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BIENES DE INTERÉS CULTURAL (y otras tonterías)

En estos esfuerzos por huir de la política, trato de fijarme en noticias que habitualmente no atraen mi atención. Y es así como mis ojos se han detenido en un asunto irrelevante: “Francia inscribe las corridas de toros en su lista de Patrimonio Cultural Inmaterial”. No me cuesta relacionar esta noticia con la decisión de la Asamblea de Madrid de declarar las corridas de toros como Bien de Interés Cultural y deducir que ambas son respuesta diferida a la prohibición del espectáculo taurino adoptada en Cataluña el pasado verano (comentado en este blog: “Torito Torito Bravo” (28-7-10).

En alguna entrada reciente, creo que en la del Patio de Monipodio, mencioné también la propuesta del hijo de Diego Valderas (jefe andaluz de IU) de proponer al Parlamento andaluz que los chistes de Lepe sean declarados Bienes de Interés Cultural (BIC) como “Patrimonio Inmaterial”, para que así puedan ser “protegidos y potenciados”. Aunque parezca una gracieta y sea una solemne gilipollez, la propuesta va en serio. ¿Qué protección o que potenciación precisan los chistes de Lepe?

De modo que, uniendo una cosa con la otra, pienso como los reporteros: aquí hay material para escribir. Pero, ¿sobre qué escribo? ¿sobre toros? ¿sobre bienes de interés cultural? ¿sobre tonterías en general? En estas estoy cuando, de repente y mientras continúo leyendo, me viene la luz.

La luz es que, algunas páginas más adelante, leo la insólita noticia que cuenta cómo Tomás Gómez, el jefe de los socialistas de Madrid ha prometido que, de resultar ganador en las elecciones de mayo, declarará como Bien de Interés Cultural, supongo que con el mismo objetivo de “protegerla y potenciarla”, la semana del orgullo gay. Aunque esta celebración se llama realmente “Semana del Orgullo LGTB”, ya que la semana no sólo es para que se enorgullezcan los gays por serlo, sino también para que hagan lo propio las lesbianas, los transexuales y los bisexuales, pues todas estas tendencias quedan incluidas en el citado acrónimo y todos ellos han de tener su semana de orgullo.

Dispuesto a enlazar unas cosas con otras y con el fin de documentarme para no decir más tonterías que las justas, acudo al DRAE y extraigo lo siguiente: el término “gay” define al hombre homosexual; el término “lesbiana” alude a la mujer homosexual; el término “transexual” se aplica al que se siente de sexo diferente al propio morfológico, sin que sea necesario que, por hormonas o cirugía, adopte aquel; y, finalmente, el término “bisexual” describe a quien alterna prácticas sexuales “homo” y “hetero”.

Teniendo en cuenta todo esto y con ánimo de enredar, se me ocurre pensar que quizá tendría sentido encontrar una denominación común para todos (y todas, si se me permite) de la que pueda derivarse un acrónimo pronunciable con mayor facilidad, alternativo a LGTB. Algo así como “Personas con Otras Tendencias Afectivas”. Hablaríamos entonces de la “Semana del Orgullo POTA”, fonéticamente mucho más pronunciable que “Semana del Orgullo ELEGETEBÉ”. Quizá se podría eliminar la “P” -pues todo el mundo sabe que nos referimos a personas-, con lo cual quedaría menos equívoca la fonética. Aunque también, especialmente para los amigos (y amigas, si se me permite) del desdoblamiento genérico del lenguaje, se podría descomponer –aunque no lo veo necesario– el genérico “personas” en los géneros (no hablemos de sexos) que lo componen. Podríamos entonces hablar de “Semana del orgullo HYMOTA”, es decir “hombres y mujeres, etcétera”. Aunque debo decir que me parece más adecuado el anterior.

Lo siento, pero aunque pudiera parecerlo, no hay en lo anterior menosprecio ni pitorreo hacia los LGTB’s; pido disculpas ante quien lo vea de otra manera. Quiero esforzarme en decir que, aunque todo esto resulte algo irónico, y sin duda lo es, muestro mi más absoluto respeto hacia quienes sufran o disfruten, pues no se cual es el verbo apropiado, de esa tendencia diferente a la común (dios me libre de decir “a la normal”). Mi ironía, por llamarla de alguna manera, o mi falta de respeto si alguien quiere verlo así, tiene dos objetivos.

