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EMERGENCIA NACIONAL ¿ALGUIEN SABE QUÉ HACER? (3)

 

Hablé en las últimas entradas con este mismo título de la SITUACIÓN (es decir de la Emergencia Nacional), de las IDEAS (“aquellas brillantes ideas”), de las ACCIONES (francamente escasas, de momento) y de los FRAUDES, especialmente los de Andalucía. Y ya, casi, no se que más decir ni puedo imaginar qué se podría hacer. Pero ¿alguien lo sabe?

 ¿ALGUIEN SABE QUE HACER?

 Me centraré primero en el entorno o, mejor dicho, en las dificultades, tanto subjetivas como objetivas, que impiden buscar y, en el mejor de los casos, encontrar soluciones.

 Habrá seguramente muchas, ideas, iniciativas o acciones que incentiven la creación de empleo. Pero, probablemente, la mayoría de ellas tendrá contraindicaciones. Es decir que, pudiendo generar empleo a corto plazo, incurran en el riesgo de empobrecer al país a largo. Un ejemplo de esto que digo lo acabo de escuchar en las noticias. Es posible que me equivoque y que la medida sea buena, pero a mi me ha sorprendido. En este proyecto de ley de Economía Sostenible que parece “el Baúl de la Piquer”, porque cabe de todo, están cambalacheando los partidos, especialmente PSOE, PP y CIU, (PNV ya sacó lo que pudo) para cobrarse deudas, pagarse créditos, tomarse cumplidas venganzas, venderse favores y comprarse votos. Lo mismo cabe en esta ley  el arreglo “Sinde” que la cuchillada trapera a las renovables o que la traicionera zancadilla a los fabricantes de coches. Es a esta última a la que me quería referir. Así, por las buenas y sin previa conversación con los afectados (los fabricantes) han acordado los parlamentarios una medida que permitirá a los concesionarios tirar sobre seguro: lo que no vendan en dos meses, no hay problema, lo devuelven al fabricante. Es posible que, a corto plazo, sirva de protección a los distribuidores españoles y paren la destrucción de empleo; pero me temo que los fabricantes, empresas extranjeras todas ellas, pondrán el grito en el cielo y sus fábricas en otro suelo. Y mucho más empleo genera una fábrica que veinte concesionarios.

 Claro que, por otro lado y pensándolo un poco, si no se venden todos los coches que se fabrican ¿por qué ha de quedarse el distribuidor con el stock sobrante? Que se fabriquen menos; pero entonces habrá que reducir la capacidad de las fábricas y, claro, el número de trabajadores. La solución, ya que hablamos de soluciones, sería tan sencilla como: ni para uno no para otro; que no haya stock sobrante. Y, ¿cómo? Muy sencillo: que tanto fabricante como distribuidor renuncien a una parte de su margen y que, por otro lado, el estado rebaje algo el impuesto de matriculación. Si cada uno de los tres “players” en esta industria cede algo, los precios bajarán, se venderán muchos más coches y todos ganarán.

 Todos han de renunciar a algo para que todos ganen.

 Pero, o mucho me equivoco o, como en el caso de las Cajas de Ahorro, el gobierno va a recular, aunque tratará de hacerlo de manera que se note poco. En cuanto la GM, Volkswagen, Nissan y similares amenacen con retirar sus fábricas de un país tan errático, tan poco competitivo y con una seguridad jurídica tan inestable.

……………………… 

Pero no quiero despistarme ni irme por las ramas. Vayamos a nuestro “¿alguien sabe qué hacer?”. A ver si se nos ocurre algo que tenga sentido.

 A algunos se les podría ocurrir que lo primero que habría que hacer es constituir un Comité de Sabios, de sabios de verdad: economistas, grandes y medianos empresarios de diferentes sectores, psicólogos, filósofos, catedráticos, algún premio nóbel y demás mentes pensantes; quizá algún político, pero pocos; y ningún sindicalista; y, por supuesto, ningún “Think Tank” político o de políticos al uso: sea la Fundación IDEAS, del PSOE-Caldera, o la FAES, del PP-Aznar. Porque para generar ideas hay que huir del dogmatismo y del interés personal o partidario. Y tanto los políticos como los sindicalistas andan sobrados de ambos lastres. El grupo debería, quizá, incorporar mentes notables de otras latitudes, para tratar de escapar también de endogamias y chauvinismos.

