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FAREWELL MIGUEL, AMIGO.

Un blog es, para su autor, como un amigo, como un hijo, como una mujer. Tus relaciones con él se basan en la mutua confianza y en la lealtad. Te es fiel si tú le eres leal; si lo alimentas, lo cuidas y no lo utilizas para algo distinto de lo que motivó su nacimiento.

Cuando se siente abandonado, se enroca en su caparazón y te devuelve el olvido que le das.

Es lo que me ha pasado a mí. Sin motivo dejé de abrirlo el 6 de mayo, hace veinte días. Desde entonces, ni un solo momento he pensado en él; si me venía a la cabeza lo expulsaba para huir de ese remordimiento de conciencia que genera la deslealtad de uno mismo. Su venganza ha sido la única que puede mostrar: esconderse en el más recóndito rincón de mi conciencia para que, aun buscándolo, no lo encontrara. Dicho de otra manera, no ha permitido durante este tiempo que las musas me indicaran el camino para volver a él.

Hoy, por un asunto triste, muy triste, se ha enternecido y ha venido a mi encuentro. Para recordar a un amigo.

Esta mañana me han comunicado la dolorosa noticia de la muerte del amigo: Miguel Ángel. Ha sido una muerte fulminante, de madrugada, es decir que no ha sufrido. Todo el sufrimiento se ha concentrado en su mujer que, desesperada e impotente, vio cómo se iba Miguel. Luego, en sus hijas.

Miguel Ángel era joven aún; tenía toda la vida que le quedaba por delante. Esa parte de vida en la que el éxito profesional ya se ha conseguido, la familia ya se ha creado y no queda ya nada por demostrar al mundo; uno está satisfecho de lo que ha hecho. Esa parte de vida en la que el esfuerzo de tantos años fructifica, en unos pocos más, en la placidez del tiempo tuyo, en el disfrute del pasado que se recuerda, del presente que se vive y del futuro que se espera. Esa parte de vida, ya algo tardía y que sólo te pertenece a ti y a los tuyos, a la que Manuel Vicent llamaba “tu territorio”.

“Dios creó el tiempo, pero dejó que nosotros hiciéramos las horas. Ese pequeño territorio de cada día será imposible de gobernar si el tiempo no es tuyo y no eres tú quien marca las horas para regalarlas y compartirlas con esa clase de personas que te hacen crecer por dentro.”

Pero a Miguel no le ha sido concedida esa parte de vida.

——————–

Conocí a Miguel Ángel hace unos quince años. Compartimos actividad profesional durante cuatro o cinco, hasta que yo dejé la mía. Desde entonces nos hemos visto muy poco, mucho menos de lo que se ven los “amigos” de verdad. La última vez ha sido, quizá, hace dos o tres años. La contaré luego porque me dejó un recuerdo imborrable.

Miguel era vitalista y era noble. Por encima de su buen hacer profesional destacaba su humanidad; quizá era demasiado buen hombre para el entorno profesional en que nos movíamos. Se llevaba bien con todos y todos con él. Pocas veces escuché críticas –a menos que fueran profesionalmente muy justificadas– hacia otros. Era bueno, en el sentido machadiano: “en el buen sentido de la palabra, bueno”.

Y Miguel tenía algo que yo envidiaba. Cantaba como los ángeles y, con la guitarra en la mano, algún amigo –incluso yo– acompañando y otros escuchando, te hacía pasar ratos deliciosos. Formaba con otros pocos un conjunto musical puramente aficionado. Dieron algún concierto y grabaron algún disco, pero siempre en beneficio de otros, generalmente una asociación de niños afectados por dolencias cardiacas. “Menudos Corazones”, en alusión a ellos, era el lema de uno de los conciertos a los que asistí.

Paradojas de la vida: Miguel se fue porque el corazón, repentinamente, se le rompió. Quizá porque regaló tantos trozos del suyo que no le quedó corazón para seguir viviendo esa “parte de la vida” que le debía quedar.

