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YES, SHE CAN (The Señorita)

THE SEÑORITA

La prensa anglosajona le llamaba “The Señorita”. Fue extraordinaria en muchos aspectos de la vida. Extraordinaria deportista (tenis, automovilismo, esquí, patinaje,…), culta, intelectual y prolífica escritora; bella, elegante, diferente, influyente y con una extraordinaria proyección internacional. Era feminista convencida y rompedora, pero con profundas convicciones religiosas. Era, en fin, una Gran Dama. Y lo era más teniendo en cuenta la época que le tocó vivir: nació en 1905 y murió en 1998. La plenitud de su vida transcurrió entre el año 25 y el 60 del pasado siglo.

De su personalidad y simpatía da fe la anécdota que protagonizó con ocasión de uno de sus triunfos en el tenis. En conversación con el victorioso mariscal francés Foch, este le dijo con intención galante:

– No me atrevería a proponerle un partido de tenis, señorita…

Lilí respondió:

No se preocupe mariscal. Yo tampoco le declararía a usted la guerra.

Se llamaba Lili Alvarez. Su nombre completo era Elia María González Álvarez y López-Chicheri. Como he dicho, era feminista convencida y comprometida, pero le llamaban “The Señorita”.

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La llamaban Trinidad……o “Trini Puede” y es, también, feminista convencida. Pero no, no le gusta que le llamen “la señorita”

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SEÑORITA TRINI

Mira que había decidido no escribir sobre este asunto; no me parecía de interés y había ya poco que decir. Y es historia tan irrelevante que en todos los medios se sigue hablando de ella. Me refiero a las famosas declaraciones de Guerra: «Ganó el señor Gómez y los que le apoyaban y no ganó la señorita Trini y los que le apoyaban».

Pero con tanta señorita por aquí, señorita por allá, me ha venido a la memoria mi admirada Lilí, The Señorita, y me he decidido a escribir.

Desde luego, hay que reconocer que Guerra es como una víbora con cola de alacrán. Le entres por delante o por detrás, te envenena. Aunque el veneno de ahora es placebo comparado con el cianuro de sus buenos tiempos. Entonces había pocas ministras; muchas menos que ahora. La presencia de mujeres era aún escasa en los primeros niveles de la política y de la empresa. Soledad Becerril, por ejemplo y excepción, era una de ellas: de hecho, la primera ministra en España desde la II república. Y no se cortó un pelo el señorito Arfonzo cuando se refirió a ella como “Carlos II vestido de Mariquita Perez”. Pero como había, ya digo, pocas mujeres, nadie salió en defensa de Soledad.

Hoy es distinto. Se ha referido a la señora Jiménez, doña Trinidad, como “la señorita Trini”. Da lo mismo que esa mención sea parte de un comentario con mayor carga de profundidad contra el Jefe Zapatero y sus lugartenientes. Lo relevante, para ellas, es el tratamiento de “señorita”, especialmente cuando al señor Gómez, don Tomás, le ha dado el tratamiento de “señor”.

Pues, señor, señor, la que se ha liado. Una parte importante del cuerpo ministerial femenino, es decir las señoras ministras, junto con algunas otras señoras notables y algún señor, han puesto el grito en el cielo. Algunas asociaciones feministas le han llamado “machista, descortés, sexista, clasista, misógino, antiguo y rancio“. Supongo que lo esperaba y supongo que le ha importado un carajo. Guerra está de vuelta de todo y si le apean de su cargo de presidente de la Comisión Constitucional del Congreso o de la Fundación Pablo Iglesias, seguro que tampoco le preocupa.

Pero veamos que han dicho “ellas”, que han sido en sus declaraciones mucho más prudentes que las asociaciones:

Trinidad Jiménez ha dicho que “hay algo que es muy importante en la vida política y es mantener las relaciones de respeto”, pues “manteniendo el respeto por encima de todo jamás uno se equivoca” “Yo siempre he mostrado respeto a todas las personas, con independencia de su sexo, de su condición personal y de su condición política, tanto con los compañeros de partido como con los adversarios”. Pues muy bien, Trini, muy en tu estilo; sin decir nada pero sin herir nada. Equidistancia.

Elena Salgado declara que Guerra había dicho aquello de “señorita Trini” con intención porque “nada en el señor Guerra es casual” por tratarse de “una persona inteligente y rápida“. En fin, que lo hizo a mala leche (no casual).
Beatriz Corredor: En el PSOE no hay «señoritos ni señoritas» sino «compañeros y compañeras y ministros y ministras».
Pues “compañera Beatriz”, que quieres que te diga. Al margen de que creo que es la primera vez que escucho tu voz y que leo algo que hayas dicho (tan inútil me parece tu negociado y tan neutra tu personalidad), a mi me repatea el término “compañero” o “compañera” para referirse a alguien, aunque ese alguien sea, precisamente, un compañero o compañera de alguna actividad, sociedad, o empresa. No se, cuestiones de lenguaje o pura manía personal.

Bibiana Aído ha estado muy prudente. Tan sólo ha declarado que “a las mujeres y a los hombres hay que tratarles con el mismo respeto”. “No le he escuchado –a Guerra- decir señorito Gómez“.

Ángeles González-Sinde, la de cultura, otra muda, también ha lamentado la expresión: “Me sorprende mucho que una persona tan ilustrada y tan leída como el señor Alfonso Guerra, y que siempre ha demostrado un nivel cultural de exigencia tal alta caiga en estos tópicos” (ojo, aunque no lo parezca, Angeles es ministra de cultura).
Leire Pajín ha opinado que Guerra no lo ha hecho con “mala fe“, si bien ha reconocido que “señorita Trini” “suena mal”. También ha estado escasa Leire para lo que acostumbra. Pero mira, discrepa de Salgado (un “no es casual” frente a un “no hay mala fe”).
Elena Valenciano señaló: “El sexo y el árbol genealógico no deben ser elementos de discriminación en el PSOE, en el que todas las mujeres son señoras y compañeras“.
Y hay dos “ellos”:

Gaspar Zarrías, ha afirmado que “dentro del respeto a Alfonso Guerra“, lo que le “parece peor es el término despectivo que utilizó para dirigirse a la compañera Trinidad Jiménez”, ya que “señorita Trini” suena mal porque no dijo “señorito Gómez“.

Óscar López, secretario general del PSOE de Castilla y León: “Creo que no ha sido muy afortunado en la expresión”. “Una cosa es la opinión que tenga Guerra, que se “respeta“, y “otra cosa es que podría haber cuidado un poquito más el lenguaje”.

Si alguien con criterio hiciera un análisis de estas declaraciones, llegaría probablemente a conclusiones parecidas a estas:

Nadie se quiere enemistar con Alfonso Guerra; aunque no tenga poder ni, ya, veneno, sigue siendo peligroso porque tiene mala leche.
– En las críticas, hay bastante más loas que ofensas. No porque “ellas” sean “finas y elegantes”, sino porque Guerra es de los suyos. No hay más que escuchar declaraciones contra “deslices” similares de gente de la oposición.
Hay varios empates, es decir, son poco originales: en “no dijo señorito Gómez”, coinciden dos. En lo de “aquí solo hay compañeros y compañeras”, otros dos. Respecto a lo primero, sorprende deducir que si hubiera dicho también, o sólo, “señorito Gómez”, no le habrían criticado. En lo de “persona inteligente y rápida” o, lo que es igual, “persona tan ilustrada y tan leída”, otras dos. Y en el respeto que les merece Guerra, otros dos.

Tal parece que nadie quiere hacer demasiada sangre contra Guerra ni sobre este asunto. Bastante están perdiendo ya con las dichosas primarias. Pero ¡cómo habría cambiado el tono de las declaraciones si las hubiera hecho cualquier cargo relevante del partido de la oposición!
Baste decir para terminar este rollo que Alfonso Guerra se ha “disculpado”, si bien con sorna, a su estilo: asegura que «no hubo ninguna intencionalidad» por su parte y explica que, según el diccionario de la Real Academia Española, el término «señorita» es «una muestra de cortesía» (¡toma candela’). «Lo mismo me da señora que señorita, pero si alguien se molesta, pues nada, retiro la palabra señorita y pongo señora o lo que quiera». «No entiendo que se pueda molestar nadie. Yo creo que sacan las cosas de quicio para buscar excusas». Muy a su estilo, ya digo.

Bueno, amigos, disculpad la intrascendencia de esta entrada, pero hay que escribir de todo.
¡Ay si la tía Lilí levantara la cabeza!

Canciones que hablen de “señoritas” no tengo muchas en memoria. Tan solo se me ocurre una. Seguramente la conoceréis, pero es posible que no en esta versión. Empieza suave, pero al que le guste el Rock&Roll, verá como poco a poco se le disparan los pies. Os dejo con BUONA SERA SIGNORINA, interpretada por el magnífico, el inigualable, LOUIS PRIMA

Buona sera signorina buona sera
It is time to say goodnight to Napoli
Though it’s hard for us to whisper buona sera
With that old moon above the Mediterranean sea
In the morning signorina we’ll go walking
Where the mountains help the moon come in to sight
And by the little jewelry shop we’ll stop and linger
In the meantime let me tell you that I love you
Buona sera signorina kiss me goodnight
Buona sera signorina kiss me goodnight
(Buona sera signorina buona sera)
(It is time to say goodnight to Napoli)
Though it’s hard for us to whisper buona sera
With that old moon above the Mediterranean sea
In the morning signorina we’ll go walking
Where the mountains help the moon come in to sight
And by the little jewelry shop we’ll stop and linger
In the meantime let me tell you that I love you
Buona sera signorina kiss me goodnight
Buona sera signorina kiss me goodnight

“.

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  1. Gemma
    12 octubre, 2010 en 1:19 AM

    Hola, me encanta, me gusta la historia de Lilí, así que me la quedo. Lo anoto en el caralibro.

    Por cierto muchas gracias por mostrármela.

    • 12 octubre, 2010 en 7:59 PM

      Me alegro de que te guste Gemma. Yo conocí y traté mucho a Lilí, en sus años tardíos (a partir del 70) y la verdad es que era una mujer interesante. Aunque, como muchas personas inteligentes y que han estado en la cumbre por muchos años, lo que más le quedaba a esa edad era vanidad. Pero quien esté libre de vanidad, que tire la primera piedra.
      A propósito ¿que es un caralibro?
      Besos

  2. LA SEXTA
    20 octubre, 2010 en 6:33 PM

    Estoy encantada con la entrada sobre Señorita Trini, a Lili le llamaban the “senorita”. Por cierto tenemos una cita sobre lo que hemos hablado respecto a la subsodicha ya me dirás cuando. Si me llama la periodista le daré largas hasta cotejar…. BESITOS

    • 20 octubre, 2010 en 8:09 PM

      Hola Virginia.
      Me alegro de leerte aquí.
      Ya hablaremos
      Besos

  3. 9 marzo, 2013 en 6:28 PM

    A mi estos comentarios del señorito Guerra no me sorprenden ,porque me da la impresion que antes de hablar siempre se ha bebido una botella de vinagre y claro eso da mucha acidez…Yo supe de la existencia de the señorita en mis años de Universidad por FLC,y eso me dejaba con la boca abierta bssss

    • 12 marzo, 2013 en 3:21 PM

      Hola Sefa.
      Si, Guerra es muy ácido. Ahopra tiene la ventaja de que le importa un pito lo que los demás piensen de sus insultos. Bueno, antes también.
      No es santo de mi devoción, pero tenía más categoría y más inteligencia que esta panda de ineptos.
      Pero la razón por la que he mostrado esta entrada en el día de la mujer ha sido Lilí, no Guerra.
      Gracias por leer el blog.
      Abrazos

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