EL EXTRATERRESTRE

EL TRIUNFO DEL EXTRATERRESTRE

Ya metido en cosas serias y abandonada por unos días la tontería política, a la que ya volveré, hoy sigo en el mundo de la aventura; de la grandeza humana. Pero hablaré, paradójicamente, de extraterrestres. En concreto, de uno.

No es que lo fuera, pero tal fue su hazaña que así empezaron a llamarle: El Extraterrestre. Hasta entonces, era tan solo Yves Parlier: un navegante francés. Como franceses son, sin duda, los mejores navegantes del mundo, cuando de navegación extrema se trata.

La navegación de aventura está plagada de historias sublimes y también de tragedias. De actos heroicos, de triunfos, de muertes, de desapariciones. No hay derrotas como en otro tipos de competiciones; el hecho de iniciar la competición extrema o la aventura en solitario constituye en sí mismo un mérito notable; terminarla, un éxito, aunque no sea un triunfo. Muy pocos casos de comportamientos innobles se dan en este deporte; no hay doping, zancadillas, juego sucio, tongo,…Tan es así, que alguno de los pocos hechos indignos aislados que sucedieron, terminó con el supremo y último acto de honor (o, quizá, de cobardía; los extremos se tocan): el suicido, para lavar su honor, del indigno. Este fue el caso de Donald Crowhurst, relatado en otra entrada de este blog (héroes y villanos). Quiso triunfar con engaño en la Golden Globe Race de 1968; al no poder afrontar su indignidad descubierta, se quitó la vida.

La hazaña de Ives Parlier es digna de ser contada una y mil veces. Navegante desde crío y con muchos miles de millas en su haber (mini-transat, figaro, varias vendée globe, ruta del ron, etc.) el año 2000-01 tomó la salida en la Vendée, regata de vuelta al mundo en solitario (dirección W-E dejando los tres cabos por babor), sin escalas y sin posibilidad de recibir ayuda externa de ningún tipo. Su experiencia anterior en esta regata era premonitoria: en 1992 rompió el palo nada más zarpar; demoró tres semanas en salir de nuevo. En 1996 chocó con un contenedor y tuvo que abandonar.

La flota zarpó el 18 de diciembre de 2000. Yves gobernaba el Aquitaine Innovations. Tomo pronto la cabeza de la flota y pocos días después de dejar Buena Esperanza por babor, rompió el mástil. Estaba próximo a las Islas Kerguelen, en el índico, más cerca de la Antártida que de cualquier otra tierra. No son mares pacíficos los de esa zona. Olas de 10 metros y vientos de 50 nudos, además de extremas temperaturas, son fenómenos frecuentes.

APAREJO DE FORTUNA

Yves no se planteó abandonar. Frente a la ambición de triunfo de otros compañeros de aventuras (“Only victory is beautiful”solo la victoria es hermosa– decía su skipper en la Ruta del Rhum, Michel Malinovski), Parlier mantenía la filosofía de Bernard Moittessier: “La aventura en sí es hermosa”. Rechazó el rescate y cualquier ayuda externa. Quería llegar a la meta, Sables d’Olonne por sus propios medios y en competición, aunque sabía que llegaría en último lugar. Antes de romper, el mástil –carbono– que tuvo que reparar tenía 25 metros. El barco, que con sus propios medios tuvo que reflotar después de haber embarrancado, 60 pies (20 metros). Y a bordo solo llevaba lo imprescindible. Y a estos efectos, no tiene la consideración de “imprescindible” el equipo necesario para, transportar, reparar, soldar y colocar el mástil roto. Ni “imprescindible” es la alimentación precisa para un mes adicional de regata.

 Como pudo, compuso un aparejo de fortuna y puso proa a Nueva Zelanza, a la Isla Stewart. Muchos cientos de millas de procelosos océanos para afrontarlos con un barco roto.

Así relata la web Nautiblog la odisea:

Parlier logró recuperar un par de fragmentos del palo de carbono, los subió a bordo y se puso a rumiar una solución.

Con un aparejo de fortuna provisional, formado por un trozo de palo para izar la vela mayor con cuatro rizos y el tormentín, puso rumbo hacia las Islas Stewart, al sur de Nueva Zelanda, navegando a 7 nudos, lejos de las planeadas a 30 nudos de los días anteriores, con el barco maltrecho y agotado arribó a la bahía de North Arm, el 8 de enero. Una ensenada protegida y con fondo de arena donde echó el ancla, pero garreó y el barco varó.

VARADO EN LA ENSENADA DE NORTH ARM

Parlier se construyó un pequeño chinchorro con dos cajones de plástico a los que trincó unos depósitos de combustible (las normas de la regata permiten cualquier arreglo siempre que no se acepte ayuda exterior o se desembarque en tierra más allá de la línea de la pleamar) y vestido con su traje de supervivencia, fondeó otro ancla, largó algunos cabos a tierra y ayudándose con los winches consiguió reflotar el barco e inició los trabajos de reparación del aparejo con la intención de continuar en regata.