 Pues yo, seguramente, estaría de acuerdo en esto. Aunque no sea solución puede ser camino para encontrar alguna.

 Me dirán aquello que dicen que Napoleón decía: “Si quieres que algo no se resuelva, crea una comisión”. Pues sí, ese es el riesgo. Pero es que con lo que tenemos en casa, con esta política repugnante que todo lo convierte en estiércol, con nuestras asociaciones de empresarios y nuestros sindicatos cuyos líderes solo piensan en mantenerse o en medrar, es imposible que ningún proyecto válido salga adelante. Hay que huir de dogmatismos y de intereses y para eso hay que quitar a los dogmáticos y a los interesados: en una palabra, a los políticos. La imaginación al poder.

 Pero se que no lo van a hacer; y se, también, que nada bueno van a pactar. De modo que tenemos que seguir pensando, a ver si se nos ocurre algo.   

 

Si el dinero sobrara, bastaría con inyectarlo al sistema para regenerar la demanda, el consumo, la inversión y, con ello, el empleo. Pero no somos ni tan poderosos ni tan chulos ni tan independientes como Obama, que lanzó sus dos QE  (“Quantitative Easing 1 y 2”), ni tan ingenuos como aquella cría que, en una entrevista de esas improvisadas de calle, contestó a una pregunta sobre la crisis con esta simpática respuesta: “¿No hay papel?, pues que hagan billetes”. Que es más o menos lo mismo que el QE2 de Obama.

 

Hace falta dinero, pero ni podemos fabricarlo ni podemos pedirlo; ya hemos pedido demasiado. Nuestra deuda pública (la de todas las administraciones públicas) será en 2011 del 68% del PIB (63% en 2010) y con previsión de aumento para años futuros. Aún no siendo de las más elevadas de la UE, tenemos poco margen para incrementarla. Entre otras cosas porque nuestra capacidad de repago está en entredicho y, en consecuencia, la prima de riesgo (el diferencial con el bono alemán) está por las nubes. Eso hace que el coste de financiar nuestra deuda (los intereses que por ella pagamos) sea escandalosamente alto. Algo así como unos 30.000 millones de euros en 2011 y creciendo, ya que las nuevas emisiones necesarias para amortizar la deuda que vence se paga a tipos de interés más elevados que la vencida.

 

Por otra parte, nuestros cuatro millones y pico de parados cuestan, en subsidios de desempleo, un montante parecido al coste de la deuda; algo más, unos 32.000 millones.

 

Si tenemos en cuenta que los ingresos del Estado previstos en los PGE para 2011 rondan los 120.000 millones, tan sólo estas dos partidas, deuda y desempleo, consumen el 50% de los ingresos presupuestados. Pero es que, además y por decirlo de manera suave, resulta que el gobierno es excesivamente imprudente en sus estimaciones; jamás acierta una previsión, y no tanto porque no se hagan los deberes –que también- sino porque, obcecado por el interés electoral, peca de interesado optimismo.  Ha hecho justamente lo contrario de lo que haría un prudente administrador: ha sido alegre en los ingresos y prudente en los gastos. Si estas dos “cualidades” son virtudes cuando se trata de gestionar los recursos, se convierten en gravísimos defectos cuando lo que se pretende es preparar los presupuestos. Nuestro gobierno piensa que la economía va a crecer mucho y por tanto así lo harán los ingresos fiscales; y que el empleo se va a empezar a regenerar y con ello reducirse los gastos.

