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CARLOS SORIA (La vista al cielo y el Anapurna a sus pies)

CARLOS SORIA FONTAN

Es lógico que el mundo esté lleno de mediocridades. Lo normal es lo que abunda, lo excepcional lo que escasea. Pero es triste ver que aquellos de quienes esperamos grandeza de miras y lealtad de conductas, es decir de nuestros gobernantes (no quiero desperdiciar la palabra ¨líderes”) destacan, precisamente, por su mediocridad. Por eso, si queremos ensalzar el comportamiento de alguien, huyamos de la clase política; miremos a las alturas.

Hace tiempo escribí sobre una chavalita de 14 años que se lanzó, en solitario, a dar la vuelta al mundo en su pequeño velero, el Guppy (Heroínas del Mar). Destacaba la madurez de la niña Laura Dekker de tan corta edad. Hoy, mirando a las alturas, veo que a escasos metros de la cima del Anapurna continua la escalada Carlos Soria Fontán, de ¡73 años!, ebanista de profesión y sin medios de fortuna. La juventud en la edad tardía.

Carlos inició la ascensión a finales de marzo y está ahora cerca de la cima, esperando una ventana de buen tiempo para coronar. El Anapurna (Nepal)  es el  “ocho mil” más conocido y también el más peligroso de las 14 montañas más altas del planeta, con un 40% de mortalidad. Con esto casi se dice todo sobre el coraje de Carlos, pero añadiré algo de su historia.

A los 65 años ascendió el K2 (8611m). Sólo otro “viejo”, Diemberger, con 54 años lo había conseguido antes. Unos años más tarde escaló, solo y sin oxígeno, el Makalu, de 8463m. Carlos ha conquistado once de los catorce ocho miles y entre sus proyectos de futuro (recordad: 73 años), una vez coronado Anapurna, están las ascensiones de los otros dos que restan: Kanchenjunga y Dhaulagiri.

Además de otros records personales, Carlos es el único alpinista del mundo que ha escalado nueve K’s después de cumplir 60 años.

Por encima de su valentía destacan quienes le conocen el aspecto humano. Es, como casi todos los grandes hombres, persona modesta. La vanidad que a tantos corroe en pequeños triunfos, él la esquiva en los grandes.

 “No me considero un ejemplo de superación, aunque si tengo que intentar superarme lo hago sin ningún problema. Sólo hago lo que me gusta, para mí no es un esfuerzo sobrehumano. Es simplemente disfrutar con lo que hago”.

Valoro el arte, la técnica y la fortaleza de los Nadals, Gassols, Ronaldos y Mesis, pero donde estén personas como la niña Laura y el viejo Carlos, valorar es poco. Hay que inclinarse. Muchos dicen que la vejez está en el espíritu, no en el cuerpo. Viendo de lo que es capaz Carlos Soria, razón no les falta.

Poco más puedo escribir sobre Carlos porque poco más sé de su vida. Pero estas lineas son suficientes para rendir homenaje a este gran hombre; homenaje que acompaño con una canción tradicional del folclore USA: On top of Old Smoky (en la cima del viejo Smoky). La canta Pete Seeger, que hace tiempo no aparece por aquí con su mágico banjo.

ANAPURNA

En la cima del viejo Smoky

Toda cubierta de nieve

Perdí a mi verdadero amor

Por no decirle a tiempo que la quiero

 

 


On top of Old Smokey
All covered with snow,
I lost my true lover
For courting too slow.

Now, courting is a pleasure
And parting is grief,
And a false-hearted lover
Is worse than a thief.

A thief will just rob you
And take what you have,
But a false-hearted lover
Will lead you to the grave.

And the grave will decay you
And turn you to dust;
Not one girl in a hundred
A poor boy can trust.

They’ll hug you and kiss you
And tell you more lies
Than the crossties on the railroad
Or stars in the sky.

So, caome all you young maidens
And listen to me,
Never place your affection
On a green willow tree.

For the leaves they will wither,
And the roots they will die,
You’ll all be forsaken
And never know why.

On top of Old Smokey
All covered with snow,
I lost my true lover
For courting too slow.

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  1. Joselito
    2 mayo, 2012 en 12:55 PM

    Hola Jaime, hace semanas que, leyéndote, no hago comentarios, debido a un achuchón de bendito trabajo que me tiene feliz y contento, pero contando las horas que le puedo quitar al
    día…

    De hecho has escrito sobre temas que me han interesado mucho y tengo pendiente releerte y tratar de aportar mis comentarios, con el sosiego que se merecen los temas tratados.

    Hoy estoy algo más tranquilo, trabajando en Valencia y, curiosamente, impartiendo una formación que llamamos k2.

    Es increíble la historia que nos has contado hoy, la de Carlos Soria. No la conocía y, la verdad, da gusto conocer historias como la suya, para animarnos el día y darnos cuenta de que si nos lo proponemos, podemos hacer casi cualquier cosa, con independencia de edades, estatus, medios…

    Creo que dejamos de hacer muchas cosas en esta vida porque nos contagiamos del sistema en el que vivimos, pero con coraje nos podríamos plantear casi todo. Ahora el sistema está muy sobrio y meláncolico por la crisis, por eso se agradecen tanto historias como las que nos has contado hoy.

    Aunque no te contestemos en tiempo y forma, no dejes de contarnos historias, nos das motivos para seguir escalando y plantearnos cumbres más altas.

    GRACIAS y un fuerte abrazo,

    Seguimos con el gin tónic o visita pendiente…

    • 2 mayo, 2012 en 1:29 PM

      Hola Joselito
      Me pillas enganchado, de modo que este será el comentario que más rápido haya respondido.
      No sabes lo que me alegra ese apretón de trabajo que tienes.
      De vez en cuando me gusta contar historias de grandes para huir de esta mierda cotidiana que tenemos.
      Estaré aún unos días en Madrid, cuando vuelvas llámame y nos tomamos el G&T y lo que haga falta.
      A propósito y aunque este no sea el lugar apropiado, mi chaval vuelve graduado de Shanghai. Te mandaré el CV
      Un abrazo

  2. Joselito
    2 mayo, 2012 en 8:38 PM

    Cuenta con ello.te llamo

    Un abrazo fuerte

  3. Corsario
    6 mayo, 2012 en 7:12 AM

    Un personaje singular Carlos Soria, sin duda.

    Los alpinistas están hechos de una pasta especial, tuve ocasión de comprobarlo en un viaje por el Amazonas donde fui en compañía de un alpinista de altos vuelos, Jose Antonio Pujante, que además es un reputado neurocirujano y tiene publicados interesantes libros sobre sus expediciones en todo el mundo.

    Mientras él caminaba con ligereza por la selva con su pesada mochila, bajo un sol de justicia y tremendos mosquitos, yo me arrastraba como podía para seguirle, cuando vadeábamos ríos, a nado o en canoa, yo salía más airoso, estaba en mi elemento. JAP escaló las cumbres más altas del planeta, the Seven Summits, además de los ochomiles más difíciles, entre ellos varias veces el Everest que según los entendidos nos es la cumbre más difícil ni mucho menos.

    En una escalada al Aconcagua se despeñó por una ladera abriéndose una tremenda brecha en la cabeza, ni corto ni perezoso se rapó la cabeza y él mismo se ¨operó ¨, con la ayuda de un espejo, no sin antes haberse tomado un buen lingotazo de coñac que luego usó como desinfectante. En un libro que dedicó al Rey se ven las impactantes fotografías de esos momentos.

    Hace unos 10 años vino a comer una paella a nuestra casa en el Delta del Ebro y se lo presenté a mi Padre, un tipo encantador y brillante, le dedicó y regaló un libro, enseguida congeniaron y se pasaron toda la tarde contándose sus aventuras, JAP me comentó que le impresionó su gran personalidad y lo bien que lo había pasado charlando con él, también estaba hecho de una pasta especial, sería por eso.

    Abrazos
    Corsario

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