 Serró y pulió los fragmentos, diseñó una abrazadera de fibra de carbono para unir los dos trozos del palo y preparó la resina que daría rigidez a la unión. Encerró los fragmentos en una caja de plástico, les aplicó el calor de cinco bombillas y de su camping gas y logró cocer un nuevo palo de 18 metros de alto que colocó en el casco ayudándose de la botavara, a guisa de palanca, y de sus outriggers, un trabajo para el que habitualmente se necesita una grúa.

CHINCHORRO DE FORTUNA

 Con el barco en condiciones de navegar de nuevo volvió a la regata, un mes después del accidente. Eso sí, sin camping gas para preparar su comida liofilizada. Y, lo peor, a medida que pasaban los días, le quedaban cada vez menos alimentos. Las limitaciones de peso en estos barcos de competición son tan rigurosas que las raciones que se embarcan están pensadas al detalle. Apenas para 115 días de regata, un 10% más del tiempo empleado por Christophe Auguin, el ganador de la edición anterior con 105 días.

 «Me alimento como un bebé», bromearía Parlier poco después. Redujo su dieta a unas 800 calorías diarias (muy poco, teniendo en cuenta el desgaste que supone tripular en solitario un barco así). Pidió a Jeantot permiso para abrir la balsa salvavidas y extraer las raciones de supervivencia, anzuelos y una línea de nylon. Largó un curricán por la popa, pero los peces raramente entran a un señuelo que se mueve a más de 10 nudos.

 Al doblar el cabo de Hornos, la situación era dramática. Parlier había acabado hasta con su chocolate (con lo que le gusta!) y empezaba a sentir los mordiscos del hambre. Paladeó las últimas tabletas de sus raciones de supervivencia y volvió a poner en marcha su ingenio. Con una bolsa de velas preparó a proa un ingenio para atrapar el ‘krill’ que embarcaba con los rociones. Y, cada mañana, paseaba ansioso por el barco para recoger los minúsculos peces voladores que saltaban sobre la cubierta. También empezó a recolectar algas y a colgarlas de los guardamancebos para comerlas una vez secas.”

REPARANDO EL MASTIL

Culminó la regata el 16 de marzo de 2001, un mes después que Desjoyeaux, el ganador. Pero nadie duda de que el triunfo fue para Yves Parlier, el Extraterrestre. Disfrutó de la belleza de la aventura y de la belleza del triunfo, aunque no ganara la carrera. Se alimentó de coraje.

 Poco tiempo después, el 14 de julio de 2002, fue nombrado caballero de la Legión de Honor.

—————–

Música sobre el mar hay mucha. Incluso he tenido la tentación de traer algo del Holandés Errante (Wagner), aquel barco de vela cuyo capitán hizo un pacto con el diablo y fue por ello condenado a navegar eternamente por los océanos del mundo. Pero no quiero perder lectores y, además, el Extraterrestre llegó a tierra; maltrecho, pero llegó. En cambio, os dejo esta maravilla que me trae recuerdos nostálgicos de niñez: Listen to the Ocean. Cuando yo era niño, envidiaba a Frederick y estaba enamorado de Nina. Con ellos os dejo.

 Hay un mundo de sol y arena
Repleto de cielo y lejos de tierra
Donde la brisa del atardecer acaricia la costa
Como una suave caricia


There’s a world of sun and sand
Full of sky and far from land
Where evening breezes caress the shore
Like a gentle comforting hand

Fragrant blossoms, honey bees
Careless laughter upon the breeze
And lovers fading to pools of deep
Purple shadows among the trees

Listen to the ocean, echoes of a million seashells
Forever it’s in motion
Moving to a rhythmic and unwritten music
That’s played eternally

The sound of a seagull’s distant cry
His wings like parentheses drawn in the sky
And two white birds clinging like foam
To the crest of a wave rolling by

The silence of noon, the clamour of night
The heat of the day when the fish won’t bite
These are the things that remind me of
The day you sailed out of sight

Listen to the ocean, echoes of a million seashells
Forever it’s in motion
Moving to a rhythmic and unwritten music
That’s played eternally

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  1. Rafael Rubio
    11 enero, 2012 en 11:57 PM

    Fantástica historia Jaime. Que gusto da volver a comprobar que tenemos congéneres capaces de llegar al límite por amor al arte, a la aventura, al reto personal…. Y no únicamente por motivos espúreos o de mero afán de medrar material o socialmente. Muchas gracias por recordarnos que no todo son casos faisán, jerifaltes corruptos y truhanes de baja estofa que se meten los ERE’s por la nariz. Un abrazo

