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SISTEMA ELECTORAL (de locos)

 

Uno de los lectores de este Blog inluye esta aseveración en uno de sus comentarios:

“Para nuestra desgracia estos son los políticos que tenemos y probablemente los que nos merecemos como colectivo de electores viscerales que somos, sin ápice de espíritu crítico, y con una ley electoral como la que tenemos.”

Estoy muy de acuerdo con él. Nuestro gran problema es la Ley Electoral.

Estoy también convencido de que si se hiciera una consulta nacional que pulsara la opinión de los españoles sobre nuestra Ley Electoral, el rechazo sería masivo. Quizá, con ciertas excepciones en territorios con partidos autonómicos o nacionalistas que se ven beneficiados, precisamente, por esta Ley Electoral. Y no me refiero sólo a CIU o al PNV; incluyo también toda esa retahíla de partidos regionalistas,  como el PAR, la Chunta, el PA, CC, BNG, ERC, ICV, Nafarroa Bai, Aralar, EA, PSM-Entesa, etc., muchos de ellos con representación en las Cortes o en los parlamentos autonómicos, y algunos de ellos fundados, se diría, con el exclusivo propósito de robar. Según esa especie de Biblioteca Universal que es Wikipedia existen, además de los que tienen representación en las Cortes Generales (4 nacionales y 12 autonómicos),  nada menos que otros 111 partidos autonómicos registrados en España que tienen representación autonómica o local.

Para terminar la lista, hay otros 42 partidos que no tienen ninguna representación, aunque la mayoría de ellos se presentó en las últimas generales. 

¿No es de locos?

Mi opinión sobre el asunto coincide, estoy convencido, con la de la mayoría. Es cuestión de Sentido Común.  Un sistema electoral razonable no daría lugar a plantear tantas (quizá sí algunas)  cuestiones de este tipo:

¿Por qué determinadas formaciones precisan de mayor número de votos que otras para tener similar representación parlamentaria?

¿Por qué, en un sistema democrático en el que predomina la libertad de expresión, los votos de los parlamentarios elegidos por los ciudadanos no son libres, sino que tienen que seguir la línea marcada por el partido?

¿Por qué, en un sistema democrático, no podemos elegir con libertad a representantes que nos infundan confianza y tenemos que elegir a grupos cuyos nombres y trayectoria nos es desconocida?

¿Por qué, si los ciudadanos eligen a sus representantes sobre la base de un programa electoral, cuando el partido al que han votado traiciona ese programa electoral, no pasa nada?

¿Por qué muchas de las Normas por las que se ha de gobernar el país y todos sus ciudadanos son, en muchas ocasiones, aprobadas – contra el sentir de millones de electores– con el apoyo de partidos periféricos que representan a minorías y que reciben, a cambio, compensaciones particulares?

¿Por qué en ciertos parlamentos autonómicos y en muchas corporaciones locales, partidos casi testimoniales mantienen el poder, gobernando alternativamente con una u otra formación “seria” y –curioso–  siempre se guardan las concejalías o consejerías de urbanismo?

¿Por que, en fin, hay tanta miseria intelectual en una parte importante del colectivo que nos representa?

  Hay tantos “por qué” y tan pocas respuestas……..

Manuel Jimenez de Parga, político, diplomático y jurista, además de ex-presidente del TC, lo reflejaba con acierto en un artículo, “El trasfondo de nuestra crisis”, publicado en prensa el pasado 26 de abril, del que entresaco algunos comentario
“…..la presente crisis –que se presenta como económica o financiera- tiene un trasfondo político, que no es el mismo en los distintos paises afectados por ella. Si nos fijamos en la que padecemos los españoles, advertimos que en su trasfondo hay unos partidos políticos ineficaces, fruto en parte de una mala legislación electoral, en un clima de corrupción que nos agobia.

….El actual sistema de partidos condiciona mucho a todos…

Las listas cerradas, además de despersonalizar la representación, favorecen el descenso del nivel de los elegidos. Los partidos no han de contar con candidatos de prestigio y arraigo en los distritos, pues con una relación de mediocres se obtienen los mismos votos que si los aspirantes son personas notables.

Los dirigentes de los grandes partidos se sencuentran condicionados porque les faltan unos votos para hacer esto (que es importante) o para oponerse a aquello otro (que tambien es importante). El panorama político resulta desolador. Unas minorías con representación sólo en determinadas zonas de España, imponen sus decisiones, sea al gobierno, sea a la oposición.

