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EL COSTE DE PARO

No me voy a referir al coste social del desempleo, tanto para la sociedad como, sobre todo, para quein lo sufre. Tan sólo voy a intentar hacer unos cálculos muy simples. Quizá demasiado simples y, por ello, expuestos a error y a crítica. Si hay error de bulto, alguien me lo dira. Y la crítica siempre es bienvenida. Es una de las mejores fuentes de aprendizaje. Pero antes, algunas reflexiones.

Desde que se ha empezado a plantear la reforma laboral, una vez vencida la resistencia de gobierno y sindicatos,  sólo se oyen discusiones sobre el coste del despido, la reducción de las cotizaciones a la SS, las irreconciliables posiciones de unos y de otros, patronal y sindicatos; y, en fin, sobre la perniciosa pasividad del gobierno. Poco he oído de los posibles efectos en la evolución del desempleo que pudiera tener la reforma laboral. Tantas encuestas se hacen, sobre todas las cosas, y ninguna versa sobre esto. Me sorprende mucho que nadie haya preguntado a las empresas algo tan sencillo como:

“¿Estaría su empresa dispuesta a contratar empleados si las actuales condiciones se cambiaran por estas otras?”

Por que pudiera ser que, a lo mejor, no sirve para nada la reforma.

Personalmente, me cuesta creer que una modificación de la ley laboral como la que ha planteado -en borrador muy ambiguo- el gobierno, tenga efectos dinamizadores en la contratación. ¿Qué más le da, hoy, a un empresario que reduzcan la indemnización por despido de 45, a 33 o a 20 días, si no necesita trabajadores o si puede hacer contratos temporales a cero euros el despido? Si embargo,  parece que hay muchas esperanzas puestas y que, de aprobarse la reforma, su efecto se notaría a corto plazo. Doctores tiene la iglesia.

Si la anterior hipótesis es acertada, no entiendo cómo se está demorando tanto la decisión final. No entiendo, si las posturas están razonablemente próximas después de tantos meses de “mesa social”, que cualquiera de las dos partes no ceda el último metro de una puta vez. Y tampoco entiendo que, si las posiciones están aún lejanas, el gobierno no de el puñetazo en la mesa y tome las riendas y la vía del RDL. ¡Cuántos buenos negocios se han echado a perder porque ninguna de las partes ha tenido la gallardía de ceder el último metro!

Y qué más da, hoy, que el despido sea de 20, 33 o 45 días. ¡Estamos hablando de parados! De gente que lleva meses o años sin trabajar y que, posiblemente no pueda ya volver a trabajar. ¡Que les pregunten a ellos! Que le ofrezcan a un padre o una madre de familia un trabajo para el que esté preparado y que le digan que, si le despiden, sólo percibirá 20 o 33 días. ¿Qué va a responder? ¿Que no? ¿Que va contra sus derechos? ¿Que su sindicato le aconseja que no?

Pero es que, además, existen la leyes de aplicación temporal. ¿Es que no cabe aprobar una reforma con un horizonte temporal determinado, hasta que pase esta crisis? ¿Que luego habrá ciudadanos de primera, los de 45 días y ciudadanos de segunda, los de 20 o 33? ¿Y qué más da si ambos están trabajando y no en paro?

¿No es lo importante estimular el empleo? Creíamos que sí.

Pues no, no señor. Lo importante es que los estúpidos esos, los líderes sindicales y patronales, salgan de la negociación con la vanidad y la soberbia henchidas, con el “orgullo” de no haber cedido más de lo necesario, con la “satisfacción del deber cumplido”. Y lo importante es que el débil ese que ocupa la jefatura del gobierno, no pierda su lastimado talante y no tenga que retorcer la muñeca a cualquiera de las partes, o a ambas.

Y mientras se vuelven, dignos, a sus casas después de largas, inútiles y tediosas reuniones, otros cien mil que podrían seguir trabajando o que podrían volver a hacerlo, pierden su trabajo o la esperanza de recuperarlo.

