DIAS DE VINO Y ROSAS

Ayer fue, para muchos, el Lamento del Hombre Roto. Pero también la alegría desbordada de muchos más.

El título de esta entrada no hace alusión, por lo del vino, al estado de Ruiz Gallardón en el balcón de Génova la noche del 22 M, que con ojos chispeantes, voz pastosa y ademanes erráticos, denotaba que estuvo celebrando su triunfo desde antes que las urnas se abrieran. Tampoco hace referencia a Rosa Díez, la pequeña gran Rosa que, por fin y aunque sólo sea en Madrid, ha logrado un pequeño gran éxito.

Los Días de Vino y Rosas son los que anteayer inició el PP en su conjunto y, muy especialmente su jefe, Mariano Rajoy. Enhorabuena Mariano. La resistencia pasiva o, mejor dicho la quietud activa te han brindado, gracias a tu oponente Zapatero, un brillante triunfo.

¿Y ahora, qué? Ahora, aunque tú no vayas a gobernar al menos hasta 2012, necesitáis un programa. Programa de gobierno, me refiero, no de oposición. Ya no puedes limitarte a hacer lo que hasta ahora has hecho. Te ha servido para ganar pero, tu lo sabes, no por tus méritos. He criticado mucho a Zapatero en este blog, pero tu no te has ido de rositas. Me decepcionaste en “Líderes, Mañana es Vuestro Día” (4-5-10), en “Nihil Bovo Sub Sole” (6-5-10), en “Es la Hora del Duelo (del Gaucho y el Moreno)” (14-5-10) y en “Rajoy (Mariano) ¿for President?” (17-5-10). La verdad es que me has decepcionado en muchas más ocasiones, pero las que refiero sucedieron, todas ellas, en aquel mes de mayo de hace un año, cuando España estuvo a punto de irse al garete.

Bien es verdad que la culpa más directa de lo que pudo pasar es achacable a Zapatero, pero también es cierto que si hubiera sucedido lo peor, la historia te habría culpado a ti también. Le negaste la mano al presidente y nos la negaste a todos. Sólo esperabas la recompensa que hace un par de días has conseguido.

Ahora llega el momento de la acción. Y yo veo esta acción en un par de direcciones:

La primera. Quedan diez meses para las elecciones. A mi me parecería un inmenso error que se anticiparan. A ti no; ni a los medios que te apoyan, que son muchos. Tu ansia inmediata de poder no puede esperar ni arriesgarse a que algo suceda; y no me refiero a otro 15 M o a una catástrofe como la del 11 M. Me refiero a algo como, por ejemplo, que España empiece a recuperarse, que la economía crezca y que se empiece a crear empleo. No te lo podrías permitir; no puedes dejar pasar esta tercera oportunidad porque, entonces, tendrías que dejar el lugar a otro. Es una manera de hablar, Mariano; no te lo tomes en serio.

Lo que realmente quiero decir es que durante estos diez meses España va a correr muy serios riesgos y el gobierno tendrá que adoptar medidas complicadas. Le va a costar dios y ayuda convencer a los partidos chantajistas para que le apoyen y, si lo consigue, nos saldrá carísimo. En tu mano tienes la opción de cerrar el cerco a Zapatero, al Psoe y al país, no solo en el Congreso sino muy especialmente en las relaciones entre estado central y las comunidades que vais a gobernar. Y también tienes la opción de gobernar para España y no contra Zapatero, y hacer oposición a Zapatero pero no a España.

La única mano que Zapatero podría tener sin un coste insoportable para todos, es la que tu le negaste en mayo del año pasado. No se la niegues ahora.

La segunda. Tu partido va a gobernar en una docena de comunidades. Seguramente muchas te las vas a encontrar patas arriba; de hecho, ya has anunciado pedir auditorías externas. Sabes que quedan seis meses para cumplir el objetivo de déficit que Bruselas ha impuesto y conoces el riesgo de no cumplirlo: rebaja de calificación, encarecimiento inaceptable del coste de la deuda y riesgo de completar el acrónimo PIGS, tras Portugal, Irlanda y Grecia.

Durante mucho tiempo, tu partido ha estado cuestionando el disparatado gasto –el despilfarro- de las comunidades autónomas y la ineficiente duplicidad del gasto público que supone la cesión de competencias artificiales (innecesarias) a las CCAA. Muchos de tus barones, los que aún no gobernaban, prometieron cerrar o privatizar TV públicas, renunciar a competencias inútiles, cerrar empresas públicas cuyo único objetivo era escapar del control presupuestario. Este, y no otro, debiera ser el programa a aplicar en las comunidades que gobernéis. Hay muchos dispendios que cortar antes de meter el bisturí a sanidad y educación como ha hecho Artur Mas.

