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A LA CALLE QUE YA ES HORA….

Hoy han empezado las primeras manifestaciones contra las medidas de ajuste que anunció el gobierno hace una semana y que hoy aprueba el Consejo de Ministros (y de Ministras, que nunca lo dicen). Convocan CCOO y UGT, así como el sindicato de funcionarios, CSI-CSIF. Como Mendez y Toxo no han puesto muchas ganas, parece que ha acudido poca gente: “Cientos de funcionarios públicos se manifestaron este jueves frente al Ministerio de Economía y Hacienda en Madrid”, según Europa Press.

La convocatoria ha reunido también a manifestantes en otras comunidades, no parece que de forma masiva.

Por otro lado, la web del sindicato de la función pública arriba citado, anuncia:

COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL CENTRAL SINDICAL INDEPENDIENTE Y DE FUNCIONARIOS

En sesión extraordinaria, ante la gravedad de la situación generada por las medidas adoptadas por el Gobierno, el CEN de CSI-F :

ACUERDA

1.Realizar asambleas informativas en los centros de trabajo de toda España durante la semana del 17 al 21 de mayo, para explicar la situación en que nos deja las decisiones del Gobierno.
2.Ruedas de prensa en todas las provincias el día 24 de mayo, anunciando las medidas adoptadas por CSI-F.
3.Concentraciones el día 25 de mayo ante todas las subdelegaciones del gobierno.
4.Concentración a nivel autonómico y nacional en fecha a determinar.

Todas estas movilizaciones concluirán con la convocatoria de una HUELGA GENERAL en todas las Administraciones Públicas.”

Lo que temía ZP, el ruido de la calle, está comenzando. Los sindicatos nacionales no están muy por la labor, pero no parece que tengan capacidad de pararlo. Veremos pues, en las próximas semanas movimiento callejero aunque no se llegará, probablemente, a los niveles de tensión de Atenas ni de Bucarest porque, de momento, las medidas no han sido tan drásticas y no hay un partido de la oposición ni unos sindicatos que las alienten. No llegarán, desde luego, a la situación que se generó con el “nunca mais” o con el “no a la guerra”. Entonces, tanto los sindicatos como el principal partido de la oposición, la falsa “progresía” y ese fatuo mundo de la cultura (los “de la ceja”) del que se ha apropiado la izquierda en una traslación a lo humano de la simbiosis vegetal o del inquilinismo animal, empujaban a la masa. Hoy, todos ellos tratan de atemperar pasiones (“atemperar pasiones asegura subvenciones”).

La calle ha sido, tradicionalmente, de la izquierda. Pero hoy las cosas se están poniendo al revés. Por la fuerza de las cosas y por su propia torpeza, nuestro gobierno ha traspasado la linea roja que durante años se había marcado. Las medidas que está adoptando distan de ser típicas de la izquierda. Tomará, seguro, otras (ya medio anunciadas) para balancear y tranquilizar a sus propios correligionarios. Pero la calle ya no es, hoy, de la izquierda; ni de la derecha tampoco. Es, simplemente, como ha debido serlo siempre, de los descontentos, de los que se sienten maltratados, discriminados o traicionados. Porque, aunque una mayoría de ellos pudiera considerar que las medidas adoptadas son, si no justas, necesarias, también saben que hay muchas otras decisiones que debieran haberse tomado antes o, al menos simultáneamente.

No entienden, no entiende casi nadie, que mientras se recortan sueldos, se congelan pensiones y se aplaza la inversión pública, continuen sin cortar gastos y subvenciones absolutamente superfluos e inútiles:

-que algunas autonomías gasten docenas de millones en la creación y mantenimiento de “embajadas”, delegaciones y oficinas en el extranjero;

-que tanto el gobierno central como las autonomías y corporaciones locales, continúen manteniendo y contratando miles de amigos y correligionarios como “asesores”, sin currículo para su teórica ocupación;

-que el ayuntamiento de Barcelona se gaste 3 ó 4 millones en propaganda para un referendum local en el que ha participado el 10% del electorado;

-que los partidos estén contínuamente celebrando actos de autobombo o defensa de corrruptos con las subvenciones del estado;

-que las TV autonómicas, pura propaganda e intoxicación de sus gobiernos gasten y gasten, deban y deban;

-que se sigan concediendo subvenciones de cientos de millones al cine nacional (¿por qué no al resto de las manifestaciones culturales como música, literatura, etc? ¿o es que también están recibiendo?);

-que sigan existiendo docenas de instituciones replicadas en cada CCAA, con idénticas funciones y sin que la especialidad territorial lo requiera;

-que se tenga que contratar un complejo sistema de traducciones y de traductores para terminar de no entenderse en el senado;

-que ni el gobierno central ni los regionales hayan establecido un drástico plan de recorte de los miles de millones de euros que se dedican a gastos corrientes, muchos de ellos inútiles y de carácter suntuoso;

-que……hay tantos “ques”….

Y, como no lo entienden, salen a la calle, que es su derecho y su obligación.

Un poeta tradicionalmente de izquierda, republicano y hasta capitán de “gudaris” en la guerra, saldría también a la calle, después de haber mandado a freir puñetas a Mendez y a Toxo: Gabriel Celaya.

Con él os quedais, y con esta regular versión de “A LA CALLE QUE YA ES HORA DE PASEARNOS A CUERPO”, de Paco Ibañez; no he encontrado otra.

Además de animar a salir a la calle, los primeros versos de Celaya dicen también algo que recuerda a los intentos de algunos de revolver el pasado: “¡Basta de Historia y de cuentos!…Ni vivimos del pasado ni damos cuerda al recuerdo”. Curioso ¿no?

Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte
como haría un leguleyo,
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.

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