 

Pero la realidad es terca; está sucediendo justamente al revés. Los ingresos continúan mermando y los gastos creciendo. Y como nuestro compromiso con la UE es ir reduciendo el déficit público del escandaloso 11,1% de 2009 al casi inalcanzable 3% en 2013, no nos podemos desviar un ápice de lo marcado por Merkel. Es decir, olvidémonos de alegrías y pensemos ¿cómo coño creamos empleo sin Keynes, sin la maquinita de imprimir, con la política de ajuste fiscal impuesta por Bruselas y con una desconfianza extraordinaria –y justificada– en nuestros gobernantes? Complicado, muy complicado, sobre todo si a este complicado sudoku le añadimos algunos condimentos de cosecha propia como:

 A) La restricción del crédito para empresas y familias, que no se regenera ni a tiros, ya que los bancos prefieren tomar al 1% en el BCE y comprar deuda al 5-6% que arriesgarse a prestar. Y el gobierno acepta esta situación. Con los bancos no se permite ser, en lo más mínimo, intervencionista.

 B) La morosidad de la administración en el pago a sus proveedores que, a pesar de que hay aprobada una ley de morosidad (en vigor desde hace medio año aunque con período de adaptación paulatina) que fija el plazo máximo de pago en 30 días –creo recordar-, no la cumple “ni dios”. Y el gobierno acepta esta situación. Con las CCAA y éstas con los municipios, especialmente con los de los partidarios, no conviene presionar en demasía. Es malo para las urnas.

 C) El mantenimiento, insensato, de la obligación de anticipar el pago del IVA de una venta o servicio, aunque este tarde en cobrarse un año. Más vale dinero pronto y en mano; aunque el que tiene que venir mañana no llegue.

 Bajo estas circunstancias tan enrevesadas y de tan complicado arreglo, sobre todo si falta voluntad para buscar o firmeza para imponer soluciones, es fácil comprender por qué las empresas, PYMES y autónomos especialmente, están descapitalizadas. Y por qué no sólo no crean empleo sino que destruyen el poco que tienen.

 

 

Y, cuanto más escarbo, más complicado lo veo. Habrá que seguir pensando……a ver si mañana…

 

Todavía ando buscando la manera en que todos podamos aprender

A construir un mundo en el que podamos compartir

El trabajo y la diversión, el alimento y el espacio, la alegría y el dolor

Y donde nadie, nunca, quiera o necesite

Ser millonario.

Así lo escribió, lo sintió y lo cantó Pete Seeger; pero no he encontrado ninguna versión suya, ni se ninguno de los “míos”. Tan sólo la de un tal Woody Holmes que debe de ser un amateur. Menos mal que la canción dura poco, porque este Woody duerme a las ovejas. Pero es bonita. Co ella os dejo, hasta mañana.


And I’m still searching
Yes, I’m still searching
For a way we all can learn
To build a world
Where we all can share
The work the fun
The food the space
The joy the pain
And no one ever
Ever need or want to seek
To be a millionaire.

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  1. Cosimo Piovasco Di Rondò
    18 febrero, 2011 en 12:20 PM

    Qué pasa Brother, ya estabas tardando.

    A ver si encuentras la solución para la próxima entrada al blog, pero ya te digo yo que es difícil (sin pretender trasladar a tu blog nuestro debate interno, que conste) ¿Por qué es difícil la solución?, pues por una razón fácil de comprender. Cuando existe un problema la solución pasa por corregir ese problema y, si no, no es solución, como mucho será parche, ya conoces mi opinión.

    ¿Cuáles son las tres causas de la crisis? La crisis financiera mundial (que a España le ha dado en todo el punto de flotación), la crisis del ladrillo (crisis coyuntural y particular para España, pero que ha causado un “efecto rebote” que está resultando demoledor) y la falta de competitividad (problema estructural que arrastramos en España que los últimos años de Felipe II).

    ¿Existía/existe solución a corto/medio plazo con las herramientas de que dispone un gobierno? La respuesta es “NO”. Ni ZP ni ningún gobierno alternativo tenía ni tiene capacidad para solucionar la crisis financiera, que está más allá de su control. El problema del ladrillo, que ha sido el motor directo (e indirecto a través del consumo) de nuestra economía durante muchos, va a necesitar un buen puñado de años hasta que podamos digerirlo. Y el problema de la falta de competitividad, uf, vaya “problemón”, este si que es un reto, no hemos sido capaces de resolverlo en lustros (y me atrevería a decir que la entrada en la UE ha empeorado las cosas desde ese punto de vista aunque nos haya generado riqueza por otras vías) y en el mejor de los casos haría falta mucha inversión en I+D, un cambio de mentalidad desde la escuela y una o dos generaciones para cambiar las cosas, con el agravante de que las economías emergentes nos lo van a poner todavía más difícil.