En primer lugar, el histrionismo -que quizá algunos llamen de manera poco apropiada “orgullo”-, que muchas LGTB muestran en sus apariciones públicas, sean en esa semana concreta o en cualquiera de las otras cincuenta y una del año; precisamente, la mejor manera de que estas tendencias calen en la sociedad como normales y absolutamente aceptables, es que el comportamiento –fuera de lo afectivo, naturalmente- de sus protagonistas o sus defensores sea “normal”. Apoyo cualquier iniciativa política, social o cultural que tienda a integrar tendencias; pero rechazo, por ridículo, que se haga cayendo en el histerismo y en el histrionismo. Dignidad es la palabra; vale mucho más ser digno todo el año que orgulloso una semana.

El segundo objetivo de mi menosprecio es la estupidez del político de turno, en este caso Gómez, al degradar el problema por exceso. Plantear la declaración de Bien de Interés Cultural para esa semana del orgullo histriónico, en la que las LGTB, disfrazados o disfrazadas de reinonas, de Drag Queens, de sadomaso o simplemente de gilipollas, desfilando por las calles en carrozas es, simple y llanamente, estúpido. Así le va a ir al tal Gómez el día 22 de mayo.

Volvamos al asunto, a los Bienes de Interés Cultural. Yo no se exactamente en qué consiste lo de la declaración de BIC, ni qué beneficios aporta a favor del objeto declarado como tal cuando este es inmaterial. Pero, ya que me he metido en este jardín, puedo contaros con estupefacción que cosas como estas son o están a punto de ser declaradas BIC:

Los cantes mineros de Levante
– La Fiesta de las Cuadrillas en Barranda, pedanía de Caravaca de la Cruz.
– La Tamborrada de Moratalla
– Le entrada de caballos y toros de Segorbe
– El tributo de las tres vacas (Navarra).
– Los bolantes de Varcarlos (Navarra).
– La Sibila (canto balear)
– Las Fallas
– El toque de tambor de Mula
– Y, en fin, sin que sea el fin, los Verdiales, las Romerías, los Carnavales, los Cascabeleros de Alosno, los Trovos de las Alpujarras, los Palos del Flamenco, la Artesanía del Esparto, la Producción de Aguardiente, los Moros y Cristianos, la Saca del Corcho, las Saetas, las Murgas de Carnaval, las Chirigotas de Cádiz, las Danzas Rituales, las Cuadrillas de Animas, las….

He tenido que abandonar porque me estoy volviendo loco…de remate. La mayoría de las cosas de las que no hemos (o no he) oido hablar en nuestra vida, son Bienes de Interés Cultural. ¿Qué implicara la declaración de BIC? Sin duda, cada BIC tendrá su fundación para “protegerlo y potenciarlo” y muy probablemente con su consiguiente subvención, porque si no hay dinero ¿cómo se va a potenciar?…me echo a temblar.

Y me niego a investigarlo.

En su lugar, prefiero pensar en otro BIC que viene al pelo para enlazar con el comienzo de esta entrada: el Toro de Osborne ¿quién no ha disfrutado de su majestuosa imagen en las carreteras? Dedicaré una líneas a este Toro que también ha sido privilegiado con la declaración de BIC. En efecto, la Junta de Andalucía ha acordado la inscripción de los Toros de Osborne en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Monumento.

Contemos un poco de su historia.

El Toro de Osborne nace en 1956, obra del escultor Manuel Prieto Benítez. Fue concebido como elemento publicitario aunque, poco ha poco, ha ido adquiriendo una naturaleza y un significado muy diferente. De imagen publicitaria ha pasado paulatinamente a ser símbolo cultural español y casi emblema nacional. Y no ha sido un proceso exento de riesgos. Hoy, los ejemplares de la manada (unos noventa en total) se concentran fundamentalmente en Andalucía, las dos Castillas y Valencia. Pero conforme su imagen evolucionaba de marca a símbolo, los pocos ejemplares diseminados por tierras nacionalistas (Cataluña, País Vasco, Navarra y Baleares) iban siendo derribados por grupos radicales. En Cataluña no solo acosaron al toro, sino que inventaron su propio símbolo nacional para poner freno a su desarrollo. Un símbolo menos bravo y más humilde y que posiblemente por ello ha calado poco en la sociedad: el Burro Catalán. Al menos un par de veces al mes me topo con uno, con un burro catalán (yo creo que el único que pastorea tierras no catalanas) cuando vengo desde el sur a Madrid; está en El Carpio, Córdoba. No se ni qué anuncia, si es que anuncia algo, ni por qué está ahí, ni quien lo mantiene; ni siquiera si es alusivo a Cataluña; pero ahí sigue.

