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LAS EDADES DEL HOMBRE (II)

Cuando estemos viejos….

 
Así terminaba la entrada anterior. Pero ¿cuándo estaremos viejos? ¿Qué es “ser viejo”?. Recuerdo que mi padre (hablo mucho de mi padre últimamente) se cabreaba como una mona cuando leía en la prensa algo así como: “anciano de 65 años resulta atropellado…”. Pero ¿cómo pueden llamar anciano a un hombre de esa edad?” decía. Y con razón; él, a sus ochenta y tantos, estaba hecho un roble.
El concepto “viejo” es, dicen muchos, más emocional que físico. Uno puede sentirse viejo sin serlo y otro vivir como joven sin tampoco serlo. Pero es planteamiento falaz y engañoso. La vejez está en los huesos, en los músculos y en los órganos, no en el caracter o en el comportamiento. El cerebro se puede estropear antes de tiempo y con ello “envejecer”, pero eso no es vejez sino enfermedad. El corazón puede envejecer y su dueño seguir manteniendo el coraje, pero no dejará de ser un viejo corajudo corazón.
Lo que si está claro es que ser “viejo” no es lo mismo que ser jubilado o pensionista que es, al fin y al cabo, de lo que trata –o debería tratar- esta entrada porque, según escribo me da la sensación de que me he “metido en un jardín”. Porque, amigos, la vejez de ahora no es como la de antes. El “anciano de 65 años” es hoy poco más que un chaval crecido y lo digo –ya casi– por experiencia propia. Vivimos más tiempo y con mejor salud y eso es bueno para nosotros –los monos–  aunque, según dicen, malo para el sistema de Seguridad Social que, como sigamos así se arruina. Especialmente si, como sucede en España, los viejos viven cada vez más y las mujeres traen cada vez menos críos al mundo.

Ya no hablamos, entonces, de vejez individual sino de vejez colectiva o de envejecimiento de la población. Cada vez hay mas mayores -“monos” en la fábula de la creación– cobrando sin trabajar (tan sólo, que no es poco, por haber trabajado) y menos “caballos y perros” aportando. Y esta evolución es irreversible. No os aburriré con tablas estadísticas; tan solo doy los datos de algunos estudios que he analizado:

En poco más de un siglo, escenario temporal estadísticamente muy representativo, los niños (0-14 años) han descendido a bastante menos de la mitad; del 34% al 14%. La población de jóvenes y adultos (14-59 años) permanece estable. Y los mayores de 75, los “monos”, ¡se han multiplicado por seis! pasando del 1,4% al 8,2%

Y esto no se para aquí. No es previsible que en los próximos años se incremente la natalidad sino, más bien, al contrario. La crisis económica actual, el temor a las futuras y la creciente conquista por parte de la mujer de posiciones de responsabilidad en la política y en la empresa, poco compatibles con las funciones de maternidad (si no es mediante un considerable esfuerzo adicional), se encargarán de ello.

Mientras tanto, la vida en su extremo final se alarga y se alargará más. Es interesante (y preocupante en términos de sostenibilidad del sistema) observar el estudio de esperanza de vida desde 1900 hasta –prospectivamente– 2050 (Human Mortality Database), cuyos datos resumo:

Año           Hombres           Mujeres

1900              33,9                    35,7
2005             77                        83,5
2050             85,4                     92

Sin comentarios; cada vez menos hombres, cada vez más monos. Curioso resulta observar la creciente mayor esperanza de vida de la mujer respecto al hombre. 

Con la tendencia actual, la tasa de dependencia (pensionistas por activos) se duplicará en pocas décadas: mientras que ahora hay cuatro personas en edad de trabajar por cada mayor de 65 años, en 2060 sólo habrá dos personas en edad de trabajar por cada mayor de 65 años.

No quiero aburriros con más datos. Pero no hay que pensar demasiado para llegar a la conclusión, que comparten todas las fuerzas políticas y sociales y que exigen la UE y los “mercados” (esa entelequia que es a la vez dios, demonio, amo y excusa), de que es absolutamente imprescindible modificar el sistema de pensiones. Lo malo es que, como siempre, estando de acuerdo en lo esencial, no se ponen de acuerdo en lo esencial. Todos piensan –pensamos- que hay que hacerlo, pero todos -ellos- piden contrapartidas para apoyar políticamente lo que es obvio socialmente.

La propuesta del gobierno descansa en dos elementos de base: alargar la vida laboral, y con ello el inicio de la jubilación, hasta los 67 años y aumentar el período de cálculo de los actuales 15 años a 20. Como todas las decisiones que afectan a colectivos es seguro que se producirán efectos individuales distorsionadores, positivos o negativos. Será positivo, sin duda, para los trabajadores que hayan sido excluidos del mercado laboral en los años previos a la jubilación, ya que en este periodo o no habrán cotizado o lo habrán hecho (a través de la subvención de desempleo) por la base mínima. Será negativo para trabajadores con mayor progreso laboral en los años anteriores a la jubilación, ya que han ido incrementando su base de cotización. Posiblemente, ambas distorsiones siendo de diferente signo, contienen un elemento común: justicia equitativa.

Es función del gobierno atender a minimizar las distorsiones no razonables. Pero es obligación política, moral y social de los partidos de la oposición y de los sindicatos apoyar al gobierno. Ya está bien de poner palos en las ruedas. Hacedlo por los “monos”. Por los que ya casi somos pero, sobre todo, por los que pronto o tarde lo serán.

Y, para suavizar el contenido espeso de esta entrada, os dejo ración doble de música:

QUITE EARLY MORNINGS, de Pete Seeger (me disculparéis, pero hace tiempo que no pongo nada suyo). Bella canción de la vida que queda. Escuchadla, os gustará. La canta con Arlo Guthrie.

LA MORT DE L’AVI, de Joan Manuel Serrat. Triste canción de la vida que se fue y del olvido que dejó.

Don’t you know it’s darkest before the dawn
And it’s this thought keeps me moving on
If we could heed these early warnings
The time is now quite early morning
If we could heed these early warnings
The time is now quite early morning

Some say that humankind won’t long endure
But what makes them so doggone sure?
I know that you who hear my singing
Could make those freedom bells go ringing
I know that you who hear my singing
Could make those freedom bells go ringing

And so keep on while we live
Until we have no, no more to give
And when these fingers can strum no longer
Hand the old banjo to young ones stronger
And when these fingers can strum no longer
Hand the old banjo to young ones stronger

So though it’s darkest before the dawn
These thoughts keep us moving on
Through all this world of joy and sorrow
We still can have singing tomorrows
Through all this world of joy and sorrow
We still can have singing tomorrows

No hi ha rialles, sols hi ha plors.
No hi ha cançons, sols hi ha gemecs.
Sembla que tot vagi de dol
en aquest racó mariner.

A la taverna, els pescadors
estan tots muts, no diuen res,
i les comares, a l’església,
preguen per l’avi.

Tothom anirà a l’enterrament,
tothom dirà: “que bo què era!”
Tothom sabrà parlar-ne bé,
potser algú plorarà de pena.

Però no d’amor, perquè, al vell,
d’amor, tan sols li’n van donar
la barca, el vent, els aparells,
la xarxa, el sol i el blau del mar.

Però l’endemà tot ha canviat,
car ningú no pensa en el vell.
Els pescadors són a la mar,
els minyons juguen pel carrer.

Però a la platja, plena ahir,
sols una barca hi ha restat,
amb una xarxa que mai més
no tornarà a besar la mar.

No tornarà a besar la mar,
mai més.

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  1. 10 octubre, 2010 en 9:38 PM

    Como tu blog va de “Sentido Común y Música” cre que viene al pelo entrer en este enlace de youtube: “When I’m sisty four” de Los Beatles

    • 12 octubre, 2010 en 7:13 PM

      Pero que muy al pelo, Jesús. Canto al amor que dura lo que la vida.
      Esta si que es de mis tiempos mozos, verano del 67. La banda de los corazones solitarios del sargento Pepper (Sargeant Pepper’s Lonnely Heart Club Band).
      Gracias y abrazos

  2. javier calderon
    11 octubre, 2010 en 5:01 PM

    Querido Jaime,

    Y hablando de lo de ser viejo…y de sentido comun…y de musica…no se debe olvidar uno de Cat Stevens, su “Father & Son ” ( No se puede escribir y cantar tan bien y con tanto sentido a una relacion de padre e hijo ) cuando dice…” You’re still young, that’s your fault….y mas tarde…I AM OLD, BUT I’M HAPPY ” .. Por que , de eso se trata, no ? De ser intentar y ser happy, no importa a que edad..

    Pues eso, Jaime, be happy, de corazon, te desea, TU AMIGO

    Javier Calderon

    • 12 octubre, 2010 en 7:54 PM

      Hombre, Javier, dichosos los ojos que te leen.
      Gracias por el comentario, como la que manda Jesús, tu sugerencia también viene a cuento. Hay veces que me cuesta mucho encontrar música para una entrada y otras que sucede al revés.
      Cat es de mi quinta. Aún joven, se convirtió al Islam. Ganó nueva devoción y perdió millones de devotos.
      Tiene canciones magníficas y con preciosas letras. Me vienen al recuerdo: Morning has Broken, Moon Shadow y, por encima de todas, Lady D’Arbanville……de lo mejor que se ha hecho. A los lectores jóvenes recomiendo que escuchen a Cat.
      Un abrazo fuerte

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