    Una reforma laboral “de verdad” (y no los parches que hemos visto) es absolutamente necesaria para poner esa primera piedra de la competitividad. Si, pero no alegremente, no por decreto, esto requiere un amplísimo pacto social del gobierno, oposición, sindicatos, patronal, un debate muy serio. Los derechos laborales han sido un logro fruto de mucho esfuerzo y es preciso ser cautos … entre otras cosas porque aparte de los 4 millones de parados, un porcentaje altísimo de los trabajadores son mileuristas y están ya en las raspas, así que ojo, que no somos Alemania. Reforma sí, pero con garantías para todos.

    Sigamos:

    Cuando el motor del sector privado falla, la única solución es incrementar el peso del sector público en la economía, así se salió del crack del 29, con una política presupuestaria de gasto “keynesiana”, pero ay brother, el neoliberalismo de los mercados de capitales han dictado sentencia y la política fiscal va por el lado contrario. Yo no entiendo de esto, pero supongo que se lo habrán pensado bien, porque esta sí sería una solución posible porque atacaría directamente el problema (o también otro error más posible, que yo no soy economista).

    La otra solución posible también está ya fuera de nuestras manos: antes todavía nos quedaba una solución: devaluar la “pela” para que la demanda externa tirase de nuestra economía, pero brother, ya no puede ser. Nadie de euros a cuatro pesetas.

    ¿Cuál es el margen que le queda entonces al Gobierno, a este o a cualquiera, si no puede intervenir en la economía por medio del incremento del gasto o la devaluación de la moneda, si está al albur de los “mercados de capitales”, si tiene que digerir la crisis del ladrillo y si la competitividad es escasa? (quitando el ladrillo, todo lo demás fruto de la economía globalizada), Poco, de verdad que poco margen, las medidas urgentes que pides, buenas o malas, tendrán cierta influencia, pero limitada en el mejor de los casos, porque ninguna de ellas ni por si sola ni en su conjunto, podrá solucionar, al menos a corto, las tres razones de la crisis.

    Saldremos de esta, seguro (de hecho los indicadores económicos empiezan a mejorar), pero lo haremos a rebufo de las economías más fuertes, como siempre ha sido.

    En cuanto a lo de los concesionarios de automóviles. Me interesa la noticia, a ver si tengo tiempo para informarme y sacar alguna conclusión, pero ten en cuenta que los concesionarios siempre han sido un escaparate de las “marcas”, ha existido una vinculación directísima en la cadena de distribución, mayor que en cualquier otro mercado, con un peso específico de los fabricantes en la estrategia de ventas muy superior a la de los concesionarios, hasta el punto de tener una regulación específica en materia “antitrust” que exoneraban ciertas prácticas potencialmente restrictivas de la competencia. Por tanto, mi primera reacción al oír la noticia en la radio, fue de comprensión.

