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EL LEÓN DE CORSARIO

Hoy, por primera vez, publico una entrada de otro autor.

Se trata de un personaje notable, asiduo lector de este blog y autor de interesantes comentarios cuando encuentra sugerentes las historias que en él se cuentan.

Poco a poco he ido conociendo a Corsario a través de sus comentarios: sus aficiones, sus viajes, sus aventuras; en fin, su manera de vida. En algunas cosas, especialmente en sus aficiones y en su manera de ser, me recuerda a mí mismo, aunque él es mucho más viajero y aventurero. Su vida transcurre más en el mar que en la tierra. Y, como verán, conoce a los leones ¡Incluso tuvo uno en su casa!

Un día me contó que para celebrar su cincuenta cumpleaños no se le ocurrió otra cosa que cruzar a nado el estrecho ¡Con 50 tacos y con un par !Fíjense ustedes si es singular el personaje.

No pasan los años...Cruce del estrecho con 50 años.

No pasan los años…Cruce del estrecho con 50 años.

Hoy, ya, le conozco tanto que es como si fuera mi hermano.

Con esta introducción sobre la personalidad de su autor convierto en entrada, dándole el protagonismo que merece, el comentario que escribió sobre mi reciente entrada de los Leones Comedores de Hombres.

Sigan sus consejos si alguna vez se topan de bruces con un león.

Va por el Corsario:

Qué buena idea la del viejo Pereira, no tan viejo por cierto, de espantar a los Leones con palmadas. Qué impresionante es contemplar a un león en la selva; junto con el tigre y el caballo son los animales terrestres más bellos.

Preciosa la foto de los dos machos en el Masai-Mara y que mala leche hay que tener para descerrajar un tiro a un animal de este porte, esos cazadores de magnum con White hunters protegiéndoles. Que se atrevan con lanzas como hacían los viejos guerreros Masai!

Hace un par de años estuve visitando una reserva de animales salvajes cerca de Ciudad del Cabo. Había una granja que criaba leones y se podía entrar al recinto con un cuidador experto. Estuve a punto de entrar pero me pareció muy caro solo por acariciarlo. Tampoco estaba muy seguro de que se portaran bien y yo hacía mucho tiempo que no iba por casa…además de encontrarme medio tullido después de haber hecho una visita a los tiburones blancos de Seal Island, en una zodiac que me dejo la espalda destrozada con los pantocazos.

Aprendí una cosa que me dijo el cuidador en caso de que entrara al recinto de los leones: me tenía que quitar las gafas de sol; tenía que haber “eye contact” con el felino, me dijo. Así que si ahora me encuentro con un león no olvidaré a Pereira con sus palmadas y al cuidador que me dijo que tenía que mirar a los ojos a los leones y nunca darles la espalda. Eso es lo que haré cuando me los encuentre.

A ver si encuentro una foto del hombre que susurraba a los leones y que es igualito a Vd. D. Jaime.

(Nota de D. Jaime: El hombre que susurraba a los leones es Kevin Richardson. Ud se refiere, creo, a Mike Penman, que también jugaba con leones)

Kevin Richardson, el hombre que susurraba a los leones.

Kevin Richardson, el hombre que susurraba a los leones.

Esa historia de la manada de 15 leones devoradores de hombres, que no conocía, recuerda las historias de Swartkrans de las que hablaba Bruce Chatwin sobre el exterminador de los homínidos , un depredador al que solo le gustaba nuestra carne.

Hace muchos años, cuando desembarqué en el antiguo Lourenço Marques, hoy Maputo, estuve a punto de visitar la cueva de Swartkrans, un yacimiento prehistórico cerca de Johannesburgo, donde se han encontrado fósiles de homínidos de cerca de dos millones de años, parientes de nuestra amiga “Lucy” sin duda, en el pleistoceno, y que inspiraron el libro “The hunters or the hunted ”, su autor C.K. Brain , un libro que he buscado insistentemente sin encontrarlo y en el que hablan de que los habitantes de la cueva fueron víctimas de los grandes felinos.

El resumen del libro es una pregunta que por ahora no tiene respuesta : ¿son los restos de estos antiguos homínidos , encontrados en 3 cuevas de un valle sudafricano, la evidencia de que nuestros antepasados ocuparon esas cavernas o son los restos que dejaron los carnívoros que cazaban a los homínidos? Los paleontólogos están en ello, supongo que retrotraerse a la edad de hielo debe ser apasionante.

Aquellos felinos debían de ser parientes cercanos de los leones comedores de hombres de ahora. Posiblemente en aquel tiempo geológico los felinos fueran el grupo dominante ¿volverán a serlo? Mejor eso que su extinción.

El último león con el que conviví hace unos 25 años (el único) lo saqué de un barco; de contrabando. Una barbaridad lo reconozco. Lo llevé a casa y convivió con mis hijas pequeñas unos meses. Lo adoraban, era un precioso cachorro de 2 meses al que llamamos Jackie.

Los vecinos venían a verlo con frecuencia pero, conforme pasaba el tiempo y el león crecía, notábamos que teníamos menos visitas y, además, en el ascensor nos ponían mala cara. La gente de las ciudades es muy rara, siempre lo he dicho.

Al final no me quedó más remedio que dejarlo al cuidado de una vecina, una señora viejecita y muy simpática que vivía con una de sus  hijas, que tenía el síndrome de down. Habitaban un chaletito con jardín donde el león campaba a sus anchas. La señora estaba encantada con el león porque, cuando lo sacaba a pasear por la urbanización, todos los perros enormes de guarda echaban a correr nada mas olerlo.

Recuerdo cuando me contó que una tarde de verano, un mayordomo recién contratado les sirvió el té y cuando vio a la viejecita, el león y la niña sesteando en el sofá, se le cayó la bandeja del susto.

El pobre león creció y tuvimos que darlo en adopción. Siempre se portó bien, pero no sé qué hubiera ocurrido si se hubiera quedado con nosotros, en el piso, convertido en un león de melena negra de 200 kilos. De vez en cuando nos acordamos de él; Jackie siempre formará parte de nuestras vidas.

Por cierto la versión de Whimmoweh de MIRIAM MAKEBA, es muchísimo mejor que la de Pete Seeger; ella era una Reina Zulú.

Pues nada, Corsario, aquí tienes a Miriam Makeba. Tienes razón, es una versión magnífica; mucho más África.

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  1. Corsario
    2 junio, 2013 en 1:53 AM

    El gusto es mío

    Gracias por sus inmerecidos elogios.

    Efectivamente me refería a otro susurrador de Leones que también frecuenta a los cocodrilos, no sé su nombre.

    Como mi internet es muy debil no puedo oir la cancion de Miriam M. , pero la conozco bien.

    Abrazos

    • 4 junio, 2013 en 12:44 AM

      Mike Penman es su nombre.
      Abrazos

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