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THE PARTY IS OVER (1)

Perdonad, me quedé dormido frente a la chimenea.

“Zapatero asume el fiasco de su discurso social y se inmola con furor reformista”, leo en un titular de hoy.

SACRIFICIO HUMANO ENTRE LOS INDIOS DE NUEVA ESPAÑA

Esta semana ha tenido lugar la tercera inmolación de J. L.  Rodríguez Zapatero por su país, por todos nosotros. Y desde hace tiempo es  la especie que los suyos están extendiendo: Zapatero se sacrifica por los españoles. Traiciona sus creencias, su ideología, su programa, para salvar a España. La historia se lo reconocerá.

Y también es la tercera vez, en esta semana, que tres Sampedros diferentes, como el legítimo San Pedro hizo con Jesús –que también se inmoló por la humanidad-, le niegan. Ramón Jáuregui, Fernandez Vara y esa cosa inútil que tenemos como vicepresidente tercero, que se llama Manolo Cháves. Los tres, cada uno en su estilo, han dado por amortizado a Zapatero. La duda es si lo anunciará antes de las autonómicas de mayo o después; o si lo anunciará él o se lo anunciarán. Pero pronto el PSOE ha cerrado las exclusas; no se puede poner al lider a caldo después del exitazo del pensionazo y mucho menos cuando Rajoy hablaba de la humillación del presidente a manos de su propio partido.

Vencida la semana, ya otras voces y otros mensajes -incluso de los mismos sampedros- se escuchan. 

“Frente a tanto ataque y descalificación tengo que decir que me siento orgulloso de José Luis, de sus valores, de su coraje; no conocí nunca, nunca, a un socialista mejor, que haya hecho tanto por la modernización de España, nunca nadie que haya hecho tanto por la igualdad, por la protección social, por el reconocimiento de derechos”. Son Palabras de Pepiño, Don José.

Por su parte, Manuel Chaves, uno de los que con su típico discurso balbuciente le negó hace sólo un par de días, le ha lanzado esta flor, que suena a chirigota:  “Con la fuerza del liderazgo del PSOE y de José Luis Rodríguez Zapatero España saldrá de la crisis”.

Todos firmes de nuevo.

Zapatero se inmoló primero con el ajuste de mayo de 2010 (“El hombre de la pandereta” y “El lamento de un hombre roto”, 12 y 13 de mayo, en este blog), cuando decidió congelar pensiones, bajar el sueldo de funcionarios, suprimir ayudas sociales (los 400 € y el “cheque bebé”) y reducir las inversiones y las ayudas al desarrollo.

Se inmoló por segunda vez en diciembre (“La arrancada del verraco” 1-12-10), cuando decidió, sin avisar ni a los suyos, la suspensión del subsidio a los parados de larga duración, la eliminación de las cuotas de las cámaras de comercio, algunas privatizaciones y ciertas medidas de carácter administrativo y laboral.

Y se acaba de inmolar por nosotros, por tercera vez, esta semana con la restructuración de las cajas de ahorros y el “pensionazo”.

La primera medida acabará con los restos de banca pública o semipública que quedaba en España. La reestructuración del sistema de pensiones supondrá un recorte social de primera magnitud. La derecha feliz; la izquierda, la real, desquiciada. España ¿salvada?

Ya queda poco Zapatero para inmolarse. Nuestro cordero está ya casi del todo chamuscado, en el altar del sacrificio.

Agnus Dei qui tollis peccata mundi, miserere nobis.
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, dona nobis pacem

(Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, apiádate de nosotros,….danos la paz).

O mejor, como decían del Opus Dei sus críticos, con bastante sentido del humor:

Opus Dei qui tollis pecunia mundi, dona nobis partem.

(Opus Dei que quitas el dinero del mundo, danos una parte).

Cualquiera de las versiones cuadra con Zapatero y con su gobierno; sea la de “apiádate de nosotros y déjanos en paz”, sea la de “danos una parte del dinero que quitas al mundo”.

Como también les cuadra –a todos los gobiernos– esta otra malintencionada y seguramente certera broma sobre el Opus:

– ¿Qué significa el acrónimo OPUS DEI?

Oportunidad Para Uno Situarse; Dios Es Inocente.

