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EL INDULTO (la rosa y el oro)

 El indulto

 “En las plazas de toros,…cuando una res por su trapío y excelente comportamiento en todas las fases de la lidia, sin excepción, sea merecedora del indulto,… el Presidente podrá concederlo cuando concurran las siguientes circunstancias….”
(Reglamento taurino, artº 83)

El último sábado del mes de abril de 2011, pasará a la historia de la tauromaquia por el indulto del toro Arrojado de Núñez del Cuvillo, tras unaralentizada faena de José María Manzanares bajo los sones del pasodoble “Cielo Andaluz”. El toro, acompañado por los cabestros, se marchó a los corrales galopando, y dio la impresión de que miraba a los tendidos con el orgullo y la dignidad de los vencedores. La plaza lo despidió puesta en pie, con las palmas de las manos rotas por la emoción.

“Corresponde al Rey (a propuesta del Consejo de Ministros):
a)…
j) Ejercer el derecho de gracia con arreglo a la Ley, que no podrá autorizar indultos generales.”

 (Constitución Española, artº 62)

El último viernes del mes de noviembre de 2011, pasará a la historia por el indulto del banquero Alfredo Sáenz, tras una aliñada faena del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, bajo la tutela de D. Emilio Botín. El banquero, acompañado por los gerifaltes de la AEB y por sus compañeros de consejo, abandonó la plaza con la mirada humillada y la indignidad de quien acaba de recibir el precio de sus favores. La plaza le despidió con silencio, con vergüenza y con tristeza.

Son dos conceptos diferentes del indulto. El primero, el de Arrojado, merecido por su bravura y trapío; por su excepcional comportamiento. Solicitado por aquel que tenía el deber de sacrificarlo, concedido por quien más poder tiene en la plaza, su presidente, y aplaudido a rabiar por los miles de asistentes. El segundo, el de Sáenz, inmerecido por la vileza de su delito. Solicitado por aquel que tenía el deber de impulsar su condena, concedido por quien más poder tiene en España, su presidente, y repudiado por la inmensa mayoría de los españoles, de cualquier credo y condición.

 Arrojado, como Belador, Idílico, Samurái, Comendador, Almancito y tantos otros, terminará sus días en las dehesas con orgullo y nobleza. Sáenz, como Barrabás el primer indultado para que Jesucristo muriera, vivirá con la vergüenza y vilipendio de saber que el perdón tras su vergonzante delito fue comprado, no con bravura, no con dignidad.

Sáenz

 ¿Cuál fue el delito de Sáenz?

 En 1994 Alfredo Sáenz era presidente de Banesto. Ante la dificultad de cobrar un crédito concedido a la empresa Harry Walker, formuló querella criminal contra algunos accionistas minoritarios de esa empresa acusándoles, con falsos argumentos, de estafa y alzamiento de bienes. En la querella se argumentaba, a sabiendas de que era falso, que eran los propios accionistas los deudores reales. Como la querella no se sostenía ni en hechos ni en derecho, se consiguió que fuera adjudicada por reparto al juez más corrupto de cuantos han vestido toga: Luis Pascual Estevil. Actuó como abogado, el tan prestigiado Rafael Jiménez de Parga. El juez Estevil citó a los acusados y, sin apenas escucharles, los envió a prisión.

 De la misma manera que sucedía en el Chile de Pinochet, en la Argentina de Videla o en cualquier país con su sistema judicial secuestrado.

 Las víctimas recurrieron y, tras múltiples incidencias y retrasos procesales provocados por el poderoso Sáenz, este fue finalmente condenado en 2009. Como la cosa no podía quedar así, la condena fue rebajada por el Supremo en marzo de este año y el penado indultado por el gobierno solo seis meses después.

 Cualquiera puede imaginar las motivaciones (las reales) que el ejecutivo ha tenido para adoptar esta decisión tan impopular e inoportuna, cuestionada no solo por la población en general, sino por la propia militancia del PSOE e incluso por el Tribunal Supremo. Todas las razones se concentran en una sola: la influencia del poder real, el financiero, en el poder político, sea cual sea su ideología.

 Porque en cuanto a las razones inmediatas, los medios ya se han apresurado en airear las relaciones financieras entre Banco Santander y el PSOE. El banco condonó al partido en 2006 una deuda de 12 millones de euros con origen en 1987. Y, con aviesa intención, destacan también que el banco concedió a José Luis Rodríguez Zapatero por las mismas fechas un préstamo hipotecario por 440 mil € para la compra de su chalet en Almería, que ha tenido que vender recientemente, con notable pérdida.

 Todo esto huele a podrido; desde el principio al fin. No diré yo que Caamaño o Zapatero sean prevaricadores por haber propuesto y decidido el indulto, porque están en su derecho. Pero sí digo que Sáenz es, según los tribunales de justicia, un delincuente; y que su indulto no obedece a razones humanitarias, quizá más bien inconfesables.

 Discrepo por eso de algunos notables que, con exceso de interés y falta de objetividad, defienden al banquero. Como el buen periodista Anson, hace unos días en su columna (carta a Zapatero):

 “Me ha parecido un gesto generoso y, sobre todo, de justicia profunda, el indulto que tu Gobierno ha concedido a Alfredo Sáenz para lavar una sentencia, muy liviana, por cierto, que es necesario acatar pero con la que no estoy de acuerdo. Alfredo Sáenz no ha hecho otra cosa que defender los intereses del Banco que le había contratado.”

 ¡¡Qué aberración!! Justificar la conducta delictiva en el cumplimiento de un deber profesional privado. Qué bajo, qué innoble, Anson.

Los Albertos.

 El indulto de Alfredo Sáenz recuerda a otra tropelía jurídica que avergonzó a nuestro sistema judicial y que impregnó de injusticia a la justicia. Sucedió también bajo el mandato del gobierno actual aunque no pueda ser directamente achacable a él. Pero, probablemente, sí al efecto de la amistad que los encausados mantenían con quien en última instancia ha de rubricar el indulto. Me refiero, naturalmente, a la persona de Su Majestad el Rey Juan Carlos y al tristemente famoso caso de “Los Albertos”.

 Los Albertos estafaron a sus socios minoritarios en la compra de unos terrenos de incalculable valor. La estafa fue burda, chabacana y fácil de probar en tribunales. Así fue: el delito quedó probado y los Albertos condenados. Pero, amigos, el poder es el poder; y más si es un “real” poder. Porque fue el propio Tribunal Constitucional el que alterando la doctrina legal y jurisprudencial de la prescripción que hasta la fecha (y después de ella) mantenía el Tribunal Supremo, declaró prescrito el delito probado.

 El TC decidió que, en este caso, el reloj de la prescripción sólo se detenía por la admisión a trámite de la querella y no por su mera presentación en el juzgado. La querella contra los Albertos fue cursada el día anterior al de la prescripción, pero fue admitida a trámite cuatro meses después. El TC cometió la aberración de condicionar la prescripción a la voluntad –o al volumen de trabajo o a la simple holgazanería– de un juez. Acostumbrados a la lentitud de nuestro sistema judicial, esta doctrina supone un torpedo en su línea de flotación.

 Sin duda es una aberración jurídica, pero ¿cómo iban a ser condenados, con los amigos que tenían?

Barrabás

 El primer indulto del que se tiene noticia fue el de Barrabás. Y no faltan ciertas connotaciones con el de Sáenz. Igual que Estevil conocía la inocencia de las víctimas de Sánez y sin embargo las condenó, Pilatos sabía que Jesús era inocente, pero permitió que el pueblo le condenara salvando a Barrabás, convicto de homicidio. Y de la misma manera que el pueblo, sabiendo que Barrabás era un homicida condenado, lo indultó, Zapatero, representante de los intereses del pueblo, perdonó a Sáenz sabiéndole culpable.

 Y es que Sáenz, el banquero culpable y perdonado, es portador del mismo mensaje que Jesús, el hombre inocente y condenado a muerte: El que no está conmigo, está contra mí.

 En este mundo es más peligroso estar contra el banquero que contra Dios.

——————————-

La bella cantante country Patsy Cline, fallecida prematuramente a los 31 años, no sabía nada de este indulto, pero cantaba una bonita canción escrita por Bob Hilliard que comparaba la rosa con el oro. No se refería a la rosa socialista ni al oro del banquero, pero se preguntaba por cuál de los dos habría de decidirse:

 “Por la rosa del hombre pobre,
 o por el oro del hombre rico.”

 Ella decidió tomar la mano de quien le trajo la rosa, “For the rose of love means more to me more than any rich man’s gold” (porque la rosa del amor significa mucho más que el oro del hombre rico).

 Zapatero, en cambio, renunció a la rosa a cambio del oro. Indigno final para un hombre que, a pesar de sus errores, ha tratado de mantener alta su dignidad.

Os dejo con Patsy

PATSY CLINE
A poor man’s roses
Or a rich man’s gold

I must make up my mind today
What to have, what to hold
A poor man’s roses
Or a rich man’s gold

One’s as wealthy as a king in a palace
Tho’ he’s callous and cold
He may learn to give his heart for love
Instead of buyin’ it with gold

Then the poor man’s roses
And the thrill when we kiss
Will be memories of paradise
That I’ll never miss

And yet the hand that brings the rose tonight
Is the hand I will hold
For the rose of love means more to me
More than any rich man’s gold

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  1. Pier
    1 diciembre, 2011 en 9:07 AM

    Jaime,.. y escribir un libro? Novelas o algo de historia? Yo sería tu fiel lector desde Italia…

    • 2 diciembre, 2011 en 10:13 PM

      Hola Pier
      Hace muchísimo que no te veo por aquí. Me alegra tu vuelta.
      Escribir un libro…para eso hace falta mucho más de lo que tengo. Me conformo con decir cosas en este blog y con tener algún lector que, de vez en cuando, me mande un comentario.
      Un abrazo y muchas gracias.

      • akismet-491c884148855d88ba92ce167f08c3ba
        2 diciembre, 2011 en 10:45 PM

        Estimado Jaime,
        Siempre te sigo aunqué muchas veces no me permito de comentar algo de tan “personal” como pueden ser la politica de tu País y los costumbres tipicos de España que, como ya sabes, amo y considero mi segunda casa.
        A mi me parece que tu tienes muchas capacidades tipicas del novelista y solo podria faltar la idea de que escribir… pero no lo creo… para mi tu tienes en tu cerebro un monton de ideas… como hablar de la musica de los 60 y 70 o de historia….Como decía mi buen amigo y novelista Luis Camacho (desgraciadamente fallecido en mayo y que tambien Jaime jr conocía, pero como experto de marketing), cuando se scribe algo, se escribe porqué te gusta el tema y no para los lectores… Pues… espero tu libro! Jajajaja
        Un fuerte abrazo y un saludo desde Italia!

      • 3 diciembre, 2011 en 10:48 PM

        Gracias Pier
        Tienes razón. Uno escribe porque le gusta expresar cosas. Pero, de la misma manera que cundo hablas esperas que alguien escuche, y quizá conteste, no hay escritor que no aprecie un lector bondadoso; o critico.
        La política de un país dejó hace tiempo de ser asunto “personal” o interno; y en estos tiempos azarosos menos que nunca.
        Abrazos

  2. Anonimo
    12 diciembre, 2011 en 11:02 AM

    No estoy nada de acuerdo en los comentarios sobre los Albertos. Fueron sus socios quiénes utilizaron todas las artimañas para enriquecerse a costa de sus ex socios. Si no, expliquen por qué esperaron cinco años para denunciar la supuesta estafa, cuando habian prescrito los miles de millones ganados con ellos y para que no se aplicara en su reclamación privada de una cantidad adicional a sus ex socios. Los únicos que han sacado tajada en estos años han sido los ex socios, mientras tanto, los Albertos no han dejado de trabajar y producir empleo.

    • 13 diciembre, 2011 en 8:58 PM

      Hola Anónimo, raro nombre.
      Gracias por leer el blog y por mandar tu comentario.
      En mi entrada no he tratado de analizar la relación negocial entre los Albertos y sus socios. Es muy posible que tengas razón, pero ese no es mi análisis.
      Lo que si es cierto es que Los Albertos fueron declarados culpables de estafa pero su delito quedó prescrito y por tanto no fueron condenados.
      Y es precisamente ese dato el que de manera circunstancial, puesto que mi entrada se refería al indulto de Sáenz, el que yo critico. La modificación, no ajustada a derecho ni a jurisprudencia previa, según mi criterio, que intrudujo el TC en la prescripción.
      No tengo nada contra Alcocer ni contra Cortina; no son amigos, pero sí conocidos y alguna vez hemos compartido afición. Mi crítica tira más alto. Al Consejo de Ministros actual y al T. Constitucional de entonces.
      Un abrazo

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