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BRONCA EN EL CONGRESO (y duelo Topete-Campoamor)

Pocas cosas hay tan aburridas como asistir a un debate sobre el Estado de la Nación o a una Sesión de Control del gobierno en el Congreso de los Diputados. Lo que cada uno va a decir o responder es perfectamente predecible. No hay sorpresas, ni en los debates ni en las votaciones.
Si tan solo fuera aburrimiento, tendría un pase. El problema real es la falta de nivel intelectual en las intervenciones; la zafiedad del debate. Aún está fresco el espectáculo bochornoso de la sesión de control del último miércoles: Ponferrada, el yerno ladrón y el tesorero corrupto impidieron que se hiciera política en un país sometido en una profunda crisis económica y, lo que es peor, de valores.

Echo de menos una bronca de verdad. A palos.

En ocasiones, nos llega noticia de que en algún país se ha producido una sesión parlamentaria “subida de tono”. La más reciente, hace pocos meses, sucedió en el parlamento ucraniano por una cuestión de lenguas (se debatía permitir como oficial el idioma ruso en algunas regiones). Peleas serias han sucedido también en India, Taiwán, Corea, Uruguay, Bolivia, Chile…Países que, sin ser exóticos, nos pillan lejanos.

¿Por qué no aquí? me pregunto ¿Por qué este congreso tan inútil, tan aburrido, tan zafio…y tan pacífico?

BRONCA EN EL CONGRESO

BRONCA EN EL CONGRESO

Pero no siempre fue así.

En el libro de cuyos relatos me nutro estos días, Lances entre Caballeros (quizá a ustedes les canse tanta referencia al mismo; yo me lo paso muy bien), se relata una simpática sesión parlamentaria que pudo terminar, en aquella época en la que por un quítame allá esas pajas salían a relucir las espadas y a tronar las pistolas, con duelos y con muertos. Afortunadamente no fue así.

Viene además a cuento este relato en estos días porque, precisamente, el inductor involuntario de la trifulca fue un Papa; mejor dicho, la alusión a un Papa: Su Santidad Pío IX. Sucedió en la sesión parlamentaria de 16 de junio de 1871.

Las Cortes acababan de ser constituidas tras las elecciones generales que  tuvieron lugar pocos meses antes, el 8 de marzo. En ellas triunfó la coalición de los partidos Progresista, Democrático y Unión Liberal, con 235 escaños. En la oposición quedaron, atomizados, los monárquicos, carlistas, católicos y conservadores-moderados y otros varios, con 158 asientos entre todos. Curioso es que aún quedaba un reducto de “monpensieristas”, con Antonio de Orleans, el verdugo del Infante Borbón y rey frustrado, a la cabeza.

El presidente de la cámara era don Salustiano Olózaga.

D. SALUSTIANO OLÓZAGA

D. SALUSTIANO OLÓZAGA

Sucedió que al inicio de la sesión se leyó una proposición de don Ramón Nocedal, de la Comunión Católico-Monárquica, redactada en estos términos:

“Pedimos al Congreso se sirva declarar que, asociándose al sentimiento general del católico pueblo español y de toda la cristiandad, ve con indecible satisfacción y vivísima alegría que haya llegado al vigesimoquinto aniversario de su glorioso pontificado nuestro santísimo padre Pío IX, a pesar de la persecución inaudita que sufre, víctima inocente y propiciatoria de los extravíos, errores y crímenes que afligen en la época presente al género humano y pervierten el orden social, el cual solamente puede restaurarse siguiendo la palabra infalible del augusto Vicario de Jesucristo en la tierra.”

Redacción harto empalagosa y, en las circunstancias de aquel congreso donde los católicos –como partido– eran minoría, bastante provocadora. Don Ramón, que presentó con energía teatral su proposición, buscaba sin duda incitar los ánimos.

Los incipientes murmullos, que amenazaban convertirse en rugidos, fueron atemperados por el Ministro de Gobernación, Sr. Sagasta que así se dirigió al proponente:

“Si la proposición hubiera venido despojada del carácter político, el gobierno la habría aceptado, pues en su ánimo estaba felicitar al Padre común de los fieles.”

Para no cerrarse en banda, intervino el diputado Juan Bautista Topete, de la mayoría, y sugirió que la proposición se dividiera en dos partes: la primera, acabaría con la mención a Pío IX; la segunda, la parte política, sería el resto: desde “…a pesar de la persecución inaudita…”. A esto se llama dividir el problema.

D. JUAN BAUTISTA TOPETE

D. JUAN BAUTISTA TOPETE

Ya que ha salido a colación y que esta serie de relatos trata de los Lances de Honor, hablemos del duelo de Don Juan Bautista Topete  Fue este caballero de todo: Vicealmirante, político, héroe de guerra y, cómo no, duelista ¿Quién, que se preciara de caballero en aquella época, no lo era?

Tuvo cierta repercusión su duelo con el poeta D. Ramón de Campoamor que en este breve inciso les cuento. Sucedió con ocasión del nombramiento de Don Augusto Ulloa y Castañón como Ministro de Marina del gobierno O’Donnell, en 1863. Los marinos rechazaban a Ulloa. Pero Campoamor tenía buen concepto de él.

Vean por qué tipo de tonterías se batía en duelo la gente:

“El célebre poeta Ramón de Campoamor, furibundo defensor de la monarquía isabelina, escribió entonces un artículo contra los jefes de la Armada, en el que decía: “¿Por qué no queréis al Sr. Ulloa? ¿Porque no ha cogido una ostra en su vida?” Los marinos, apenas lo leyeron en La Época, nombraron a Juan Bautista Topete, gran tirador al sable y a la pistola, para que desafiase a Campoamor en duelo. Y como éste, aunque bondadoso y jovial, nunca rehusaba los lances de armas, aceptó el reto del impetuoso Topete.

Fueron padrinos de Campoamor el general Reina y el Barón de Villatardi; de Topete, los generales de Marina Quesada y Prast. Concertóse el duelo a sable, y se verificó en la quinta de Salamanca. Los sables los proporcionó Moreno Benítez y estaban afilados cual navajas de afeitar. Una vez frente a frente los dos adversarios, diose la señal y comenzó la lucha.

Muy pronto pudo advertir Campoamor la superioridad de su destreza: el marino atacaba vigorosamente, pero sin resultado, ya que el poeta paraba sus golpes con facilidad. Aquél, cegado por la ira, menudeaba los tajos y reveses, que siempre encontraban su quite. Campoamor, a su vez, atacó sin lograr tocarle, pero la duración del asalto fue desventajosa para Topete, y Campoamor acabó hiriéndole en la frente. Topete, con el rostro ensangrentado, dio un rugido y se lanzó sobre el poeta. Éste acudió a la parada, y le hirió una segunda vez en la mano derecha, desarmándolo. Entonces el bravo marino exclamó con rabia:

¡Condenación! ¿Qué dirán mis compañeros?

El general Reina, interponiéndose, le respondió:

Dirán que ha sido usted un valiente; pero con las armas hiere la casualidad.

Campoamor en seguida se acercó a Topete y le dio un abrazo, y desde entonces fueron buenos camaradas.”

D. RAMÓN DE CAMPOAMOR

D. RAMÓN DE CAMPOAMOR

Aquí termino el inciso, con disculpas por la digresión, y continúo con la sesión parlamentaria.

A pesar de la enmienda transaccional de Topete, el gobierno no quería ni de lejos que la Cámara felicitara a su Santidad. Así que la rechaza de plano a pesar de venir de filas amigas.

Se solicita votación nominal y, antes de comenzar, se levanta el diputado conde de Canga-Argüelles, también de Unión Católica, y pide le dejen leer un documento. Vean ustedes la provocación, pues el tal documento es, nada más y nada menos, parte de una encíclica de de Pío IX. Olózaga estuvo tentado de dejarle pero el Ministro de Estado se negó en redondo.

Para que os quiero contar. Los católicos, que predican la paz, se lanzan a la guerra.

“Horrible fue el alboroto que se desencadenó entonces en la Cámara. Todas las oposiciones prorrumpieron en vehementes protestas, contestadas por la mayoría con gritos despreciativos e ironías indignas. Arreciaba la lluvia de imprecaciones; era aquello el diluvio, en el que veíase náufraga y pidiendo inútil auxilio la nave de la presidencia.

Desencadenados los vientos, no teniendo ya la tempestad oral bastantes pulmones para silbar, bastó un ademán algo enérgico de Canga-Argüelles sobre el hombro de Núñez de Arce para transformar la sesión, de parlamentaria que era, en imprecativa para todos y contundente y dolorosa para muchos.

Saltaron de sus bancos los padres de la patria, y arremolinándose en medio del salón los de carácter más enérgico, viéronse al aire brazos y palos, y a Olózaga y a Serrano (1) correr bastón en mano en las partes de mayor peligro, pidiendo a los carlistas que se moderasen por amor al Papa, y a los amadeistas que se contuviesen por amor al rey.”

Esta es la divertidísima crónica de la bronca del Congreso de los Diputados que tuvo lugar en aquel 16 de junio de 1971. Se saldó con contusiones, pero sin demasiada sangre.

Avergonzados, los diputados se reunieron de nuevo en sesión secreta. Les ahorro a ustedes las declaraciones de paz y disculpas de Canga-Argüelles, aceptadas de inmediato por Olózaga en nombre de la Cámara.El duelo se evitó.

A Su Santidad Pío IX jamás le llegó la felicitación de las Cortes españolas.

(1) Serrano era Presidente del gobierno, antes de que lo fuera mi tatarabuelo Malcampo, a quién a su vez sucedió Don Práxedes Mateo Sagasta.

CONDE DE CANGA-ARGÜELLES

CONDE DE CANGA-ARGÜELLES

Hoy, a falta de mejor inspiración, vuelvo a traer ópera. Apenas verán la conexión con este asunto, pero aprovecharé que estamos en 1871, cuando Giuseppe Verdi estrenó Aída en El Cairo; y aprovecharé que el enamorado de Aida era también militar, buen guerrero y con sensibilidad de poeta. Vamos, una mezcla entre Topete y Campoamor: el Comandante Radamés.
A la bellísima Aída dedica esta extraordinaria aria: Celeste Aída. Canta Alfredo Kraus.

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  1. Pepe Beotas
    17 marzo, 2013 en 12:46 PM

    Querido Bolo: cada artículo tuyo, me sugiere un torrente de comentarios (nuestra conocida afición a hablar sin desfallecer, durante horas, incluso bajo el agua) pero la comunicación tecnologica exige brevedad y también el amor a prójimo, por ello me limitaré a un par de ellos:
    1.- Aunque nos consideramos animales racionales, nuestra vida, con caracter general, se guia más por lo animal que por lo racional, nuestras decisiones se basan en lo emocional en mayor medida que en lo intelectual (eso de la “inteligencia” emocional es para darnos dignidad). Su razón de ser: lo propio del ser vivo dominado por sus instintos de sobrervivir y procrear. Esto es lo que hace tan vulgar y previsble nuestra conducta, tanto psicológica, como sociologica. Los politicos no son excepción: ¡ por favor no les pidamos más emoción !.
    2.- La bondad y la educación representan caracteres propios del buen desarrollo humano y son reflejo de un estado avanzado de civilización. Es lo único que nos puede hacer creer en la posibilidad de una convivencia justa (ya que la cooperación y la lealtad son inevitables para sobrevivir) . Como dice un amigo Japón, con la mitad de territorio y casi el triple de habitantes, solo se puede explicar por la educación. Eso es parte de nuestro verdadero progreso. No dejemos de valorarlo cuando lo tenemos, siquiera sea a nivel elemental.
    Concluyo, con dos afirmaciones propias de mi natural optimismo:
    a) Aunque nos molesta profundamente la falta de honradez de algunos servidores públicos, nunca se ha sabido tanto (prensa), ni se ha juzgado tanto (jueces) en esta materia y … ¡ lo que veremos!…. gracias a Dios.
    b) (puntualización a tu bienvenida/respuesta) lo de que los débiles no pierden siempre, gracias al Derecho. No ignoro que cada dia conocemos el número infinito de violaciones a la dignidad humana, lo que digo es que todos reconocemos que está mal. El juicio negativo es patrimonio comun a los hombres de hoy y sus estándares éticos.