Hablé antes de mi último recuerdo. Hace dos o tres años, Miguel vino con Natalia, su mujer, y una pareja amiga a pasar unos días al sur, donde transcurre ahora “esa parte de vida” que, yo sí, tengo la suerte de disfrutar. Embarcamos en mi velero los seis en un día calmo, de niebla y con el mar como un plato. A seis o siete millas dejamos el barco al pairo y, después de una deliciosa comida y entretenida charla, aparecieron las dos guitarras: Miguel y su amigo. Hasta casi el anochecer estuvimos cantando. La amiga de ellos, a quien yo no conocía y que tenía una voz de ángel, calló de repente su canto. Estaba de pie en la plataforma de popa; miró a su alrededor, que era todo niebla, y comentó: “jamás podría imaginar un escenario mejor que este para cantar”. Nos quedamos unos instantes, callados todos, mirando hacia dónde nada se veía y escuchando el eco de la última canción de aquella chiquilla, que hasta las gaviotas respetaron con el silencio de sus graznidos.

Porque tenía razón. No había mejor escenario que aquel para compartirlo con los ángeles. Fueron unas horas de felicidad.

————————

Mi vida ha tenido muchos días buenos, pocos malos. Quienes me conocen lo achacan a mi carácter notablemente optimista. Yo creo más en la suerte y en el influjo de quienes me han acompañado en la vida. Uno de estos días, que figura en la parte alta del ranking, fue el 1 de julio de 2004, fecha de mi salida formal del despacho, junto con la de otro buen amigo, Manolo, que al poco tiempo se fue a dónde hoy ha ido Miguel.

Miguel Ángel organizó para ese día, junto con otra querida amiga de ambos, Marta (también abogada, también cantora) una especie de homenaje para los dos. Digo “especie” porque no fue nada más (y nada menos) que una cena en mi casa con muchos amigos –y sus parejas– del despacho; y digo “homenaje” porque lo fue. Nos sentimos Manolo y yo, de corazón, homenajeados. Miguel y Marta editaron un DVD bajo el título “Cómo eran y…cómo son”, en el que, con mucha música cantada por ellos mismos, hacían un repaso gráfico de nuestras vidas. Lo he vuelto a ver ahora, después de muchos años, con el alma medio rota.

El DVD finalizaba con una bellísima canción, que interpretaban ellos mismos, Marta y Miguel. La misma canción con la que voy a despedir a este querido amigo a quien llevaba años sin ver y al que nunca como hoy supe cuánto quería. Farewell, Miguel, amigo. Da un abrazo a Manolo por mí.

You Got a Friend (James Taylor)

Cuando estés triste y preocupado
Y necesites una mano amiga
Y nada, nada va bien.
Cierra tus ojos y piensa en mí
Y pronto estaré ahí
Para iluminar incluso tu noche más obscura.

When you’re down and troubled
And you need some loving care
And nothing, nothing is going right
Close your eyes and think of me
And soon I will be there
To brighten up even your darkest night

You just call out my name
And you know wherever I am
I’ll come running to see you again
Winter, spring, summer or fall
All you have to do is call
And I’ll be there
You’ve got a friend

If the sky above you
Grows dark and full of clouds
And that old north wind begins to blow
Keep your head together
And call my name out loud
Soon you’ll hear me knocking at your door

You just call out my name
And you know wherever I am
I’ll come running to see you
Winter, spring, summer or fall
All you have to do is call
And I’ll be there

Ain’t it good to know that you’ve got a friend
When people can be so cold
They’ll hurt you, and desert you
And take your soul if you let them
Oh, but don’t you let them

You just call out my name
And you know wherever I am
I’ll come running to see you again
Winter, spring, summer or fall
All you have to do is call
And I’ll be there
You’ve got a friend

ULTIMA ENTRADA SOBRE SUICIDIOS

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  1. JOSE LUIS CORES
    25 mayo, 2012 en 4:47 AM

    Te leo habitualmente. Este último particularmente hermoso. Un abrazo. JLC

    • 26 mayo, 2012 en 2:47 PM

      Hola José Luis.
      Te agradezco mucho que leas el blog. A ver si te veo más a menudo participando.
      Un abrazo.