Me refería al inicio de esta entrada al coste social del paro. Es incalculable. Pero lo que si es facil de calcular es el coste económico para el Estado. Seguramente, como decía al principio, estos cálculos serán muy burdos, pero seguro que no muy alejados de la realidad.

Supongamos un trabajador con unos ingresos anuales de 1.500 €, cuando trabajaba. Este trabajador paga, directa o indirectamente, al Estado, unos 6.000 € de Seguridad Social (su parte y la del empresario) y unos 2.000 de IRPF (retención). Total, 8.000 € ingresados en las arcas del tesoro. Y este mismo trabajador, cuando está en paro, percibe unos 14.000 € como subsidio por desempleo. El coste para el estado no es sólo el coste del subsidio; es mucho más. El la suma de lo que tiene que pagar más lo que deja de ingresar.

El lucro cesante más el daño emergente para el estado es, por tanto, de unos 22.000 €. Por cada 100.000 trabajadores o parados, el efecto anual es de 2.220 millones de euros. Casi nada.

¿Qué más da, hoy, que sean 45, 33 o 20? ¿No merece la pena, ZP, el puñetazo en la mesa?

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  1. 20 mayo, 2010 en 2:43 PM

    Creo, como tu, que la reforma laboral que tanto se magnifica, por si sola, no serviría para nada.

    Creo que era Leopoldo Abadía quien decia en su articulo desde San Quirico que tiene que dimitir todo el mundo para que esto pueda empezar a arreglarse. Zapatero por su inzcapacidad de dirigir el Estado, los de lso Sindicatos por su servilismo subvencionado al gobierno, el de la patronal porque con los problemas que tiene en Casa no tiene tiempo para pensar en otra cosa…

    Según los expertos para crear emplao al que fuesa aplicable la reforma, se necesita que la economía crezca. como minimo al 3%, y eso solo se consigue con el consumo interno y la exportación.

    ¿Consumo interno subiendo los impuestos al consumo (IVA) o sobre la renta?

    ¿Exportacion cunadopor ahi fueraa andan con sus consumos internos temblando?

    No soy economista, pero me parece que esto tiene mal arreglo.

    Sobre to quitando el cheque bebé, perdon criatura, para darles 270 melones a los de laceja.

    • 21 mayo, 2010 en 12:16 AM

      Hola Jesús.
      Ese si es un tipo listo, Abadía. Dice muchas simplezas, pero las dice bien y es simpático.
      Si dimiten todos, ¿quien se pone?. ¿Por qué vamos a pensar que es mejor que quienes se van?
      Estoy leyendo ahora (lo leo de vez en cuando aunque tiene un estilo ciertamente arcaico) a Joseph Conrad: “Bajo la mirada de Occidente“. En un pasaje, dice:
      “Una revolución violenta (no es nuestro caso, pero el símil vale) cae al principio en manos de los fanáticos intolerantes y de los hipócritas despóticos. Después les toca el turno a los pretenciosos intelectuales fracasados del momento. Esos son los jefes y los dirigentes. Se habrá dado cuenta que no he mencionado a los meros sinvergüenzas. Los escrupulosos y los justos, las naturalezas nobles, humanas y delicadas; los altruistas y los inteligentes pueden crear un movimiento, pero se les irá de las manos.”
      ¿No te parece un símil oportuno? Aunque los adjetivos son ciertamente exagerados…..Y los escrupulosos, justos, etc, es dificil que existan en nuestro entorno político. El riesgo no es que se les vaya de las manos, es que los malos no les dejan ni asomar la nariz por la política.
      Pero, a tus preguntas:
      Yo estoy de acuerdo en la subida del IVA. Es posible que el consumo se resienta, pero el anuncio de la subida está permitiendo un incremento del consumo en estos meses previos. Me habría parecido mejor, de todas formas, un incremento de los Impuestos Especiales.
      Yo estoy de acuerdo en que, aún transitoriamente, se incremente el marginal del IRPF para tramos altos de verdad o que se cree un impuesto extraordinario para las grandes fortunas de verdad.
      Yo estoy de acuerdo en que se suprima el cheque bebé, al menos para rentas de medias para arriba. Me pareció un disparate esta medida indiscriminada, como me lo pareció la de los 400 €.
      Y, respecto a los de la ceja, lee mi última entrada.

