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PANEM ET CIRCENSIS (1) (Crónica de una Semana Santa)

Seguramente hay muchos que, como yo, piensan estos días en esta conocida expresión de un clásico romano, el poeta Juvenal, que vivió en el siglo I (DC): Panem et Circensis (Pan y Circo). Se que es poco original, pero rindo mi imaginación a la facilidad del mensaje. Escribía Juvenal:

“… Hace ya mucho tiempo, de cuando no vendíamos nuestro voto a ningún hombre, hemos abandonado nuestros deberes; la gente que alguna vez llevó a cabo comando militar, alta oficina civil, legiones,  todo, ahora se limita a sí misma y ansiosamente espera por sólo dos cosas: pan y circo (sátira 10.77-81)

 No es difícil trasladar y aplicar la frase y su significado a nuestros días. Y no sólo –obvia decirlo- a la actitud de nuestro gobierno y en nuestro país. Todos los gobernantes en todas las latitudes, y cualquiera que sea la religión dominante, el sistema de gobierno y el nivel de desarrollo, dedican una parte muy relevante de su energía política a  distraer al pueblo de los serios problemas de la nación, casi todos provocados por ellos y por los grandes grupos a los que protegen y que les protegen. 

Así, mantienen a los ciudadanos razonablemente satisfechos con el alimento básico (el pan, sea la “annona” de los romanos o los subsidios de hoy) y razonablemente distraídos con el entretenimiento (el circo, sea el romano o el nuestro de los “mass media”) que atonta las mentes y difumina los problemas reales.

Y así, relativamente ahíto su estómago y adormecido su cerebro, carecen de la energía suficiente para alimentar las inquietudes naturales que, en esta tremenda situación de crisis y corrupción que vivimos, deberían llevarles a la rebelión civil o al menos a manifestar con firmeza su indignación  (el “Indignaos” de Stèphan Hessel, tan injustamente criticado por nuestros periodistas “derechones”  como falsamente loado por los “progres”, y al que se hizo alusión en las entradas de 13 y 17 de enero en este blog). No encuentran ya motivos ni siquiera para salir a la calle a protestar en día tan señalado como el Primero de Mayo; entre otras cosas, porque los propios líderes sindicales, esos inútiles, están ya sobradamente gordos de pan y tontos de circo.

Nadie escapa, ninguno nos libramos del pan y del circo. Incluso muchos de aquellos que en tiempos fueron leales hombres públicos o notables periodistas que mantenían compromiso con la sociedad,  hoy están hartos de lo que sucede, de lo que ven y del comportamiento de quienes deberían ser depositarios de su confianza. O quizá, simplemente, están cómodos con los privilegios que les han sido concedidos por quienes les sustituyeron o por quienes pagan su servilismo. Pocos de los que antaño presumieron de inquietud intelectual y de independencia de criterio mantienen hoy tales virtudes, y se pasan con armas y bagages a la creciente masa de conciencias narcotizadas o alimentadas por el goebbelianismo de los gobernantes, de los poderosos  y de sus medios afines, sean del color que sean estos y aquellos.

Centrémonos en algunos de los acontecimientos que han sucedido en estos últimos días, tanto en nuestra piel de toro como allende fronteras.   

La boda de dos jóvenes  británicos, Guillermo y Kate (bellísima, por cierto), atrae el interés de miles de millones de personas  (se calculó en unos 2.200.000.000, ¡un tercio de la población mundial!, el número de espectadores potenciales). Supongo que hay exageración en la cifra pero, por muy de la realeza que sean, resulta inconcebible.

Al mismo tiempo, en España sucede un hecho extraordinario que paraliza el país, deja desiertas las calles y concita la atención de cientos de millones de espectadores de todo el mundo: un simple partido de futbol entre dos rivales históricos mantiene en vilo a decenas de millones de españoles, la mitad de los cuales desean lo peor para el equipo rival. Las declaraciones posteriores del portugués levantan filias y fobias y excita el odio entre regiones. Inconcebible.