    Abrazos,

    • 19 febrero, 2011 en 10:55 PM

      Me encanta tu sistema de comunicación telegráfica, Cosimo. Ya nos entendemos.
      Trataré de ordenar mi respuesta, aunque repita, como tu repites, muchas de las cosas de nuestro “debate extra-blog”.
      De la misma manera que esta situación no surge de un único problema (como tu dices: “cuando existe un problema”), no hay una única solución. Y, como no la hay, las soluciones parciales son, indudablemente “parches”. Y qué bien viene esta palabra, porque los parches sirven para evitar que el aire se escape, sea de la rueda de la bici o del coche, sea de la estabilidad de esta España. Cada pinchazo un parche, así, hasta llegar sanos y salvos, sin haber predido demasiado tiempo ni energía, a destino. Una vez allí, podremos cambiar la rueda. Buena metáfora sacaste Cosimo.
      De las causas de la crisis y de la responsabilidad de este gobierno (o de las posibles opciones que otro hubiera tenido) ya hemos hablado largo y tendido. Tu tesis, resumida en este silogismo: (a) Las causas de la crisis no son achacables a ZP y su gobierno; (b) un gobierno, en un país como este, tiene las manos bastante atadas por los mercados y su pertenencia a un entorno globalizado; tiene muy escasa capacidad de actuación; y (c) puesto que ZP no es culpable de la crisis y puesto que poco puede hacer, ZP no es responsable, o lo es muy poco, de la situación que tenemos hoy y, en particular de este desbocado desempleo que, al fin y al cabo es el tópico de este debate. Disculpa que describa -sintéticamente- con mi letra lo que creo son tus ideas sobre esto.

      Conoces mi tesis pero, igual que he extractado la tuya, lo haré con la mía: (a) bastante de acuerdo en que no son achacables a ZP las causas de esta crisis; (b) A pocos se les oculta que ZP, por interés electoral, oculto -nos ocultó- la existencia de la crisis y de su profundidad; en coherencia con esa “no crisis”, adoptó medidas que es posible que tuvieran efectos positivos muy efímeros, pero que tuvieron la virtud de ahondarla; y (c) sus equivocadas medidas iniciales y las erráticas (avance, freno, marcha atrás, nuevo avance,…) posteriores -algunas de las cuales continúan- nos han colocado en una situación tan endeble y tan al borde del precipicio, que ya no somos independientes. Ya no podemos hacer nada -casi nada- sin consultar y tenemos que hacer mucho -casi todo lo importante- porque nos lo exigen.

      No puedo estar más de acuerdo contigo en que una profunda reforma laboral es absolutamente necesaria, pero ya conocemos a los que se sientan en la mesa de negociación: Gobierno (con casi todos los flancos débiles: no quiere dar un triunfo a la oposición, sino que esta entre por el aro; puede dominar a los sindicatos, que como perros comen de su mano, pero como perros pueden lanzar una dentellada; desprecia a la patronal que, dicho sea de paso, no vale para nada; se inclina ante Botin, Alierta y otros, pero desprecia a la CEOE, igual que la ignoran, precisamente, los mismos Botín y Alierta;) ¿Que otros jugadores quedan? Ah, sí: los pequeños partidos, especialmente los nacionalistas: ante estos, cumplida reverencia, pues son los que sostienen o retiran el palio o extienden o recogen la alfombra de este nuestro “querido Lider”, como Kim Jong Il, en estos últimos 14 meses de duro camino.
      Así, ¿como se va a hecer una reforma laboral seria y perdurable?
      Y, Cosimo, nadie y yo menos que nadie defenderá una reforma laboral que reduzca el marco de los derechos sociales. Excepto que se considere como derechos inalienables algunos de los que aún mantienen los sindicatos, en relación especialmente con la negociación colectiva. Aún así, no es prudente ser maximalista o inmovilista: lo que ha costado el aspecto más sensible de la reforma, los 20 días (sin atañer a los derechos de los trabajadores actuales) por causas objetivas. Fíjate lo que costó y fíjate qué pronto ha dado marcha atras el gobierno.

      Yo, ya lo sabes, tampoco soy experto, ni siquiera entendido. Pero un par de cosas a este comentario tuyo: (a) de la crisis del 29 también nos sacaron los alemanes y los japoneses: los alemanes, con el loco Hitler y los japoneses con Pearl Harbour. Nada impulsa más la economía que las fábricas de máquinas de guerra en pleno funcionamiento y los jóvenes en los frentes sin pedir otro trabajo que no sea no morir. Tómalo como broma, pero algo hay de cierto. Y (b) Keynes tiene un límite: España, con 3,5 millones de parados en el 08-09, con un déficit de casi el 12% y una deuda del 60% y sin posibilidad de crecimiento a corto-medio plazo y por tanto sin expectativa de ingresos fiscales mientras que el coste de la deuda y el coste del subsidio se disparan, ¿cuanto tiempo habría aguantado? Si no empieza ZP, forzado por todo el mundo exterior, en mayo 2010 a aplicar ajustes de consolidación fiscal, estaríamos intervenidos, “rescatados” o lo que quieras, desde hace tiempo. Mucho antes que Grecia.

      Saldremos de esta, qué duda cabe. En esto estoy contigo. Pero fíjate cómo: los bancos siguen ganando a espuertas, los bónuses de las grandes empresas, siguen tirando, Luis Vuiton, record de beneficios, miles y miles nuevos rejubilados de las Cajas, de poco más de cincuenta años, mano sobre mano porque les pre-jubilaremos entre todos, and so on. Mientras tanto, cientos de miles que han perdido tantas plumas que ya no podrán, nunca, remontar el vuelo.

      Y lo que es peor, y motivó esta serie de entradas, La Emergencia Nacional de más de un 40% de paro en la juventud.

      Parches, parches, parches. Que vengan parches y más parches. No puede servir de excusa que es dificil encontrar una solución, LA SOLUCIÓN, para no poner parches. Siguiendo con la metáfora, si, hay una solución: no hacer nada y sentarse en la cuneta con la bici pinchada; quizá pase Sarcozy, Merkel o cuanquier otro y nos lleve con él. Pero el precio del viaje no lo podremos pagar nunca.

      Parches, parches,…..lleguemos, al menos lleguemos. Ya compraremos otra rueda. Quizá una bicicleta nueva.

      Un abrazo Cosimo

    • 19 febrero, 2011 en 11:08 PM

      Para que no parezca lo que no es: al hablar de los jugadores de la mesa de negociación de la reforma, no he mencionado el papel de la oposición. Como en casi todas las medidas que está adoptando el gobierno, vergonzosa. A pesar de que muchas de las medidas son las que pedía la oposición, en lugar de aplaudir, aunque sea flojito y matizando, se han dedicado a lo de siempre: criticar lo que llos mismos pidieron que se hiciera.
      …por si acaso, para que no me lo saques en tu respuesta…

  2. Cosimo Piovasco Di Rondò
    18 febrero, 2011 en 12:34 PM

    Se me quedó en el tintero decir que es también urgente dar cierta racionalidad al “cacao maravillao” que tenemos con las diecisiete CCAA, cuestión también heredada y que fue el tributo a pagar para alcanzar el pacto constitucional, pero que me temo se nos ha ido de las manos y ahora lo estamos notando. El título VII de la Constitución ya era caótico (se sabía, pero se admitía), pero su desarrollo, equiparando a todas las CCAA con aquellas que tenian más derechos históricos fue un error adicional. Por aquellos años el precio a pagar se consideró razonable por lograr la estabilidad política necesaria. Hoy nos está saliendo muy caro.

    Petons,

    Cósimo

    • 19 febrero, 2011 en 11:20 PM

      Así es, pacto político por necesidad de olvidar el pasado pero con una escasísima visión de futuro.
      Pero el problema no ha sido solo de origen, ha sido sobre todo de evolución posterior. Nuestro sistema electoral crea una extraordinaria debilidad en el o los partidos gobernantes, una necesidad de simbiosis o de inquilinismo que, a través de mutuas exigencias nos debilita y que, poco a poco, terminará, no por destruirnos, pero si por provocar una catarsis dolorosa aunque, como todas, curativa.
      Pero eso solo se arregla con una grossen koalitionen entre los dos grandes partidos.
      Lo lógico habría sido reconocer los derechos históricos ¿qué sentido tiene que Madrid, o que Murcia, o que Rioja, sean comunidades autónomas.
      Pero ya has visto. Primero fue el PP el que hablo de poner sentido a todo esto. La respuesta -a su público- del PSOE: hay que racionalizar el gasto duplicado, pero no hacer lo que quiere el PP: volver a una estructura del Estado pre-constitucional. Siempre el flanco debil del PP: el dobermann, la preconstitución, el franquismo,…

      Muxuak zure etxeko guztiei

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