CAMELOT (sin segundas)

   Camelot, siglo VI. El Rey Arturo, pide ayuda a sus más notables, valientes y honestos caballeros, encabezados por Lancelot, Perceval y Gawain, al mando de otros ciento cuarenta compañeros, para que le ayuden en la búsqueda del Santo Grial. En esta misión, los caballeros de Arturo han de luchar en sombríos bosques y castillos  contra hadasduendes, dragones y otros monstruos. A su regreso a Camelot, se solían reunir en torno a la mesa redonda a contar sus aventuras .

Merlín era un hombre sabio y misterioso, amigo de las hadas, los gnomos y los dragones, que ayudaba a los caballeros en su lucha y en su búsqueda del Santo Grial. Tan sabio era Merlín que se ganó el respeto y la admiración de todos aquellos monstruos. Pero, aunque muchos consideren a Merlin un hombre íntegro, según algunas leyendas fue engendrado por el demonio Asmodeo, un espíritu corrompido, como fruto de su ilícita unión con una monja. Merlín fue, sin duda, el mago más poderoso de la epopeya artúrica. Podía hablar con los animales, mutar su forma humana, hurtar su cuerpo de la visión de otros, e incluso controlar el clima y los elementos.

“Conocía la esencia de todas las cosas, su transformación y su renovación, conocía el secreto del Sol y de la Luna, las leyes que rigen el curso de las estrellas en el firmamento; las imágenes mágicas de las nubes y el aire; los misterios del mar. Conocía los demonios que envían sueños bajo la Luna. Comprendía el grito áspero de la corneja, el volar cantarín de los cisnes, la resurrección del fénix. Podía interpretar el vuelo de los cuervos, el rumbo de los peces y las ideas ciegas de los hombres, y predecía todas las cosas que sucedían después.”

Pero Merlín, el poderoso Merlín, acabó sus días en el bosque de Brocelianda, donde fue recluido en un árbol por su compañera Vivian, la Dama del Lago. Terminó así integrándose con la propia naturaleza a la que pretendió dominar. Según cuenta alguna leyenda, allí está aún esperando que alguien lo libere.

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¿Por qué cuento todo esto? La historia se repite. Aunque la original no sea historia y sea solo fábula épica; y aunque esta sea parodia de aquella, con nuevos protagonistas que asumen personalidades distorsionadas y caricaturescas de los héroes de antaño. He aquí el paralelismo.

España, siglo XXI. Cien caballeros-empresarios, encabezados por Lancelot-Alierta, Perceval-Botín y Gawain-Brufau, acuden a su Rey Juan Carlos en petición de ayuda para la búsqueda de nuestro Santo Grial: el crecimiento de la economía, la reducción del paro, la salida en fin del bosque sombrío de la crisis. Le exigen, con el debido respeto, que les ayude a luchar contra un sabio, que dice ser mago, y que está empeñado en acabar con su país. Ese pretendido sabio, de nombre Zapatero, ayudado por un aprendiz de brujo apodado Rajoy y otra cohorte de iluminados al mando de sus pequeños ejércitos pretende, como Merlín, conocer y controlar la esencia de todas las cosas, su transformación y su renovación, las imágenes mágicas de las nubes y del aire (“La Tierra no pertenece a nadie; solo al Viento”). Pretende, en fin, conocer y controlar la economía, el sistema de gobierno, la educación, el modelo de estado y todo aquello que, sin una dirección hábil o al menos no desastrosa, puede dar al traste con un país. Y, como Merlín, pretende predecir todas las cosas que sucederán después.

Dicen al Rey los caballeros que el sistema electoral no es el adecuado, que el gobierno de los jueces no funciona, que la educación no forma, que el modelo de estado con sus diez y siete virreinatos es una ruina, que la separación de poderes es un cuento, que quienes gobiernan el país no tienen capacidad de hacerlo. Que, en fin, la sociedad que aquellos gobiernan se está muriendo de hastío.

¿Qué puede hacer el Rey, ese rey que no es el Rey Arturo? Pues ese Rey, el Rey de España, no de Camelot, llama a su Merlín, que no es Merlín, sino Zapatero. Pero Zapatero no es amigo de las hadas ni de los gnomos ni de los dragones; no es sabio, aunque sí voluble y misterioso como un mago sin magia; y puede, como Merlín, mutar su forma humana para aparecer, por ejemplo, como la cabra Amaltea para dar, a cualquiera que sin motivo noble se lo pida, sean sindicatos, actores o asociaciones y fundaciones amigas, la cornucopia que permite “el poder de dar al ser que lo poseía todo lo que deseaba”.

Y ¿qué puede hacer ese mago sin magia que no es el mago Merlín? Pues para cerrar el círculo, lo único que se le ocurre a Zapatero es llamar de vuelta a los caballeros.

Zapatero, como Merlín, ha convocado a los 25 empresarios más notables o más adeptos para que le ayuden. No para que ayuden al Rey, sino a él mismo. No para buscar el Santo Grial, sino para que le acompañen a superar estos 18 meses que le restan de camino por estos sombríos bosques en los que nos hemos adentrado. Y este medio mago ha vendido  la convocatoria, a bombo y platillo, no como un medio para enderezar la situación, sino como un fin en sí misma: (Zapatero anunció el lanzamiento de una “gran niciativa” contra la crisis que incluye la convocatoria de los 25 grandes grupos de empresas para coordinar planes contra la crisis). ¿Es una gran iniciativa convocar, después de tres años de crisis profunda, a los empresarios más importantes del país?

Zapatero no para de darse batacazos. Cada decisión que toma es errónea e ineficaz; cada predicción que hace es equivocada. Desde la negación de la crisis cuando esta ya era avanzada, hasta su última predicción ante los gurús del Wall Street Journal en el sentido de que la crisis de deuda soberana en Europa, que afectó duramente a España, se ha acabado  (hoy bate record la prima de riesgo española desde la incorporación al euro), pasando por el continuo nacer y marchitar de los tristemente famosos brotes verdes, todo en su gestión ha sido fracaso, fracaso, fracaso…..

Zapatero es el personaje central de las leyes de Murphy; el protagonista idóneo para cualquiera de ellas. Pero hoy, a pesar de todo, prefiero quedarme con nuestro refranero: Nunca es tarde si la dicha es buena. Zapatero siempre reacciona tarde y mal. Pero confiemos en él aunque sea por última vez. Confiemos en que el Consejo Nacional de Competitividad que pretende crear con personalidades de la economía, aporte ideas para salir de esto. Aunque si yo pudiera, le sugeriría que incorpore a este Consejo a la oposición porque cualquier medida que se adopte tiene que tener un escenario a medio plazo. Y a medio plazo ya no estará este falso Merlín que tenemos como presidente.

Y también le pediría, si yo pudiera, que ante ese Consejo planteara asuntos –algunos, ya debatidos en muchos foros y propuestos por muchas organizaciones– como estos:

1. Proponer una deducción fiscal, como existió en tiempos, que incentive la creación de empleo. Pero no como la que se aprobó en la última Ley de Presupuestos de 2010, solo para empresas de menos de 25 trabajadores. Esas están casi todas quebradas o en pérdidas, y ninguna en situación de generar empleo. Hace poco se ha conocido que las empresas del IBEX han cerrado el tercer trimestre con beneficios superiores en un 20% a los del año anterior. Es curioso, cuando todos pierden más, ellas ganan más (pero esto es asunto para otro día) ¿Por qué no se restablece una medida como esta, que ayudaría a la sociedad –menos parados-, a las empresas –menos impuestos– y al estado –menos subsidios y más cotizaciones-?

2. Permitir, de una vez por todas, una adecuación temporal del ingreso del IVA con el cobro de las facturas. Es kafkiano que una empresa tenga que ingresar el IVA de su facturación al mes siguiente de facturar cuando, especialmente si su cliente es la propia administración, no cobra esa factura en muchos meses. Supone un caso típico de enriquecimiento injusto por parte del estado.

3. Acordar un plan de “desamortización”, reprivatización o venta de parte del patrimonio público que no resulte necesario para la gestión de gobierno, estratégico para el estado o que, simplemente, esté mal gestionado por la administración. A grandes males, grandes remedios. Porque:

  • ¿Como puede aceptarse que el estado siga siendo propietario de un patrimonio “privatizable” –es decir, no necesario o estratégico– por valor de 45.000 millones de euros, cuando el drástico –y dramático- plan de ajuste de mayo, supone “tan solo” 15.000 millones? Renfe, Correos, Loterías y la participación estatal en otras empresas como Iberia, Aeropuertos Nacionales, REE, Enagás, ect., son prescindibles para el estado si con su venta podemos enjugar la mitad del déficit público y relanzar la inversión en educación, en I+D+I, en obra pública,… y con ello incrementar el crecimiento y el empleo.
  • ¿Cómo se pueden seguir manteniendo televisiones públicas, absolutamente inútiles e innecesarias cuando tenemos docenas de privadas, que pierden al año más 800 millones de euros y “chupan” otros 1.400 millones de subvenciones públicas? Emulando a Chávez, contra el “exprópiese”,  “reprivatícense“. Al ahorro de 2.000 millones se sumaría el ingreso por su privatización.

4. Acordar, con empresarios y oposición, una racionalización de las competencias delegadas y duplicadas que permite, perversamente, el actual modelo de estado. ¿Cómo podemos seguir manteniendo diez y siete réplicas descentralizadas de organismos públicos con funciones similares y decisiones disimilares que, además del gigantesco coste que suponen, dificultan extraordinariamente el establecimiento y desarrollo de las empresas?

5. Reformar, sin más dilaciones, el sistema de pensiones. Cuando ya casi todos –menos los sindicatos– están de acuerdo en la reforma, la sociedad razonablemente convencida y los mercados esperándola ¿a qué viene un retraso hasta la próxima primavera –en pleno periodo electoral– que seguramente impedirá su aprobación en esta legislatura?

6. Exigir a los ayuntamientos un plan de racionalización de recursos materiales y humanos que permita liberar recursos para que los proveedores puedan recibir el pago de sus servicios y así evitar la quiebra de cientos de pequeñas empresas.

7. Y dejar para tiempos mejores las decisiones políticas que entorpezcan cualquiera de los procesos y medidas anteriores y otros de parecida naturaleza o similar objetivo..  

 

EL SANTO GRIAL

Como dije al principio, Merlín fue engendrado por el demonio Asmodeo y su misión inicial era atraer a los humanos al lado oscuro que todo hombre guarda. Pero, cuando creció, decidió hacer precisamente lo contrario: se convirtió en guía espiritual de su época y en consejero de diferentes reyes.

Confiemos –aún– en que Zapatero, que tiene virtudes que emulan el lado oscuro de Merlín termine, como él, siendo guía espiritual de todos nosotros. Aunque creo que no sucederá. Que tras su reunión con los 25 caballeros, estos acudirán a la mesa redonda a descojonarse de las ocurrencias de este, más que mago, payaso.

Y, entonces ya, no quedará más remedio que encerrarle de por vida en alguna sabina de su querida sierra leonesa de los Ancares.

Y siento de verdad estas crudas expresiones y críticas; sabéis que no es mi estilo, pero es que hay días en que la contención es difícil.

Y al menos, quizá hoy mi querido Cosimo encuentre los motivos para discrepar que hace días echaba en falta.

 

Hoy me ha costado menos encontrar la música adecuada a esta entrada. Le cuadra a nuestro presidente como un guante. No hay más que leer la primera estrofa:

En mi pueblo, sin pretensión,

tengo mala reputación.

Haga lo que haga es igual

todo lo consideran mal.

Y no solo la primera estrofa, leed y escuchad el resto. Si, ya se que la canción no iba dirigida a un Presidente de un gobierno socialista, pero ya veis, las personas van cambiando y muy especialmente los magos y los payasos.

Se trata de una simpática y muy rítmica canción de Georges Brassens, que canta el bueno de Paco Ibañez.

LA MALA REPUTACION


 

  

En mi pueblo, sin pretensión,

tengo mala reputación.

Haga lo que haga es igual

todo lo consideran mal.

 

Yo no pienso, pues, hacer ningún daño

queriendo vivir fuera del rebaño.

No, a la gente no gusta que

uno tenga su propia fe.

 

Todos, todos me miran mal,

salvo los ciegos, es natural.

 

En la fiesta nacional

yo me quedo en la cama igual,

que la música militar

nunca me supo levantar.

 

En el mundo, pues, no hay mayor pecado

que el de no seguir al abanderado.

No, a la gente no gusta que

uno tenga su propia fe.

 

Todos me muestran con el dedo,

salvo los mancos, quiero y no puedo.

 

Si en la calle corre un ladrón

y a la zaga va un ricachón

zancadilla pongo al señor

y aplastado el perseguidor.

 

Esto sí que sí, que será una lata

siempre tengo yo que meter la pata.

 

No, a la gente no gusta que

uno tenga su propia fe.

No, a la gente no gusta que

uno tenga su propia fe.

 

todos tras de mí a correr,

salvo a los cojos, es de creer.

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  1. Cosimo Piovasco Di Rondò
    25 noviembre, 2010 en 12:18 PM

    Me ha gustado mucho tu entrada, muy currada, desde luego. Y no, Cósimo no discrepa, en esencia está muy de acuerdo con la mayoría de las cosas que planteas, lo que pasa es que está liao con una rama atravesada y apenas ha podido echar una mirada al blog estos dos últimos días!!! La crisis tiene paralizado a Merlín y más parece un mal toro al que la cuadrilla ya está mareando para ver si no fuera necesario darle la puntilla, pero me temo que no, que este no sale sin la puntilla! El problema es que al siguiente toro lo veo bizco de pitones, blando de manos y rodeado de muchos cabestros. Menuda corrida.

    Abrazos

    Cósimo

    • 26 noviembre, 2010 en 1:04 PM

      Hola Cosimo
      Gracias por el comentario.
      Merlín anda despistado y, nuevamente, de mutante. La puntilla se la darán, hopefully, en marzo 12, si no se la dan antes sus socios europeos. Pero estoy de acuerdo contigo. El maletilla que se la va a dar, que mutará en nuevo astado, es poco bravo. Servirá para correbous, no para plazas serias; a no se que encuentren un buen sobrero, pero ¿dónde?.
      Un abrazo

  2. Fabrizio Corbera de Salina
    25 noviembre, 2010 en 11:48 PM

    Ha, Cosimo…, tu enredado en la maleza de tus copas (arboreas) Merlín traicionado por su compañera Vivian recluido en un árbol del bosque de Brocelianda, Arturo traicionado por su amada Ginebra y Zapatero… pues este video me hace gracia:

    • 26 noviembre, 2010 en 1:25 PM

      Te veo creativo, Príncipe, pero…hay tantos videos de este tipo…
      Me gusta más la música (¿O mio babbino caro, Puccini?) que la intención.
      Un abrazo

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