Mientras tanto, medio mundo está pendiente de la beatificación en Roma de un buen hombre, Karol Wojtyla, que fue Papa JP II. Será santo, dicen, no tanto porque fue bueno, que sin duda lo fue, sino porque obró milagro según testimonio de la mujer beneficiaria de tal milagro. La monja francesa Marie Simon Pierre aseguró haber sido curada del avanzado parkinson que sufría, gracias a la intercesión del Pontífice ¡que había fallecido dos meses antes! Asegura Marie que, cuando fue a pedir a su superiora que le relevara del trabajo por incapacidad, esta le pidió “que escribiese su nombre, a pesar de que yo ya no era capaz de escribir. Como siguió insistiendo, a la tercera escribí el nombre de Juan Pablo II. Ante mi caligrafía, apenas legible, nos quedamos las dos mirando un largo rato y rezando”. Eran las cinco de la tarde. Alrededor de las nueve y media de la noche sintió como una voz interior que le decía “Toma la pluma y escribe…”. Con notable sorpresa, descubrió que podía hacerlo. La enfermedad desapareció de su cuerpo.

Como lo leo lo cuento y no seré yo quien dude de que JP II merece la santidad. Aunque me cueste creer el milagro. Lo que me sorprende es que, para ser santo, no sea suficiente haber hecho todo el bien que uno es capaz de hacer, sino que es necesario haber hecho, al menos, dos milagros: uno para ser Beato y otro –que ha de ser realizado después de ser beato– para lograr la santidad. Supongo que es la dificultad de tamaña tarea la que aconseja al Papa vigente (el único con competencia en la materia) creer en el simple testimonio de la persona que fue favorecida con el milagro ¿cómo va a mentir, siquiera a exagerar, una monjita? Inconcebible.

En tanto que estos tres tremendos acontecimientos, uno socio-político, otro deportivo y el último religiosos, arrastran masas y acaparan la atención de todos los medios de comunicación. Los españoles trasladan sus posaderas a mojarse a otros lugares: Semana Santa en España: “Tráfico prevé que se produzcan unos 14,4 millones de desplazamientos durante las vacaciones de Semana Santa”. A pesar de las lluvias.

A pesar de las lluvias, los hoteleros están felices. Egipto y Túnez parece que están tranquilos, pero en Libia, Siria y Yemen, los dictadores continúan masacrando a la población civil. Ya no importa tanto; los muertos son los mismos (quiero decir en número) o más, pero llevan tanto tiempo matándolos que ya no son noticia; ya no interesan. Los turistas no tienen otros destinos que la deprimida España y los empresarios turísticos –y su ministro Sebastián– felices de que se siga masacrando al moro.

En Marruecos estalla una bomba, unos dicen que fue comando suicida, otros que accionada a distancia y mata casi a veinte. Acusan a Al Qaeda, a los salafistas. Pero muchos se preguntan: ¿Cui prodest? ¿a quién beneficia?. Sin razón y con maldad, seguro; pero también es seguro que las protestas en el país se atemperarán ante tamaña vileza terrorista.

 Y, aprovechando este circo general que mantiene excitado y entretenido al personal de casi todos los países, Las fuerzas de la OTANaunque se hartan de decir con evidente hipocresía que los Gadafi no son objetivos militares– matan a un hijo y tres nietos del sátrapa Gadafi. Por su lado, un comando de las fuerzas especiales USA, los SEAL (Sea, Air and Land Teams) acaba de repente con el terrorista Osama Bin Laden (qué titular: Obama acaba con Osama). Obama recupera la popularidad en la misma medida en que en el pueblo americano renace el orgullo. Este mismo pueblo no entendería, ahora, que los republicanos nieguen el apoyo en el Congreso a su renacido líder que, sin duda reforzará su imagen. No hay bien que por bien no venga.

¿Qué importancia tiene el hecho de que ninguno de los dos cadáveres, ni el de Saif Al Arab Gadafi ni el de Osama Bin Laden haya sido mostrado? Da lo mismo, no afecta. La muerte mediática sirve al propósito. Es posible que los ciudadanos de los países aliados no crean la muerte del primero porque, si fuera cierta ¿por qué no lo enseña Gadafi? Sería sin duda un factor a su favor. Lo mismo cabría decir del segundo cadaver, el de Bin Laden. Daría mucha mayor popularidad a Obama si el líder terrorista fuera mostrado. Pero el crédulo pueblo americano acepta la excusa de que no lo quieren enseñar para no crear un Icono que enardecería aún más a sus seguidores.

Yo no lo veo muy claro; o sí, no lo se. Lo que importa realmente no es lo que pasa, sino lo que la gente crea que pasa. Aunque todos recordamos que la muerte de Sadam Hussein la divulgaron a los cuatro vientos, no es óbice para que ahora se haga justo lo contrario, aduciendo razones contrapuestas.

 Pero, en fin, lo que si entiendo es que los muertos que políticamente interesan mucho, han de morir en el momento políticamente más adecuado, no cuando realmente mueran. Y lo que parece claro es que Bin Laden está muerto; recién o de hace mucho ¿qué más da?