    Te relago un poco de música en respuesta a la tuya ( Kraus “grande”);1ª versión ANN HALLENBERG, 2ª CECILIA BARTILA (me encanta):

    Madrid marzo 2013-

    • 19 marzo, 2013 en 5:31 PM

      Hola Pepe.
      Muchas gracias por tus comentarios; y por la música, magnífica (por esta y por la que mandas por mail).
      Me cuesta encontrar la conexión entre tu comentario y el artículo sobre “Bronca en el Congreso” que, aparentemente, lo motiva. Pero, como pasa con las cosas buenas, lo son independientemente de su motivación.
      Al trapo.
      Dices que nuestra vida “se guia más por lo animal que por lo racional, nuestras decisiones se basan en lo emocional en mayor medida que en lo intelectual”. Es cierto; las pasiones, lo animal o emocional, dominan muchas de nuestras acciones y decisiones. Pero también es cierto que lo animal-emocional está muy inducido por las costumbres sociales. Quizá hoy a muchos les “pide el cuerpo” (animal) liarse a mamporros (o a pistola o espada) con su adversario; pero hoy no está en nuestras costumbres como antaño lo estaba entre nobles, generales, diputados, periodistas, poetas e, incluso (ya lo verás) presidentes de gobieeno.
      Discrepo en una cosa: a los políticos SI hay que pedirles más; sea emoción, sea dignidad o sea honestidad. Mucho más que a cualquier otro mortal. Lo mismo cabe decir de cualquier otro que en sus manos tenga los destinos de los demás. No es cuestión de que sean diferentes, sino de que tengan un rol diferente. Como en los irracionales, el lider (aquí, el político) es lider por algo: por ser como los demás quieran que sea. Y para algo: para seguir siéndolo.
      La Bondad y la Educación. Pues también son conceptos o virtudes, sobre todo el último, volubles; y evolucionan con el tiempo. La bondad es atemporal; es cualidad natural. La educación no. Varía entre tiempos y entre culturas. Yo prefiero hablar de Lealtad (tu la mencionas), de honor, de dignidad. Esos si son valores que nos pueden hacer creer en la posibilidad de una convivencia justa.
      Y, respecto a tus afirmaciones optimistas:
      “Nunca se ha sabido tanto”: ¿y qué ventaja tiene saber lo indigno si también sabemos que el indigno no tiene castigo? Alguna vez lei algo así como “si ignorar es el pecado, saber es la penitencia”.
      “Nunca se ha juzgado tanto”…ni tan mal, añado yo. Tu conoces mucho mejor que yo las interioridades, las grandezas y las miserias del Estado. Y, no sé si estarás de acuerdo, pero una gran mayoría de jueces y, lo que es peor, de instituciones de la justicia (TS, CGPJ, TC,…) adolecen de la independencia que debiera serles exigida. La división de poderes es hoy una entelequia.
      Tu me conoces y sabes que también yo soy optimista. Pero el optimismo y el pesimismo se refieren no a situaciones estáticas, sino a la evolución de los acontecimientos. Quizá vayamos a mejor, pero lo que hoy hay es, casi, miseria moral.
      Un abrazo Pepe.

  2. Mauricio Corvera di Salina
    18 marzo, 2013 en 1:56 PM

    Non riesco a capire, Signore, il suo malsana curiosità riguardo i duelli d’onore, domanda banale oggi, ma che era importante quindi

    • 19 marzo, 2013 en 5:41 PM

      Hola Mauricio.
      Mi italiano, aunque algunos de mis ancestros provienen de la Suiza italiana (Bellinzona, Castelleto Ticino) es muy pobre. A duras penas comprendo lo que me dice.
      En tiempos pasaba por aquí alguien que quizá fuera antepasado suyo, D. Fabrizio, el Principe di Salina, al que algunos llamaban Gatopardo.
      Quizá sepa ud que fue de él.
      Un saludo muy cordial

  3. 19 mayo, 2015 en 12:44 PM

    Conocía el hecho, sabía que era Olózaga el presidente de la cámara, pero no me acordaba que el duelo fue con Campoamor

    • 21 mayo, 2015 en 1:26 PM

      Los lances de honor encubren personajes insospechados.
      Léase la serie completa. Le gustará.
      Y gracias por su lectura y comentario.

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