    • Mar
      28 mayo, 2012 en 5:29 PM

      Hola Jose Luis,
      Espero que estes feliz , disfrutando mucho de tu ocio y de la familia.
      No imaginas lo que se echa de menos a personas como tu
      Con mucho afecto
      Mar

  2. Odile
    25 mayo, 2012 en 7:54 PM

    La cantaban mucho mejor Miguel y Marta. Lo echaremos de menos…

    • 26 mayo, 2012 en 2:51 PM

      Odile, Odile.
      Qué bonito nombre.
      Si, echaremos de menos al amigo Miguel. A pesar de lo poco que le veíamos, sabíamos que estaba.
      Muchos, muchos besos.

  3. Sarah Guadiana
    27 mayo, 2012 en 1:45 AM

    Hola Jaime,
    está claro que tu relación con el blog es profunda y sincera, ha regresado a ti o tú a el para compartir algo también profundo y sincero, el dolor y la pena por saber que una buena persona se ha ido lejos, muy lejos, que se ha ido y no va a regresar

    Preciosa entrada.

    Siempre que se va una de esas personas que consideramos especiales por ser como son, dejan un hueco enorme, no importa si se van anunciándolo con más o menos tiempo o si se van sin previo aviso, el hueco es siempre enorme pero al menos nos queda la certeza de saber que hemos tenido el privilegio de haber compartido alguna parte del camino con esa persona, de haberla conocido.

    Un afectuoso abrazo, de corazón.

    Guadiana

    • 29 mayo, 2012 en 10:23 PM

      Muchas gracias Guadiana.
      Tus comentarios siempre tienen un punto de emoción y mucho de afecto.
      Un beso, también de corazón.

  4. Sarah Guadiana
    27 mayo, 2012 en 1:47 AM

    Me olvidaba!!
    me encanta esta canción, toda ella.

  5. Joselito
    27 mayo, 2012 en 5:27 PM

    Hola Jaime,

    El adiós repentino de Miguel me ha dejado confuso.
    Yo no le traté tanto como tú, y de hecho la última vez fue hace unos años, cenando los seis.

    Tenía un buen humor excelente y se notaba que disfrutaba de la vida. La pena es que se haya ido tan pronto.

    Descanse en paz.

    Un abrazo muy fuerte,

    Jose

    • 29 mayo, 2012 en 10:24 PM

      Un abrazo Joselito.
      Se que, a pesar de haberle tratado menos, te caía bien. Era un buen tipo.
      Abrazos

  6. Mar
    28 mayo, 2012 en 5:25 PM

    Hola Jaime,
    Estoy impactada. Yo tambien conocia y apreciaba a Miguel. Gracias a tu despedida, es preciosa, he conocido tu blog.
    Un fuerte abrazo

    • 29 mayo, 2012 en 10:29 PM

      Mar!! Qué alegría verte por aquí,…aunque el motivo sea triste.
      Ahora que has entrado, busca artículos menos tristes. Hay de todo, pero huye de los políticos, que nos amargan la vida y, si alguno te gusta, me lo dices y así tenemos oportunidad de “hablar” más.
      Y escucha la música.
      Un beso muy fuerte.

  7. guadalupe
    3 junio, 2012 en 11:06 PM

    Un beso Jaime, no conocía a Miguel pero seguro que era muy especial. La canción es una de mis favoritas.

    • 4 junio, 2012 en 11:28 PM

      Muchas gracias Guadalupe.
      Era un tipo especial. Un buen hombre.
      Un beso

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