El clima de corrupción es tan agobiante que impide el caminar de quienes desearían hacerlo correcta y honradamente.”

Es dificil decirlo más claro:

– Partidos políticos ineficaces

– Clima de corrupción

– Bajo nivel de los elegidos

– Los partidos no necesitan tener candidatos de prestigio.

– Minorías extremas imponen sus decisiones a gobierno o a oposición

De lo que resulta un Panorama Político Desolador.

Si todo esto fuera cierto, si el análisis certero y si, de ser así, así fuera percibido por la mayoría de los ciudadanos, ¿por qué no se cambia? ¿por qué no se ponen de acuerdo los dos grandes partidos para modificar nuestra Ley Electoral? ¿Qué, a quién temen? ¿Cuál de ellos se niega? ¿Es que a alguno de ellos le beneficia el sistema actual?

Creo que sí. Que a uno de los dos grandes partidos le conviene mantener la situación actual. A aquel que, por la razón que sea, le resulta fácil establecer alianzas con determinados partidos territoriales que, aún de ideología contraria, ven más fácil alcanzar sus intereses espurios con el PSOE en el poder.

Desde luego, a quienes más perjudica el actual sistema es a los dos partidos nacionales que no son PSOE o PP: es decir, IU y UPyD. Por cada punto porcentual de votos, estos partidos consiguen 0,52 diputados mientras que, por ejemplo, PNV y Nafarroa Bai consiguen más de 4 escaños por cada punto porcentual de votos.

¿No es de locos?

 

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  1. Cosimo Piovasco Di Rondò
    19 mayo, 2010 en 12:40 PM

    Si a mi la política me la refanfinfla ¿Qué hago yo comentando tus post?

    Aunque tus preguntas son retóricas, ya puestos las contesto al vuelo…

    ¿Por qué determinadas formaciones precisan de mayor número de votos que otras para tener similar representación parlamentaria? La razón teórica es la de facilitar la “gobernabilidad” a través de mayorías sólidas, sin embargo no me parece que sea argumento suficiente para romper la proporcionalidad y diluir a las minorías, caso de IU y, actualmente, de UPyD. En realidad responde a un mecanismo de dominación e interés de los partidos mayoritarios. Y de miedo también. De todas formas, la proporción votos escaños no beneficia especialmente a los partidos nacionalistas (quizá al PNV algo más, pero no así a CIU, por ejemplo), en cambio perjudica notoriamente a partidos de ámbito nacional como IU y UPyD, no parece justo. POR ESO ME HE REFERIDO SÓLO A IU Y A UPyD FRENTE A PNV Y NB. TU RESPUESTA ES CORRECTA, PERO EL RESULTADO DE TAL PRACTICA, INSATISFACTORIO.

    ¿Por qué, en un sistema democrático en el que predomina la libertad de expresión, los votos de los parlamentarios elegidos por los ciudadanos no son libres, sino que tienen que seguir la línea marcada por el partido? Porque en teoría se vota un programa político, que es más un compromiso de partido que de candidato. Pero esto requiere un debate muy en profundidad porque dudo que el elector vote realmente por un programa electoral. Merece la pena dotar de cierta flexibilidad a quienes nos representan, internet pone al alcance del ciudadano muchos mecanismos de control y relación directa con los representantes elegidos, daría cierta frescura y revitalizaría el sistema de elección/representación. NO TIENE SENTIDO QUE NO HAYA LIBERTAD DE VOTO. TENDRIA QUE SER COMO EN EEUU. LOS REPRESENTANTES RESPONDEN FRENTE A SUS ELECTORES, NO FRENTE AL LIDER DE SU PARTIDO.

    ¿Por qué, en un sistema democrático, no podemos elegir con libertad a representantes que nos infundan confianza y tenemos que elegir a grupos cuyos nombres y trayectoria nos es desconocida? Por lo mismo que digo antes, sin embargo, creo que es preciso abrir un debate para romper esa tendencia/creencia. NO ES CREENCIA NI TENDENCIA, ES LA SITUACION ACTUAL. EXCEPTO EN EL SENADO -para qué vale el senado- SOLO PODEMOS VOTAR A GRUPOS, NO A PERSONAS.

    ¿Por qué, si los ciudadanos eligen a sus representantes sobre la base de un programa electoral, cuando el partido al que han votado traiciona ese programa electoral, no pasa nada? Los partidos tratan de que ello no suceda o al menos que esa traición sea una excepción justificable. Pero como digo antes, el voto es más visceral y son pocos los electores que cambian su voto en caso de ruptura con un programa o de un punto concreto (la alternativa suele ser la abstención o el voto en blanco). EL VOTO ES VISCERAL, SÍ, PERO TAMBIEN ESTA CASI “FIJADO EN EL ADN DEL VOTANTE”. LA PRUEBA ES, COMO DICES, QUE HAY MUY POCA PARTE DE LA POBLACION QUE LO CAMBIA, POR MUY MAL QUE HAYAN GOBERNADO LOS SUYOS.

    ¿Por qué muchas de las Normas por las que se ha de gobernar el país y todos sus ciudadanos son, en muchas ocasiones, aprobadas – contra el sentir de millones de electores- con el apoyo de partidos periféricos que representan a minorías y que reciben, a cambio, compensaciones particulares? Este es uno de los precios que se pagó para aprobar una Constitución que contentase a todos y como en todo acuerdo hay cosas buenas y malas y ceden unos y otros. De todas formas el problema no lo veo tanto en los partidos periféricos, que en definitiva defienden unos intereses territoriales y para eso han sido elegidos (y si les dejan ….), el problema lo veo en la incapacidad de llegar a acuerdos entre partidos de ámbito nacional (PP/PSOE), bien por su manifiesta animadversión (que los electores no merecemos) o bien porque el sistema diluye a los partidos minoritarios de ámbito nacional (IU/UPyD). El problema tiene poca solución más allá de la grandeza que deberíamos esperar de nuestros políticos. LA SOLUCION ESTA, PRECISAMENTE, EN LO QUE CREES IMPROBABLE: LA CAPACIDAD DE LOS GRANDES PARA LLEGAR A ACUERDOS. DE TODAS FORMAS, LOS QUE LLAMAMOS PARTIDOS PERIFERICOS DEFIENDEN MUCHAS VECES INTERESES PERSONALES, NO TERRITORIALES. ¿UM DEFIENDE TERRITORIO? ¿LOS PEQUEÑOS PARTIDOS LOCALES, CON FINES DE SER BISAGRA DEFIENDEN TERRITORIO? !NANAY¡ DEFIENDEN POSICIONES Y BOLSILLOS; NO DE SUS ELECTORES: LOS SUYOS.

    ¿Por qué en ciertos parlamentos autonómicos y en muchas corporaciones locales, partidos casi testimoniales mantienen el poder, gobernando alternativamente con una u otra formación “seria” y -curioso- siempre se guardan las concejalías o consejerías de urbanismo? Por lo mismo, la falta de grandeza de nuestros políticos, es nuestro cáncer. Al enemigo ni agua, es esa forma de gobernar (o ejercer la oposición) en “confrontación” y obliga al partido mayoritario a echarse en brazos de otros intereses. El acuerdo PP/PSOE en el Pais Vasco creo que es un ejemplo alabado por la inmensa mayoría de los votantes de ambos partidos. DE ACUERDO EN LO ULTIMO. BASAGOITI NO ME GUSTABA NADA PERO ESTA HACIENDO UN MAGNIFICO PAPEL, DESMARCANDOSE MUCHAS VECES DE LA LINEA OFICIAL DEL PP.

    ¿Por que, en fin, hay tanta miseria intelectual en una parte importante del colectivo que nos representa? Porque difícilmente una persona con espíritu crítico (síntoma de altura intelectual) es capaz de alinearse con el credo que exige un partido político. PPUESOE ESTAMOS BUENOS¡¡

    Y añado ¿Por qué vale más un voto de un murciano, por poner un ejemplo, que mi voto madrileño? ¿Alguien es capaz de responder a eso? ¿eh?

    • 19 mayo, 2010 en 7:32 PM

      No se que ha pasado con mi contestación a tu comentario, Cosimo, se ha debido de borrar.
      Te decía que es dificil que la política nos de igual, cuando la “política” de los nuestros nos afecta de lleno. Es la que gobierna nuestras vidas y haciendas, la que nos puede facilitar la vida o amargarla, la que infunde miedos, genera miserias y la que, en fin, es capaz de provocar enfrentamientos entre ciudadanos de buena ley. A mi, desde luego, no me repanfinfla.
      Es tan denso tu comentario que, con tu permiso, me he permitido contestar sobre tus propias respuestas a las preguntas -retóricas- que planteaba.

      En cuanto al voto del murciano y al tuyo, ya se lo planteaba, aunque desde otra perspectiva, André Gide, cuando aseveraba:
      «Mi voto no puede valer lo mismo que el de mi portera». Cosas de la democracia.

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