DUELO ENTRE PRESIDENTES

conspiracion real

A estas alturas y con tantos duelos leídos, algunos de ellos aquí relatados, debería estar ya curado de sorpresas. Porque malo es que combatan en duelo generales, diputados, almirantes, periodistas, poetas…muchos de ellos, además, amigos entre sí. Pero lo de los dos protagonistas de hoy es, créanme, increíble.

No fue el duelo en sí, que por fortuna no trajo sangre, lo importante. Ni tampoco lo fueron sus motivos, pues ya nos tienen acostumbrados estos duelistas a la futilidad de sus razones. Contaré detalles sobre ambos, duelo y motivos, pero me centraré sobre todo en lo más relevante: la personalidad de sus protagonistas.

Porque, asómbrense conmigo, ambos fueron, Presidentes del Gobierno de España. Uno, cuando el duelo tuvo lugar; el otro, al suceder a aquel unos meses después.

 ¿Pueden imaginar ustedes que el Sr. Zapatero y su sucesor, el Sr. Rajoy, se hubieran batido en duelo a pistola poco antes de las elecciones generales de marzo de 2004?

Cierto es que, en aquella época, el que no era Presidente del Consejo de Ministros de España no era prácticamente nadie. Nuestro razonable conocimiento de aquella etapa nos permite recordar a los que tuvieron más protagonismo o a aquellos con cuyo mandato coincidió algún hecho de relevancia histórica. El mejor conocedor de la historia de aquel siglo no recordará, me atrevo a apostar, más del quince por ciento de los que fueron presidentes. Imposible imagino recordar a todos.

Dichosos nuestros nietos que, cuando ya mayores les pidan recordar a los presidentes de la ultima parte del XX y primera del XXI –un periodo de 40 años– contesten, ayudándose de los dedos de una mano: Suarez, González, Aznar, Zapatero, Rajoy,…

–         Se olvida usted de uno.

–         ¿Qué olvido uno? No, no creo…Ah, sí, Calvo Sotelo. Pero bueno, su mandató fue muy efímero, no llegó ni a dos años.

Pues bien, les diré que en los 106 años que transcurren entre el inicio de la Regencia de Cristina de Borbón-Dos Sicilias, en 1833, y el final de la guerra civil, en 1939, España tuvo la friolera de 135 Presidentes de Gobierno. Una media de 1,23 años de mandato en un periodo tan dilatado de tiempo es algo fascinante. O inquietante. Desde luego, muy representativo de la convulsión política que dominó  aquellos tiempos.

Después de esta breve curiosidad histórica, les presentaré a los contendientes del duelo de hoy:

JUAN ÁLVAREZ MENDIZABAL

JUAN ÁLVAREZ MENDIZABAL

El ofendido, y a su vez retador en el duelo, fue Don Juan de Dios Álvarez Mendizábal. El impulsor de una de las desamortizaciones (reprivatizaciones) de las tierras comunales y las de propiedad de la iglesia.

Nació  D. Juan de Dios gaditano y fue liberal. Ocupó las carteras ministeriales de Estado y Hacienda y fue Presidente del Gobierno entre el 25 de septiembre de 1835 y el 15 de mayo de 1836.

El ofensor, el que aceptó el reto a pesar de los esfuerzos de su padrino por desactivarlo, fue Don Francisco Javier de Istúriz Montero.

Nació gaditano, como su oponente, y fue, como él, liberal. Ocupó las carteras de Gobernación y Estado (esta en tres ocasiones) y fue también Presidente del Gobierno en tres ocasiones, en los periodos 15 mayo a 16 agosto de 1836, 5 abril 1846 a 28 de enero 1847 y 14 enero a 30 de junio de 1858.

En su primer mandato sucedió, precisamente, a Mendizábal. En el último, le sucedió Leopoldo O’Donnell.

Su amistad inicial con Mendizábal (ambos participaron en la conspiración liberal) derivó, por desavenencias relacionadas sobre todo con la desamortización, en manifiesta enemistad.

Tanta, que hubieron de batirse en duelo.

FRANCISCO JAVIER ISTÚRIZ

FRANCISCO JAVIER ISTÚRIZ

Así lo relataba el jefe del Ejército, D. Miguel Imaz en una carta (de 16-4-1836) dirigida al General Córdova que, como hemos visto, siempre estaba presente en asuntos de duelos, y que está recogida en el libro Lances entre Caballeros:

“No puede usted imaginarse al extremo en que las pasiones están irritadas; y para darle un tipo voy a referirle a usted circunstancialmente un lance de esta mañana, resultado de haber dicho Istúriz a Mendizábal “que no representaba con dignidad su destino, etc.”, según verá usted en los papeles.”