Mientras tanto, centrándonos en nuestro país, conocemos con dolor que la Encuesta de Población Activa cifra en 4.910.200 (21,3%) el número de desempleados. Record histórico de parados, record de hundimiento de la imagen del gobierno. Con este dato, se auguraba record también de asistencia a las celebraciones del  Primero de Mayo de 2011.

VIRGEN DE LA CABEZA

Lamentablemente no ha sido así. Aunque al día siguiente pudimos leer: “Centenares de miles de trabajadores de toda España festejan (¿festejan?) el 1 de mayo”, este dato sólo aparece en la web de UGT. La verdad más certera es que quizá hayan asistido unos cien mil en toda España. ¿Miente la UGT? Ellos creerán que sí, pero la verdad es que no han mentido. Porque al utilizar el verbo “festejar” incluyeron, sin quererlo, a los nosecuantos mil que salieron en Córdoba a la Batalla de las Flores y, sobre todo, al medio millón que casi tomó la Sierra de Andujar (Jaén) a participar en la romería popular de la Virgen de la Cabeza. En la misma ciudad, Jaén, fueron bastante menos de mil los que acompañaron al enano gruñón (a Zarrías) a la “mani”. ¿Qué es, pues, lo que interesa a la gente?

MANI DE ZARRIAS

 ¿La boda de Guillermo?

¿El futbol?

¿San Karol Wojtyla?

¿Los conflictos del norte de Africa?

¿Que el turismo fincione bien?

¿El paro?

 Según. En las encuestas del CIS, es el paro el mayor motivo de preocupación, pero la pregunta no es qué les preocupa, que al fin y al cabo es un sentimiento pasivo, sino más bien ¿qué les interesa? ¿con qué disfrutan? Y en esto no hay duda: todo lo demás, en una palabra, el Circo. A los que ya tienen el Pan, naturalmente.

Mañana continúo, pero mientras tanto os dejo algo de música. Hablando de Semana Santa, ¿qué mejor que la Saeta del Cristo de los Gitanos. Ahí queda, con Serrat.

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  1. Lolita
    5 mayo, 2011 en 1:35 PM

    ¡Hola Jaime!

    Es muy cierto todo lo que dices.

    ¿Sabes lo que creo que ocurre?Que hoy en día son tantas las dificultades a las que tenemos que hacer frente(porque el mundo cambia de un día para otro, y en consecuencia, las circunstancias de uno, también) que después de días duros en los que cada persona pasa trabajando en situación de gran incertidumbre (no la normal) y viendo “su propia espiral”, lo que le apetece es llegar a casa y no pensar en nada o tal vez pensar en pequeñas distracciones efímeras para coger “fuerza” y lanzarse a abordar el siguiente día.No es mi caso (ni el refugio en el futbol, ni en Kate y ni mucho menos en la crítica o alabanza “del ass de Pippa Middleton”; es una broma), yo soy mucho peor, torturo mi mente “con nocturnidad” por causa de “acontecimientos laborales diurnos”.

    Si, lo sé, es un argumento de “débiles”, pero a veces la fuerza falla y hay que saber comprenderlo.

    También es cierto que hay otras personas que incansablemente reaccionan y luchan, pero es de lo que menos hay, porque la gente se ha vuelto conformista, tal vez porque el “momento duro” está tardando demasiado en irse o puede que porque nuestra generación no haya pasado hambre.

    Y raro, raro todo lo que rodea a la muerte de Bin Laden.No me creo “na de na”.

    Un abrazo.

    • 5 mayo, 2011 en 11:50 PM

      De acuerdo, Lolita, las dificultades son muchas – mas para unos que para otros- desde que Adan hizo lo que hizo y nos condeno a todos a ganarnos el pan con el sudor de la frente. Pero es la vida. Y si la parte de vida que no estas amarrado al duro banco la malgastas, fisica e intelectualmente, la vida se convierte en algo tedioso.
      A cada uno le va segun su suerte, pero tambien segun su filosofia de vida. Es facil decirlo, pero hay que tratar de disfrutar tanto la parte dura, cuando estas en el banco de la galera turquesa, como la parte ociosa.
      Y no se trata, segun yo lo veo, de “luchar o reaccionar incansablemente”. Tan solo de no dejarse enredar en esa espiral que dices, y disfrutar.
      Si, lo de Bin Laden raro. Y mucha hipocresia en el “post mortem”
      Besos

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