¿CUÁNTAS MUERTES SERÁN NECESARIAS?

How many deaths will it take till he knows
That too many people have died?

¿Cuántas muertes serán necesarias, hasta que comprendan que ya han muerto demasiados?

Ha vuelto a suceder. Antes de ayer, un hombre se suicidó en Granada cuando estaban ejecutando su desahucio. Ayer, en Valencia, otro se ha arrojado por la ventana de la que fue y ya no es su casa.

Otros suicidios ocurrieron antes de estos; y otros ocurrirán después de estos.

¿Cuántos más serán necesarios hasta que quien puede hacer algo por resolverlo lo haga?

La sociedad está horrorizada, los políticos dicen que es terrible, “que hay que hacer algo”; el PP, que ya lo hará; el PSOE, que qué lástima no haberlo hecho cuando pudo. El Fiscal General del Estado declara que el asunto “merece una reflexión”, el CGPJ “critica con dureza” el sistema de desahucios.

Por su parte, los jueces alegan que no tienen otra opción que aplicar la ley a estos casos, “que no pueden aplicar la Justicia”. Esa Justicia entendida como virtud moral que exige se otorgue a cada uno lo que según la razón, la equidad y la ley natural, le corresponde.

Todos están de acuerdo en el horror, pero ¿quién hace algo para que este horror acabe o, al menos se atenúe?

Hace un año, con ocasión de otra oleada de suicidios, publiqué en este blog (y pido disculpas por la autocita) una entrada sobre el horror de los desahucios: Home, Sweet Home. Además de mostrar mi horror por la tremenda injusticia (aún reconociendo su legitimidad) de la mayoría de los desahucios provocados por esta crisis y mi incomprensión porque nadie, aún, hubiera hecho nada, proponía una solución que, en mi concepto de Sentido Común, me parecía muy razonable.

No pretendo pediros que leáis (o, a los fieles, releáis) la entrada referida; tan sólo extraeré algunos párrafos

¿Qué hacer? ¿Cómo defenderse, solo, contra la ley, esa ley que protege a los fuertes? Estamos en un estado de derecho en el que, por fortuna, es la ley la que impera. Pero cuando la ley, buena en origen, se convierte en perversa para el ciudadano, hay que adaptarla o derogarla, de modo que vuelva a servir como elemento de convivencia. La máxima Dura Lex, sed Lex del derecho romano no sirve como argumento para mantener las cosas como hoy están.

 ….

Cuando esto ha sido así, y los poderes públicos no lo ignoran, lo que tiene sentido es parar la sangría, no dejar que la herida siga manando porque por ella se nos va la vida. Lo triste es que, nuestros gobernantes, que tienen cerebros pensantes y capacidad de presión sobre la banca, adolecen de todo lo demás: liderazgo, coraje, voluntad….y espíritu de justicia.”

Y me atreví a sugerir algunas alternativas. Esta entre ellas: 

“Quizá se podría promover una especie de Pacto social con los bancos. Cuando se produce una ejecución de embargo todas o casi todas las partes pierden. El que más, sin duda, el deudor ejecutado: pierde su casa y tiene aún que seguir pagando. El banco pierde el ingreso por la hipoteca y tiene que asumir, además, los gastos de mantenimiento y conservación; y en su balance cambia un crédito que antes era sano y se convirtió luego en moroso por un activo devaluado, invendible y que tiene que provisionar. El estado pierde estabilidad, la sociedad pierde cohesión y paz, el futuro pierde esperanza. Tan solo ganan las sabandijas de siempre.”

Y algunos pierden hasta la vida, cabría añadir.

Esta que sigue fue la idea final que se plasmaba en el artículo:

“Si quienes tienen poder tuvieran también voluntad, no sería demasiado complicado idear un sistema que, en lugar de romper, protegiera. Imaginemos una situación diferente a la del desahucio:

– El inquilino no puede pagar la totalidad de la cuota hipotecaria; pero quizá si pueda asumir una parte.

– El banco ejecuta el crédito hipotecario y pasa a ser propietario de la vivienda.