Observen que la carta es de abril del 36 y que el lance referido es de “esta mañana”. Realmente tuvo lugar en la madrugada del 13 de abril de 1836 ¡Cuando Mendizábal ostentaba el cargo de Presidente del Gobierno de España! Un presidente participando en un duelo a pistola con su adversario político.

Enterado Mendizábal del comentario de Istúriz, de su “terrible ofensa”, escribe “cuatro renglones” a Seoane, que actuaría como su testigo, para que le hiciera saber al adversario que “estaba resuelto a que muriese Istúriz o lo matase a él, o le diese una satisfacción tan pública como había sido el insulto.”

Así lo hizo Seoane. Mientras éste se ocupaba del mandado, Mendizábal “se encerró con un escribiente y se ocupó durante una porción de horas en arreglar todos los papeles, disposiciones, etcétera.”

Istúriz nombró al Conde de las Navas como su representante que, al habla con Seoane y, yo creo que más por responsabilidad que por cobardía, trató de “componer” el lance. Éste dijo que “o satisfacción o duelo”; Navas contestó que duelo.

De modo y manera que cuando Seoane vuelve a casa, pues había tenido que ir al Pardo, se encontró con una carta de Las Navas en que le decía que “podrían estar a las seis de la mañana de hoy pasado el puente de Segovia”.

Eran expeditivos estos políticos, sin duda.

Las Navas trató aún de evitar, con mañas, el lance. Vean:

“Concurrieron a la hora citada, primero Istúriz y más tarde Mendizábal. Dijo Las Navas que estaba apurado porque no encontraba la llave de la caja en la que estaban las pistolas; contestó Seoane: “yo traigo pistolas”. Pero rebuscando encontró Las Navas la llave.

Las Navas quiso treinta pasos; Seoane, veinte. Las pistolas eran de Borrego, magníficas, hechas ad hoc para estos lances.

Tiró Mendizábal; después Istúriz; no se dieron. Tomó Seoane la pistola de Mendizábal y empezó a cargar de nuevo; Las Navas se lamento de que el lance siguiera…”

Seoane, muy firme, repitió que satisfacción o duelo. Finalmente, Istúriz, una vez que ambos habían probado pundonor y corazón para el peligro, pronunció medidas palabras de disculpa que el otro aceptó.

El acta del duelo reflejó lo que ellos quisieron que reflejara. Ni demasiada disculpa, ni demasiada amistad, ni demasiada animadversión; sin faltar algo ni sobrar nada; el lance, serio pero sin sangre.

Si hubiera habido muerte, de uno o de otro, incluso si hubiera habido sangre, Istúriz no habría sido jamás Presidente del Gobierno de España. Aunque, con tantos como hubo, nada de nuestra historia habría sido alterada.

No sé ustedes, pero yo no concibo que España hubiera estado en manos de esos locos.

Aunque, de igual modo, estoy convencido de que aquellos locos no hubieran concebido una España, como la de hoy, gobernada por esta panda de inútiles efectivos y corruptos presuntos.

 barry_lyndon_duel_scene_escena_duelo_kubrick

Nada pasó en el duelo, pero siempre es mejor dejar las pistolas en casa y no tentar al destino. Así le decía su madre a Billie Joe, un joven vaquero que quería presumir de hombre.

‘Don’t take your guns to town, son
Leave your guns at home, Bill
Don’t take your guns to town.’

No lleves las pistolas a la ciudad Billie, déjalas en casa.

Billie, como Mendizábal, como Istúriz, como otros tantos, era presumido y valiente. Pero no tuvo la suerte de ellos.

Hoy les dejo a Johhny Cash, al gran Johnny, al que hace tiempo tengo olvidado.

DON’T TAKE YOUR GUNS TO TOWN.

 

 

A young cowboy named Billy Joe
Grew restless on the farm
A boy filled with wanderlust
Who really meant no harm
He changed his clothes and shined his boots
And combed his dark hair down
And his mother cried as he walked out;

Refrain:
‘Don’t take your guns to town, son
Leave your guns at home, Bill
Don’t take your guns to town.’