En fin, hecha esta digresión que, hablando de quienes hablamos, venía a cuento, procede comentar las dos últimas medidas de esta nueva inmolación. Aunque no se quedarán sólo en dos, ya que la primera, la de las cajas, traerá cola con la previsible nacionalización –transitoria– de algunas de ellas, de las que no sean capaces de lograr suficiente capitalización; y la segunda, la de las pensiones conllevará, dentro del “Pacto Global” con los sindicatos, algunas otras medidas que todavía no nos han sido desveladas.

LAS CAJAS DE AHORROS.

Vaya por delante que no pretendo hacer un análisis económico o político de la decisión, sino tan sólo hablar, bien que superficialmente pues no es este un blog con aspiraciones de sentar cátedra, de las razones por las que se ha llegado hasta aquí.

Un poco de historia. El antecedente de las Cajas son los Pósitos (depósitos de cereales), creados en España en el siglo XVI, cuya fución era el acopio de grano en momentos de escasez para cederlo, en préstamo y con intereses, a los agricultores cuando estos lo necesitaban. Pronto se reconvirtieron en los llamados Montes de Piedad y más adelante, en la primera mitad del XIX, en las Cajas de Ahorros.

El principal objetivo de las Cajas, cada una en su respectivo ámbito territorial, era reconducir el ahorro popular excedente hacia la inversión en actividades sociales, sobre todo en apoyo de las clases modestas. Este objetivo permitió acuñar el concepto de “Obra Social” de las Cajas.

“Las Cajas de Ahorros son fundaciones de carácter privado que combinan dos funciones, una financiera y otra social…. En su vertiente social, las Cajas se ocupan, en esencia, de evitar la exclusión financiera y de fomentar el desarrollo económico, y promover el progreso social y cultural de sus comunidades de origen.
Aunque el carácter social orienta cualquier actividad de las Cajas, donde este compromiso se hace más visible es a través de las distintas manifestaciones socioculturales de la Obra Social; como la construcción y/o mantenimiento de diversos centros; y la realización de actividades que se destinan a las principales demandas sociales, desde el medio ambiente a la cultura, sin olvidar los programas de integración de los colectivos con mayores problemas, así como a la restauración y conservación del patrimonio histórico-artístico.
Sin la Obra Social de las Cajas, muchos ciudadanos españoles, especialmente en el medio rural, carecerían de numerosos servicios asistenciales y verían prácticamente imposibilitado su acceso a la cultura” (Web de las Cajas).

Poco tiempo pasa antes de que estas instituciones se politicen. El R. D. de 29 de junio de 1853 impone una reglamentación exhaustiva de las cajas, estableciendo unos estatutos tipo y hace obligatoria su creación en todas las capitales de provincia, a iniciativa del poder político (gobernador civil). En un momento determinado, incluso se exigió a las cajas colocar sus excedentes en la Caja General de Depósitos, cuya función era invertir en la financiación del déficit público; nos suena ¿verdad?. Esta decisión provocó ya en aquella época una desbandada de depositantes, temerosos de la falta de solvencia del estado. Algo parecido a lo que los mercados financieros internacionales temen hoy.

Una ley posterior, de 1880, liberaliza parcialmente el sector pero sin eliminar su carácter político. Y, poco a poco, sin prisa pero sin pausa y siempre bajo el control político en cuanto a su fundación y a su gestión, las Cajas evolucionan camino de la perversión de sus fines, de sus fondos y de su misión original. Sus órganos de administración van perdiendo su carácter democrático y representativo y se llenan de políticos sin ninguna base financiera y con espurios intereses coincidentes con los de los caciques y empresarios locales. Las cajas pierden su propia identidad social y se convierten en instrumentos de poder y de influencia. El sometimiento de la gestión financiera y social a los intereses políticos empujan a las cajas a incurrir en insoportables situaciones de riesgo financiero e irregularidades de toda índole.

Asumiendo riesgos que ninguna entidad financiera privada asumiría, promueven con erráticas decisiones el enriquecimiento de amigos a costa de la ruina de las propias entidades. La previsible quiebra a que estas decisiones conducen a las cajas, impulsa a su vez procesos de fusión para tratar de ocultar dicha quiebra en las cajas más débiles (por “débiles” se entiende las más debilitadas por la corrupción de sus órganos de gestión) y el desprestigio, y previsible derrota en urnas, de los políticos que las provocaron.

Pero, claro, las entidades fusionadas han de ser financieramente viables –para que alguna otra entidad se las “trague”– o al menos no ser tan ruinosas que contaminen a sus “partners” de fusión. Y estas cajas ruinosas tienen que dedicar recursos a provisionar los activos ruinosos –sean créditos o activos materiales– adquiridos mediante operaciones “sensibles” (sin eufemismos, por “operaciones sensibles” ha de entenderse la rapiña de gestores políticos y sus amigos) cuyo valor es próximo a cero, así como a despedir a los empleados que sobran o, si estos son amigos, a “prejubilarles” con prebendas impensables en la empresa privada.

Y ¿De donde se saca el dinero que necesitan esas cajas para su saneamiento? Del FROB (acrónimo de Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), que es una especie de cajón hacia donde se han distraído unas docenas de miles de millones de euros que, aunque su origen pueda ser explicado manera financieramente imaginativa e incomprensible, en realidad salen de todos nosotros. Se nos dice que el dinero del FROB es a título de préstamo. Pero claro, nadie prestaría en condiciones normales a esas cajas ruinosas; sólo el FROB; es decir, sólo nosotros (a la fuerza). Y como esos dineros que se utilizan para “prejubilar” a amigos y para provisionar robos de gestores y de amigos no se van a devolver, me juego el cuello, el Estado se tendrá que quedar con las cajas que estén en esta situación. Las nacionalizará inyectando nuevos recursos –nuestros- o capitalizando los préstamos FROB para, de nuevo, “sanearlas” de los robos más recientes cometidos por sus gestores.

Y ¿qué pasará después? El Estado, que no puede quedarse mucho tiempo –no más de cinco años– con las cajas, las venderá al mejor postor. De forma parecida a cómo se vendieron –a precios de saldo– a amigos del poder las empresas expropiadas a Ruiz Mateos, empresario atípico y valiente pero no ladrón; o igual que se vendió, por cuatro duros, el BANESTO del también atípico empresario Mario Conde a Botín (como decía un amigo mío: “Botín, vaya nombre para un banquero”). Dato curioso: fue el PSOE el partido que gobernaba en ambos casos de expropiación.

Así ha sido esta triste evolución: las Cajas de Ahorro, cuya misión original fue la de proteger a los desfavorecidos, han sido reconvertidas en estas últimas décadas en instrumentos para favorecer a los protegidos; un simple cambio de términos. Dicho de otra manera, para enriquecer a los políticos y a los amigos de los políticos; y, gracias a este trasvase patrimonial de las Cajas a los Amigos, arruinadas en poco tiempo. Pero no hay preocupación: nuestros queridos gobernantes convertidos en Reyes Midas trocarán nuevamente, con nuestros dineros nuevamente, esas cajas arruinadas en paquetitos de oro molido que serán vendidos, nuevamente, a sus amigos.

He de decir que no todas las cajas y no todos los políticos han jugado a ese juego. Pero muchos lo han hecho. La historia de Caja Castilla la Mancha es paradigmática y, si bien constituye el supuesto más grave, no es el único. Nueve mil millones nos ha costado el estúpido capricho, asentado sobre la vanidad de políticos y la codicia de sus amigos, de construir un aeropuerto megalómano (con un “potencial enorme” según decía hace menos de un año el presidente Barreda) en una ciudad que está a una hora de tren de Madrid, una “Ciudad de Don Quijote, que emularía a Las Vegas y otras cuantas locuras más. Ese “potencial enorme” se ha trasladado a los bolsillos de las empresas constructoras de los amigos, que por un lado han cobrado del gobierno y de la Caja las obras que han hecho y, por otro, no han pagado a la Caja los préstamos con que financiaron sus propios costes para hacer esas obras. Como dicen los ingleses, un “win-win situation”. Es decir, gano por aquí, gano por allá. Y yo no se si su expresidente y culpable de todo esto, Hernández Moltó, socialista de los de Felipe, aquel tan agresivo en la Comisión de Investigación del Caso Mariano Rubio (“míreme a los ojos señor Rubio”) ha sacado tajada o sólo ha sido el tonto útil de los Díaz de Mera y demás bandidos que sí la han sacado. El caso es que por ahí sigue; libre y de rositas, aunque imputado. Mil euros a que no acaba en la “trena”


Y, esto de las Cajas ¿cui prodest? como dicen los cursis; ¿a quién beneficia? A partir de ahora, me refiero, porque queda claro quiénes se han beneficiado durante tantos y tantos años. Tan sólo transcribo un titular de un diario de hace días:

“González y Botín instaron al Gobierno a intervenir en las cajas en una reunión secreta”

Ya lo dijo el presidente no hace mucho: “El sector financiero español es probablemente el más sólido del mundo“. Caramba, qué visión

¿Dónde queda la Obra Social?

The Party is Over. La fiesta se acabó.

Hay varias canciones con este título. Una de ellas, de Willie Nelson, uno de mis country singers. Y seguramente es la que os habría dejado de no haber encontrado esta otra, extraida de la película “Bells are Ringing” (Vincent Minelli, 1960). Entre los varios intérpretes que la cantan, me decido por Doris Day, a la que mi generación recuerda como mitad novia, mitad madre. Todo platónico, claro.

La fiesta se acabó
Debemos terminar por hoy
Han reventado tu precioso globo
Y se han llevado la luna
Es tiempo de terminar la mascarada
Ahora hay que afrontar las consecuencias

The party’s over
It’s time to call it a day
They’ve burst your pretty balloon
And taken the moon away
It’s time to wind up the masquerade
Just make your mind up the piper must be paid

The party’s over
The candles flicker and dim
You danced and dreamed through the night
It seemed to be right just being with him
Now you must wake up, all dreams must end
Take off your makeup, the party’s over
It’s all over, my friend
The party’s over

It’s time to call it a day

Now you must wake up, all dreams must end
Take off your makeup, the party’s over
It’s all over, my friend

It’s all over, my friend

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  1. Lolita
    31 enero, 2011 en 1:43 PM

    Muy bueno…

    Hablando de cosas que no tienen mucho sentido, te comentaré que a treinta kilómetros en línea recta, aproximadamente, del aeropuerto de San Javier (Murcia) están construyendo otro internacional.

    ¿Era necesario?

    Sacando de contexto una frase de una canción de Sabina, con la que he comenzado: “Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido”.

    Un abrazo.

    • 1 febrero, 2011 en 12:34 AM

      Otra barbaridad que supongo es absolutamente innecesaria. Seguramente se concibió con el boom inmobiliario y el desarrollo del monstruo Polaris World, que no se como habrá acabado.
      ¿Quien lo construye? ¿quien lo financia?
      Raro es que no se hayan leído noticias sobre irregularidades o corruptelas en relacion con este aeropuerto. Hay dos posible explicaciones: que todo este limpio o que todos los partidos estén pringados.
      Me quedo con la segunda.
      Besos

  2. Lolita
    1 febrero, 2011 en 11:17 AM

    Seguramente se concibió exactamente por lo que dices.

    Para algunas de las preguntas, tengo dos enlaces:

    http://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/1983394/03/10/Polaris-World-y-Marina-dOr-tienen-que-refinanciar-766-millones-de-deuda.html

    http://www.laverdad.es/murcia/20070330/region/obras-publicas-adjudica-sacyr_200703301249.html

    El tercero que os dejo es porque me hizo gracia eso que ha escrito el señor de la foto número seis: “Que sepas que ser, eres”.

    http://www.laverdad.es/murcia/multimedia/fotos/ultimos/56047-afectados-aeropuerto-corvera-exigen-precio-justo-0.html

    A mi, simplemente, independientemente de si todo está limpio o no, me parece innecesario estando el de S.Javier y el de Alicante.Ya veremos en que queda todo esto…

    Besos.

  3. odile
    9 febrero, 2011 en 12:04 AM

    • Cuando alguien dice estar de acuerdo en principio en hacer algo, quiere decir que no tiene la menor intención de hacerlo.
    • Hay ocasiones en que un gobierno debe ser liberal y otras en que debe ser dictatorial, aquí todo cambia y no hay eternidad
    Bismark

  1. 30 enero, 2011 en 3:42 PM

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