  2. 21 mayo, 2010 en 5:10 PM

    Que tal Jaime?

    La verdad es que la solución posiblemente sea un tipo desconocido, de cualquier provincia, con gracia, inteligencia y olfato político que sepa aglutinar el sentimiento de los “Descontentos”.
    Haberlos haylos y los ha habido a lo largo de la historia.
    Lo que está claro es que no llegaremos a ninguna parte con un Presidente que se mueve a golpe de improvisación, sin preparación y sin colaboradores de valía, que se autoproclama sin serlo de verdad “Rojo, utópico y feminista”
    Leete mi ultimo post al respecto, se que te parecerá excesivo, pero al tiempo, seguro que certero.

    http://reflexionesheteroclitas.blogspot.com/2010/05/rojo-utopico-y-feminista.html

    • 21 mayo, 2010 en 10:24 PM

      ¿Una especie de “White Knight” del mundo financiero?. El peligro es que venga uno de esos que “ni está ni se le espera”.
      Leido tu blog y enviado comentario

  3. Cosimo Piovasco Di Rondò
    24 mayo, 2010 en 1:28 PM

    Leo las noticias de estos últimos días sobre el ahorro y el recorte de gastos en todas las administraciones y no escapa de mi la sensación de que durante años (legislatura presente y pasadas) el despilfarro del dinero ajeno ha sido como una vena abieta por donde se nos ha ido parte de la sangre. Panda de chorizos.

    Cosimo

    PD. Probablemente este comentario no iba aquí, pero no sé donde colocarlo.

    • 24 mayo, 2010 en 3:41 PM

      Estoy de acuerdo en que en todas las legislaturas ha habido bastante despilfarro (y corrupción) pero, sobre todo, un destino errático y no planificado de los dineros públicos. Hay un artículo interesante en el Pais de hoy comparando, histórica y actualmente, las inversiones en infraestructuras de los gobiernos españoles con las inversiones en educación de los gobiernos daneses. La comparación de ambos estados en su situación actual es representativa de los errores de uno y los aciertos de otros. Seguramente no es consecuencia sólo del gasto e inversión, pero algo ha tenido que ver. Lo firma Jose I. Torreblanca.
      Y dicho esto, existen muy notablas diferencias entre unos gobiernos y legislaturas y otros. Los 15.000 millones de recorte drástico de hoy, suponen una cifra bastante inferior a la suma de (a) los estúpidos excesos del famoso Plan E (y no me refiero al Plan como concepto, sino al coladero que supuso por falta de definición previa y control y supervisión posterior), (b) los 400 € famosos (medida absolutamente inutil en sus pretendidos beneficios pero extraordinariamente negativa por sus -predecibles- efectos) y (c) los 2.500 por nacimiento (que habría sido una buena medida de no haber sido indiscriminada).
      Y todas estas medidas, que se llevan la palma de la ineficiencia y de la estupidez, son achacables a este gobierno.

  4. Cosimo Piovasco Di Rondò
    24 mayo, 2010 en 5:07 PM

    En realidad con mi comentario me refería más a los gastos superfluos de administración, las subvenciones arbitrarias, la alegría en los gastos de representación y otros, las corruptelas ocultadas por los propios partidos políticos etc…, esa sensación de mala administración no tanto por motivos técnicos sino por razones que tienen más que ver con el interés particular (o el desinterés por lo “general”), por no hablar abiertamente de “deslaltad” de quienes administran el dinero público.