He sang a song as on he rode,
His guns hung at his hips
He rode into a cattle town,
A smile upon his lips
He stopped and walked into a bar and laid his money down
But his mother’s words echoed again;

Refrain:
‘Don’t take your guns to town, son
Leave your guns at home, Bill
Don’t take your guns to town.’

He drank his first strong liquor then to calm his shaking hand
And tried to tell himself at last he had become a man
A dusty cowpoke at his side began to laugh him down
And he heard again his mother’s words;

Refrain:
‘Don’t take your guns to town, son
Leave your guns at home, Bill
Don’t take your guns to town.’

Bill was raged and Billy Joe reached for his gun to draw
But the stranger drew his gun and fired before he even saw
As Billy Joe fell to the floor the crowd all gathered ‘round
And wondered at his final words;

Refrain:
‘Don’t take your guns to town, son
Leave your guns at home, Bill
Don’t take your guns to town.’

 

 

Anuncios
  1. Hipolito
    19 marzo, 2013 en 10:57 PM

    Gracias por el relato,me ha proporcionado(junto con el de Guals de esta semana)dos magnificos temas para la sobremesa del sabado

    • 22 marzo, 2013 en 10:07 PM

      Gracias a ti por leer el blog, Hipólito.
      Si la sobremesa se alarga, tienes aquí muchos duelos para comentar.
      Abrazos

  2. andreas guadalupe
    21 marzo, 2013 en 10:48 AM

    Hola Jaime, otro duelo muy interesante. A mí no me extraña dicho duelo en aquellas circunstancias históricas. Se está construyendo el Estado liberal porque a la regente Maria Cristina (tan absolutista como su marido Fernando VII) no le queda más remedio que aliarse con ellos si pretende conservar el trono de su hija frente a los carlistas.

    Ambos personajes eran liberales y con una trayectoria, en ese sentido, conjunta, combaten en Cádiz y apoyan el levantamiento de Riego durante el reinado de Fernando VII. Pero los liberales tenían matices y mientas Istúriz moderó sus posiciones, Mendizabal siguió siendo muy combativo y acabó liderando la facción progresista del liberalismo. Istúriz, sin embargo, tuvo sus cargos en etapas moderadas del período isabelino (que fueron las mayoritarias). Creo que además de la desamortización existía entre ellos una rivalidad personal y una concepción del liberalismo totalmente diferente. Mendizabal comienza como ministro de Hacienda en 1835 y después es nombrado presidente del gobierno, la reina, a pesar de haber ganado las elecciones los progresistas, lo sustituye por Istúriz. Claro que Mendizabal no se queda atrás y tras el Motín de los sargentos de la Granja (la historiografía discute acerca de su participación) la regente es obligada a dejar atrás el Estatuto Real (carta otorgada con la que pretendía contentar a los liberales moderados) y restablecer la Constitución de 1812, mientras no se redactaba una nueva. Istúriz fue sustituído y Mendizabal recupera un puesto en el gobierno progresista, nuevamente como ministro de hacienda. Istúriz probablemente nunca le perdonó su propia humillación y la de la reina, con la que tenía una gran amistad.

    Así pués, los piques entre caballeros que hacían política era normal. Además eran partidos tan poco representativos que al resto del pueblo le daban igual sus duelos. Republicanos, demócratas, carlistas y obreros no pintaban nada en política, unos porque no querían monarquía, otros porque no querían a Isabel II y, otros porque exigían el sufragio universal masculino. Así que los liberales moderados y progresistas se movían en sus clubs privados y desde los cuarteles se imponían a base de pronunciamientos. La desamortización no gustó a casi nadie pero estaba claro que era fundamental para financiar la guerra carlista, así que la reina tuvo que claudicar ante ella. Por otro lado, como la mayoría de las propiedades desamortizadas y nacionalizadas por Mendizabal, fueron adquiridas por la alta burguesía y la nobleza, fue una manera de consolidar el liberalismo y alejar a los nobles de la causa carlista. No sucedió así con el clero, que se hizo carlista rápidamente, situación que obligó al gobierno moderado de Narvaez a firmar un Concordato con la Santa Sede en 1851 como muestra de buena voluntad. La desamortización de Mendizabal, afectó únicamente a propiedades del clero regular, intentó aplicarlo también al secular pero no le dió tiempo. Espartero intentará completar la del clero secular. Será Madoz el que durante el bienio progresista se meta con una desamortización a gran escala que englobe los bienes de la iglesia, ayuntamientos ….. con el objetivo de financiar la construcción del ferrocarril. Bueno, nada más, creo que me he enrollado un poquito. Discúlpame y sigue con estos duelos que me encantan. Un beso.

