LA COLA

Hola.
Me dijo alguien que los “blogueros” (vaya feo nombre, habría que inventar otro) deben despedirse cuando cierran su blog o cuando, por cualquier circunstancia, van a dejar de escribir por una temporadita. Pido disculpas por no haberlo hecho.
Pero mi intención no era estar casi un mes sin escribir. He andado en otras tareas pero pensé que, aún con medios menos eficaces que el ADSL doméstico, podría acudir a la cita al menos dos o tres veces por semana. No he podido; no he hecho el necesario esfuerzo.
En fin, como cantaba Jorge Cafrune, “sucesor” de Atahualpa Yupanqui, aunque menos poeta y más comercial, “De Nuevo Estoy de Vuelta”. Y ya me gustaría poder traer, como él dice en esta bonita canción de Chango Rodriguez, “…y traigo mil canciones, como leñita seca…”. No serán mil, pero alguna irá cayendo.
Y ¿por qué esta entrada se titula “La Cola”? La vuelta a algo tiene que ser facilita, sin complicaciones; si no, da más pereza. Y después de tantas cosas como han pasado, la sentencia del TC sobre el Estatut, el mundial, el debate del Estado de la Nación y tantos y tantos casos más de corrupción, prefiero empezar con algo intranscendente. Todo lo pasado, menos el triunfo de “la roja”, es decir de la selección española de futbol, absolutamente previsible y, por ello, nada extraordinario.

No creo que escriba sobre el estatut y el TC, aunque quizá sí lo haga en el futuro sobre las repercusiones que indudablemente tendrá. Sólo diré que la sentencia ha sido una chapuza. Una sentencia que crea más problemas de los que resuelve no tiene sentido jurídico. Lo tendrá político; y es que la sentencia sólo ha tomado en consideración aspectos políticos, marginando la ley.

No soy aficionado al futbol, pero el triunfo español tiene mucho mérito. Y más no puedo decir porque, a más de no entender, tan sólo vi el último partido y un trocito de la semifinal.

La Cola. Hacía tiempo que no hacía ninguna, excepto en la caja de un supermercado. Ya, ni siquiera se hace en los cines. Pero resulta que en los próximos días me caduca el pasaporte. Pedí consejo a un hijo y me dice: “tienes que pedir cita previa, que te la dan para dentro de un par de meses, o ir a una comisaría que te dan número y, en un par de horas, tienes el pasaporte nuevo. La de Tetuán es de número. Eso sí, vete prontito”.

No lo dudé. Hace dos o tres días madrugué y a las ocho menos cuarto estaba como un clavo en la cola de la comisaría de Tetuán.
Habría como veinte personas delante de mí. Media hora después, unas veinticinco. No es que se estuvieran colando, sino que esos cinco habían ido a desayunar, a comprar la prensa, a sentarse en un banco –la cola era de pié y los polis no suelen poner bancos en las puertas de las comisarías– o a hacer pis; y habían pedido a sus vecinos de cola que les guardaran el lugar. En esa media hora se incorporaron también unas dos docenas detrás de mí. Y a las nueve, cuando se abrió la puerta, estaríamos unos ochenta en total.

En verano, tempranito, el ambiente es agradable. Duro tiene que ser a estas horas en invierno con el frío de la madrugada y, en ocasiones, lloviendo.

Yo llevaba prensa y estaba entretenido. Mis vecinos no; quiero decir que no llevaban prensa, pero entretenidos si que estaban. Sin nada que hacer, se preguntaban cosas que sabían o se contaban unos a otros su pequeña historia del pasaporte. El caso es que no paraban de hablar.

– Yo he venido a las cuatro de la mañana, pero como veía que la gente no llegaba he pensado que no habría agobio y me fui a casa a descansar un rato. Vengo sin cita.
– A mi me han mandado de la de Pozuelo, porque allí es de cita y aquí me dijeron que no. Y me tengo que sacar hoy el digital porque no me dan el billete de avión a Estados Unidos.
– Esto es un desastre. No hay manera de conseguir cita previa, el mismo día, para mi hija, que tiene cuatro años y para mí.
– Oiga, ¿esta comisaría es de cita previa o de número?
– No se, yo tengo cita previa, supongo que pasaré antes que los de número.
– ¿A qué hora abren?

En todas las conversaciones, estos dos nuevos conceptos aprendidos, “cita previa” y/o “número” eran imprescindibles. Yo no tenía historia, así que no la conté.
A las nueve abrieron. A las nueve y diez terminé mi pequeña aventura en La Cola y me fui a hacer otras gestiones.

¿Rapidez y eficacia administrativa? Qué más quisiera yo. A las nueve en punto se abre la puerta y aparece un policía que, con las manos apoyadas en el cinto, con aire autoritario, voz potente y aspecto chulángano, se dirige a “La Cola”. La Cola se deshace y se convierte en desordenado grupo que tapona completamente la calle y se arremolina en la puerta.
– Vamos a ver, dice el poli, me presten atención. En esta comisaría, desde el uno de julio, sólo se atiende a los que tienen cita previa.
Un murmullo de desaprobación se abre paso y tapa la voz del poli.
– Callense que si no, no me escuchan. Repito que sólo se atiende la cita previa y casos urgentes, si me los justifican.
La justificación de los “casos urgentes”, por los ejemplos que nos puso, era prácticamente imposible. Por mi parte, renuncié a buscar salida a mi simple caso y me fui, dejando quejas, murmullos y la autoritaria voz del poli tras de mí.

Pues esta es mi simple historia. Otro caso de eficacia administrativa (el 14 de abril, una de mis primeras entradas, “El Tortuoso Caso del Vespino”, relataba un caso mucho más curioso aunque de menos transcendencia social). Porque lo cierto es que la renovación de los pasaportes y de los DNI’s, documentación de trascendental importancia, se ha convertido en un asunto tan complicado y consume tanto tiempo que tendría mucho sentido que alguien se ocupara de facilitar el proceso. Se que es pedir peras al olmo, pero no por eso voy a dejar de decirlo.

Marginando el detalle del cambio, no debidamente anunciado, del proceso de renovación en esta comisaría (“cita” por “número”), es incomprensible que no se facilite radicalmente el procedimiento. En esta cultura social de comunicación virtual, en la que se compra y se vende, se hacen transacciones millonarias y contratos de todo tipo por Internet, no resulta comprensible que la parte importante del proceso no se pueda realizar a través de la red y que sea exigible penosa, humillante y muchas veces inútil presencia física en deplorables condiciones.
Y si hubiera alguien que de verdad pensara en facilitar la vida de las gentes, seguramente se le ocurriría balancear la demanda ciudadana (cada día, miles y miles de ciudadanos necesitan renovar carnets y pasaportes) con oferta administrativa de servicios (tan sólo unas pocas comisarías atienden estos asuntos). Sería tan sencillo como establecer un “punto de venta”, es decir, una persona y un ordenador en cada establecimiento de carácter público administrativo, sea estatal, autonómico o local. Todos nuestros datos y, me atrevería a decir, la mayoría de nuestros actos, son conocidos por la administración. Y tan fácil es conectar terminales como pensarlo y ordenar que se haga.
Se que no se hará.

En fin, “Escucha, que mis grillos están enamorados y lloran en la noche lamentos del sauzal”. Es una preciosa estrofa de esta canción, MI LUNA CAUTIVA, que os he anticipado.

MI LUNA CAUTIVA

De nuevo estoy de vuelta
después de larga ausencia
igual que la calandria
que azota el vendaval.
Y traigo mil canciones
como leñita seca
recuerdo de fogones
que invitan a matear

Y divisé tu rancho
a orillas del camino
allá donde la noche
le tejen un altar
Al pie del calicanto
la luna cuando pasa
peinó mi serenata
la cresta del sauzal.

Tu amor es una estrella
con cuerdas de guitarra
una luz que me alumbra
en la oscuridad.
Acércate a la reja
sos la dueña de mi alma
sos mi luna cautiva
que me besa y se va.

Escucha que mis grillos
están enamorados
y lloran en la noche
lamentos del sauzal.
El tintinear de espuelas del río
allá en el vado
y una noche serena
prendida en mi cantar.

De nuevo estoy de vuelta
mi tropa está en la huella
arrieros musiqueros
me ayudan a llevar.
Tuve que hacer un alto
por un toro mañero
allá en el calicanto
a orillas del sauzal.

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  1. Yuri
    15 julio, 2010 en 6:24 PM

    Ay qué razón tienes… Mi nivel de frustración se eleva al cuadrado con estos temas. Yo llevo varios meses de transacciones burocráticas y me he visto impotente en numerosas ocasiones. Hoy mismo precisamente me he ido a renovar el carnet de conducir, para descubrir que a pesar de haber solicitado todo el 7 de junio, (hace 1 mes y 9 días), todavía no lo había tocado nadie y nadie encontraba mi expediente. Y que por no tener el permiso actualizado, tampoco me podían dar el internacional (absolutamente imperativo en mi caso para poder moverme en mi nuevo país).

    Pero no es todo tan sencillo, no sólo me he tirado unas dos horas allí intentando resolverlo todo no. Lo que más me molesta es que: en la cola de información había TRES personas para atendernos uno a uno. Qué pasa, que son tan ignorantes e ineficaces los funcionarios allí que no lo pueden hacer solitos y tiene que ser por trios?