    En cuanto a los gastos a los que tú te refieres, lo has dicho bien, los errores del (a) y el (b) son más de ejecución que de concepto. La crisis admitía dos posibles estrategias de solución (igual tu padre las hubiera llamado “tácticas”, pero esa es otra historia): una consistía en estimular el crecimiento que uno, desde su ignorancia económica, puede comprender bien (aumenar el gasto público para crear el empleo que se destruye por la falta de iniciativa del sector privado, la adopción de medidas de estímulo al consumo dotando de algo más de liquidez a las familias, etc..); la otra medida estratégica consistía en contener el déficit que hoy, según todos los expertos, es una medida absolutamente necesaria para evitar la esclerosis del sistema económico global pero que yo, como lego en materia económica, no alcanzo a comprender en toda su extensión (la contención de la economía va a ralentizar más el crecimiento y decirle eso a casi 5 millones de parados que las están pasando realmente “putas” es quitarles la poca esperanza que les queda). Pero si los expertos dicen que la reducción del déficit es el camino, pues lo será, no me cabe duda, pero por ese camino se quedarán muchos.

    La primera de las opciones (estimulo de la economía) es la que ha tratado de defender el gobierno Zapatero con las medidas (a) y (b), sin éxito alguno, primero porque al parecer desde el punto de vista conceptual no sirve ¿por qué no sirve? (todavía no lo tengo claro, pero indudablemente se debe a mi ignorancia en macroeconomía) y segundo porque la puesta en práctica de esas medidas ha sido, como dices, nefasta, por la falta de control de medios y fines.

    • 24 mayo, 2010 en 5:51 PM

      Ahhhhh!, de los que tu dices todos los gobiernos y administraciones son culpables. Del Rey abajo, todos. Ya se han denunciado muchas veces en este blog, y si se pusiera freno a tal desenfreno, no haría falta recortar donde recortan.
      El (b) de mi ejemplo, no considero que sea error de ejecución, sino de concepto. ¿Quien va a pensar que 400 € -que además no percibían la rentas bajas- pudieran relanzar el consumo? Un ignorante, un iluso o un propagandista, probablemente lo último.
      La estrategia de escoger entre alternativas, cuando sólo se opta por una de ellas cuestionando la otra, es, en mi opinión de lego -también- mala consejera.
      No se debe apostar sólo por crecimiento sin considerar el problema de la generación de los recursos necesarios. De la misma manera, no se debe sólo apostar por generar -cortando gasto- los recursos necesarios a costa del crecimiento.
      Tienes razón, como muchos, cuando dices que este recorte retrasará el crecimiento y la creación de empleo. Pero ¿piensas que habría sido necesario este recorte, si el dinero no se hubiera despilfarrado en los planes a, b y c, y en muchos otros francamente inútiles.
      Hubo alguien que dijo que si los 13 mil del plan E se hubieran aplicado a que los ayuntamientos pagaran las deudas con la empresa privada, muchos pequeños empresarios continuarían trabajando hoy con la plantilla que hoy, por desgracia, tiene que percibir la subvencion por desempleo. Tenía toda la razón del mundo.
      En fin, sobre esto se ha debatido y se puede debatir muchísimo, pero no soy partidario de que se justifique la pésima gestión económica de este gobierno con el argumento de que todos lo han hecho, o lo hubieran hecho, igual.

  5. Cosimo Piovasco Di Rondò
    24 mayo, 2010 en 6:27 PM

    No la justifico de ninguna manera, fíjate que digo que la puesta en práctica de esas medidas ha sido nefasta “por falta de control de medios y fines”, es decir, atribuyo el fracaso de su puesta en marcha enteramente al gobierno Zapatero. De hecho, el PP -en la oposición- en los albores de la crisis apostó por la solución contraria, contención del déficit, que ahora parece ser la correcta si hacemos caso a los organismos internacionales, aunque con un coste social elevadísimo, inmenso, que quizá -digo quizá- los que aquí escribimos podemos intuir, pensar o sentir de prestado, pero no sufrirlo en carnes propias (a veces pienso que las políticas internacionales miran el universo con telescopio y falta les haría coger el microscopio -metáfora que igual podría aplicarse a nuetros líderes sindicalistas) [recuerdo el consejo de mi admirado profesor Cervelló: mira las cosas primero con el telescopio para centrarlas, pero luego no olvides mirar detenidamente las cosas con el microscopio]

    De todas maneras las opción “estimulación del crecimiento” no es necesariamente opuesta a la del “control del déficit” si consideramos un horizonte temporal más largo. Pero como digo, no voy a discutir de economía porque no tengo ni zorra idea, doctores tiene la iglesia.

    En cuanto a lo de los 400 euros, bien hubiera estado asociar la deducción directamente al consumo real, quizá la medida te hubiera parecido mejor (asumiendo que se trataba de estimular la economía) o al menos, más eficaz. Por cierto, creo que esta medida impulsada por Zapatero era una copia de una medida similar puesta en practica por Bush en EEUU con el mismo fin, estimular la economía (tampoco pretendo justificar nada).

    Ahora bien, acusamos a Zapatero de gestionar mal la crisis, y yo me sumo a las críticas, pero olvidamos que estos lodos vienen de aquellos polvos, y que una parte importantísima de la crisis viene del modelo de crecimiento que fomentó Aznar/PP, con tanto ladrillo y tanto descontrol. Convendrás conmigo en que depositar mi confianza en quienes cimentaron buena parte de la crisis tampoco es mi mejor opción.
    Abrazos

    • 24 mayo, 2010 en 11:33 PM

      Caray!, ¿quien pide a nadie depositar confianza en quien?.
      Por partes (y mis conocimientos de economía deben de ser parejos a los tuyos, pero aplico -como supongo haces tu- el Sentido Común):
      – Yo creo que el fomento del ladrillo no es claramente achacable a un partido. El descontrol, a todos. El fomento del ladrillo tiene dos causas directas: (a) el exceso de liquidez existente o, que sin existir en tal medida, psoporcionaba el sistema financiero (hipotecas a larguísimo plazo concedidas por > del 100% del valor de mercado -ya hinchado- de los inmuebles). Este problema viene más bien de la burbuja financiera global. Yo recuerdo en mis épocas que las hipotecas las concedían por el 80% y a 15, o como mucho, 20 años. Comprar suponía un verdadero esfuerzo en la planificacion personal (además, con intereses del 16%). Con el exceso de liquidez ofrecido por el mercado, comprar una vivienda suponía un esfuerzo de tesorería similar al del coste de un alquiler. (b) la segunda causa es la descentralización absurda del urbanismo a favor de las corporaciones locales, lo que ha supuesto una tremenda inflación de racalificaciones, promociones y por supuesto la corrupción que tal descentralización conllevaba. Esas son las causas principales; habrá mas, seguramente. No digo que el PP no las alentara, pero nofue el principal impulsor.
      – Los 400 €. No conozco antecedentes, pero si ZP imitó una política de Bush, ya podía haber imitado otra o esta pero en otro momento. No se que quieres decir con “asociarla al consumo real”. No es posible conocer el consumo de cada familia. Me parece mucho más lógico la medida de dar 400 € a los parados que han agotado la percepcion del paro (que estan pensando en terminar (me parecería nefasto) que la subvención universal. O las ayudas a la automoción, que han permitido que el sector se mantenga en máximos en esta época crítica. Lo de los 400 € no sirvió para nada, y menos en aquel momento. Ha sido un dinero perdido que equivale, comparando cifras, al recorte a funcionarios.
      – En cuanto a las medidas opuestas: crecimniento-déficit. Como decía en anterior comentario, las dos son válidas, debidamente balanceadas en función del momento en que se apliquen. Creo que ZP apostó al principio de la crisis por el crecimiento, lo que me pareció bien, pero errando en el “cómo”; y, como no reconoció que hubiera crisis, dejó que el gasto se desbocara. Hoy pagamos las consecuencias. Hay que ponerle el bocado de nuevo al gasto, lo que repercutirá negativamente en el crecimiento. Tendría ZP que haber hecho caso a su equipo económico y a los que, si ser de su equipo (OCDE, BdE, FMI, BCE, y muchos antiguos Psoe’s: Solchaga, Almunia, Sevilla, etc). En lugar de eso, ninguneó primero y dejo que se fuera después a Solbes y mira el caso que le hace a Salgado.
      Creo que muchos, incluso muchos del equipo de gobierno o de los medios tradicionalmente “suyos”, comparten esta visión.

      Creo que estamos de acuerdo en lo básico. Yo no defiendo al PP, critico a ZP.
      Y alabo las medidas anunciadas hoy por Barreda (CLM) (PSOE) y me parecen infumables las declaraciones de la ….. de Cospedal (PP) sobre esas medidas.
      Y a ver si imitan las que acaba de anunciar Cameron: Los ministros compartirán coche oficial y viajarán en turista. Mientras tanto, aquí, cada concejal del ayto de Madrid (y supongo de muchos otros) tiene su coche, su chofer y su escolta. Y De La Vega viaja a una conmemoración estúpida en EEUU con un séquito de 40 personas, a todo trapo, mesa y mantel (es lo que he oido).

      Busquemos otro tópico de debate, toy cansao….

  6. Cosimo Piovasco Di Rondò
    25 mayo, 2010 en 10:43 AM

    Vaaale, me callo, pero déjame un último comentario sobre los 400 euros, no para hacerte cambiar de opinión, pero si para introducir un factor de duda. Quizá soy uno de esos ilusos que cree que 400 euros por contribuyente sirven para estimular el consumo. Es una simple regla aritmética, se pone liquidez en manos del consumidor y esa liquidez tiene que ir a parar a algún sitio. El razonamiento no es: “como tengo una deducción de 400 euros voy a consumir”, sino “consumo en la medida en que tengo saldo en la cuenta”. Y el consumo no consiste sólo en comprarse un coche o una televisión, también en tomarte una cerveza o comprar una revista. Hay muchísima gente que consume en función del saldo de su cuenta (a final de mes se utiliza más el transporte público, a primeros de mes se llenan los depósitos de gasolina, los centros comerciales abren los primeros domingos de mes). No son muchos los contribuyentes que tienen capacidad de ahorro y una gran mayoría toma sus decisiones de consumo en función de su liquidez. Como digo, pura aritmética, si hay 400 euros más por contribuyente, la mayor parte se canalizará al consumo. Y la parte que no irá al ahorro y, a través de las entidades financiaras, también al consumo o a la inversión a través de préstamos (o así debería ser). Sólo la parte que se queda en el calcetín debajo del colchón (la menor) es improductiva.

    Y dicho esto, la medida fue mala no por el concepto en sí de estimulación al consumo (que sigo defendiéndolo), sino porque fue arbitraria y excluyó (o redujo el beneficio para) rentas bajas y autónomos indiscriminadamente.

    En realidad los 400 euros hubieran dado para menos debate si se hubiera modificado el mínimo exento personal (el efecto hubiera sido parecido, aunque técnicamente diferente), pero ZP quiso venderlo de otra forma por motivos electoralistas y ese arma tenía dos filos.

    • 25 mayo, 2010 en 11:36 PM

      Uufffffffffffff!!
      Tienes razón, tienes razón, me rindo. Es broma, no es que me rinda, pero es que no opino de distinta manera. Los errores cometidos superan la teórica bondad de la medida. Además, a un político se le juzga por resultados, no por intenciones.

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