– Pero en lugar de desahuciar al deudor, le permite permanecer como inquilino y disfrutar el uso de la vivienda. La parte que aún pueda pagar se considera precio del alquiler e, incluso, a cuenta de una futura opción de compra.

– En un escenario hipotético de recuperación personal, el deudor-inquilino podría recuperar, en el futuro, la vivienda.

Las ventajas de un sistema como este son innegables: (a) El banco cambia en su balance un activo deudor por un activo material generador de ingresos (b) El deudor pierde la propiedad de la vivienda pero mantiene su uso; no se va a la calle. (c) El deudor no tiene que seguir pagando deuda, tras perderlo todo, sin recibir nada. (d) El deudor puede, si rehace su situación personal, recuperar la vivienda. (e) El estado y la sociedad ganan estabilidad.”

………..

Estos días, con la alarma social que esta nueva ola de suicidios ha generado, he escuchado de algunos de nuestros próceres propuestas parecidas a esta. Dentro de un tiempo, cuando una nueva ola de suicidios asalte nuestras conciencias, volverán a hablar de ello. Porque, para entonces, aún no habrán hecho nada.

¿Tan difícil es? ¿Quién se niega a buscar solución? ¿No está amparado este gobierno por una mayoría absoluta parlamentaria? ¿No acaba de recibir una propuesta de su enemiga oposición, el PSOE, dispuesta al consenso en este asunto? ¿No tendría sentido una negociación, aunque solo fuera para esta lacra, que permitiera la aprobación inmediata de un Decreto Ley que inmediatamente fuera convalidado en las Cortes?

¿Quién se niega a buscar solución? ¿Los bancos?

Ah, los bancos. Estos bancos que han tenido tanta responsabilidad en estas situaciones que conducen a la pobreza, a la degradación social, e incluso al suicidio. Estos bancos que están recibiendo ayudas millonarias de las instituciones, que finalmente serán soportadas por los ciudadanos. Estos bancos cuyos directivos en muchos casos, incluso siendo responsables directos de sus quiebras y tras esquilmar  sus recursos, han salido por la puerta grande con indemnizaciones y pensiones millonarias.

Ah, los bancos. Son ellos los que impiden que se busque una solución y los que prefieren recuperar una ruina física provocando la ruina económica y moral de quienes fueron, un día, sus clientes.

¿Y por qué los bancos tienen el poder de hacer lo que hacen, de no hacer lo que debieran?

Termino la estrofa de aquella épica canción de Bob Dylan que citaba al inicio:

“The answer, my friend, is blowing in the wind”

La respuesta está flotando en el viento.

No en ese viento al que, según el anterior Presidente, pertenecía  la tierra y todo cuanto en ella existe. La respuesta está en ese otro viento que alela, que causa la cobardía, la debilidad y la inacción de nuestro actual Presidente, Don Mariano Rajoy

No busquen demagogia en este escrito; tan sólo hay estupor.

El mismo que mostraba Bob Dylan en aquella épica canción protesta de mayo del 63 editada en su album The Freewheelin (Os dejo la versión de Alanis Morissette; de BD no puedo descargarla)


How many roads must a man walk down
Before you call him a man?
Yes, ‘n’ how many seas must a white dove sail
Before she sleeps in the sand?
Yes, ‘n’ how many times must the cannon balls fly
Before they’re forever banned?
The answer, my friend, is blowin’ in the wind,
The answer is blowin’ in the wind.

How many times must a man look up
Before he can see the sky?
Yes, ‘n’ how many ears must one man have
Before he can hear people cry?
Yes, ‘n’ how many deaths will it take till he knows
That too many people have died?
The answer, my friend, is blowin’ in the wind,
The answer is blowin’ in the wind.

How many years can a mountain exist
Before it’s washed to the sea?
Yes, ‘n’ how many years can some people exist
Before they’re allowed to be free?
Yes, ‘n’ how many times can a man turn his head,
Pretending he just doesn’t see?
The answer, my friend, is blowin’ in the wind,
The answer is blowin’ in the wind.
Fuente: Quedeletras.com

Anuncios
  1. Raymond
    29 octubre, 2012 en 12:16 AM

    Bueno y oportuno. Estoy contigo, esto es una locura y si no se para todos saldremos perdiendo…. salvo los delincuentes especuladores.