La especie estuvo a un tris de extinguirse. La Ley General de Carreteras obligó en 1994 a retirar la publicidad de cualquier lugar visible desde carreteras estatales. A pesar de las protestas que reclamaban que, siendo sólo imagen –sin lectura-, no distraía al conductor, el reglamento obliga finalmente a retirar todos los toros de Osborne. En una especie de rebelión popular e institucional, varias comunidades, numerosos municipios, asociaciones culturales, artistas, políticos y periodistas se pronuncian a favor del mantenimiento de las vallas. La Junta de Andalucía pide entonces su catalogación como Bien Cultural y la Comunidad Foral de Navarra  se ampara en una Ley Foral para mantener el (único) toro de su territorio.
Finalmente el animal es indultado, como algunos de sus más bravos hermanos vivos lo son en las corridas, por sentencia del Tribunal Supremo. Y hoy, orgulloso de la batalla librada, recorta su hercúlea silueta contra el azul y eleva sus astas al cielo en los campos y dehesas de (casi) toda España.

Hay ocasiones en las que no sabes cómo salir de un tópico que te enreda o te resulta dificil terminar un escrito. Hoy no he encontrado mejor manera para acabar esta intrascendente historia que un hecho realmente simpático y que ha pasado bastante desapercibido. Un suceso que no es estúpido como las cosas de Valderas y Gómez, sino que resulta inofensivo, apolítico y sobre todo, como he dicho, simpático. Este final tiene el mérito, además, de cerrar el círculo que une los toros con los bienes de interés cultural, con el nacionalismo y con el movimiento gay.

Me refiero, a lo mejor alguno ya lo ha adivinado, al polícromo Toro Gay con el que ha amanecido hace pocos días Mallorca. Como muchas de las grandes obras, permanece anónima; nadie ha reivindicado su autoría. Como podéis ver en la foto, el Toro ha cambiazo su capa de pelaje negro zaino por los colores del Arco Iris.

Pero mantiene su altivez y su dignidad. Su Orgullo Gay.

 Hay tantas tonterías en esta entrada que no se que canción colgar. Al final, me quedo con la mención al arco iris, siempre romántica, y me decido por esta de Pete Seeger, que siempre acude cuando le necesito: MY RAINBOW RACE.

Fijaos en la letra; no se si serán de Interés Cultural, pero sin duda son bienes a proteger y a potenciar: el cielo azul, el océano, la tierra, el amor,…la Carrera del Arco Iris ¿Who could ask for more? ¿Quién puede pedir más?.

One blue sky above us
One ocean lapping all our shore
One earth so green and round
Who could ask for more
And because I love you
I’ll give it one more try
To show my rainbow race
It’s too soon to die.

1. Some folks want to be like an ostrich,
Bury their heads in the sand.
Some hope that plastic dreams
Can unclench all those greedy hands.
Some hope to take the easy way:
Poisons, bombs. They think we need ‘em.
Don’t you know you can’t kill all the unbelievers?
There’s no shortcut to freedom.
(Repeat chorus)

2. Go tell, go tell all the little children.
Tell all the mothers and fathers too.
Now’s our last chance to learn to share
What’s been given to me and you.
(Repeat chorus one and a half times)

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  1. Andreas Guadalupe
    27 abril, 2011 en 4:47 PM

    Hola Jaime, retomo el blog tras las vacaciones. Es cierto, como afirmas, que el campo también tiene sus tesoros. Acabo de comprobarlo en Extremadura, rebosante de jara florida y espliego. Me encanta esa tierra a la que voy de vez en cuando para perderme en sus sierras y en sus parques naturales.
    Corroboro todo lo que afirmas acerca del orgullo gay. Muchos homosexuales temen este tipo de eventos porque los perjudican al acabar siendo identificados con la chabacanería y la superficialidad. Pero, tal vez, lo peor sea la manipulación de los políticos con tal de conseguir votos. En fin, creo que lo del orgullo gay ya está un poco trasnochado para querer reivindicar algo. Un abrazo.

    • 30 abril, 2011 en 11:38 PM

      Hola Guadalupe, bonito nombre.
      Me temo que me explayé demasiado con lo del orgullo. No se si muchos estarán de acuerdo con lo que dije, aunque yo sí con lo que dices.
      A lo mejor son críticas injustificadas; quizá me pase por el desfile la próxima semana de orgullo, para hablar con más propiedad.
      En fin, ya te contaré si lo hago.
      Un abrazo

  2. Lolita
    27 abril, 2011 en 6:37 PM

    ¡Hola Jaime!

    Es dificil opinar acerca de estas cuestiones sin ofender al que tiene un punto de vista diferente, pero hay que reconocer que flaco favor se hacen los homosexuales defendiendo esos desfiles carnavalescos.Esa manera de defender “lo de uno” no es seria, tal vez creativa, tal vez, pero no seria.

    No es necesario pregonar “con quien se acuesta uno” para la aceptación de una condición sexual, sino todo lo contrario, actuar con normalidad.