De eso depende, en gran medida, el cumplimiento del objetivo de consolidación fiscal autonómico. Nadie entendería que no corrijáis lo que durante tanto tiempo criticasteis.

Hay muchas más cosas que se pueden decir, y seguramente están todas dichas. Lo que pasa es que el partidismo y el sectarismo continúan; y cuanto más caído está uno más le piden al otro, los suyos y los medios que le apoyan, que ataque: remátalo, gritan. Aunque se nos lleve a todos a la tumba. Es lo que yo, naturalmente exagerando, interpreto de lo que leo en unos y notros medios.

Mariano, sin duda serás presidente en 2012. Pero ahora es tiempo de actuar, no de entorpecer. Es tiempo de gestión, no de política.

Es el momento de mostrar la grandeza que todos esperamos de un vencedor que tiene a l vencido a sus pies.

Porque si no lo haces, lo que ha empezado feliz puede torcerse. Los que hoy te veneran, te repudiarán. Como le pasó a Joey Clay (Jack Lemmon) en Days of Wine and Roses (Blake Edwards, 1962), película de la que he tomado prestado el título para esta entrada. Clay se enamora de una bella mujer, Kirsten Anudsen (Lee Remick), con la que se casa y tiene un niño. Todo va bien hasta que su adicción al alcohol, que arrastra a su pareja, acaba con la felicidad y, casi, con la vida. Finalmente acaban siendo rescatados por una asociación de alcohólicos anónimos.

El símil es fácil y seguramente poco imaginativo. Esperemos que este inicio de luna de miel entre nuestro Clay (Rajoy) y Kirsten (España, nosotros), estos días iniciales de vino y rosas, no acaben en tragedia por la torpeza, estrechez de miras y falta de grandeza del nuevo mesías. Que no nos tenga que venir a rescatar nadie; ninguna sociedad antialcohílica ni, mucho menos, la Unión Europea y el FMI.

La música que os dejo hoy no puede ser otra que Days of Wine and Roses, compuesta para el film por Henry Mancini y con letra de Johnny Mercer. La va a cantar Andy Williams.

Pero, amigos, hoy me disculparéis o, quizá me lo agradezcáis, pero el caso es que os voy a dejar una segunda canción. Sólo tiene que ver un poquito con esta entrada, pero el motivo real es el de homenajear a su autor, uno de mis ídolos, que hoy cumple setenta años; si, se trata del grandísimo, del irrepetible Robert Allen Zimmerman; para los amigos, Bob Dylan. Esta canción que os dejo, de las menos conocidas de Dylan, habla de una mujer, Corina, largamente esperada por su enamorado. Y le canta:

Corina, Corina
¿Dónde has estado tanto tiempo?
He estado preocupado por ti, amor
Por favor, vuelve a casa

Tengo un pájaro que silba
Tengo un pájaro que canta.
…Pero sin tener a Corina
La vida no tiene sentido.

Rajoy tiene la gaviota; espera conseguir el poder para que su vida tenga sentido.

En fin amigos, me dejo de torpes símiles y me despido con estas dos bellas canciones.

DAYS OF WINE AND ROSES

The days of wine and roses laugh and run away like a child at play
Through a meadow land toward a closing door
A door marked “nevermore” that wasn’t there before

The lonely night discloses just a passing breeze filled with memories
Of the golden smile that introduced me to
The days of wine and roses and you

(The lonely night discloses) just a passing breeze filled with memories
Of the golden smile that introduced me to
The days of wine and roses and you-oo-oo

Esta Corrina no es la de BD (no la encontré) pero es muy parecido el estilo.

CORRINA, CORRINA

Corrina, Corrina
Gal, where you been so long ?
Corrina, Corrina
Gal where you been so long ?
I been worr’in’ about you, baby
Baby, please come home.

I got a bird that whistles
I got a bird that sings
I got a bird that whistles
I got a bird that sings
But I ain’t a-got Corrina
Life don’t mean a thing.

Corrina, Corrina
Gal, you’re on my mind
Corrina, Corrina
Gal, you’re on my mind
I’m a-thinkin’ about you, baby
I just can’t keep from crying.

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