    • 2 noviembre, 2012 en 10:32 PM

      Gracias Raymond.
      Está claro quiénes son los que ganan…y, sobre todo, los que pierden.
      Abrazos

  2. tano
    30 octubre, 2012 en 1:28 AM

    El sistema solo puede cambiar desde dentro. Pacto social con los Mercados? Como?. Si yo fuera abogado con tiempo, pondria a trabajar el sistema. En otros sitios ha comenzado. See Spire Law Class Action suit to the excess of USD43 trillion por el banker’s racketeering scheme para parar los desaucios. Utilizando RICO Patriot act y la madre que los pario.Se van con todo…..

    http://www.marketwatch.com/story/major-banks-governmental-officials-and-their-comrade-capitalists-targets-of-spire-law-group-llps-racketeering-and-money-laundering-lawsuit-seeking-return-of-43-trillion-to-the-united-states-treasury-2012-10-25

    • 2 noviembre, 2012 en 10:40 PM

      Hola Tano!
      Tiempo sin verte.
      Hay muchos casos en los que la acción ciudadana ha funcionado. Pero las “class actions” no han funcionado nunca en España. Será por cultura, será por sistema judicial…será, lo más probable, por corrupción político-judicial. Mira en lo quedó lo de la colza.
      Esto funcionaría si de verdad el gobierno de turno quiere. No es complicado obligar a la banca a aceptar un pacto social. Solo falta coraje e independencia. Pero hay demasiados favores por pagar.
      Los abogados con tiempo o no existen (los que están en activo; yo soy caso aparte) o no trabajan por altruísmo o no tienen capacidad para”hacer trabajar al sistema”.
      Abrazos

  3. Jj
    3 noviembre, 2012 en 9:30 PM

    España es en esencia como la novela de Scott Fitdgerald , “The Beautiful And The Damned”, la brecha entre los que disfrutan de la vida y los que sobreviven se hace cada vez más profunda, los últimos tienen pocas perspectivas de salir del pozo de la miseria y el hambre. GREEDY bastards!!

    Corsario

    • 9 noviembre, 2012 en 11:13 AM

      Así es Corsario
      Sucede en estos tiempos que las empresas del lujo tipo LVMH mejoran sus ventas. Por no hablar de la brecha entre primeros y terceros mundos.
      Mi Capitana dice que estas situaciones se reparten a lo largo de la vida. No de esta nuestra de ahora, sino de las miles de vidas que suceden en el mundo en el que ella cree: en la reencarnación.
      Y yo le digo: si nadie se acuerda de sus vidas anteriores ni es capaz de predecir -y de disfrutar- las posteriores ¿de qué le vale pensar en que pudo haber sido, o quizá lo pueda ser, en otra vida rico?
      Un abrazo

      • Sarah Guadiana
        9 noviembre, 2012 en 5:15 PM

        Estoy con la Capitana y ¿sabes?, creo que no es importante, aunque sí entretenido y “mágico”, pensar en lo que pudo haber sido o quizá pueda ser. Lo importante es intentar “hacerlo” lo mejor posible en cada una de esas vidas y ser feliz e intentar hacer felices a los demás haciéndolo.

        Un beso enorme.
        G. Bolboreta, hoy sí.

      • 16 noviembre, 2012 en 8:40 PM

        Sin duda, tienes razón GB, pero en estas teorías reencarnacionistas no cabe imaginar lo inimaginable.
        En cada una sí, por supuesto. Pero no sirve pensar: “Me da lo mismo en esta vida ser un hijoputa porque ya compensaré en la siguiente”.
        Besos

  4. Sarah Guadiana
    5 noviembre, 2012 en 10:35 PM

    Hola Jaime, (parece que vuelen los afloramientos)

    Otra vez tienes toda la razón y otra vez pienso igual que tú.

    Lo que está sucediendo es una auténtica barbaridad, los bancos y los políticos, “maldito támdem”, los dos elementos que nos han llevado o traído a la situación que estamos viviendo, son precisamente los que no tienen ningún interés en resolver un problema que se está convirtiendo en un arma letal.

