(Y 5) ESTO NO ESTÁ PARA CENAS (Al alba vincero)

Que nadie duerma. Al alba, venceré.

Ya tengo ganas de terminar esta serie. Daría para mucho más, pero cinco entradas aburren a las ovejas. Más aun, tratándose de un ser tan neutro e inexpresivo como nuestro futuro Presidente. Aunque, mirándolo bien, mejor es un presidente aburrido y silencioso que un “Mr Smiley”, como Rodríguez Braun llama, con cariñosa maldad, al actual.

Zapatero tiene dos caras; en sentido literal, no metafórico: una, compungida y medio enfadada, con esa mandíbula apretada y la mirada fija en ningún punto (cara de mentiroso, dice mi mujer); la otra, inalterablemente sonriente. Las comisuras de sus labios se elevan como activadas por un resorte y congelan, durante unos segundos, su rostro que tantos asocian al de Mr Bean.

Rajoy no difiere en esto de ZP. Tiene también, curiosamente, dos caras. No se le conocen otras: una, la de la sonrisa es también artificial. Antes de sonreír suele humedecer furtivamente los labios; conforme la lengua vuelve a su sitio, las comisuras se estiran en un gesto fugaz hacia los lados. Serio como es, pronto se arrepienten y buscan rápidamente el centro; como él mismo. Su otra cara es menos artificial; es la cara seria de un hombre permanentemente preocupado. Preocupado porque no ganaba elecciones, preocupado porque le qusieron mover el asiento, preocupado porque con su política de nombramientos contentará a algunos pero defraudará a muchos. Y, sobre todo, preocupado porque pronto va a ser presidente de un país en ruina, que no ve ni luz al final del túnel ni esperanza de pronta recuperación.

Su mayoría absoluta tiene una ventaja: que para tratar de recuperar el pulso del país puede hacer, casi, lo que quiera. Y una desventaja: que, pudiendo hacer casi lo que quiera, no tiene excusas; no puede echar la culpa a la oposición; no necesita, por mucho que sea conveniente, pactar. De modo que la culpa de lo que pueda suceder en el futuro, es solo suya. El mérito, si logra una buena política de pactos, será compartido.

Para mí, ambas son ventajas. Necesitamos un líder con autonomía para marcar el camino, no un líder que tenga necesariamente que negociar con otroscon intereses a veces contrapuestos– cuál ha de ser ese camino. Bien es verdad que el itinerario está medio trazado por los compromisos adquiridos con Europa, pero entre el trazo grueso y la última lechada de asfalto hay mucho que hablar y mucho que hacer. Dependiendo de la suavidad del firme o de la existencia de baches, de si hay mucha curva o el itinerario es razonablemente recto, se llegará a destino en tiempo o con mucho retraso.

Un gobierno de centroderecha con mayoría absoluta y obligado a adoptar medidas severas tiene asegurado el alboroto en las calles. Solo se atenuará con tiempo y habilidad. Si ésta falta, el tiempo de alboroto será largo; si la hay, el ruido se calmará.

Se trata, pues, de gobernar con firmeza y habilidad. ¡Vaya perogrullada, después de tanto escribir! Pero así es, amigos. Habilidad es un término que parece identificarse, fundamentalmente, con inteligencia, estrategia, oportunidad, táctica, negociación,…Yo quiero pensar que esa virtud incluye también conceptos como solidaridad, objetividad, justicia, lealtad,…lamentablemente marginados en los últimos años. Si Rajoy logra aunar inteligencia y justicia, oportunidad y solidaridad, negociación y lealtad, tendremos un gobernante sabio, una fusión de Gandalf y Merlin.

Como Gandalf o Merlin

Porque las decisiones duras que hay que tomar en los próximos meses tienen repartir sus efectos entre todas las clases sociales. Nos cansamos de ver cómo en esta crisis la brecha social se ensancha, cómo cientos de directivos de entidades públicas o privadas, protegidas o subvencionadas por el estado, se forran después de dejar en la calle a miles de personas y de arruinar las empresas, y cómo docenas de políticos imputados o que han esquivado la imputación, se pasean por las calles como si nada delictivo o inmoral hubieran hecho.

En las cuatro entradas anteriores me he entretenido imaginando algunas de las cosas que yo haría si tuviera capacidad de decisión. Hablé de regeneración ética, de recortes y austeridad, de incrementos en la fiscalidad, de algunas reformas. Pero me centré casi solo en lo económico; aunque tirar de la economía, en esta situación, es tirar de la sociedad. No he hablado de algunas de las decisiones que muchos de los que le han votado le están pidiendo que adopte. Me refiero a todas aquellas reformas sociales que impulsó el actual gobierno y que, según muchos, han supuesto una ruptura social. Me parece exagerado, pero algo tiene de cierto.

¿Qué haría yo, si tuviera capacidad de decisión?:

Mencionaré solo algunas, quizá las más “viscerales”:

a) Dejaría como está la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo.
b) Dejaría como está la ley de interrupción voluntaria del embarazo, modificando, como mucho, la excesiva autonomía que tienen las mujeres menores de edad (las niñas de 16 y 17 años).
c) Dejaría como está la ley antitabaco.
d) Dejaría como está la Ley de memoria histórica.
e) Mantendría en el congelador la ley de muerte digna. Habrá tiempo de retomarla, aunque me parecen bien, en general, los criterios que contiene.
f) Mantendría en el congelador la ley de igualdad de trato. Tiempo habrá de modificar el borrador para darle más coherencia y sentido común y presentarla en su momento.
g) Impulsaría la eficacia en la aplicación de la ley de dependencia que hoy, por falta de recursos o de voluntad, es casi inoperante.
h) Modificaría la actual ley de educación, orientando la reforma a extirpar connotaciones políticas y de inmersión lingüística y aplicando criterios de incentivación del esfuerzo.

Lo que quiero decir con lo anterior es que sería un error dar marcha atrás en lo que se ha hecho. Hay que marcar prioridades. En los primeros meses tiene sentido centrarse en hacer lo que no se ha hecho, es decir, moverse hacia delante; no en reformar lo que se hizo, aun sin nuestro acuerdo.

Y con esto termino, no sin dejaros la pieza musical que más ansiamos escuchar en estos tiempos inciertos.

Porque si Mariano Rajoy gobierna con firmeza, con justicia y con coraje (¡casi nada!) saldrá triunfante. Todos saldremos triunfantes.

Como Turandot, la princesa cruel de la ópera de Puccini, la crisis ha cortado ya demasiadas cabezas. Pocos saben sus claves y nadie es capaz de adivinar sus designios; solo sufren su cólera. Rajoy puede, si tiene bravura, ser como el príncipe desconocido, Il príncipe ignoto. Hoy mantiene sus cartas ocultas, igual que aquel no desvelaba su nombre. Pronto llegará el momento de descubrirlas.

La crisis, Turandot, está expectante y nerviosa: “Nessun Dorma, Nessun Dorma” (¡que nadie duerma, que nadie duerma!). Hasta que, desveladas sus cartas y listo para la acción, Mariano Rajoy como el príncipe desconocido pueda, revelando su nombre en el mismo momento que besa la boca de Turandot, cuando ya la noche de la crisis se empiece a disipar, gritar: ¡AL ALBA, VENCERÉ!

¡Disípate, oh noche! ¡Ocúltense, estrellas! ¡Ocúltense, estrellas!
¡Al alba venceré!
¡venceré! ¡venceré!

Escuchad el aria, majestuosa, del acto final de la ópera Turandot, de Giacomo Puccini. Con el mejor: Plácido Domingo.

Nessun Dorma. Que nadie duerma sin escucharla.


Nessun dorma! Nessun dorma!
Tu pure, o Principessa,
Nella tua fredda stanza
Guardi le stelle
Che tremano d’amore e di speranza.
Ma il mio mistero è chiuso in me,
Il mio nome nessun saprà!, no, no
Sulla tua bocca lo dirò!…
(Puccini: Quando la luce splenderà!)
Quando la luce splenderà,
(Puccini:No, no, Sulla tua bocca lo dirò)
Ed il mio bacio scioglierà il silenzio
Che ti fa mia!…
Voci di donne
Il suo nome nessun saprà…
E noi dovremo, ahimè, morir, morir!…

Il principe ignoto
Dilegua, o notte!… Tramontate, stelle! Tramontate, stelle!…
All’alba vincerò!
vincerò! vincerò!

El príncipe desconocido
¡Que nadie duerma! ¡Que nadie duerma!
¡También tú, oh Princesa,
en tu fría habitación
miras las estrellas
que tiemblan de amor y de esperanza…!
¡Mas mi misterio está encerrado en mí!,
¡Mi nombre nadie lo sabrá! No, no
Sobre tu boca lo diré
(Puccini: Sólo cuando la luz brille)
Cuando la luz brille
(Puccini: ¡No, no, sobre tu boca lo diré!)
¡Y mi beso fulminará el silencio
que te hace mía!
Voces de mujeres
Su nombre nadie sabrá…
¡Y nosotras, ay, deberemos, morir, morir!

Anuncios
  1. Luis
    15 diciembre, 2011 en 10:45 PM

    ¡¡Gracias por este 5º regalo!! (me enganché a tu blog en el primero de esta serie).
    La Ley de la Dependencia tiene un viento a favor (¿por que se me habrá ocurrido este termino marinero?) y es que para su desarrollo es importante la total colaboración entre las Comunidades Autonomas y el Estado, y ahora hay sintonía y concordancia política mayoritariamente (solo queda Andalucia y poco más, y veremos si por mucho tiempo), cosa que antes no existía. La Ley de la Dependencia no solo necesita de partidas presupuestarias, si no de voluntad de cambio hacia la resolución del problema que supone toda la población dependiente actual y futura.
    En cuanto a las estrellas que se deben ocultar son las más cercanas, las estrellas “amigas”, que son las únicas que tal y como están las cosas pueden estar esperando que la Luna deje de brillar para ser ellas las estrellas guía.
    De nuevo, Gracias por tu blog y perdona por el atrevimiento de hacer comentarios al mismo.
    Feliz Navidad.

    • 16 diciembre, 2011 en 10:52 PM

      Hola de nuevo Luis, y gracias por seguir comentando.
      La Ley arrancará; como dices, ahora puede existir la voluntad que antes no hubo. Ya es triste pensar que esa ausencia de voluntad estuviera provocada por la diferencia de colores políticos entre gobernantes. Supongo que tanto unos como otros se culpaban reciprocamente.
      La malo, es que ahora hay menos recursos aún. Si combina bien austeridad (recortes) con incremento de ingresos (impuestos) podrá generar recursos que hoy no existen. Yo soy demasiado confiado y creo en la inteligencia y en la buena fe de los demás; en este caso de MR. Pero me temo por lo que voy oyendo que va a entrar en los recortes como elefante en cacharrería. Por lo fácil: cortar gasto (ej, reducción de sueldos públicos y gasto social), no eliminar fuentes de gasto
      (ej, cerrar TV’s). Ojala me equivoque.
      Las estrella “amigas”, las más próximas y brillantes, son las que te impiden ver la verdad y la bondad de las cosas.
      En fin, Luis, sigue dejándote ver por aquí.
      Un abrazo y feliz Navidad.

  2. andreas guadalupe
    19 diciembre, 2011 en 11:27 PM

    Hola Jaime, muy interesantes estas entradas, Comparto lo de hacer lo que está pendiente. Entre otras cosas, me parece urgente una nueva ley de educación sensata y consensuada para que se implante y perdure, imposible seguir con lo que tenemos: un sistema educativo que ha perdido su fundamento. No todo vale. Te deseo una Navidad feliz y un Nuevo Año cargado de esperanza.

    • 30 diciembre, 2011 en 6:43 PM

      Hola Guadalupe!
      Perdona el retraso, imperdonable, en contestar. Estos días tengo casi todo abandonado; menos la familia, como debe ser.
      Dios (y Rajoy) te oiga con lo de la educación. Si la economía es lo urgente, la educación es lo importante, es el futuro. Desde hace décadas hemos ido en zig-zag sin avanzar; y así nos luce el pelo con los informes PISA.
      Que seas feliz estos días y todos los que vengan detrás.
      Un beso muy fuerte.

  3. Raymond
    28 diciembre, 2011 en 10:22 AM

    James, un país en ruina era la España de los cincuenta en la que parecía estar todo en su sitio y… no lo estaba. Hoy es un país en crisis económica y política, por la desidia de los políticos seducidos por los economistas y financieros. ¿Están vigentes las normas sobre la usura del Código Civil y del Código Penal? El viento solo trae el sonido de los lamentos de tanta gente yendo hacia el lugar de los outsiders…

    • 30 diciembre, 2011 en 7:14 PM

      Raymond. En esta vida todo es relativo y todo, sobre todo con el transcurso del tiempo, se compara. España era, en los cincuenta, un país pobre. Tras la pérdida de sus riquezas y casi tres siglos de guerra, nada tenía. Hoy no es todavía pobre, pero se ha empobrecido respecto a sus vecinos y respecto a una década atrás.
      Y lo que duele es lo que tu dices. Unos cuantos han empobrecido a muchos millones.
      El tiempo también es relativo. Diez años de empobrecimiento son malos para nuestra generación. Pero son capaces de arruinar a la que viene detrás. Es la parte más triste de esta situación: el efecto perdurable en los chavales de 20-30 años.
      Un abrazo

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: