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DINERO NEGRO ¿POR QUÉ NO AHORA?

 

Ahora sería el momento.

Después del rapapolvo de Angela y Sarko a Zapatero, este no tiene más remedio (y ya lo ha anunciado) que acelerar el recorte de gastos de cara a la consolidación fiscal. 5.000 millones más este año y 10.000 el que viene. Y Rajoy, encantado: “Es lo mismo que le he dicho yo hace unos días”. Pero el Presidente sigue empeñado en no tocar los salarios de los funcionarios (que me parece mal) o  las prestaciones sociales (que me parece bien). Así las cosas, es dificil encontrar areas de recorte, sobre todo porque no buscan bien. La primera tentación  es recortar las inversiones en infraestructuras, como acaba de hacer Portugal, pero eso sería muy negativo para el empleo.

Aunque yo se poco de macroeconomía, lo justo de economía y bastante de microeconomía, es decir la doméstica, me atrevo a rescatar un asunto que tuvo su debate a finales del 2008 y del que no se ha vuelto a hablar. Se trata de plantear la posibilidad de aprobar una amnistía fiscal parcial, que permitiera aflorar el dinero negro, o parte de él, que hay en circulación.

El Colegio de Gestores Administrativos de Catalunya lo resumía así en noviembre de 2008:

El plan pasaría por una emisión de deuda pública dirigida exclusivamente a los ahorros no declarados, que se estiman en unos 240.000 millones de euros en España. Con un tipo de interés del 2% y un plazo de cuatro años y un día, la emisión supondría un tipo impositivo efectivo de entre el 14% y el 18% en cuatro años, pero permitiría a los defraudadores legalizar el capital.

Hay antecedentes no muy lejanos. A primeros de los 90, el ministerio de Economía, que entonces dirigía Carlos Solchaga se inventó la Deuda Pública Especial (DPE), un activo libre de impuestos, materializado en unos Pagarés del Tesoro (y otros del País Vasco y Navarra) que ofrecían escaso interés nominal pero cuyas ventajas eran tentadoras para aquellos ciudadanos recelosos de Hacienda. Se trataba de una modalidad de inversión que estaba exenta de tributación y que, sobre todo, preservaba el anonimato del inversor (ya que los títulos eran al portador).  En ese periodo, el tipo de interés se limitó al 2%, un rendimiento de castigo para un dinero con querencia al fraude.

Los tenedores de dinero negro podrían así aflorarlo, invirtiendolo en Deuda Pública Especial, sin riesgo fiscal pues se garantizaría por ley el anonimato y, una vez transcurrido el periodo de prescripción, cuatro años, se amortizarían los pagarés.

Las principales ventajas de un plan como este serían:

– Financiación del déficit público a bajo coste: 2%, frente al + 3% de la deuda a 5 años o + 4% en bonos a 10.

– Relanzamiento de la economía al aflorar, en el periodo de 4 años, todo el dinero negro invertido en los pagarés, que se destinaría a inversiones o consumo que, a su vez incrementarían empleo e ingresos fiscales.

– Reactivación del crédito bancario a empresas, particulares y autónomos, ya que al financiarse el Estado con el dinero aflorado acudiría menos a los bancos, que tendrían a su vez que prestar al mercado.

-Eliminación de parte importante de la bolsa de dinero negro en manos de empresas y particulares

Si tenemos en cuenta que en verano el Estado tiene que captar en el mercado aproximadamente 25.000 millones de euros con una evolución de tipos incierta, quizá no fuera una mala idea captarlo de los defraudadores a un tipo más bajo y predecible.

Siempre repugna  amnistiar a los defraudadores, pero ya que hay pocos medios (e incluso voluntad, a veces) para detectar las bolsas de fraude, saquemos partido de ello. En la guerra como en la guerra.

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  1. Cosimo Piovasco Di Rondò
    11 mayo, 2010 en 1:57 PM

    A mi en principio también me repugna la idea. Lo que no sé es cómo le afectaría a esta posible medida la directiva y legislación interna sobre blanqueo de capitales.

    • 11 mayo, 2010 en 2:10 PM

      Pues yo tampoco. No conozco los detalles de la directiva, pero en cuanto a la legislación interna, “lex posterior…”.
      Y la UE supongo que vería con buenos ojos cualquier medida que relaje las tensiones de financiación de deuda y que mejoren déficit y crecimiento

  2. Cosimo Piovasco Di Rondò
    13 mayo, 2010 en 1:15 PM

    Me bajo un momento una de las ramas bajas para que se me oiga sin gritar.

    A ver ahora. Dejo el vínculo a la noticia, una alternativa para aflorar dinero negro, el objetivo es recaudatorio, no de financiación. Falta definición, supongo que consiste en calcular una supuesta rentabilidad (¿a qué tipo?) de los últimos cuatro años del patrimonio oculto aflorado y que la cifra tribute al tipo de las rentas de capital.

    Grosso modo y calculando a un tipo del 4% acumulado por cada 1000 unidades el rendimiento fiscal sería de aprox. 170 unidades, al tipo del 20% (no se cual es el tipo de RC) son 34 unidades de ingreso fiscal, es decir, un tipo efectivo del 3,4% sobre el dinero aflorado, es decir, una ridiculez si lo comparamos lo “ahorrado” por el defraudador declarado (30%?, 40%?). Si es eso, que no cuenten con mi apoyo. Cuestión distinta sería si el coste/ingreso fiscal fuera sensiblemente más alto y además se combinara con la inversión en deuda a un tipo de interés reducido y a un plazo razonable.

    Hombre, que es eso de irse de rositas. Me subo a las ramas altas otra vez.

    Cosimo

    http://www.cotizalia.com/en-exclusiva/hacienda-regularizar-capitales-declarados-llegar-amnistia-20100513.html

    • 13 mayo, 2010 en 2:08 PM

      No, no, no, Cosimo
      Empiezo por el final. De rositas no se van: ahora es cuando están de rositas porque nadie les echa el guante. Evitan, eso sí, la espada de Damocles de que les pesquen y, en su caso, de que les enchironen.
      Y no es el objetivo la recaudación, es mucho más. Supongamos que de los 240 mil, acuden al cebo el 20%, digamos 50.000. Al 2%. En julio, el Estado español tiene que financiar algo así como 25 mil millones y lo hará entre el 3,5 y el 4%. Ya hay un efecto. No tendrá que acudir a los mercados financieros, nacionales e internacionales.
      Segundo efecto: los bancos, al no tener que suscribir deuda porque ya la suscriben los “malos”, dispondrán de liquidez para prestar a empresas y autónomos. Ahora el negocio lo tienen muy facil: toman del BCE al 1% y suscriben deuda pública al 3,5%. Un margen de 250 básicos sin riesgo y sin mover un dedo. Soilo apretando teclas (y no se cómo el gobierno tolera esto, cuando tan escaso está el crédito para las empresas).
      Tercer efecto, recaudatorio: 50 mil al 2% 1000; si se pone un tipo especial del 50% (p.ej.), son 500 millones al año (lo que se acaban de cargar en cooperación, o en dependencia; no está mal.)
      Cuarto efecto, impulso a la economía: a los 4 años, el dinero vuelve al mercado, esta vez blanco como la patena. ¿Qué se hace con él?: comprar casas, revitalizar empresas, meter en mercados financieros, incrementar consumo. Todo positivo.
      Quinto efecto, se acaba el dinero negro, al menos en ese importe; y seguramente en más por el efecto llamada, sobre todo si los buenos se ponen en serio a detectar el fraude

      Habrá más efectos, pero me voy a comer.
      Cosimo, súbeta a la rama mas alta, de manera que no haya otras que te impidan mirar hacia abajo, y mira las cosas con perspectiva.
      A mi tambien me jode que los malos no paguen, pero, como decía en el post, en la guerra como en la guerra.
      Al final, tendré que leer a Calvino.
      Un abrazo

    • 13 mayo, 2010 en 2:13 PM

      De todas maneras, Cosimo, creo recordar que en la DPE de primeros de los 90, se estableció un tipo único superior, no se si a la suscripción (no creo, porque era anónima) o al rescate.
      Pero yo no soy técnico en la materia y no puedo establecer los detalles. Quedémonos con la filosofía. Que se haga; que paguen un tipo fiscal que compense a Hacienda y a los malos, que se discuta y se regule. Que se haga porque los efecto son positivos.
      Es de sentido común

  3. Lolita
    13 mayo, 2010 en 4:12 PM

    Parece buena idea lo que propones, Jaime.

    He estado ojeando en un ratito información sobre la amortización de estos títulos en 1997 en un artículo del “El Mundo”, ya que por motivos de edad no tenía clara la tributación (o mejor dicho: “la no tributación”) en aquel momento en relación a la DPE, que consistía en no considerar incremento injustifiacado de patrimonio tal dinero surgido de “la nada” y en la no tributación de sus rendimientos o intereses cobrados hasta que dicho dinero y sus frutos se volvíeran a invertir tras la amortización de los títulos adquiridos con el fin del blanqueo.

    El anonimato desaparecía con la amortización, ya que el Banco de España tenía que comunicar al Ministerio de Economía y Hacienda la lista de tenedores de Deuda Pública Especial en ese instante.

    Si lo trasladamos a la actualidad, los pillines que tengan dinerito negro (“para parar un tren”) se librarían de tributar a la escala general por esas sospechosas cantidades (ganancia patrimonial no justificada), con todo lo que lleva implícito esa situación y tampoco lo harían por las cantidades que obtengan en el momento de la amortización de los títulos y sus intereses (rendimiento de capital mobiliario, base del ahorro), pero a cambio financiarían al Estado y en un futuro comenzarían de nuevo a tributar en función de lo que hicieran con sus capitales, además de todos los beneficios que comentas.

    Lo que está claro es que si no les liberan de tributación, como entonces, por sacar a la luz este dinero,van a preferir no confesar “sus pecados” a la HP (Hacienda Pública, que somos todos).

    Lolita.

    • 13 mayo, 2010 en 9:12 PM

      El otro día hablabas de IRPF, hoy veo que hablas con autoridad sobre asuntos fiscales ¿te dedicas a ello?
      Despues de mi “post” sobre este asunto y de todos estos comentarios tuyos y de Cosimo, he visto en un “confidencial” que el gobierno se está planteando abrir la mano a la repatriación de capitales ocultos fuera, con “promesas verbales” de no investigar demasiado. En fin, lo que estamos debatiendo pero en plan burdo.

      • Lolita
        13 mayo, 2010 en 9:36 PM

        ¡Hola Jaime!Así es, mi trabajo se relaciona con cuestiones fiscales pero todavía soy jóven y tengo mucho que aprender(estoy en ello).A modo de broma diré que este año (y el anterior) no se puede una ni tomar un café si no está acostumbrada a tomarlo porque con tanto sobresalto legislativo le puede dar un infarto.

        Lolita.

  4. Cosimo Piovasco Di Rondò
    13 mayo, 2010 en 5:31 PM

    Esperemos a ver las condiciones y los compromisos de gobierno e instituciones. Nuevamente se premia a los que más esconden. Y no, hoy no están de rositas, hoy tienen un patrimonio oculto y tienen que andarse con ojo si quieren disponer de ello. En todo caso no soy economista, ni me atrae demasiado la materia, lo confieso, pero hace bien poco se justificaron las enormes ayudas del sector público a las instituciones financieras, sustrayéndolas de otros gastos sociales o con fines sociales, para salvar el sistema crediticio (para PYMES, familias, etc..), pero los bancos siguen con el grifo cerrado y con prácticas tan dudosas como las que nos llevaron a donde estamos.

    Trato de que la altura me da perspectiva, querido Jaime, el fin no siempre justifica los medios y la economía, tal y como está planteada, no debería ser el único timón que guie nuestras andanzas. Junio es pasado mañana, cierto, pero hay mucho más en juego. Aun así voy a trata de apartar unas ramas y procurar entender lo que me dice.

    Abrazos!

    • 13 mayo, 2010 en 10:09 PM

      Cosimo
      Y tampoco soy economista y hay muchas cosas que no entiendo; muchas otras que, entendiéndolas, no las comparto. Nos dijeron que las ayudas al sistema finaciero eran absolutamente imprescindibles para evitar el riesgo “sistémico” que habría provocado un colapso general. El momento más delicado de la crisis, creo que en otoño del 08, fue cuando cayó Lehman Brothers. Y dicen que si hubieran dejado caer a Merry Linch, AIG y las Fanny Mae y Fredie Mack, se habría ido todo al carajo. Quien sabe. Pero en cualquier caso, lo que es absolutamente inaceptable es que muy poco tiempo después del salvamento, los sueldos y blindajes de los ejecutivos estén otra vez por las nubes. Es un escándalo.
      Como también es escandaloso que el gobierno no retuerza a los bancos para que liberen crédito para empresas y particulares; que les permitan pedir al 1% para colocar sin riesgo al 3% como antes decía.
      Y, cuando escuchamos que el banco tal ha publicado resultados y que ha ganado un x% más que el año pasado, a pesar de haber tenido que dotar mucha más previsión,…..¿qué tendríamos que pensar?
      En fin, ya les gustaría a otros sectores que les trataran como a los bancos, con salvavidas garantizado.
      Buscando canciones de mis favoritos, he encontrado una reciente y muy curiosa de Tom Paxton, que pensaba que ya estaba “desactivado”. Pues sigue con su canción protesta, pero adaptada a los tiempos: “I want to change my name to Fanny Mae”
      Te la dedico en el próximo “post”
      Un abrazo

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