    • 22 marzo, 2013 en 10:13 PM

      Qué barbaridad, Guadalupe, vaya lección de historia.
      A partir de ahora tendré mucho cuidado en esta serie de relatos para tratar de ser fiel a la historia.
      La desamortización también tuvo el efecto de empobrecer a las regiones periféricas, como Andalucía.
      Un abrazo y muchísimas gracias.

  3. andreas guadalupe
    31 marzo, 2013 en 6:56 PM

    Hola Jaime, me encantan tus relatos y aprendo mucho de ellos. Efectivamente, la desamortización empobreció al campesinado y consolidó el latifundio en España. El campo se convirtió en campo de cultivo del anarquismo. Es un tema apasionante la desamortización. Bueno, no me voy a enrollar, s´lo voy a disfrutar del montón de entradas que tengo pendientes. Un abrazo.

    • 7 abril, 2013 en 1:28 PM

      Hola Guadalupe.
      Disculpa mi indisculpable retraso en responder a tus comentarios.
      Me alegro mucho de que te gusten. Yo he disfrutado y aprendido escribiéndolos. Además, es una especie de homenaje a mi padre, que me regaló el libro y que, seguro, le habría encantado leer estos relatos.
      En esta entrada antigua hablo de la desamortización como una de las causas del declive andaluz, mi tierra de la edad tardía.
      https://jchicheri.wordpress.com/2010/09/25/andalucia/
      Tu que eres experta en historia del XIX, podrías escribir sobre eso. Sería un honor incluirlo en este blog como “Entradas de Invitados”.
      Un beso

  4. andreas guadalupe
    7 abril, 2013 en 10:22 PM

    Hola Jaime, a tu padre le habrían gustado mucho tus relatos y nos habría dado lecciones de historia a todos, seguramente. No soy experta en el XIX , ya me gustaría, pero, trabajo bastante el tema. He leído el enlace y los comentarios. Mi opinión es que, en este país, se mira poco hacía delante y se vuelve la vista atrás para lo que conviene, normalmente para conseguir votos con populismo barato y no para aprender, para hacer un análisis profundo, para evolucionar. Las “ayudas” y la “picaresca” suelen ir de la mano. No puedes imaginar cuánta gente se benefició sin necesidad, de un hecho tan desgraciado como el Prestige…pero, los votos son los votos y, ciertas estructuras políticas (algunas heredadas del XIX) siguen funcionando a costa del rigor y de la seriedad (de políticos y ciudadanos).
    Creo que las desamortizaciones del XIX (sobre todo la de Madoz) contribuyeron a empobrecer el campo porque el objetivo, de fondo, no era crear una clase media de campesinos propietarios, que alcanzase un cierto nivel adquisitivo para demandar bienes de consumo y tirar de la industria. Había otras motivaciones y el campesino se empobreció y se radicalizó en su pobreza. La alta burguesía y la nobleza españolas no tenían mentalidad emprendedora como en Inglaterra y no aprovecharon el tirón. La burguesía quería ennoblecerse y adquirió las tierras para vivir de rentas, pero no invirtió en sus propiedades, a nivel general. La nobleza tampoco. Los parados comenzaron a pulular por el campo y el hambre también. Florez Estrada opinó ,en su momento, que mejor le hubiera ido al país si el Estado hubiera arrendado las tierras directamente a los campesinos, ya que ellos las habrían trabajado con muchísimo interés. No se hizo y la historia siguió su curso.

    Gracias por invitarme a participar, me lo pensaré, es un tema apasionante.Un beso.

    • 14 abril, 2013 en 8:38 PM

      Hola Guada.
      Un amigo mío decía algo parecido: “No, yo de eso sé bastante poco…” Y le llamaban para dar conferencias.
      Como a ti, a poco que te descuides.
      No puedo estar más de acuerdo con lo que dices en tu primer párrafo.
      En cuanto a la desamortización, sin duda que empobreció al campo y a Andalucía. Los nuevos propietarios latifundistas fueron absentistas; percibían las rentas, pocas o muchas, y generaron pobreza y, sobre todo, dependencia.
      Parece que Griñan se está vengando con su medida (realmente de Valderas) de posibilitar la expropiación de bienes muertos en manos vivas. Veamos cómo evoluciona.
      Un abrazo fuerte

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: