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MEXICO LINDO Y QUERIDO

El día del Torito y del Huapango dije que a lo mejor hablaba de Corridos. La noticia reciente de la muerte del Capo del Cartel de Sinaloa, Nacho Coronel, a manos del ejercito, me da pie para cumplir la amenaza.

No hay dicho más cierto que el de “ojos que no ven, corazón que no siente”. Las muertes lejanas, sea la lejanía afectiva o geográfica, nos sorprenden, nos inquietan o nos dejan fríos. A veces, especialmente las provocadas por catástrofes naturales, nos inspiran compasión –al menos, durante el tiempo en que se mantienen de actualidad en los medios-, sobre todo por la indefensión y, en la mayoría de las ocasiones, extrema pobreza y vulnerabilidad de las víctimas. También mueve a la compasión la muerte deseada, decidida, cuando el deseo y la decisión son consecuencia de una vida que no es vida.

Esto último sucedió hace pocos días: un matrimonio pacta su muerte. El marido se quita la vida con la misma arma con la que, segundos antes, ha matado a su mujer. La causa parece haber sido, según la carta que dejaron escrita, la inmensa tristeza que les dejó el suicidio, diez años antes, de su único hijo. La compasión que podemos sentir no es tanto por la muerte –casi liberación- como por los diez años de vida pensando en que lo mejor era morir.

Y están las muertes que, de tanto repetirse su causa, nos dejan casi fríos; ya, ni nos sorprenden. Casi todos los días, con el café, nos desayunamos con atentados en Irak, Afganistán, Pakistán y otros lugares en guerra, declarada o silenciosa; atentados que producen más muertes que las provocadas por las propias acciones bélicas. Tan acostumbrados estamos a ellas que, tras leer el titular por encima, pasamos página. Ni compasión ni sorpresa; quizás inquietud pero, sobre todo frialdad.

Pero las que me producen, además de frialdad, verdadera sorpresa (no por lo inesperado, sino precisamente por lo contrario, por su recurrencia) son las que suceden día tras día en Méjico, sin que parezca que nadie hace nada por evitarlas o, siquiera, investigarlas. En Méjico mueren cada día, asesinadas, docenas de personas. Durango, Chihuahua, Sonora, Zacatecas, Tamaulipas,….nombres que nos recuerdan a los corridos mejicanos, son teatros de operaciones de las bandas de narco-asesinos. Hay estadísticas que hacen temblar. Tan sólo en el mes de enero de este año 2010 se produjeron 1000 asesinatos. En el año 2009 casi 8.000. Ciudad Juarez (Estado de Chihuahua) batió record con 2.600 asesinatos.

Hay otro elemento diferencial en estas luchas que refleja la corrupción en esa tierra, linda y querida. Con la complicidad de los carceleros –previo engrase con buenos paquetes de pesos– los capos utilizan para matar, como sicarios, a los presos de las cárceles, liberados con armas durante el tiempò que les lleva asesinar a unas docenas de paisanos. Luego, vuelven a la trena con la satisfacción del deber cumplido.

La mayor parte de estas muertes está vinculada al mundo de la droga y a la lucha entre los cárteles por el control del mercado. Pero hay un elemento curioso que sobrevuela este entorno de violencia y es este elemento el que motiva esta entrada en un blog que, al fin y al cabo trata también de música. Me refiero al NARCOCORRIDO.

El narcocorrido es música de frontera; de los estados del norte de Méjico y del sur de EEUU y constituye un subgénero del tradicional corrido. Canta hazañas relacionadas con el narcotráfico, con las peleas entre cárteles, con las matanzas de inocentes. Como en los corridos que cantaban las hazañas de Pancho Villa y su revolución, este nuevo género suele exaltar las “hazañas” -entre comillas- de los capos de los cárteles. Los narcocorridos de Los Tigres del Norte, de Voz de Mando, de Los Tucanes de Tijuana, de Sergio Vega, ponen música a las hazañas de sus paisanos, tipos duros que cruzaban la raya con cargamentos de marihuana, “una chamarra de cuero, un pantalón de Versace y un revólver del 32”. Pero, al contrario que los viejos rockeros, quienes cantan narcocorridos sí mueren. A Sergio se lo cargaron hace poco, tras haber declarado a un periódico: “Yo, que navego temas muy fuertes, muchos corridos, tengo temorcito y hay que encomendarse a Dios“; treina balazos le cayeron. Otros cantantes han muerto a manos de sicarios: El Gallo de Oro, Zayda Peña, El Loco Elizalde,….

Pero la muerte de Nacho Coronel va a traer cola. Habrá venganzas.

Y, sin embargo, el narcocorrido sigue teniendo numerosos seguidores. Aún así, me quedo con los corridos villistas. Os dejo, ya que hablamos de muertes, La Tumba de Villa, precioso corrido histórico; y un narcocorrido: El Chavo, que canta el conjunto Voz de Mando.

PANCHO VILLA

La tumba de Villa, por Irma Serrano, la Tigresa.

NACHO CORONEL

El Chavo, por Voz de Mando

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  1. Cosimo Piovasco di Rondó
    2 agosto, 2010 en 3:06 PM

    En la cuarta parte de su estupenda, monumental (más de 1.100 páginas) e inacabada novela “2666”, Roberto Bolaño (escritor Chileno muerto en 2003 a los 50 años a causa de un cáncer) describió como nadie el clima de terror en esa zona fronteriza de México. Una “sobredosis” de realidad en la que Bolaño pinta el clima de corrupción y violencia generalizada en la ciudad de Santa Teresa, estado de Sonora, una mezcla de ficción/realidad que tiene como hilo conductor los tristemente famosos asesinatos de mujeres en el estado de Sonora (México), mujeres estranguladas, acuchilladas, violadas, mutiladas….. Bolaño los va relatando uno a uno, con un estilo frío, duro, aséptico, como una radiografía de cada asesinato, paf, paf, paf, muertos encima de la mesa, uno tras otro, descripciones a veces terribles, como una ficha policial (Elena García Ceballos, veinte años, mesera, muerta por estrangulamiento, violada anal y vaginalmente, encontrada en tal sitio etc..). Sí, muerta tras muerta, , pum.pum.pum, y lo que el lector percibe es un “gota a gota” que le va horadando el cerebro, que son constantes golpeteos de espanto.

    Abrazos!

    • 3 agosto, 2010 en 11:10 PM

      No conocia esta obra. Un poco dura de leer parece.
      Todos los animales matan por necesidad, para alimentarse. Sólo algunos (el lobo, la zorra) matan, por instinto, más de lo que necesitan. El hombre es el único que mata por interés, sea cual sea, económico, político, celos, venganza,…. Y también es el único animal que es capaz de obtener placer en la tortura de otros.
      No se si era de Byron la frase : “cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro”, pero así es, a la vista de desmanes como estos.

  2. jose luis alonso
    3 agosto, 2010 en 10:15 AM

    Hola Jaime,

    Tras un paréntesis no deseado vuelvo a tu blog, lleno de vida e ilusión, por lo que me quedo con la última frase del mismo ¡¡¡

    Son increibles las cifras que mencionas…es verdad que cuando las he leído en los periódicos siempre me han llamado mucho la atención. Mi consorte vivió un año en México y siempre cuenta que nunca la pasó nada en DF. Claramente tuvo suerte y la estadística también juega a favor….

    Lo increible es que no sean capaces de acabar con ellos.pero debe de ser complicado.Debe de ser como una guerra no declarada, como un estado de sitio…

    un fuerte abrazo,

    Joselito

    • 3 agosto, 2010 en 11:23 PM

      Supongo que la razón es que los dineros del tráfico llegan a muchas manos, a muy altas manos, que poco interés tienen en que deje de fluir.
      Parecido a lo que ha sucedido con el tratado de Oslo sobre bombas de fragmentación (racimo) . Más de cien paises han ratificado el tratado de no fabricación, desarrollo o comercialización de estas bombas, que matan muchos años después de haber sido arrojadas. ¿Quienes no lo han hecho?: Rusia, China y EEUU, los mayores fabricantes. Se mueven, como las autoridades que podrían erradicar las guerras del narco y muchas otras. Por amor….por amor al dinero.
      Un abrazo Joselito

  3. Marta
    4 agosto, 2010 en 12:17 AM

    Hola Jaime,

    No sé si habrá visto la película “Ciudad del Silencio” de Antonio Banderas y Jenifer López en la que se tratan estos temas…
    A mí la verdad es que me impresionó.

    Un saludo.

    • 4 agosto, 2010 en 1:00 AM

      Hola Marta.
      No, no la he visto y supongo que ya no estará en cartelera. Me la anoto mentalmente por si tengo ocasión.
      Gracias

      • Marta
        4 agosto, 2010 en 12:02 PM

        Qué va Jaime, ya no está, es del 2007.
        Te la recomiendo.

        Un saludo

  4. Cosimo Piovasco Di Rondò
    4 agosto, 2010 en 1:07 PM

    Por cierto Jaime, cuidado con la grafía, un “mexicano” puntilloso quizá pudiera ofenderse al ver escrito “méjico” en lugar de “méxico” o al menos eso me dijo una buena amiga mexicana. Qué se yo.
    Abrazos a todos!!

    • 5 agosto, 2010 en 9:14 PM

      Pues bueno,….si sale el mexicano puntilloso, y me hace ver que está ofendido, le pediré disculpas.
      Aunque creo que, puesto que solo hablamos de grafía porque la fonética no varía, tiene que ser muy, muy puntillosos para ofenderse.
      Esto leo en internet:
      El nombre de mi país, México, tiene una forma curiosa de escribirse, y es que la pronunciación es méjico, ¿entonces porque con equis en lugar de la jota? la respuesta es la siguiente.
      En la epoca de la Nueva España, la x representaba en español el sonido sh, y esto tiene que ver con una hipótesis sobre el origen del nombre México la cual vincula el nombre del país con el del dios Mexi (esta x se pronuncia en náhuatl como la el grupo consonántico sh en inglés, o ch en francés).
      Mexi era el nombre que los mexicas daban a Huitzilopochtli, de modo que, añadiendo a mexi el sufijo -co, tenemos “lugar donde vive Huitzilopochtli”.
      O también puede provenir de esta otra hipótesis más aceptada que sugiere que proviene de los vocablos de la lengua náhuatl metztli (luna), xictli (ombligo, centro) y -co (sufijo adverbial de lugar). Así, el nombre de México significa, según esta hipótesis, ‘lugar en el centro de la luna‘ o ‘lugar en el lago de la luna‘, que fue uno de los nombres mexicas del lago de Texcoco. Algunos autores que se dedicaron al estudio de la cultura mexica afirman que estos significados podrían traducirse simbólicamente en “centro del mundo”.
      El caso es que después el sonido de la x por el que actualmente tiene la j, como en “Ximena”.
      Por esa razón, algunos autores españoles escriben el nombre del país como “Méjico”, que es aceptado por la Real Academia Española. Sin embargo, la única grafía considerada correcta por los mexicanos y preferida por la gran mayoría de los hispanohablantes es México.
      Algunos nombres de lugares en México que se escribían con x y hora se escriben con j son por ejemplo: Xalapa que ahora es Jalapa y Xalisco que ahora es Jalisco
      .

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