de amor. Las que ella había recibido de él desde que se conocieron, en septiembre de 1936, hasta poco antes de que, tras enormes dificultades de todo tipo, contrajeron matrimonio un 9 de agosto de 1941.

No están todas las que él escribió, pero casi seiscientas cartas en cuatro años y medio son suficientes para saber qué y cómo pasó por ellos, entre ellos y ante ellos. No se guardó ninguna (miento, solo una) de las que ella escribió, pero tampoco son necesarias. Sus alegrías, sus penas y sus sentimientos están tan bien reflejadas en las de él que poco habría añadido, excepto mucho trabajo, leer las de ella.

Y esta historia que voy a contar es la que contenía la maleta. La historia de ellos reflejada en aquellas Cartas de Amor en Tiempos de Guerra. Ese periodo de sus vidas tan intenso en aquella España peligrosa y convulsa de la guerra y la posguerra…

                                                                                               ………………………………………………………………………………………..

Seguramente, ya habrán adivinado que “Ella” es mi querida madre.

Y esta es mi excusa. Ha sido esta pequeña gran historia familiar la causante de mi prolongada ausencia. Con esas 588 cartas he reconstruido, casi 80 años después, el relato de sus vidas durante aquellos cinco años. Lo que precede es transcripción de algunos párrafos de los capítulos iniciales del libro que, por delegación asumida (aunque él ya no está con nosotros) y sobre todo inspiración de mi padre, he tenido el honor de poder escribir. Pero no se asusten, no les voy a contar la historia. Solo quería contarles las razones de mi ausencia.

PORTADA LIBRO 2

Para que sus descendientes, solo ellos, puedan conocer lo que yo, leyendo las cartas, he conocido. Para que disfruten como yo lo he hecho y para que sonrían y se enternezcan como yo he sonreído y me he enternecido.

Pero, sobre todo, para que aquellos tiempos que fueron suyos no caigan en el olvido de los tiempos que no son de nadie.

Ah, y sepan que a pesar de que, como ya he dicho, Ella apenas oye y ya nada recuerda, cuando le leo algún párrafo escogido del libro me mira absorta, con sus ojillos muy abiertos y casi sin pestañear y con la totalidad de sus escasos recursos sensoriales en posición de alerta. Y noto, aunque es sensación apenas perceptible, cómo su corazón tiembla.

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  1. 13 enero, 2014 en 12:22 AM

    Qué preciosa historia.

  2. 13 enero, 2014 en 12:24 AM

    Preciosa y triste, la verdad.

    • 13 enero, 2014 en 12:14 PM

      Muchas gracias Íñigo.
      Quizá parezca triste desde fuera, pero no lo es. He disfrutado leyendo cada letra de cada una de las más de 2000 cuartillas a doble cara que, asombrosamente, se conservan muy bien a pesar de que muchas de ellas fueron escritas con material de fortuna y desde trincheras. Y he disfrutado más reescribiendo aquellas vidas.
      A veces me he sentido voyeur, espiando sentimientos ajenos. Pero estoy seguro de que mi padre hubiera querido que alguno de los suyos las leyera y las contara a los demás. He tenido el privilegio de poder conocerle profundamente en su juventud y en situaciones muy complicadas ¿Qué más puede pedir un hijo?
      Y también en ocasiones he tenido sensación de inversión generacional. Sus 19…23 años. Mis 65… En fin, preocupaciones de padre, siendo hijo.
      En fin, disculpa la digresión.
      Un abrazo. Se te echa de menos.

  3. Joselito
    14 enero, 2014 en 11:39 PM

    Hola Jaime,

    Qué alegría poder volver a leerte en tu blog. El motivo del retraso justifica plenamente tu ausencia literaria.

    Qué magnífico regalo has hecho a todos los descendientes que podrán leer el libro.

    Enhorabuena y ánimo para seguir con el blog.

    Un fuerte abrazo para ti y tu capitana

    • 20 enero, 2014 en 12:09 AM

      Muchas gracias Joselito.
      A ver si es cierto que sigo escribiendo…
      Un abrazo fuerte a los tres.

  4. 16 enero, 2014 en 11:49 AM

    Me encanta!! Estoy ansioso por leerlo.

    Gracias.

    Besos.

    • 20 enero, 2014 en 12:11 AM

      Hola Fernadito.
      Dile al jefe que no sea rata y que te regale uno.
      Abrazos

  5. 16 enero, 2014 en 2:08 PM

    Cada dia mas me impresiona la fuerza que has puesto en este proyecto familiar. Has invertido mucho esfuerzo emocional, leyendo cada carta te has reunido con tu padre, mi abuelo. Ha tenido que ser duro pero a la vez emocionante. Gracias a ti podemos disfrutar de aquellos documentos tan valiosos, y que jamas hubiesemos conocido sus descendientes, sobretodo la cuarta generacion, que muchos no han llegado a conocerle. Un abrazo muy fuerte y enhorabuena, estoy deseando que llege para leerlo.

    • 20 enero, 2014 en 12:13 AM

      Gracias Marta.
      Ya te lo envíé a esas frías tierras. Avísame cuando llegue.
      Lo cierto es que el esfuerzo, cuando haces algo a gusto, no es esfuerzo.
      Besos.

  6. Marta
    16 enero, 2014 en 3:42 PM

    yo quiero leerlo!!! es precioso, seguro!!

    • 20 enero, 2014 en 12:15 AM

      ¿Qué Marta eres? La de Michigan u otra…
      Besos, cualquiera que seas.

  7. jeanniegoodrum
    16 enero, 2014 en 8:07 PM

    Preciosa la presentacion del libro Jaime. Pero mas que un libro es un regalazo para los tuyos, o los suyos mejor dicho. Un tesoro (y no de esos de mierda 🙂 ) Te felicito por tu valentía.

    • 20 enero, 2014 en 12:17 AM

      Muchas gracias Jeannie.
      Es la primera vez que te veo por aquí; a ver si te menudeas más… Claro, que para eso tengo que escribir más a menudo.
      Besos.

  8. Mar
    17 enero, 2014 en 11:14 PM

    Felicidades Jaime. Me han entrado muchas ganas de leerlo. Un abrazo enorme

  9. 20 enero, 2014 en 12:19 AM

    Hoa Mar.
    Me alegra verte de nuevo en esta “casa”.
    Es una historia demasiado íntima. Solo para quienes les conocieron como les conocieron los suyos.
    Un abrazo enorme para ti.

  10. Jesus
    30 enero, 2014 en 8:57 PM

    Labor importante y hermosa que tus hermanos e hijos agradeceran. ENORME tributo a la vida de tus padres. Enhorabuena por ese magnifico trabajo que adquiere su mayor valor en la familia.
    Un fuerte abrazo

    • 3 febrero, 2014 en 6:12 PM

      Hola Jesusito de mi vida.
      Lo cierto es que me ha encantado conocer a mis padres antes de que ellos siquiera supieran de mi. Y a mis hermanos que se lo contara.
      Muchas gracias y un abrazo fuerte.

  11. Corsario
    6 febrero, 2014 en 11:20 PM

    Que buenos tiempos aquellos en los que se escribían cartas de amor y la emoción que se sentía al recibir la carta de la persona amada, a veces con la huella del beso. Llevo muchos años escribiendo cartas de amor que por lo visto nunca recibe nadie, tampoco tienen un destinatario determinado, el procedimiento es viejo, las meto en una botella bien sellada y las lanzo en cualquier oceano del mundo, procuro escoger zonas en las que hay corrientes regulares y puedo calcular por estima donde llegarían por la velocidad de la corriente y su dirección, naturalmente con un error de unos miles de millas al norte o al sur, nada importante, si la lanzo al NE de digamos cabo Hatteras podria llegar a las costas de Irlanda o tambien a Galicia, arrastrada por la Corriente del Golfo ( Gulf Stream). Las cartas son de amor en general, no importa quien las reciba, naturalmente dejo mi direccion y un billete de 5 dólares para que se animen a contestar.

    En 10 años no me ha contestado nadie, pero no desespero !

    Estoy deseando leer tu libro , tiene que ser emocionante.

    Abrazos

    Corsario

    • 7 febrero, 2014 en 11:17 AM

      Qué bonita historia Corsario.
      Las cartas de amor tienen vida propia. No nacen si no se escriben, pero continúan viviendo aunque no se reciban. Y, a veces, se reciben varias veces y adquieren renovada vida.
      Como le sucedió a aquel enamorado, a quien su enamorada dejó no antes de prometerle que volvería y que, cada 15 días, le mandaría una carta de amor.
      Le escribió muchas, aunque en ninguna le anunciaba su vuelta. Tantas recibió que con el tiempo hubo de comprar una enorme caja fuerte para guardarlas. Eran su tesoro. Pero un día dejó de recibir cartas de amor. Compensó la tristeza releyendo las cartas recibidas. Era lo único por lo que merecía la pena vivir.
      Un día entraron ladrones en su casa y pensando que la caja fuerte contenía otro tipo de tesoro se la llevaron. Al descubrir su contenido, la decepción les impelió a arrojar la caja al río.
      El enamorado estaba desolado, profundamente triste. Ya no podía seguir releyendo las cartas de su amada.
      El más joven de los ladrones reconsideró la decisión de deshacerse de las cartas y se le ocurrió una idea. Le mandarían al hombre al que robaron una carta cada quince días. Exactamente en el mismo orden en que ella se las envió.
      El enamorado comenzó a recibirlas con renovado entusiasmo y su vida volvió a brillar. Siempre con la esperanza de que, en alguna de las cartas, ella le anunciara: “Ya vuelvo, mi amor”.
      Preciosa relato de Eduardo Galeano que no conocía pero que me chivó, precisamente cuando hablábamos de este libro, un atiguo lector de este blog que quizá recuerdes: Cosimo Piovasco di Rondo.
      Y sigue echando al mar esas cartas. Alguien, algún día, las recibirá. Aunque ni tu ni yo estemos ya en este mundo.
      Es que las cartas de amor, cuando se han escrito, adquieren vida propia.
      Un abrazo

  12. Corsario
    8 febrero, 2014 en 8:26 PM

    Si que recuerdo el maravilloso relato de Eduardo Galeano.

    Hay algunos ladrones buenos !

    Corsario

  13. S. Guadiana
    22 febrero, 2014 en 10:35 AM

    Hola Jaime

    Me paso por aquí con días de retraso y que agradable lo que encuentro, está claro que era una ausencia justificada.

    Me parece una historia preciosa o la historia de un proceso precioso o ambas cosas.

    El regalo que haces a tu familia dándoles “ordenada y encuadernada” la historia de tus padres me parece maravilloso y seguro que también lo fue para ti el poder hacerlo, imagino que habrás sentido mil emociones, las tuyas y las de los protagonistas, sinceramente creo que eso no tiene precio y también imagino la expresión de La Dama cuando le lees fragmentos y pienso que aunque ya no tenga memoria, algo, algún eco resonará en algún rincón y hará vibrar, sin duda, su corazón.

    Un regalo precioso para todos, los que no están, los que no tienen memoria, los que estando no conocían la historia de los primeros y también un regalo para mi leer, de buena mañana, una historia tan tierna.

    Un gran abrazo

    • 24 febrero, 2014 en 7:54 PM

      Hola Teresunga.
      El Guadiana se ha desbordado hoy con tantos y tan densos comentarios. Como tus ríos más próximos, con esos temporales que ahora han dado en llamar ciclogénesis explosivas. Como A Costa da Morte, algo más al norte de tu osera habitual.
      Debéis de estar ya un pelín hartos de tanta agua.
      Es cierto; disfruté leyendo, desfruté escribiendo y disfruté regalando. He conocido al protagonista de la historia de verdad. En sus tiempos duros y en los felices, que se simultaneaban por entonces. Y he sentido por él más cariño y admiración que los que tenía. Fue un gran tipo.
      Te habré contado que, aparte de otros muchos, he tenido un sentimiento de inversión generacional. Desde mis 65 años, en mi tiempo real, contemplaba sus 19 en su tiempo real ¿Qué más lógico que sentirme como padre ante las aventuras bélicas y amorosas de su hijo?
      Un beso Guadiana

  14. S. Guadiana
    22 febrero, 2014 en 12:14 PM

    Y de nuevo voy a entrometerme y también le voy a dejar a La Dama algo de música.

    • 24 febrero, 2014 en 8:26 PM

      A la Dama le gusta que le cante y le recite poemas. Es un lenguaje que entiende, ahora, mucho mejor que el de la conversación normal. Y como le canto y le recito en voz relativamente alta, porque apenas oye, estoy consiguiendo bastantes fans entre los residentes en su nueva casa.
      La verdad es que, vanidad aparte, no canto nada mal.
      Y de Nat King Cole siempre le canto algunas que le trasportan a sus épocas románticas: Ansiedad, Quizas, quizás, quizás…
      Le recito poemas cursilones pero bonitos, como La Princesa está Triste, el poema a Margarita Debayle, de Darío… O pícaros, como la Casada Infiel de Lorca. Y como los aprendió de chavalita, aún los recuerda con su memoria mecánica.
      Y disfruta mucho.
      Besos

  15. Joaquin Velasco
    24 febrero, 2014 en 4:22 PM

    Me ha emocionado tu entrada en el blog sobre las cartas de amor durante la guerra, y mucho mas a mi madre seguidora de tu blog desde Testamento Vital. Después de un año viviendo en Canadá, siéndo yo muy pequeño y donde nacio mi hermano, mi madre se volvió a España con nosotros dos y mi padre se quedo un año mas trabajando en Ottawa. Durante todo ese año de separación mi padre escribió una carta diaria de amor a mi madre, que ella le contestaba igualmente todos los dias y tu entrada le ha hecho recordar esos tiempos felices.
    Al contrario que tu madre, la mía se encuentra mal de salud y perfecta de cabeza, son tiempos y edades difíciles.
    Un abrazo.

    • 24 febrero, 2014 en 8:33 PM

      Hola Joaquín, qué sorpresa verte por aquí.
      Me alegro mucho de que le haya traído bonitos recuerdos a tu madre. La nostalgia en edades avanzadas es medicina dulce.
      Rescata las cartas, si existen, y léelas algún día. Aunque te pueda asaltar un cierto sentimiento de voyeur, como a mi me pasó al principio, te ayuda a conocerlos un poco más.
      Mal momento para empezar a seguir el blog el del Testamento Vital. Tras él, entró en ocho meses de sequía.
      Dale un fuerte abrazo de mi parte.
      Y otro para ti y los tuyos.

  16. Emilio Quintana
    23 agosto, 2014 en 7:04 PM

    Perdone la injerencia, pero me gustaría saber si la familia de ustedes tiene relación con Don Cayetano López Chicheri, que escribió un libro sobre su viaje a Suecia en los años 40. Muy agradecido.

    • 23 agosto, 2014 en 7:19 PM

      Cayetano López Chicheri: Vacaciones en Suecia
      Sí, era uno de los hermanos mayores de mi padre, el autor de las 588 cartas.
      Fue un tipo vividor, ocurrente y simpático.
      Escribió Vacaciones en Suecia, El Pueblecito Mágico y algún otro.
      Y descubrí en casa de mi padre un texto inédito suyo: Divagaciones de un Jubilado.
      No ha sido ninguna injerencia. Este blog, ya casi inactivo, se alegra de recibir visitas.
      Mis saludos.

      • Emilio Quintana
        23 agosto, 2014 en 7:27 PM

        Gracias. Tengo ese libro, que me parece excelente: http://www.emilioquintana.com/xenografias/2012/05/27/cayetano-lopez-chicheri-vacaciones-en-suecia-1945/
        Si quiere compartir documentos relacionados con dicho viaje, estaré encantado, ya que me dedico a documentar las relaciones hispano-suecas, y, como le digo, el libro y lo que hay alrededor del mismo, me parece magnífico.

      • 23 agosto, 2014 en 7:38 PM

        Yo no lo tengo; de hecho, ni siquiera lo leí.
        La fotografía de la portada la he extraído de su página web.
        Una pregunta: ¿Cómo ha llegado a mi blog?
        Slds

  17. Emilio Quintana
    23 agosto, 2014 en 7:30 PM

    Es más, creo que ese libro merece una reedición, editada y anotada.

  18. Emilio Quintana
    23 agosto, 2014 en 7:41 PM

    Me llamó la atención su apellido cuando lo vi en mi twitter, al que llegó a través de algún seguidor común que lo retuiteó. La url del blog está en su perfil de twitter.

  19. Carmen Cacho Ordax
    11 noviembre, 2014 en 7:52 AM

    Y yo, siempre te pongo como ejemplo ante mis familiares y amigos de cómo se debe amar y cuidar una familia.

    Gladiador, va por ti y por tu ejemplo como profesional, padre, hijo, hermano y amigo.

    Besos.
    Carmen C.

    • 11 noviembre, 2014 en 11:50 PM

      Muchas gracias Carmen.
      Que la vida te vista de suerte.
      Besos.

  20. Javier
    11 diciembre, 2015 en 1:46 AM

    Jaime.
    Me ha encantado la introducción , me gustaría leer el libro. Me lo puedes mandar

    • 12 diciembre, 2015 en 1:06 PM

      Celebro que te haya gustado.
      La verdad es que era un libro para divulgación familiar (familia directa, hijos y nietos) y todos los ejemplares que edité, 50, están distribuidos.
      Tengo el mío, que un día te dejaré.
      Un abrazo.

  21. Antonio
    15 abril, 2016 en 7:08 PM

    ¿Sabía que el nombre de Cayetano López Chicheri, con 29 años en 1937, soltero, empleado aparece en la lista de refugiados y asilados de la Legación de Checoslovaquia en el Madrid de la Guerra Civil? Supongo que fue evacuado a Checoslovaquia para salvarse de la represión de las izquierdas. Un saludo,. Antonio Moral, universidad DE AlcalÁ

    • 16 abril, 2016 en 7:20 PM

      Buenas tardes Antonio.
      Gracias por entrar en el blog y escribir su comentario. Me disculpará el retraso en responder, pero apenas entro yo; lo mantengo en estado vegetativo con las mínimas constantes vitales.
      Cierto lo de Cayetano.
      Le voy a enviar a la dirección de correo que aparece en su comentario un par de páginas del libro autobiográfico de mi padre, el firmante de las Cartas, NOSOTROS, en las que relata los avatares de Cayetano, uno de sus hermanos mayores.
      Reciba mis saludos cordiales.

    • 16 abril, 2016 en 11:10 PM

      A propósito; en el libro aparecen algunos Del Moral Aguado. Quizá sean parientes suyos…

  22. 17 abril, 2016 en 10:39 AM

    Muy buenas. Agradezco la información a Javier, que incoporo a mi blog: http://www.emilioquintana.com/xenografias/2012/05/27/cayetano-lopez-chicheri-vacaciones-en-suecia-1945/ .

    Y no puedo por menos que pedirle a usted, Jaime, si podría tener también acceso a esas páginas de NOSOTROS en las que se habla de los avatares de Cayetano.

    Reciban un saludo,
    EQ

    • 17 abril, 2016 en 12:17 PM

      Emilio, las acabo de mandar al correo que figura en su comentario.
      Saludos.

  23. Malena Patiño
    8 mayo, 2017 en 4:07 PM

    Me ha encantado entrar en tu blog y conocerte un poco más. Malena.

  24. 14 junio, 2017 en 11:29 PM

    Muchas gracias Malena.
    Disculpa que haya tardado tanto en responder a tu comentario. Apenas entro en el blog.
    Abrazos.

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