    Todo me parece incompetente. Desde la señalización del edificio a la actitud de los que nos atienden. Y claro, como tienen el “poder” para fastidiarnos, encima tengo que ir super educada y tragarme las palabras para que me echen una mano…

    Al final me lo han resuelto. Ahora me queda renovar el DNI que tengo cita desde hace un mes y medio para el día anterior a mudarme a otro país. Vamos, poco más y me lo renuevo horas antes de coger el avión… En serio no se puede organizar esto mejor?

    Siempre me he quemado con la actitud que encuentro en muchos de los funcionarios que atienden de cara al público. Me parecen prepotentes y antipáticos. Además de caraduras (ya puede haber cola que desde luego no se pierden el desayuno). Claro que hay excepciones, eso no lo niego.

    Hoy, sin ir más lejos, mientras esperaba a que me resolvieran unas cosas bajé con mi padre (que me hace de chófer porque no hay quien encuentre buena conexión de transportes para llegar a Arturo Soria) a la cafetería. Y ahí muy simpático nos saluda uno de los funcionarios que me había respondido a unas preguntas tras la obligada cola. Y le veo con cervecita y pincho de tortilla a las 11 de la mañana. Cerveza mientras trabaja?? Y no sólo eso, se tiró hablando con nosotros al menos 15 minutos. Luego se sentó a leer el periódico para tomarse su piscolabis y luego cigarrito. Vamos, que una media hora no se la quita nadie y mientras tanto… muchos ciudadanos en “LA COLA”.

    Lo único que me consuela que es igual en todos los países que he vivido.. En Nueva Zelanda me han puesto a una tipa que lleva mi visado con la que no puedo hablar en persona, que no me responde a la mitad de mis preguntas por email y que no me responde el teléfono (porque es sorda y pasa de utilizar el servicio especial para discapacitados: es decir, yo la llamo, me responde una señorita que teclea lo que digo para que ella lo lea, se supone que ella responde por escrito y la señorita me lo lee en alto…). Así que en lugar de los 30 días laborables que iban a tardar en darme mi merecido visado, tardaron 70. Ya me dirás…

    pd- por cierto que el tipo simpático de la cerveza nos contó que se pagan por algunos edificios oficiales unos 8 millones de alquiler al año.. y que han ofrecido al BBVA 16 millones para comprar el edificio que usa la DGT en Arturo Soria. Desde su punto de vista deberían usar edificios de patrimonio nacional que existen por el centro de Madrid y así los mantendrían (ya que están abandonados) y así se ahorrarían una pasta y de paso, no les bajarían los sueldos. Yo hasta ahora he sido un poco cruel y he pensado que los funcionarios se quejan por quejar porque al menos, tienen trabajo y en las empresas privadas, se quedarían muchos en la calle. Y que no son solidarios.. Claro que, si fuera funcionaria y supiera algunas de las cosas que nos ha contado este tipo hoy, me rebotaría tanto como él. Conclusión: todo está lleno de incongruencias y me parece que es porque no hay comunicación interna entre todos los entes públicos.

    • 17 julio, 2010 en 10:30 PM

      Hola Yuri
      Pues si que tienes mala suerte en tus gestiones. Solemos calificar a los colectivos (en este caso, a los funcionarios de la administración pública) en función de nuestra experiencia. Como la tuya ha sido tan mala, tu juicio sobre el colectivo es muy negativo.
      Pero, felizmente, no todos los funcionarios, ni siquiera una mayoría, son como los describimos en nuestros momentos de frustración.
      Que tengas más suerte en el futuro

  2. Lolita
    15 julio, 2010 en 9:23 PM

    ¡Hola Yuri!

    En todos los colectivos hay personas que trabajan más y otras que trabajan menos, pero hay que reconocer que algunos se pasan.Unos emplean en desayunar más de una hora y de dos, y otros trabajan por los que “desayunan hasta la extenuación”.

    Este fin de semana escuché que el compañero de una amiga se había llevado con toda su cara dura y ante los perplejos compañeros: ¡¡¡Una fotocopiadora enorme de un juzgado!!!Imagino que será un caso aislado, aunque bien conocida es la práctica de llevarse diez paquetes de folios y rotuladores a casa…para que el niño pinte, que no le falten.

    Respecto al triunfo de España y sin entender una palabra de futbol, creo que Iniesta hizo un trabajo estupendo casi “en la sombra”, pero también pienso que después de haber luchado con elegancia ante el rival, no sabría si calificar como una chiquillada el “objeto volante no identificado” que salió de la boca de uno de los jugadores en “la carroza”.Es tirar por tierra todo el esfuerzo realizado en un segundo…¿Pero qué clase de educación es esa?

    Por cierto, bonita imagen la del Empire State iluminado con los colores de la bandera española.

    ¡Jaime!¡Has vuelto!¡Qué alegría!Preciosa letra la de esa canción.

    Lolita.

    • 17 julio, 2010 en 10:32 PM

      Hola Lolita
      Gracias por tu alegría¡¡
      A ver si retomo esta buena costumbre de escribir.
      Besos

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