    Respecto al torito, a mi me gusta.

    La conclusión que obtengo: no hay manera de eludir la política ni en temas privados.Los políticos lo utilizan todo según les conviene.

    Besines.

    • Lolita
      2 mayo, 2011 en 8:08 PM

      Rectifico en lo que al desfile se refiere (no al uso político).Tal vez a veces soy una “cerrada de mente” y veo las cosas desde un punto de vista algo rígido, por la rigidez que uno se aplica a sí mismo en determinados aspectos de su vida.Puede que sea una forma de expresarse como otra cualquiera.

      Esto me recuerda al chiste en el que una señora pide al camarero una “mirinda” y el camarero comenta al marido: “¡Hay que sacar más a la señora!”.Si señor, puede que necesite “ver más y más allá”.

      Lo dicho, rectifico.

      Tu blog sirve para recapacitar, si señor.

      Abrazos, chicos/as.

      • 5 mayo, 2011 en 11:33 PM

        ¿Tu cerrada de mente, Lolita? No lo puedo creer.
        No tienes que rectificar nada, mi niña, sigue diciendo lo que se te ocurra.
        Un abrazo

  3. Lolita
    28 abril, 2011 en 10:29 AM

    Jaime, me parto de la risa.No me digas que no es cutre:

    http://www.abc.es/20110428/espana/abcp-alcaldesa-cargo-ayuntamiento-euros-20110428.html

    ¡¡¡Dos euros!!!¡¡¡Dios mío!!!

    Más besines.

  4. corsario
    6 mayo, 2011 en 1:26 AM

    Los desfiles del Orgullo Gay son divertidisimos y sin duda atraen a muchos visitantes de todo tipo ¡¡

    Mi hija que vivía en Chueca fué a ese desfile y se cruzaron con otro, aburridisimo, a favor de la familia y contra el “matrimonio” homosexual, resulta que en ese desfile, el de la familia, iba un tío suyo al que luego se encontró en una reunión familiar y le comentó que debería haber cambiado de desfile porque en el del orgullo Gay cantaba Carliños Brown,Kilie Minogue,Ivete Sangalo, etc, y la gente estaba mucho más animada…creo que a su tío no le hizo ninguna gracia ¡

    Yo hace muchos años tuve la suerte de asistir a un Mardi Gras en New Orleans, trancurria por la calle Bourbon y otros lugares del French Quarter, una especie de Martes de Carnaval que los Gays lo han hecho a su medida.

    Si pudiera volvería pues nunca escuché tan buena música en mi vida ni ví a gente tán feliz de la vida.

    Creo que hay otro en Berlin, Love Parade, que también es muy divertido.

    En fin yo abogo por más Love Parades y menos manifestaciones aburridas de politicos y sindicalistas ¡¡

    Corsario

    • 9 mayo, 2011 en 7:02 PM

      Hola Corsario.
      Celebro tu vuelta al foro.
      No dudo que las coloristas carrozas LGTB sean simpaticas y que las procesiones de “la familia” un autentico coñazo.
      Y, cada cual, a lo suyo. Ni al tio de tu hija ni a tu hija les apetece cambiar de “mani”.
      Pero tu comentario es perfectamente compatible con mi entrada. Me parece cutre y lamentable que algunos politicuchos veneren a los dragqueens, reinonas y soplaflautas, y mas aun se gasten en ellos nuestras perras, solo por esa imagen de pijoprogre y esos cuatro votos que piensan que ganan.
      Pero, en lo que tu dices, de acuerdo. Donde este un drag, que se quite el cura, aunque sea solo por el divertimento.
      Un abrazo

  5. Laura Candela
    8 mayo, 2011 en 2:15 AM

    Me parece un post de lo mas interesante a la vez que còmico y preocupante. Creo que cada vez más el termino BIC se esta deteriorando por no decir malinterpretando, ya que en mi opinion ni la semana del orgullo gay ni un cartel publicitario en forma de toro, merecen la menciòn de bien cultural.
    Que decir entonces de nuestra gastronomía, que se haya en el olvido!!! Ella si que es un bien de nuestro país y cultura, de interés a nivel mundial y cultural por el conjunto de sabores, colores y formas de nuestros pueblos…

    Un saludo y excelente post!!

    • 9 mayo, 2011 en 7:19 PM

      Hola Laura, bienvenida al blog.
      Gracias por tu comentario. La verdad es que es de risa, si no fuera tan lamentable.
      No he mirado, pero seguro que el cocido madrileño, la paella valenciana, la calsota catalana y muchos otros platos nacionales, son BIC’s.
      Me informare y te dire algo.
      Besos

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