    Hace unos días vi un programa en televisión sobre este tema y la verdad, me puse enferma. El problema ya sin personalizarlo es serio, muy serio, pero cuando lo ves personalizado se convierte en algo terriblemente triste y grave, muy grave. Presentaban entre otros, el de un hombre mayor (no recuerdo la edad exacta pero era eso “un hombre mayor”), analfabeto, viudo desde hacía poco tiempo. La mujer era la que se ocupaba de las cuestiones “de papeles” con lo que después de su muerte, el hombre dejó que un hijo (con problemas mentales que acabó desapareciendo de casa) se ocupase de esos temas. Resumiendo iremos directamente al final de la historia, un tiempo sin pagar la hipoteca y al final aviso de ejecución de desahucio.
    Con ayuda de terceras personas intentó arreglar el asunto proponiendo al banco pagar el dinero adeudado( tampoco recuerdo la cantidad pero de lo que estoy segura es de que no era una millonada) y mi pasmo fue de dimensiones bíblicas cuando dicen que la respuesta que obtuvo del banco fue que ya era tarde, que ya no se podía arreglar.
    Entonces mi pasmo se convirtió en indignación y volví a preguntarme, pero ¿qué demonios quieren? ¿qué es lo que realmente quieren? y solo vi una respuesta, acabar con las personas.

    Eso es una barbaridad, esto, todo es una barbaridad. Están desmontando toda la estructura, todos los valores y lo están haciendo con una frialdad, con una falta de humanidad que asusta.
    No hay pudor ni vergüenza a la hora de vendernos la moto de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y ahora tenemos que hacer grandes sacrificios, cuando de lo que se trata es de que entre todos, sumisos y callados, paguemos el mal hacer de los bancos y por lo tanto de los banqueros, unos individuos que viven como reyes y que no parecen tener que pagar las consecuencias de su mal hacer, no, porque las relaciones y los favores se pagan así que ese pequeño gran problema, la dichosa deuda, lo resolverá el estado a golpe de decretazos y con ellos de sangrar a los ciudadanos, aunque estos vayan muriendo por el camino. No importa, total, son tantos, hay tanto pensionista, hay tanto parado, hay tanto enfermo, son tanto gasto… que si se van muriendo, mejor, dinero que ahorramos.

    No quiero ponerme dramática pero yo también pienso que esto solo tiene arreglo presionando desde fuera, aunque también intentan quitarnos las formas de protestar y presionar desde fuera y esto también me resulta paradójico, parece importarles muy poco todo lo que se protesta pero no les debe importar tan poco cuando pierden un montón de tiempo y energía en buscar como impedir toda forma de protesta y reclamación…

    No sé, veo una falta de valores humanos, morales, realmente preocupante en estas gentes que están “jugando” (porque no son capaces de hacerlo de otra manera, va contra sus intereses) con la vida y el destino de uno cuantos millones de personas.

    Y con este rollo he quedado agotada y supongo que tú (y todo el que se atreva a leer este comentario) también.

    Un beso.

    Guadiana

    • 9 noviembre, 2012 en 11:17 AM

      Querida Guadiana.
      ¿Qué quieres que te diga? En todo tienes razón.
      Cada vez siento más desasosiego e impotencia escribiendo de politica y de políticos. Voy a descansar una temporada.
      Besos

      • Sarah Guadiana
        9 noviembre, 2012 en 6:12 PM

        Bien.
        Descansemos de política y políticos, la sensación de impotencia envenena el alma y no lo merecemos.

        Ese “temporal descanso” se refiere o a la política o al blog???

        Un abrazo

        Guadiana

  5. Joselito
    9 noviembre, 2012 en 9:37 PM

    Hola Jaime,

    Hoy ha vuelto a suceder en el País Vasco y los políticos se han reunido. y en vez de llegar a un acuerdo, hoy mismo, dicen que a lo mejor lo alcanzan el lunes.

    No tienen vergüenza, no me extraña que ya casi no escribas sobre política…

    Un fuerte abrazo

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: