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EMERGENCIA NACIONAL ¿ALGUIEN SABE QUÉ HACER? (y 4)

La entrada de ayer jueves trató de dibujar, con trazos difusos y seguramente con los errores de bulto de quien sabe poco de estas cosas, el entorno y las dificultades. Hablé también, por encima, de lo que quisiéramos hacer pero no podemos: inyectar dinero al sistema para impulsar inversión, demanda, consumo y empleo.

Diría que hoy no se cómo seguir; pero es mentira: sí se cómo seguir. Otra cosa es que lo que diga sean tonterías.

Hay iniciativas que son válidas, muy válidas. En el propio Plan de Choque que se aprobó el viernes y al que me refería en anteriores entradas, se contempla la bonificación en las cuotas de la SS en determinadas circunstancias de contratación. Pero es, ya lo dije, una medida escasa. Habría que insistir mucho más, tanto en bonificaciones en SS como en reducción en impuestos de renta o de sociedades para empresas o autónomos que contraten, como existió hace años. Es la cuenta de la vieja. ¿Cuánto cuesta un parado al estado?: el subsidio de desempleo más la cuota de SS que tiene que asumir el propio estado, digamos 1.300 euros ¿Cuánto ingresa?: cero.

Sigamos con la cuenta. “Perdonemos” a la empresa el 100% de la SS, pero no durante seis meses, sino durante tres años por ejemplo. Y, además, dejemos que se deduzca el 10% de coste salarial de su propio impuesto. ¿Cuánto cuesta al estado este ex-parado?: sólo la SS más un pizco del impuesto de la empresa. Digamos, 500 euros. ¿Cuánto ingresa?: los impuestos del trabajo del propio ex-parado, más todo lo que indirectamente se derive de su nuevamente adquirida capacidad de consumo y del propio beneficio individual, familiar y social de tener un trabajador en lugar de un parado. Mucho más, entre tangibles e intangibles, de 500 euros.

Es de cajón. Al menos, lo parece.

Como de cajón sería permitir, sobre la base de libertad de contratación entre las partes, que un parado renuncie, ante un empresario, a cualquier derecho indemnizatorio que le pudiera corresponder en caso de cesación del empleo por, a modo de ejemplo, los dos primeros años de trabajo. Que estos dos años los asume el estado, en todo o en parte, o se recuperan a costa del empresario en el largo plazo, serían detalles a considerar. ¿Qué va a preferir esta persona? ¿Estar parada, sin expectativa de indemnización de ningún tipo y con la amenaza de acabar la subvención y quedar sin ingresos? ¿O estar trabajando e ingresando, aunque sin expectativa en el corto plazo de devengar derecho de indemnización frente a un posible futuro cese? Y, en cuanto al empresario, ¿no va a estar más motivado a contratar ante estas condiciones?

Yo no tengo ninguna duda. También es de cajón. Y, a los sindicatos, que les den. Son los derechos de los parados los que están en juego, no su estúpida y falsa dignidad de “defensores del trabajador”.

En el largo plazo, tendría interés analizar en serio –y esto sería cosa de los sabios que mencioné- la promoción y subvención de actividades emprendedoras en sectores de futuro, verdaderamente innovadores. Pero no con dinero nuevo, que no lo hay, sino a costa de dejar de subvencionar a tanta asociación o fundación sectaria, partidista, sexo-modernista, “cultural” (entenderéis el entrecomillado) amiga de la ministra/o de turno o de parecidos perfiles. El dinero que saldría del presupuesto sería similar. Sólo cambiaría el destinatario y, sin duda alguna, la rentabilidad económica y social.

Habría que promover al emprendedor no sólo con subvenciones o con créditos blandos contra futuros beneficios, sino también con verdaderos incentivos fiscales tanto en la constitución de la sociedad como en la inversión inicial, en la contratación de trabajadores y en los beneficios de los primeros años, si se reinvierten. Y eximir de gravamen por rentas del capital a los intereses de cualquier financiación que provenga, por vía distinta del capital, de los propios promotores o de terceros allegados.

Vuelve a ser la cuenta de la vieja: cuanto me cuesta, cuanto me ahorro. El saldo siempre será positivo para el estado; y, naturalmente, para la sociedad.

……………………….

