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UNA SEMANA DE ESTRELLAS (de Ada a Corinna)

LAGRIMAS DE SAN LORENZO

LAGRIMAS DE SAN LORENZO

Esta semana ha sido pródiga en estrellas fugaces, fenómeno poco habitual en esta época. Estrellas fugaces hay siempre; el espacio está plagado de meteoros, pedazos de rocas interplanetarias, que cuando atraviesan nuestra atmósfera se incendian y habitualmente se desintegran. Sólo algunos logran tocar tierra y se convierten, entonces, en meteoritos. Su colisión con la tierra puede hacer mucho daño, como ha sucedido hace un par de semanas en la región de los Urales.

Pero estos meteoros, convertidos fugazmente en estrellas, suelen ser solitarios. Sólo en algunas ocasiones deciden agruparse, por conveniencia o por coincidencia, y nos regalan un espectáculo de luz. Es el caso de las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo.

Pero eso sucede en agosto, no en el mes de febrero.

Por eso sorprende que en tan breve espacio de tiempo y en mes tan frío, hayan aparecido, como por coincidencia, numerosos meteoros (diré mejor “meteoras”, para no ser calificado de sexista) que creen ser estrellas. Es posible que lo sean pero, sin duda, serán fugaces.

ADA

ADA

La primera que nos iluminó con su presencia fue la magnífica Ada Colau, que irrumpió en el espacio con intensa luz propia, no reflejada por ningún otro astro. Lozana, valiente, radical, demagoga y espléndida comunicadora, retorció conciencias y voluntades de muchos, incluidos todos los diputados del partido en el poder. Le faltó la gallardía de mantener un digno silencio cuando vio conseguido su objetivo. Sus gritos en el gallinero del Congreso le quitaron parte del brillo que hasta ese momento lució con orgullo.

Nada más diré de ella puesto que ha sido protagonista de la última entrada de este blog cuyo título es, precisamente, Ha nacido una Estrella. Solo le deseo que su éxito perdure. Para que así sea, ha de dejar de creerse estrella y tratar de ser cometa, cuya vida es prolongada, no fugaz como la de los meteoros, y aparece de tarde en tarde, cuando su trayectoria orbital nos permita disfrutar de nuevo con su presencia.

BEATRIZ

BEATRIZ

Al poco tiempo, y algo más a la derecha, según se mira hacia ese espacio sideral lleno de basura cósmica, apareció otra roca mucho menos luminosa y de menor tamaño. Su nombre, Beatriz Talegón. Al rebufo de Ada y como queriendo, celosa, quitarle parte de su brillo, irrumpió en la capa superior de la atmósfera terrestre. Durante unas horas, todos los telescopios dirigieron sus focos hacia ella. Su afán de protagonismo fue tal que pretendió eclipsar, con su escaso fuego, a los meteoros que con ella emprendieron la aventura espacial.

La estrella Talegón ya se ha apagado. Quizá alguna brasa suelta perviva durante unos días. Los suficientes como para que ya ningún telescopio repare en ella.

CANDELA Y VERDÚ

CANDELA Y VERDÚ

No pasaron muchas horas hasta que otros dos fenómenos, extraordinariamente brillantes pero extraordinariamente fugaces, irrumpieron, como en collera,  en escena. Los nombres que les dieron fueron Candela Peña y Maribel Verdú. Pronto se vio que su brillo era falso, artificial, preparado. Ese intenso relumbrar se debió sin duda a la velocidad y virulencia de su entrada en la atmósfera terrestre y, especialmente, a la escasa magnitud de su núcleo. Es sabido que la intensidad es enemiga de la consistencia.

A este tipo de estrellas fugaces, como Peña y Verdú, se les denomina en lenguaje científico “bólido”. Los bólidos, dicen, “atraviesan rápidamente el cielo, dejan tras sí una estela luminosa y a veces estallan con un ruido análogo al de un disparo de artillería”. Eso fue lo que pasó con estas dos falsas estrellas. Tras el estallido y el ruido que su entrada provocó, ya nadie las recuerda.

OLVIDO

OLVIDO

Aún llegaron algunas más. Una de ellas, que había sido vista meses atrás y que levantó la curiosidad de muchos por su belleza y por su extraña trayectoria, ha reaparecido estos días. Su nombre, Olvido Hormigos. No ha querido que el mundo, su mundo, olvide que fue estrella, aunque estrella caída, y se dejó atrapar –con gusto– por un cazador de estrellas. Volverá al espacio; al espacio de las ondas hertzianas.

Y brillará por unos días, sin duda, hasta que ese cazador, carroñero por más señas, abandone sus despojos y ya nadie vuelva a fijarse en ella.

CORINNA

CORINNA

La última y más notable estrella de esta serie es mucho menos fugaz. Es esta estrella algo más que un meteoro de vida efímera. Tal parece que ha sido Cometa desde hace tiempo y, según dicen, su luz ha alumbrado ya diversos reinos. Todos la admiraron e, incluso, hubo reyes que se enamoraron o se encapricharon de ella.

Como sucede con los cometas, en su trayectoria deja tras de sí esa “cola” tan espectacular y tan brillante, aunque todos saben que está formada por tan sólo polvo y gas.

Como sucede con los cometas, su bello cuerpo celeste, formado casi todo él por hielo, se sublima en las cercanías del sol (y en la cercanía de algunos reyes).

Y, como sucede con los cometas, su órbita puede no ser fija. Quizá elíptica o parabólica; tal vez hiperbólica. Hasta que no se les conoce y se les cataloga debidamente, nunca se sabe cuándo van a ser vistos ni por dónde van a aparecer.

Así es esta última estrella fugaz, la desconocida, la bella, la brillante…la extraordinariamente peligrosa, Corinna zu Sayn-Wittgenstein.

Su Alteza Serenísima, la princesa Corinna.

Su abrupta aparición en nuestro cielo quizá signifique que ha variado su trayectoria, habitualmente discreta y lejana. Y ya se sabe lo que puede suceder cuando un cometa corrige trayectoria. Los Mayas bien lo sabían y por eso su Sexta Profecía, de la que nos hemos reído hace pocas semanas, advierte de que “en los próximos años aparecerá un cometa cuya trayectoria pondrá en peligro la existencia misma del hombre”.

Yo no creo en las profecías, aunque sí en la ciencia. Y es muy posible que Corinna no sea un cometa, sino tan sólo una estrella fugaz, un meteoro al fin, aunque de extraordinaria fuerza y brillo. De esos meteoros que logran resistir el impacto con la atmósfera y que prosiguen su camino, ya convertidos en meteoritos.

Y sabido es que la colisión de un meteorito con la tierra puede hacer mucho, mucho daño. Eso es lo que posiblemente venga de la mano de Corinna, que aún no sabemos si es Cometa, Estrella Fugaz, Meteoro o Meteorito.

————————————–

Todas ellas, Ada, Beatriz, Candela, Maribel, Olvido y Corinna serán fugaces. Ellas lo ignoran, pero no son estrellas. Las Estrellas vuelan más alto, mucho más alto. Ellas son tan sólo fenómenos espaciales, meteoros, residuos de roca, escombro, hielo, gas o cualquier otro subproducto del espacio.

Al fin y al cabo, como cualquiera de nosotros.

Aunque alguna de ellas, quizá la de más brillo, provoque en algún rey lágrimas como las que derramó San Lorenzo cuando le quemaron en la hoguera.

No en balde, a las estrellas fugaces que aparecen en grupo como las Perseidas, se les llama colectivamente Lágrimas de San Lorenzo.

————————————

Karla Bonoff compuso y cantó una canción que no le va mal a esta entrada. Se llamaba, precisamente, Falling Star (Estrella Fugaz). Una de sus estrofas dice:

Nunca pensé que esto iría tan lejos

Ven a por mi

Porque me estoy derrumbando

Como una estrella fugaz.

Oh my heart aches
Deep inside me
Oh, how I miss you
Will you come back?
Oh, why’d you leave me?
Oh, what can I do?

‘Cause every night
I sit here by the phone
You know it rings a lot inside my head
I daydream you’re home
I never knew that it would go this far.
Come pick me up
I’m going down
Like a falling star.

And the clock strikes midnight
And I’m lying here alone.
I can’t sleep, I hear my heartbeat.
Oh, I can’t stand the monotone.
And every day I have paced the floor
You know it rains a lot inside my heart,
But I still ask for more.
But now I know that love can leave a scar.
Come pick me up, I’m going down
Like a falling star.

And when the birds fly south for a while,
Oh, I wish that I could go.
Someone there might warm this cold heart,
Someone there might know.
But every day I have paced the floor.
You know it rains a lot inside my heart,
But I still ask for more.
But now I know that love can leave a scar.
Come pick me up, I’m going down
Like a falling star

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  1. Juan Luis
    24 febrero, 2013 en 11:21 PM

    Impecable tratado astronómico , sin olvidar las Geminidas en el mes de diciembre (aprovechando que ambos lo somos ) , ni el mismo Ptolomeo lo hubiera explicado mejor.
    El miedo que me da de estos efectos lumínicos, que son los que llaman la atención del lo momento, son las consecuencias…..
    Me quedo con la idea del color de las estrellas, si son azules como la monarquía , son frías, si son rojas como la politica son calientes …. Ahora sólo queda encasillar a cada una…. Y caliente caliente hubo una…
    Buenas noches y mejore el codo

    • 2 marzo, 2013 en 9:22 PM

      Hola Juan Luis,
      Disculpa el retraso en contestar.
      Yo creo que necesitamos muchas Adas en el parlamento; de unos partidos y de otros.
      Con discursos vibrantes, que no sean leídos, con corazón y con valentía.
      El congreso, y no digamos el Senado, se han convertido en aulas de mediocres.
      Necesitamos casi violencia verbal…en el tono me refiero, no en el contenido.
      Las demás estrellas, desde el putón del video hasta su alteza serenísima, también putón al fin, no valen un pimiento.
      Un abrazo y muchas gracias.

  2. Corsario
    25 febrero, 2013 en 1:47 PM

    Yo si fuera el King abdicaba y como dice la canción le diría ” I ain’t a-got Corrina
    Life don’t mean a thing.”

    Corrina, Corrina
    Gal, where you been so long ?
    Corrina, Corrina
    Gal where you been so long ?
    I been worr’in’ about you, baby
    Baby, please come home.

    I got a bird that whistles
    I got a bird that sings
    I got a bird that whistles
    I got a bird that sings
    But I ain’t a-got Corrina
    Life don’t mean a thing.

    Corrina, Corrina
    Gal, you’re on my mind
    Corrina, Corrina
    Gal, you’re on my mind
    I’m a-thinkin’ about you, baby
    I just can’t keep from crying.

    Corsario

  3. Josefa Marn Dominguez
    27 febrero, 2013 en 7:38 PM

    YO espero que estos meteoritos se estrellen todos en un lugar lejano de la tierra donde no hagan dao a nadie y si se pueden ir un poco mas lejos y llegar al infierno mejor .,acertadisimos todos los similes .

    • 2 marzo, 2013 en 9:27 PM

      Hola Sefa.
      Gracias por entrar al blog y por escribir comentario.
      Estos meteoros estarán olvidados en unas semanas; no creo que hagan demasiado daño, n siquiera la pájara Corinna.
      Los que espero que se estrellen en lugares lejanos, o les encierren en prisiones cercanas, son toda esta panda de miserables que nos están robando hasta la dignidad del país.
      Un abrazo

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