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EL AÑO EN QUE VIVIMOS PELIGROSAMENTE

 

El título de esta entrada coincide con el de una interesante película de Peter Weir (1982) cuya trama transcurre en la Yakarta de Sukarno de 1965, durante la insurrección comunista que trató de derrocarle. No es España en 2010 un país peligroso en el sentido de lo que fue la Indonesia de 1965, pero otro tipo de peligros, muy serios, nos han rondado en este 2010 a punto de finalizar y, con toda seguridad, continuarán durante los meses iniciales de 2011. Hemos estado al borde del precipicio, asomados al abismo.

A diez días escasos para escapar de él, de 2010, coinciden hoy tres notables fenómenos astronómicos, que no llegan ni de lejos a aquel acontecimiento histórico a escala planetaria que nos anunció la ministra (¡ministra, qué disparate!) Pajín, aludiendo a la coincidencia de Obama y Zapatero en sus respectivas responsabilidades de gobierno en USA y en UE. Me refiero a la coincidencia, en el día de hoy, del solsticio de invierno, la luna llena y el eclipse de luna. Coincidencia ciertamente infrecuente.

 
El solsticio de invierno, en el hemisferio norte, se produce el día en que el sol está en su posición de mayor distancia al sur del ecuador y que, como consecuencia de ello, es el día del año con menor número de horas de irradiación solar. En la simbología religiosa, al suponer la finalización del ciclo en que la presencia del sol de va reduciendo y el comienzo de un nuevo ciclo solar, se considera el solsticio como el momento del renacimiento de las deidades en general y de los dioses del sol en particular. Y, por extensión, como la finalización de algo oscuro y el nacimiento de la luz. Así, entre los Incas, el dios sol Inti; en la mitología japonesa, Amaterasu, la diosa del sol; entre los nórdicos, su diosa del sol Beiwe;… y en las religiones monoteístas, como la nuestra, se celebra con el solsticio el nacimiento del Dios encarnado en hombre: la Navidad o Natividad. Es considerado por tanto momento de optimismo, de regeneración.
 
De la luna llena, dicen que produce notables efectos en la naturaleza y comportamiento humanos. Desde enfermedades mentales hasta la leyenda del hombre lobo, pasando por cambios en los estados psíquicos susceptibles de generar en el hombre sentimientos más proclives a la comisión de actos criminales e incluso al suicidio. También se culpa a esta fase de la luna, en ocasiones, de accidentes y desastres naturales. Cierto es que nada de esto está científicamente demostrado, pero así lo cuenta la leyenda urbana y la literatura fantástica.

¿Y los eclipses? ¿qué efectos tienen? Los eclipses eran causantes de temores indescriptibles el pasado. Y, según mantienen algunos, los eclipses determinan, como los solsticios, momentos de conclusión o de culminación de acontecimientos importantes en la vida. Dicen también que un eclipse, en conjunción con la luna llena, causa una menor irradiación de infrarrojos que, a su vez, provoca una alteración en la tensión superficial de líquidos (y nuestro cuerpo es, fundamentalmente, líquido) y en consecuencia cambios en nuestra bioquímica. Provocan también fluctuaciones indeseadas en la instrumentación electrónica de naves y aeronaves, lo que genera riesgo de accidentes, así como notables alteraciones en el comportamiento de los animales: las aves vuelan diferente, los animales nocturnos duermen de noche y los diurnos lo hacen de día; algunas flores marchitan y los hombres se vuelven cansinos, confusos, indecisos o, al contrario, demasiado arriesgados. Así, el refrán “en tiempos de tribulación no hacer mudanzas”, es también adecuado en ocasión de eclipse: “en tiempo de eclipse no tomar decisiones transcendentes”. Quizá  por eso se ha postergado hoy la votación en el congreso de la ley de conomía sostenible.

Aunque, al final, todo es cuestión de ciclos. Cada año hay un solsticio de invierno, doce lunas llenas y cuatro eclipses, dos de luna y dos de sol, si bien la coincidencia de los tres fenómenos en un solo día resulta, como digo, acontecimiento notable.

¿Va a tener todo esto alguna influencia el lo por venir? Sin duda, así lo creo. Aunque no podemos despreciar el hecho, ignorado por la mayoría, de que Zapatero nació un 4 de agosto de 1960, casi en fase de luna llena (ésta fue el día cinco) y que posiblemente este factor haya tenido un efecto considerable –y permanente– en el estado mental de nuestro presidente. Aún así, creo sinceramente que debemos descartar que este hecho sea, por sí solo, el causante del desastre natural que estamos padeciendo. Muy al contrario, dicen quienes de esto saben que las personas nacidas bajo influencia de la luna llena se ven favorecidas de por vida. Según he leído en algún lugar, estos afortunados “serán el centro de atención en más de una reunión, todos querrán estar con ellos, brindándoles su afecto. Brillarán en la actividad que se propongan, por su vitalidad apabullante, sólo deberán pensar en positivo y llegarán a cargos de renombre”. Como lo leí, lo cuento.

Claro que también dice el autor de esta cita que “el único inconveniente que se les presenta son los excesos de energía, ya que pueden provocarle aspectos negativos de autodestrucción. Por lo tanto, por más que las suerte los acompañe, deben cuidarse de no extralimitarse”.

La descripción parece muy adecuada. Sin duda, el presidente Zapatero ha sido afortunado; ha sido durante siete años , desde el 2004 cuando él tenía 44 hasta hoy con 50, el centro de casi todo, ha brillado y ha tenido apabullante vitalidad. Y ha llegado a cargos de renombre ¿quién lo duda? Aunque por fortuna,  sus excesos de energía también le están conduciendo, tras tantas extralimitaciones, a la autodestrucción. Y es bastante posible que esta autodestrucción conlleve la del partido que lidera.
No es ocioso mencionar que la vida de un hombre se divide, según algunos movimientos espirituales entre los que la teoría de los Chakras no es el único, en ciclos de siete años. Así, el Quinto Principio Hermético, el Principio del Ritmo, determina que la vida humana, como la de otros seres, se desarrolla en ciclos de siete años. Y el sexto ciclo mayor, el que se inicia a los 45 años, es el del conocimiento del bien y del mal; Zapatero inició su presidencia a los 44 años.  Otras teorías sostienen que el en el septenio que se inicia a los 49 años (Zapatero tiene 50) se produce  una tendencia hacia un mayor retiro de lo que constituye la ambición personal o egoísta, acompañada de una reducción gradual de la vitalidad y de las proezas físicas. Todo hace pensar, pues, que una vez cumplido el ciclo en el que aprendió el conocimiento del Bien y del Mal, aplicando más este que aquel, se inicia el periodo del retiro.

Este año que termina ha sido de pánico y no se olvidará en décadas. Sólo hay algo que puede hacérnoslo olvidar: que 2011 sea aún peor. Pero yo soy de natural optimista y creo, contra la opinión de la mayoría de quienes me rodean, que lo peor ha pasado. Aún tendremos sustos, qué duda cabe. Pero afortunadamente los excesos de energía del presidente se han calmado; se los han calmado. Ha modificado –le han modificado- su errática trayectoria. En Catalunya hay por fin un gobierno serio y no la pandilla de trileros que gobernaron durante ocho años. Las regiones más pobres de España, que en parte lo son porque llevan 30 años regidas por ineptos, están a pocos meses vista de cambiar de gobernantes. Muchos notables dentro del PSOE se están revolviendo contra su líder; cada vez son menos los que cuentan con él para el futuro y más numerosas las voces que, sin pudor ni disimulo, le piden hoy, le exigirán mañana, que convoque elecciones. Más vale perder con cierta dignidad que hundirse con oprobio.

Y parece, de momento sólo parece, que la oposición está empezando a hacer oposición. Que ya no dice que no a todo y que empieza a apoyar alguna medida. Y que ya se atreve, incluso, a apuntar algunas propuestas de su programa.

Y también parece, sólo parece, que unos y otros, con la ayuda de Moody’s, S&P y Fitch que están rebajando la calificación del riesgo de las CCAA, se empiezan a concienciar de que el inasumible gasto autonómico nos puede hacer naufragar definitivamente.

Se que soy muy optimista, quizá no tanto como lo es la vicepresidenta Salgado, pero empiezo a ver “brotes verdes” (ella los vio en mayo de 2009, hace más de año y medio), no en los indicadores económicos, pero sí en un cierto cambio de actitud de personas y partidos. La recuperación será lenta, pero también hoy es el día más oscuro del año. Y a partir de mañana el sol saldrá cada día un poquito más temprano y se pondrá, cada tarde, un poquito después.

Para Zapatero, y previsiblemente para el PSOE, este solsticio de invierno va a ser el último que vea desde su sillón monclovita. Como dicen las leyendas, tanto el solsticio como el eclipse determinan la finalización de un ciclo oscuro y el inicio de otro algo más luminoso. El 20 de marzo tendrá lugar el equinocio de primavera (“prima vera”, primer verdor ¿brotes verdes?). Los días tienen la misma duración que las noches. El equilibrio se restablece y las cosas se verán con mejor luz. Para entonces, la precampaña de las elecciones autonómicas y locales estará en pleno apogeo. Y, si Zapatero continúa con su autodestrucción, quizá también la de las generales.

El ciclo de estos siete años parece, en efecto, que está acabando.

Yo se, repito, que soy muy optimista. Pero ¿quién no lo es en estos días prenavideños?

Aunque tampoco estoy seguro, hoy, de que lo que venga sea mucho mejor; pero lo importante, hoy, es que este ciclo acabe.

Tiempo habrá para poner un villancico. Hoy, como estoy seguro de que venceremos, os dejo con WE SHALL OVERCOME. Aunque esta canción fue popularizada por Pete Seeger y Joan Baez, no son estos sus autores. Su origen viene de la Civil War y de otra canción negro spiritual, “no more auction block for me”, de autor desconocido. Y como hace mucho que no pongo nada de Pete Seeger, con él os dejo.

Venceremos,…algún día
En el fondo de mi corazón, así lo creo

¿Alguien más lo crre?


We shall overcome,
We shall overcome,
We shall overcome, some day.

Oh, deep in my heart,
I do believe
We shall overcome, some day.

We’ll walk hand in hand,
We’ll walk hand in hand,
We’ll walk hand in hand, some day.

Oh, deep in my heart,

We shall live in peace,
We shall live in peace,
We shall live in peace, some day.

Oh, deep in my heart,

We shall all be free,
We shall all be free,
We shall all be free, some day.

Oh, deep in my heart,

We are not afraid,
We are not afraid,
We are not afraid, TODAY

Oh, deep in my heart,

We shall overcome,
We shall overcome,
We shall overcome, some day.

Oh, deep in my heart,
I do believe
We shall overcome, some day.

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  1. Lolita
    22 diciembre, 2010 en 6:25 PM

    Hola Jaime,

    Ya te lo dije un día, pero hoy no puedo reprimirme: ¡¡¡Eres de lo más actual!!!Alucino contigo cuando leo en tus entradas palabras como “chakras”.

    Yo también quiero ser optimista y pensar que se ha terminado el tiempo de aullar tristes a la luna, aunque creo que nos va a costar un poquito todavía “salir de esta”.

    Según una amiga que entiende de las cosas que tú hablas en tu entrada: “el universo siempre tiende a equilibrarse”.Tal vez esta crisis ha sido o está siendo una forma de equilibrio.Recuerdo un documental del “señor indio de los microcréditos” en el que decía que esta era una oportunidad magnífica para sacar “enseñanzas” y cambiar todo aquello que no funcionaba en “el mundo desarrollado”.

    Hoy me he alegrado cuando he visto en la televisión que a algunos que estaban en apuros (paro, etc…) les ha tocado la lotería, dándoles así un respiro (hipotecas, etc…).

    No sé si lo celebras, pero “porsiaca”: ¡¡Feliz Navidad!!Creo que Jesús hace un mes ya estaba poniendo el Belén ¿no?Es una broma, a propósito de la que tú le gastaste en un post.Esta noche pondré yo el mío.

    Un abrazo a todos.

    • 24 diciembre, 2010 en 1:47 PM

      Hola Lolita
      Te sorprendería lo poco que se de estas cosas.
      Lo malo de estas teorías del equilibrio y de la contribución de las crisis a que el mundo se tambalee pero no explote, es que hay mucha genete que se queda en el camino.
      Claro que celebro las navidades. Ya no pongo Belenes ni árboles ni reyes magos porque ando a caballo entre Madrid y el sur y, además, mis nietos andan desperdigados. Pero tengo un familión y una viejita de 92 años, que está estupenda y nos abre su corazón y su casa a todos. Y hasta nos pasa al jesusito para que le demos un beso en los pinreles, como dicta la tradición. Fíjate si lo celebro.
      Que seas feliz y mantengas por siempre tu simpatía.
      Un beso fuerte

  2. Fabrizio de Corvera
    22 diciembre, 2010 en 10:42 PM

    No se Jesús, pero yo ya he puesto mi Belén Napolitano, herencia de mis antepasados, que nada tiene que envidiar al que se exhibe en el Palacio real de Madrid, para mantener la belisima tradición de recordar el nacimiento de nuestro Salvador.
    Por otra parte no se si la influencia lunar haya hecho de Zapatero un ser afortunado o un “lunático”; yo me quedo con la segunda opción.

    Saluti
    El Principe de salina

    • 24 diciembre, 2010 en 2:04 PM

      Dichoso tu, Fabricio, con tu Belén Napolitano; que lo disfrutes.
      En un personaje como Zapatero caben, en poco tiempo, casi todos los estados de la mente: el consciente, el subconsciente y, sobre todo, el inconsciente. Y, si me apuras, los del alma. Fué afortunado y es un poco lunático. ¿Dónde y cómo estará dentro de unos años?

      Un abrazo y cuídate

  3. Lolita
    23 diciembre, 2010 en 10:36 AM

    Ole, ole, vaya Belenes que “te marcas”, Fabrizio, que maravilla.

    “Haciendo patria” diré que los de Griñán tampoco están nada mal…

    Abrazos.

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