Todas estas ideas, al menos sobre el papel –o sobre este papel cibernético que todo lo aguanta- podrían tener sentido. Pero la medida de verdad, la que habría que adoptar sin esperar demasiado, es otra. Aunque sea acción de emergencia y no recurrente. El propio Zapatero la pensó en algún momento pero se echó para atrás. Como la pensaron y ejecutaron Boyer en 1984 y Solchaga en 1991. Me refiero, lo habréis adivinado, a una amnistía fiscal de emergencia. Quizá alguno recuerde que sobre esto escribí una entrada en mayo del año pasado (Dios mío, cómo pasa el tiempo): “Dinero Negro, ¿por qué no ahora?”.

Pues si no se hizo entonces, hágase ahora. Tapémonos las narices para mitigar el hedor y saquemos provecho para la sociedad de lo que unos pocos le robaron. Huyamos de dogmatismos y de sensiblerías y aliémonos por interés con los defraudadores, aunque haya que perdonarles su pecado. Repartamos ganancias: para ellos, un perdón comprado; para la sociedad, la solución –o una parcial solución- a un gravísimo problema que está a punto de hundir al país.

Retomemos el asunto que entonces contaba. Quienes conocen el “mercado”, calculan que en España hay unos 250.000 millones en dinero oculto, en ahorros no declarados. Supongamos que el estado hace una propuesta a sus propietarios parecida a esta: “si me compráis, con este dinero oculto que tenéis en España, en Suiza o donde sea, deuda pública a cinco años, no sólo perdonaré el pecado de haberla ocultado sin tributar, sino que os daré un interés del 2% sobre la inversión. El interés estará sujeto a impuestos, pero el patrimonio que afloréis no. Únicamente habréis de pagar un peaje, un impuesto de “blanqueo”, del 5%”.

¿No van a comprar muchos defraudadores el perdón, la tranquilidad y la libertad de su dinero a los cinco años, por un escaso 5% y una rentabilidad escasa pero segura? Supongamos que un 40% acepta el reto y afloran al mercado 100.000 millones. Es una cifra ciertamente optimista, pero si se acompaña esta amnistía de un endurecimiento de las penas por fraude y de un fortalecimiento de la investigación de ese fraude, se podría lograr. Este sería el dinero que andamos buscando y que no podemos fabricar. No es “dinero de maquinita”, sino dinero real, respaldado por la economía del país, que se ha extraido de los circuitos oficiales.

Y ¿Qué se podría hacer con estos cien mil millones? Muchas, muchas cosas.

Primero. Habría un ingreso directo en las arcas del estado de 5.000 millones, por el impuesto de entrada (el “peaje” del blanqueo)

Segundo. Tendríamos un ahorro en el coste de la deuda, con impacto directo en presupuestos, de unos 3.000 millones, por la diferencia entre el tipo medio al que se está colocando la deuda –más o menos el 5%- y el 2% de esta emisión especial.

Tercero. Los 3.000 millones de intereses de la deuda, percibidos por los defraudadores “perdonados”, generarían directamente 630 millones de euros al año en impuesto sobre el capital, más el tirón al consumo y a la economía en general que los 2.370 restantes imprimen.

Estas tres partidas suponen casi un punto de PIB.

Cuarto. Los bancos no estarían “obligados” a suscribir la deuda que ahora suscriben, por lo que dispondrían de recursos libres para, con la razonable presión, canalizar a la financiación de PYMES y autónomos.

Quinto. Las necesidades de emisión de deuda del estado para 2011 suponen unos 192.000 millones (148 mil por necesidades de refinanciación de deuda que vence y 44 mil de deuda neta nueva, para enjugar déficit). Con una parte de los recursos generados por el Estado con esta emisión especial para el dinero oculto, se podría anticipar a las Comunidades Autónomas una parte sustancial de lo necesario para pagar sus deudas con los proveedores que, en total, suman hoy unos cincuenta mil millones y que hoy no pueden pagar porque, sencillamente, no tienen con qué. Las empresas, con más financiación bancaria –ver arriba- y cobrados parte de sus créditos, dejan de destruir empleo y empiezan, probablemente, a crearlo.

Sexto. Al cabo de los cinco años de vida de la emisión, se inyectarían a la economía del país los cien mil millones de la deuda amortizada. En manos de los particulares y empresas, la utilización de ese dineral generaría directamente impuestos para el estado y un increíble impulso a la economía. Dentro de cinco años, el Estado tendría más músculo para emitir deuda a mayor coste o, quizá, ya no tendría necesidad de emitirla.

Séptimo. Con inversores para la deuda “locales” y a bajo precio ya no necesitamos inversores foráneos; se acabarían las tensiones en el mercado de deuda soberana, los desplomes bursátiles, las especulaciones de los “bajistas” y el juego con los CDS. La moneda única, y no sólo nuestra economía interna, ganaría estabilidad.

Octavo. Se eliminaría una parte importante de la bolsa de dinero negro que existe y que, a su vez, genera más economía sumergida al no poderse declarar las transacciones hechas en negro.

Todo lo anterior supondría una inyección económica y de confianza que, no me cabe duda, reduciría el coste del desempleo e impulsaría su creación.

Según yo lo veo todo son ventajas, aunque es muy probable que se me escapen muchas cosas que mi innato optimismo me impide ver. No veo un solo inconveniente excepto, quizá, la repugnancia del perdón al ladrón. Pues tapémonos la nariz o rasguémonos las vestiduras ¿No lo hacemos cada día cuando leemos la prensa? Yo, por mi parte, repito lo que en aquella entrada dije: En la guerra, como en la guerra.

No olvidemos que esto ya se ha hecho. Por dos veces y bajo gobiernos socialistas; y nadie levantó el grito. El asunto sirvió para lo que sirvió y se olvidó. Y algo parecido se hizo también, aunque no con carácter general, en este último año con ocasión de las cuentas ocultas y descubiertas del HSCB. Muchos saben, además, que Zapatero ya se lo planteó a mediados del año pasado, aunque Salgado lo desmintió inmediatamente. El plan de lucha contra el Fraude Fiscal que proyectaron en aquel momento, probablemente le detuvo. Hoy, con el plan fracasado –es que yo creo que no ponen demasiado interés– y con la economía al rojo vivo, espero que lo vuelva a pensar y lo ponga en práctica.

Mi entrada de mayo sobre este asunto fue, en cierto modo, premonitoria. A las pocas semanas apareció el debate en los medios. Es muy posible que esta también lo sea. Inch’Allah.

No sé, a lo mejor resulta y acabamos con esta Emergencia Nacional.

………………………

“Conozco a un hombre, rico como un Rey”, cantaba Mahalia Jackson, la diosa del Gospell. Pero ese dinero, como el que se oculta a la vista de los dioses de la tierra, para poco le sirvió allá donde el dinero ya no es necesario. Tan solo para comprar una vieja aureola oxidada, “A Rusty Old Halo” ¿No es mejor comprar con un poco de ese dinero la tranquilidad terrena, ya que la eterna no es posible?

Preciosa canción esta de A Rusty Old Halo que os dejo. La versión de Mahalía no la encuentro, como ayer me sucedió con la de Pete. Lástima, aunque esta versión de The Browns tampoco está mal.

A RUSTY OLD HALO

A rusty old halo, skinny white cloud
Second-hand wings full of patches.
Rusty old halo, skinny white cloud,
A robe that’s so wooly it scratches.

I know a man rich as a king
Yet he won’t give his neighbor a thing
If they will call I’ll make a bet
He’ll get to heaven and here what he’ll gets.

A rusty old halo, skinny white cloud
Second-hand wings full of patches.
Rusty old halo, skinny white cloud,
A robe that’s so wooly it scratches.

While here on earth shine like the stars,
Brighten the corner where ever you are
Doing your best the best you can do.
Then you’ll be sure that there’s nothing to do.

A rusty old halo, skinny white cloud
Second-hand wings full of patches.
Rusty old halo, skinny white cloud,
A robe that’s so wooly it scratches.

A robe that’s so wooly it scratches…

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  1. Cosimo Piovasco di Rondó
    19 febrero, 2011 en 10:39 AM

    El problema de las políticas activas de empleo (PAE) ej. en materia de cotizaciones a la seguridad social, es que el mercado laboral es rígido y responde a estímulos de la economía real, por tanto no se comporta de la forma elástica respecto de las PAE que a todos nos gustaría. Por el contrario, la rebaja en las cotizaciones puede tener un efecto contraproducente en las pensiones cuando la economía se reactive. Los expertos mandan.

    La reforma laboral, dando cabida a la negociación es interesante, pero requiere un pacto social muy amplio, sin excluir ni mucho menos a los sindicatos. Yo lo estudiaría solo para las pequeñas empresas.

    La afloración del dinero negro para mi es una raya roja clarísima. El beneficio sería sólo el diferencial de tipos (no es moco de pavo, cierto) pero no dejaría de ser “más deuda”. Las desventajas son claras: (i) en términos económicos la lucha contra el fraude fiscal se vería seriamente afectada y serviría de estimulo al fraude futuro con un coste probablemente muy superior al beneficio “monetario” del afloramiento; (ii) en términos morales y sociales sería dar la mano al defraudador/delincuente ampliando aún más la brecha social (4 millones de desempleados, x millones de mileuristas y los que han despistado la pasta vuelven por la puerta grande).

    El problema, insisto aun a riesgo de ser pesado, es que en una economía de libre mercado (con una tendencia desde hace años hacia el neoliberalismo -a mi modo de ver totalmente equivocada)la solución no viene esencialmente de los poderes públicos, que como mucho son meros reguladores del sistema. Por tanto lo que debemos plantearnos es si el modelo neoliberal va a ser capaz de sacarnos de la crisis y, si lo hace, cuanto va a durar; o si, por el contrario, la solución pasa por retomar políticas sociales mirándonos en los países escandinavos, con una política fiscal más expansiva (incluido el incremento de la fiscalidad). En esta segunda vía sí veo las posibles soluciones. El problema está en cómo hacer frente entre todos al poder de los mercados, porque hasta ahora no veo políticas fuertes que traten de contrarrestarlos. Lo demás son, como dije en otra entrada, “parches”.

    Abrazos,

    • 19 febrero, 2011 en 11:55 PM

      Agotao me tienes

      Seguimos con lo de los parches. Dices que “por el contrario, la rebaja en las cotizaciones puede tener un efecto contraproducente en las pensiones cuando la economía se reactive. Los expertos mandan”. Pregunto ¿que quiere decir “puede”? ¿Tiene o no tiene un efecto contraproducente? ¿Ahora o sólo cuando la economía se recative? ¿qué expertos son y en qué mandan? Sin duda, teóricos y dogmáticos. Aqui hablamos, perdón, hablo, precisamente de parches; de soluciones parciales transitorias. Si resulta que ahora es el estado el que asume la cotizacion de los parados y, además, el coste del desempleo y toda la carga social que conlleva un parado, multiplicada por 4 millones, pregunto ¿qué de malo hay en que, de todas estas cargas pase sólo a soportar la primera?
      Que me lo expliquen esos expertos porque, de verdad, no lo entiendo. No entra en mi concepto de SENTIDO COMÚN.
      Y verás que, en mis planteamientos, solo hablo de un periodo transitorio.
      La aceptación de una negociación particular empresa-trabajador, debería entrar dentro de la categoría jurídica de libertad de contratación. Esto jamás lo habría sugerido hace años, cuando los derechos sociales estaban por conseguir. Pero hoy, sin duda ¿quien es el más interesado en esto? el parado. ¿Que está en una posición debil de negociación? Sin duda que lo está. Pero que le pregunten a ver si le interesa. Y, como verás, también hablaba de un periodo transitorio y de una compensación (a detallar) de esa renuncia transitoria de derechos parciales. ¿Que intervengan los sindicatos en esto? JAMÁS. No harían más que entorpecer o, lo que es peor, pedir más subvenciones para decir que sí ¿tienes alguna duda? yo no.
      “La afloración del dinero negro para mi es una raya roja clarísima”, dices. A mi me parecería triste, ya lo dije. Pero ¿y si resultase que con esta idea se crean 300 mil puestos de trabajo, se reduce el déficit en un punto, se inyectan en la economía cien mil euros nuevos y se avanza en la recuperación de la crisis. ¿Seguiría siendo una raya roja? Para mi, no. Si custriones morales hubieran sido “rayas rojas” para quienes tuvieron que tomar decisiones transcendentales, la reconciliación alemana jamás habría sido posible y, quizá, tras la muerte de Franco hubiéramos tenido sangre.
      En política hay que coger cosas con pinzas y taparse la nariz a veces. ¿No pagó el gobierno frances millones de euros por las listas secretas del HSBC?
      Yo no soy partidario de que el fin justifique los medios, pero si en este caso.
      Pero además, Cosimo, es que o no me has leido bien o, lo que seguramente es más probable, me he explicado muy mal. Porque si aceptas que el beneficio sería sólo el diferencial de deuda ¿como no vas a aceptar -en el ejemplo de mi entrada- que los 5000 millones de “peaje” son también beneficio? ¿Y los 630 de impuesto de renta del capital? Porque no va una cosa sin las otras.
      Y ¿qué me dices de las otras ventajas? La canalización de recursos “sobrantes” de los bancos al no tener que invertir en esa deuda al crédito privado, la afloracion de recursos a las CCAA para que paguen a sus proveedores, etc…
      Y es que, además, las desventajas que ves son bastante “intangibles”, disculpa el término, pero lo explico: (i) la incentivación del fraude, precisamente, la combato (en mi planteamiento) con un endurecimiento de las penas y un fortalecimiento de la inspección. Porque tu sabes bastante bien que esta lucha actual hace poco daño a los defraudadores. La inspección, como los agentes de tráfico, va a lo seguro, a “los muchos pocos” y no al gran defraudador. Y (ii) En cuanto a los términos morales y sociales, ya me has leido y sabras mi cierta repugnancia, matizada por el efecto positivo de la medida. Pero creo que hoy, con este gravísimo problema, tenemos que ser pragmáticos, lo que está muy lejos de ser inmoral o perdonar al que lo es.
      Lo que no se puede ser es inmovilista; lo que no se debe hacer es no tratar de encontrar salidas porque el problema es tan grande que no existe solución idónea.
      Lo de parecernos a escandinavia está fenomenal, pero no es algo que podamos hacer hoy. Hoy tenemos que tapar los agujeros. Por supuesto con acciones que no nos hipotequen el futuro.
      Y, por eso, yo si pido: parches, parches, parches, todos los que podamos poner, porque los agujeros son muchos y, en este momento, no tenemos una rueda nueva, una solución única y buena.
      Y, si no, ¿ALGUIEN SABE QUÉ HACER?

      Abrazos

  2. Cosimo Piovasco di Rondò
    20 febrero, 2011 en 4:02 PM

    Brother,

    He dudado de si debía responderte o no, porque cuando a uno le invitan a una casa es de cortesía alabar la comida del anfitrión (ya sabes lo de Julio Camba), pero por otra parte me parecía feo dejarte con la palabra en al boca. Como eres buen pegador, presumo que también eres buen encajador y además estamos en confianza. Ser partícipe habitual de tu blog me da cierta licencia. Vaya por delante que cuando participo en un debate de estos, no trato de tener razón ni de que me la de la audiencia, sino como mucho de dar mi punto de vista sobre el objeto del debate sin tratar de desairar el del contrario, no se trata de un partido de tenis (ni de boxeo, pese al símil de antes), es solo un intercambio de pareceres. Por tanto, dios me libre negarte tu razón, entre otras cosas porque quizá estamos sentados en lugares distintos y, por tanto, vemos las cosas con diferente perspectiva. Estoy seguro de que desde tu “sentido común” las cosas se ven como dices. Desde el mío no. Ya comenté en alguna entrada que el sentido común es un concepto maleable y bastante ambiguo. Tal vez yo me obceco en ver el bosque y tú en ver los árboles, o tal vez no tenga nada que ver con ello y quizá es sólo una cuestión de ideología, vaya usted a saber.

    Por cierto, me enrollo sin darme cuenta ¿no tiene tu blog una herramienta para limitar los comentarios de tus visitantes a un número máximo de caracteres? Me obligaría ha hacer un ejercicio de síntesis …, pero bueno, veamos donde estamos:

    Respecto de las políticas activas de empleo, tu ves una solución en tu propuesta y te la alabo. Desde luego en ningún momento te la he despreciado, tan sólo me limito a constatar que el mercado laboral no se comporta de forma elástica a esas medidas, porque responde a impulsos de la economía real. Cuando me refiero a los “expertos” -¿qué es lo que no te gusta de los “expertos”?-, quiero decir esta es una materia macroeconómica muy compleja y que, como en todos los campos, hay personas preparadas que, por su conocimiento y preparación, tienen capacidad para considerar las diversas variables. Tu y yo –si me permites el atrevimiento, pues en algún otro lugar creo que lo has admitido- somos meros diletantes en esto y nuestras propuestas y opiniones deberían ser acordes a ello. Por eso me remito a los expertos, cualquiera que sea la tesis que estos defiendan y sin perjuicio del valor relativo de nuestras opiniones.

    En cuanto a dotar de mayor flexibilidad a las relaciones laborales. Estamos de acuerdo en el principio y no veo la discrepancia esencial (de hecho yo mismo me referí a ello en algún comentario a otras entradas de tu blog). Yo sólo propugno que la medida se plantee para los pequeños empresarios, allá donde la posición de ambas partes es mas pareja. No en otros casos, porque la finalidad de los empresarios es exclusivamente maximizar su beneficio y la creación de empleo es consecuencia y está al servicio de ello. En lo que no estamos de acuerdo es en excluir del debate a los sindicatos, por muchas razones, pero fundamentalmente porque su aportación histórica a los derechos laborales y su visión actual de la situación son para mi importantes, aunque pueda estar en desacuerdo con ella. Eliminar de la mesa a quien opina de forma diferente y tiene una visión global (del sistema) diferente es mal comienzo. Cuidado con utilizar la fotografía de una crisis para desmontar todo un marco de derechos, sólo digo que seamos prudentes e imprudencia será apartar a los sindicatos de cualquier dabate.

    Respecto del afloramiento del dinero negro. Donde tu ves la creación de 300.000 puestos de trabajo (te alabo el optimismo), yo veo un estrepitoso fracaso, una radical incoherencia y un motivo más de brecha social. Dos opiniones tan diferentes como respetables, porque argumentadas están aunque nos lleven a conclusiones opuestas.

    En cuanto a la influencia del gobierno en la situación actual, vemos las cosas de forma distinta también. Curiosamente compartimos que los motivos de la crisis (crisis financiera global, ladrillo y falta de competitividad) son exógenos al gobierno. Sin embargo tu consideras que estamos donde estamos por la mala gestión del gobierno que nos lleva al hundimiento (el símil es cosecha mía) y que los otros lo habrían hecho mejor,mientras que yo pienso –es mi sentido común- que si los motivos de la crisis son exógenos al gobierno y, además, el neoliberalismo económico le impide al gobierno intervenir en la economía con una política fiscal y presupuestaria expansiva, este tiene pocos medios para combatirlos y la solución –igual que la crisis- vendrá de la reactivación de la economía internacional de la que inexorablemente dependemos (en España vendrá más tarde, por la crisis del ladrillo y la falta de competitividad). Simplemente, como digo, tenemos una visión distinta de las cosas, la mía no es más pesimista, pero sí parte de la impotencia esencial del gobierno (te lo dejo a huevo) como premisa de mi tesis. Vuelvo al caso del bosque y los árboles.

    Y por cierto, con qué vigor e insistencia se critica al gobierno y qué escasas son las voces que critican el sistema que nos ha llevado a esta situación, que chica es la boca que critica la actitud de FMI como vigilante del sistema financiero mundial –con Rato al frente, el que era la estrella del PP- que tampoco supo prever la crisis y tenía responsabilidad directa en ello. O la del Banco de España. Y qué grande la boca que coloca a ZP como mono de feria para el pim pam pum.

    Lo que pasa es que al final (intoxicación periodística y de los partidos políticos) interesa verlo todo desde el tamiz de la política, hay mucho poder en juego. Ese es para mí el problema fundamental de todo y percibo que la gente está bastante harta de ello, yo entre otros.

    Para concluir con nuestras discrepancias, no creo que el gobierno haya sido inmovilista, medidas ha tomado y muchas, cuestión distinta es que sus soluciones no hayan sido capaces de paliar la crisis mutante. Y por si me lo preguntas, ya te digo que soy un diletante y un análisis objetivo y exhaustivo de las medidas está fuera de mi alcance y de mi tiempo, pero atiendo a mi sentido común para pensar que tropecientos tíos pensando día a día en la crisis y en cómo atajarla tienen que haber sido capaces de aportar cosas buenas, esa es mi deducción, sin necesidad de tirar de Clinton o de Merkel. Quizá nos limitamos a ver las cosas de forma parcial.

    El modelo económico no era el debate, tan sólo hemos pasado de puntillas, pero no despreciemos el interés en el “modelo” simplemente porque no sea posible modificarlo a corto plazo. Las tendencias neoliberales (con los “neocons” al frente) han tenido una responsabilidad enorme en la crisis y, si no se pone un freno, nos llevarán a un enfrentamiento social importante, cuidado con eso, la historia está llena de movimientos catárticos. Yo sigo apostando por la intervención directa del estado en la economía, no desde luego con planteamientos marxistas, pero si, como dije, modelos escandinavos. ¿Interesa?

    Finalmente, el PP no ha estado a la altura en esta crisis y ¿crees que lo estará cuando esté en el gobierno? ¿crees que tenderá más -si cabe- al modelo neoliberal al que ya está jugando el PSOE o igual seguimos en el mundo al reves y el PP va a propugnar modelos más sociales?

    Abrazos,

    Cosimo

    • 20 febrero, 2011 en 11:50 PM

      Querido Cosimo
      Antes que nada te digo, aunque se que no hace falta, que “esta es tu casa”. No tanto porque yo sea anfitrión correcto, como porque tu eres un invitado de lujo (hablando de anfitriones, de Camba y de platos, la columna de Vicent de hoy me recuerda a aquello del pésimo plato obra de la anfitriona). El día que este blog no tenga lectores que se interesen y se molesten en debatir, no tendrá sentido continuarlo. Y yo tampoco te quiero dejar con la palabra en la boca, aunque corremos el riesgo de esas despedidas, tras una reunión con japoneses, en las que no sabes quien ha de ser el último en hacer la inclinación de cabeza, hasta que acude en tu ayuda el cierre de la puerta del ascensor.

      Pero, como te voy a dar bastante razón, sin perder la que yo crea que me debo quedar, acabamos pronto.

      En nuestro debate particular, al que te referiste, decías: “Estoy tratando de buscar una explicación al porqué llegamos a conclusiones distantes utilizando ambos argumentos de razonable “sentido común” como tu los llamarías”. Yo creo que no son tan distantes. Como decía Bono en su visita al sátrapa Obiang, “nos une mucho más de los que nos separa”. No se en qué estaría pensando Bono, porque lo único que nos une con Guinea (que yo sepa) es el idioma. Y nos separan tantas cosas….

      Yo admito un defecto en mi razonamiento: que argumento sobre aspectos concretos de tu propio razonamiento y no sobre tu filosofía o visión general del problema. Pero, con humildad, te “acuso” de otro: que argumentas sobre cosas que yo no he dicho o, más apropiadamente, que habiéndolas dicho, o no es todo lo que he dicho o no constituyen lo importante de mi argumento.

      Y, en mi descargo, diré que mis cuatro entradas sobre este asunto no pretendían hablar sobre la política general del gobierno ni sobre si una filosofía política es mejor que otra, sino de una situación muy concreta: de una Emergencia Nacional, cual es la situación desbocada del desempleo. Y preguntaba ¿Alguien sabe qué hacer? Y, posiblemente por eso, me centro más en soluciones de emergencia (los ya famosos parches) que en políticas que pudieran tener resultado a largo plazo. No es incompatible, por ejemplo, una afloración del dinero negro como solución de urgencia con una “escandinavización” de España. Pero mi posición está influida porque el problema lo tenemos ya, ahora, y es gordo. No podemos esperar.

      ¿Por qué decía que tomas partes de mis argumentos?

      Por ejemplo, el otro día yo mencionaba tres o cuatro efectos económicos inmediatos derivados de la amnistía; tu la rebatías admitiendo sólo uno (el diferencial de tipos); pero en mi “propuesta” no cabe uno sólo: han de ir los tres juntos; no cabe uno sin los otros.
      Por ejemplo, a tu comentario de : “por el contrario, la rebaja en las cotizaciones puede tener un efecto contraproducente en las pensiones cuando la economía se reactive. Los expertos mandan”, yo reacciono con una múltiple pregunta, como esta: “¿que quiere decir “puede”? ¿Tiene o no tiene un efecto contraproducente? ¿Ahora o sólo cuando la economía se reactive? ¿qué expertos son y en qué mandan?”. y tu solo me respondes: -¿qué es lo que no te gusta de los “expertos”?- Cosimo, no es que no me gusten, faltaría más, pero lo que no me sirve, sobre todo, es “puede” ni el “cuando la economía se reactive”. Porque, repito, el problema lo tenemos ahora, no cuando la economía se reactive. Y respecto a los expertos, lo que pasa –lo que veo- es que los expertos se están teóricamente reuniendo desde hace mucho tiempo y ya ves las medidas que han adoptado. Porque los expertos no son nadie en la negociación, por muchos y muy buenos informes que aporten, mientras las decisiones las tomen los sindicatos, la patronal y el gobierno. Ojalá hubiera un comité de Sabios como apuntaba ayer y ojalá tuvuieran poder de decisión. “Paralysis by análisis” se decía en mi época. Y ya ves que medidas han adoptado en varios años.

      Continúo con el papel de los sindicatos en esa “flexibilidad” de la que hablamos: Dije, y digo, que de ninguna manera pretendo que los sindicatos queden excluidos en una negociación de este tipo, de manera que se hurte de su control una reducción en el marco de derechos sociales. Y también dije, y digo, que estos sindicatos no me merecen ninguna confianza ni tienen nada que ver con los sindicatos que fueron protagonistas indiscutibles en la consecución de los derechos de los trabajadores. Y me parece bien que esta medida se inicie o se limite a empresas de reducida dimensión; ahí no tenemos porqué discrepar. Pero si para esto incorporamos la decisión sindical, olvidémoslo. Ni irá adelante

      No pretendo “eliminar de la mesa a quien opina de forma diferente y tiene una visión global (del sistema) diferente”. Dios me libre. Lo único que pretendo es que si una medida es eficaz (de acuerdo, si quieres, con los “expertos independientes”), se lleve a cabo. Deprisa, antes de que se pudran los jóvenes en casa de sus padres o en la calle. Y sin contrapartidas en forma de subvenciones sindicales o de compra-venta de votos con otros partidos.

      Y, Cosimo, yo soy prudente, me conoces. Jamás sugeriría que nadie se aproveche de una crisis “para desmontar todo un marco de derechos”. Lee toda mi argumentación y dime si encuentras algo que vaya en esta línea.

      Por terminar, Cosimo, que me veo toda la noche enredado. Haciendo un repaso esquemático:

      Discrepamos en la responsabilidad de este gobierno en la situación actual de España dentro de esta crisis global. Frente a tu postura de que, probablemente, otro no lo habría hecho mejor, la mía es que probablemente sí.

      Discrepamos en si una amnistía específica como la que yo planteo sería positiva o no. Frente a mi posición favorable, con todas las pinzas nasales que queramos, porque veo que las ventajas superan los inconvenientes, la tuya es que, independientemente de que sea positiva o no (aunque tu te inclinas por que no) sería inaceptable desde la perspectiva ética.

      Y quizá discrepamos en el timing y en la parcialidad de las medidas. Tú te orientas más hacia una redefinición del sistema y un stop al neoliberalismo como solución. Yo no estoy en contra, pero mantengo que hay momentos en que hay que asumir sus tesis, especialmente cuando políticas más intervencionistas han profundizado –es mi opinión- el problema. Probablemente cuestión de equilibrio adecuado conjugando tiempos y recursos.

      Y, seguramente, en todo lo demás o estamos de acuerdo o nuestras posiciones no son muy alejadas.

      Y no olvides –yo no lo olvido- que esto del blog no es una cosa seria. Se le ocurre a uno cualquier tontería, y va y la escribe; muchas veces sin haberla madurado lo suficiente. Es lo malo de tener bastante tiempo libre. Pero es muy entretenido, sobre todo con lectores como tú. Se aprende mucho.

      Un abrazo fuerte y muchas gracias

      PS: miraré si tiene esto herramienta de limitar las palabras; pero casi prefiero que no….Sientete libre de contestar o no hacerlo. Jamás daré tu silencio por aquiescencia y, por el contrario, será un placer seguir.

  3. Cosimo Piovasco Di Rondò
    21 febrero, 2011 en 11:00 AM

    Touché!

    • 21 febrero, 2011 en 7:54 PM

      OLÉ!!! Qué elegancia. C’est moi qui est touchè.
      Un abrazo, Cosimo, y muchas gracias por tu interés, por tu sabiduría y por tu tiempo.

  4. Lolita
    21 febrero, 2011 en 11:48 AM

    En un pueblo pequeñito que tiene mucho que ver con vosotros, los hombres más influyentes del momento (siglo XIX) en tal lugar, crearon un Casino, en cuyos estatutos se prohibía toda actividad política.Pues bien, esto debía ser una “mentira piadosa” teniendo en cuenta que en él se reunían hombres de la política local e incluso madrileña (frecuentaba el pueblo Antonio Cánovas del Castillo, entre otros).Seguramente esta prohibición tuvo mucho que ver con la disparidad de ideas y con la experiencia del “trienio negro” (donde acabarían todos a trabucazo limpio) .

    Pero todo no quedó ahí, sino que más tarde se formó una “peña” alternativa a este Casino donde “no se hablara de política, para hablar de política”.

    Este blog es entretenido y para mi una fuente inagotable de sabiduría (yo que sé muy poquito de la gran mayoría de cosas).Lo mejor, las discrepancias de los participantes, como en aquel Casino de ese pueblo que de algún modo forma parte de vuestra historia.

    Gracias a Dios es un blog abierto a cualquier comentario, de lo contrario “Lolita” habría sido expulsada desde “el minuto uno” (por alguna tontuna que otra con la intención de bromear).

    Un abrazo a los dos.

    • 21 febrero, 2011 en 8:00 PM

      Hola Lolita, se te echa de menos.
      Se a que pueblito te refieres, del que tanto sabes que, seguro, está también la cuna de tus ancestros. Pero no sabía la historia del Casino y de la Peña.
      Muchas gracias por tus elogios al blog.
      Un beso

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