    • 13 enero, 2012 en 8:28 PM

      Hola Rafa, ya era hora de que te dejaras leer por aquí.
      Me alegro de que te haya gustado la historia. Fue muy notable en su momento e impresionó a todos los que disfrutamos con la navegación. 999 de cada mil habrían abandonado y pedido rescate; sólo hay un extraterrestre entre mil. Medradores y aprovechados, muchos más.
      Abrazos

  2. 12 enero, 2012 en 11:21 AM

    extraordinaria peripecia,vive dios, me llamó la atención ese me alimento como un bebe
    saludos blogueros Jaime

    • 13 enero, 2012 en 8:30 PM

      Gracias Jose Antonio
      Lei tu Ensayo de la Ceguera. Te falta, cuando lo termines, el de la Lucidez.
      Abrazos

  3. JLC
    13 enero, 2012 en 12:02 PM

    Fue la de Yves una hazaña memorable, todo un ejemplo de tenacidad y valentía, a todos los que seguimos estas aventuras nos impresionó, representa el verdadero espíritu de los “singlehanders” llevado a su estado puro. Creo recordar que durante la reparación en NZ se alimentó de mejillones que cogía de las rocas cercanas.

    Desde Bernard Moitessier hasta nuestros días hubo una saga de navegantes solitarios muy singulares, la mayoría de ellos franceses. Me vienen a la memoria algunos de los más notables que protagonizaron famosas regatas y vueltas al mundo en tiempo record en el sentido W-E: Eric Tabarly, vencedor en la famosa transat OSTAR desde Plymouth hasta Newport , Philipe Jeantot , Titouan Lamazou que ahora es una mágnifico dibujante, escritor y fotografo, Olivier de Kersauson aristócrata francés especialista en trimaranes, Michel Desjoyeaux, apodado « le professeur », por sus excelentes cualidades de táctico ,vencedor en las más difíciles regatas alredeor del mundo. No puedo dejar de nombrar a los hermanos Peyron , hace unos días Loïck Peyron destrozó el record de la vuelta al mundo a bordo del trimaran Banque Populaire con un tiempo increible da casi 40 días, pude ver de cerca este trimarán cuando lo botaron cerca de Saint Nazaire hace 2 años y me impresionó su mastil de aproximadamente 50 metros.

    Como no podía ser menos también hay notables navegantas (“navigatrices”) francesas, recuerdo con admiración a Florence Artaud (“la petite fiancée de l’Atlantique”) y a Isabel Autissier que fue rescatada dos veces en la Vendee Globe.

    Sería muy largo recordar a todos, el mundo de los navegantes solitarios, no solo franceses, es apasionante sin duda.

    Abrazos

    • 13 enero, 2012 en 8:38 PM

      Hola Captain.
      Te dediqué mentalmente la entrada después de que Cosimo te pisara el comentario sobre Amundsen, Scott y Shakelton.
      ¿Recuerdas la entrada de Heroes y Villanos, sobre Donald Crowhurst?. La escribí cuando la conocí por tí. De modo que si me alertas de alguna interesante, la incluyo.
      A lo mejor escribo de piratas. Te pediré inputs de tus experiencias.
      Preciosa Red Sails in the Sunset. Muy romántica. Fats Domino era estupendo para ligar: música suave y letras nostálgicas. Recordarás Blueberry Hill de nuestros tiempos mozos.
      ¿Sabes algo de Corsario?
      Abrazos

  4. JLC
    13 enero, 2012 en 5:11 PM

    música para navegantes no tan sufridos ¡¡

    abrazos

  5. JLC
    14 enero, 2012 en 12:30 AM

    Alguien me dijo que Corsario tomó la carretera equivocada y cayo en un precipicio, le declararon overdue and posted missing.

    Si le vuelvo a ver le preguntaré como esta el tema de los piratas.

    Por lo que he oido andan un poco despistados atacando a buques de guerra confundiendoles con los mercantes, un error imperdonable en un pirata que se precie, necesitan un lider que entienda el juego.

    abrazos

  6. JLC
    14 enero, 2012 en 12:23 PM

    cuando vd. escriba sobre los piratas no se olvide hablar de los otros piratas; las flotas de pesca de todo el mundo que han “robado” millones de toneladas de atún a todos esos paises “pobres” que no tienen medios para pescar, principalmente en el Mar de Arabia, Oceano Índico y Golfo de Guinea, además de polucionar sus costas con toda clase de basuras, incluida basura radioactiva, y desechos de combustibles “sentinazos”.

    La mayoría de la gente solo conoce una parte de la piratería, la otra lleva muchisimos años perpetrandose impunemente. Seguro que en internet hay mucha información sobre estos saqueos.

    abrazos

    • 14 enero, 2012 en 12:27 PM

      Raro que no se te haya ocurrido Sir Peter Blake, el bravo navegante que murió a manos de piratas. Ahora ando cazando, el lunes me entretendré con él. Abrazos

      Jaime López-Chicheri Dabán Mi blog: SENTIDO COMÚN (y música) http://www.jchicheri.wordpress.com

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