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SATURNO DEVORA A SU HIJO

SATURNO DEVORA A SU HIJO

La segunda mitad del año 2008 fue de infarto. La crisis financiera, que se presumía grave, estalló de repente. En septiembre se produce la mayor quiebra de la historia con la desaparición del gigante financiero Lehman Brothers, que deja un pasivo de más de 600 mil millones de dólares.

En diciembre del mismo año y también en el sector financiero, se descubre la mayor estafa individual de la historia. Su protagonista y autor, un viejecito de aspecto bondadoso: Bernard (Bernie) Madoff. Bernie, a quien todos tenían por filántropo, nació en 1938 y muy temprano en su vida, a los 22 años, fundó la firma de Inversión Madoff que llegó a ser una de las más importantes de Wall Street.

Tras una vida profesional plena de de éxitos, lujos y excesos, Bernie el bondadoso, el filántropo, es detenido por el FBI en diciembre de 2008, acusado de estafas por un valor de 50 mil millones de dólares. En junio de 2009 es condenado a 150 años de cárcel. Los estafados por Madoff no son solo inversores, especuladores, millonarios y parecidas especies cuya ruina a muchos alegraría. Entre los arruinados figuran muchas organizaciones caritativas que, precisamente por su filantropía y bondad aparente, además de por su condición judía, habían puesto en él sus esperanzas y sus dineros.

El FBI no solo destapó la estafa. Desnudó también a Bernie, el filántropo, el bondadoso, quitándole su disfraz de tal. En una entrevista concedida en junio de este año, declaró: … “que no se arrepiente ni siente los daños causados a sus estafados”… “que se jodan mis víctimas, mis clientes avaros y estúpidos”.

LOS TIEMPOS FELICES. BERNARD, RUTH Y MARK

Una de sus víctimas, y no precisamente de la estafa, se acaba de “joder” definitivamente. Hace menos de una semana su hijo mayor, Mark Madoff, de 46 años, decidió quitarse la vida. Se ahorcó con una correa de perro colgándose de una tubería del techo de su apartamento de Manhattan. Según cuentan, fueron los hijos de Madoff, Mark y Andrew, quienes denunciaron a su propio padre cuando este les reveló cómo conseguía ganar tanto dinero. Igual que Júpiter, el hijo de Saturno que logró escapar de su destino de ser devorado y derrotó a su padre expulsándole del cielo, así Mark, con su denuncia, expulsó a Madoff padre de su paraíso terrenal y le mandó a la carcel.

Supongo que Mark no ha podido seguir viviendo con el recuerdo de las fechorías de su padre o con el remordimiento de su traición.

LOS TIEMPOS TRISTES

Yo estoy convencido de que si su padre hubiera tenido la gallardía de quitarse él mismo la vida, se habría llevado con ella esa losa de oprobio y de vergüenza y, muy probablemente, Mark, su mujer y sus dos hijos, seguirían hoy llevando una vida razonablemente feliz, aunque oscurecida de vez en cuando por el recuerdo de las miserias de su padre.

Sigmund Freud sacaría con toda seguridad nuevas y diferentes teorías edípicas de esta historia real en la que, al contrario de lo sucedido en ficción de la tragedia de Sófocles, es el padre quien asesina a su hijo. Seguramente, el propio Sófocles no habría sido capaz de imaginar una tragedia tan enrevesada como esta historia real.

En la tragedia griega de Sófocles, el oráculo revela a Layo, padre de Edipo, que será muerto por éste. Para evitarlo, pide a su sirviente que abandone a su hijo recién nacido en el cerro Citerón buscando su muerte. La traición humanitaria del sirviente, que incumple en encargo, permite que el hijo termine siendo adoptado por el Rey de Corinto. Edipo es advertido a su vez por el oráculo de que asesinará a su padre y se casará con su madre. Finalmente y sin aún conocer la identidad de sus progenitores, Edipo mata a Layo, su padre, y se casa con Yocasta, su madre que, aterrorizada al descubrir la identidad de su esposo (hijo), se suicida.

En la tragedia neoyorkina real, Madoff, quizá para descargar su conciencia, relata sus crímenes a su propio hijo intuyendo que éste ni le delatará ni tomará ninguna otra acción contra él, puesto que es su hijo. Pero Mark, el hijo, emulando en parte a Edipo, traiciona a su padre y le delata. La delación hace que su padre sea condenado por los dioses a permanecer encerrado el resto de su vida, no en el monte Citerón, sino en una prisión federal de los Estados Unidos de América. Los mecanismos psicológicos mediante los cuales el viejo Madoff  ha terminado cumpliendo -a distancia-  su venganza contra el joven Madoff,  tendrían que ser descubiertos o explicados por Freud como un extraño complejo inverso de Edipo.

Edipo, el hijo que mata al padre y provoca el suicidio de la madre, se saca los ojos y huye de la ciudad para convertirse en pordiosero. Madoff, el padre que mata al hijo, no puede huir; está preso. Pero si aún le quedara algún resto de dignidad bien haría en quitarse de en medio. Porque su peor suplicio será sufrir, en la soledad de su encierro carcelario, la nostalgia de su lujosa vida, la indignidad por las ruinas que provocó y el dolor de haber matado a su hijo.

La Gran Manzana, Manhattan, es escenario de historias de éxito y también de muertes trágicas y esta que he relatado habla  del éxito y de la muerte. Otra muerte, más trágica aún, sucedió el 20 marzo de 1991. Aquel día, un niño de 4 años de edad se cayó desde el piso 53 de un rascacielos de Manhattan. Se llamaba Conor, Conor Clapton. Y su padre Eric, Eric Clapton le dedicó un maravilloso recuerdo en forma de poema cantado: Tears in Heaven (Lágrimas en el Cielo). Y, paradójicamente, esta canción provocada por el dolor de una muerte obtuvo un extraordinario éxito. Éxito y muerte; muerte y éxito. Cousas da vida, como diría Castelao.

Algo así, escribir una canción a su hijo,  no lo podría hacer Bernard Madoff; aunque alguno de los versos le haría reflexionar:

I’ll find my way, through night and day
Cause I know I just can’t stay  h
ere in heaven

(Encontraré mi camino a través de la noche y el día
Porque sé que no puedo estar aquí en el cielo.)

Con Eric Clapton y Tears in Heaven os dejo

 

Would you know my name
If I saw you in heaven
Would you fell the same
If I saw you in heaven
I must be strong, and carry on
Cause I know I don’t belong
Here in heaven

Would you hold my hand
If I saw you in heaven
Would you help me stand
If I saw you in heaven
I’ll find my way, through night and day
Cause I know I just can’t stay
Here in heaven

Time can bring you down
Time can bend your knee
Time can break your heart
Have you begging please
Begging please

Beyond the door
There’s peace I’m sure.
And I know there’ll be no more…
Tears in heaven

Would you know my name
If I saw you in heaven
Would you fell the same
If I saw you in heaven
I must be strong, and carry on
Cause I know I don’t belong
Here in heaven

Cause I know I don’t belong
Here in heaven

¿SABRÍAS MI NOMBRE
SI TE VIERA EN EL CIELO?
¿SERÍA LO MISMO
SI TE VIERA EN EL CIELO?
DEBO SER FUERTE Y SEGUIR ADELANTE
PORQUE SÉ QUE MI LUGAR NO ESTÁ AQUÍ EN EL CIELO…

¿COGERÍAS MI MANO
SI TE VIERA EN EL CIELO?
¿ME AYUDARÍAS A RESISTIR
SI TE VIERA EN EL CIELO?
ENCONTRARÉ MI CAMINO A TRAVÉS DE LA NOCHE Y EL DÍA
PORQUE SÉ QUE NO PUEDO ESTAR AQUÍ EN EL CIELO…

EL TIEMPO PUEDE ABATIRTE, EL TIEMPO PUEDE DOBLAR TUS RODILLAS
EL TIEMPO PUEDE ROMPER TU CORAZÓN, HACERTE SUPLICAR POR FAVOR…

MÁS ALLÁ DE LA PUERTA HAY PAZ, ESTOY SEGURO
Y SÉ QUE ALLÍ NO HABRÁ MÁS LÁGRIMAS EN EL CIELO…

¿SABRÍAS MI NOMBRE
SI TE VIERA EN EL CIELO?
¿SERÍA LO MISMO
SI TE VIERA EN EL CIELO?
DEBO SER FUERTE Y SEGUIR ADELANTE
PORQUE SÉ QUE MI LUGAR NO ESTÁ AQUÍ EN EL CIELO…

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